sábado, 17 de febrero de 2018

LENA, de Daniel Vázquez Sallés



DATOS TÉCNICOS:

Título: LENA
Autor: Daniel Vázquez Sallés
Editorial: Alrevés
ISBN: 978-84-17077-32-7
Páginas: 240
Presentación: Rústica con solapas







Estimado lector:

En primer lugar, quiero pedirte disculpas por haber tomado al asalto este blog mientras esperabas leer una nueva reseña de su administradora. Aunque dicen que la ocasión la pintan calva, en esta ocasión se trata de una decisión muy meditada, dado que no la veía capaz de encarar esta labor porque, aunque nos consta que todavía anda fibrilando por las esquinas, aún no ha sido capaz de digerirla, cuanto menos de procesarla, motivo por el cual me he tomado esta licencia.

Esto me lleva, irremediablemente, a presentarme, porque como comprenderás, ni es habitual en mi usurpar los dominios de nadie, ni acostumbro a dar mi opinión a cualquiera. Sin embargo, en esta ocasión y, sin que sirva de precedente, lo haré por interés y porque la subsistencia de mi empresa depende en gran medida de lo que aquí quiera contar.

¿He hablado de presentarme? Bueno, te ruego que me permitas el eufemismo, porque no te diré mi nombre ni falta que te hace ya que, por un lado, no te sonaría de nada y, por otro, porque en mi profesión la discreción es imprescindible, a pesar de que hace algo más de un año al pazguato de John Doe le diese por irse de la lengua y filtrase al diario Süddeutsche Zeitung una cantidad escandalosa de documentos confidenciales de la firma de abogados Mossack Fonseca con quienes, como muchos otros, mantenía un contrato de confidencialidad mediante el cual ellos se ocupaban tanto de la fundación como del establecimiento de las distintas compañías offshore de las que soy propietario en distintos paraísos fiscales. Y yo de pagar sus exorbitantes minutas.

Sin embargo, para que te vayas haciendo una idea de hasta dónde abarca mi poder, mi alias en este mundillo tan incierto en el que me muevo es el de Dios. Sí, has leído bien, así es como me llaman, porque así es como decidieron un buen día apodarme tanto mis empleados como mis clientes. Yo me hubiese conformado con algo menos pretencioso, pero lo eligieron ellos. 

No obstante, si has llegado hasta aquí, voy a ser generoso contigo: ya te he dicho que tengo unas cuantas empresas. Todas ellas tienen un eje común y forman un pequeño holding cuyo objetivo primigenio gira en torno al mundo del crimen. ¿Cómo te quedas?. No me digas que muerto porque no me gustan los chistes malos.

En la sede central nos ocupamos de atender las peticiones de nuestra cada vez más numerosa clientela, que consisten, básicamente, en poner a su disposición a los mejores asesinos a sueldo del planeta. Los honorarios no son precisamente asequibles (que ya te veo yo fabulando para quitarte de en medio a tu suegra); de hecho, para que te hagas una idea, Knopfler cobra por cada encargo un millón de euros y, aunque es nuestro mejor hombre, has de tener en cuenta que para que estas misiones puedan llevarse a cabo con el éxito que nos caracteriza, hay que pagar a todas aquellas personas que participan en la operación. Ya me entiendes.

Pues bien, ¿entiendes ahora por qué no podía dejar en manos de Kayena que os contase de qué va esta historia, dado lo delicado de los temas a tratar?. Ella nunca podría ofreceros un "Decálogo de razones" por las que deberías leer esta novela como el que me ha redactado mi Departamento de Comunicación. Lo sé yo y lo sabes tú.

No obstante, para que no te falte información sobre este asunto, a continuación te transcribo la sinopsis del libro para que te hagas una composición de lugar:



La primera vez que Martin vio a Lena en la playa, supo que esa joven sería la mujer de su vida, pero para ello debería pagar un caro peaje: convertirse en un asesino a sueldo.

Y aunque quizá fue la casualidad la que cruzó su vida con el Posibilista, tal vez no fue tanta coincidencia asumir la condición humana de matar por encargo. Porque si algo estaba escrito no era su vocación, pero sí su amor demente por Lena, esa escritora fatal amada –y renegada– por sus semejantes.

Asumir la identidad de Knopfler y los infinitos riesgos que conllevaba ser un asesino no fueron para Martin un impedimento, porque su objetivo final, Lena, era el regalo. Y es que a fin de cuentas Lena es la historia de amor entre un asesino a sueldo y una escritora a lo largo del tiempo. 

Daniel Vázquez Sallés no juega con el lector, pero sí lo acompaña en un recorrido vital lleno de curvas y de guiños a la ciudad de Barcelona y a algunos de sus ilustres y anónimos personajes que, de alguna manera u otra, y, en algún momento u otro, han cruzado sus vidas con el autor.




1.- Disfruta de la prosa de Vázquez Sallés. Difícilmente encontrarás nada igual. Con un estilo impecable, donde a la hora de describir sentimientos es capaz de descubrirse como un auténtico poeta que domina infinidad de recursos estilísticos y que cuando se trata de abordar una trama, tan negra como el tizón, es absolutamente rotundo, enorme, un maestro avezado que se pasea sin despeinarse por las fibras más retorcidas de la especie humana. La puesta en escena es brillante, porque es capaz de articular un conciso mecanismo de suspense que requisa tu atención en las primeras páginas y te mantiene obnubilado hasta el final.

2.- Lena es un relato fascinante, atípico y, posiblemente, la historia más original que vayas a leer en mucho tiempo. Si no es así, abro buzón de reclamaciones, aunque me apostaría un buen pellizco a que se queda vacío de por vida. Tómatelo como tal, déjate inocular por la magia de la novela y disfruta de ella. Se convertirá en una lectura inolvidable.

3.- Porque tiene una trama perfectamente hilvanada, donde nada es gratuito, porque no le sobra ni le falta una página y que cuando la terminas, notas un regusto amargo, dado que comienzas a notar un vacío indescriptible al ser consciente de que el novelón que acabas de cerrar es prácticamente inigualable. Solo te quedará la posibilidad de dejarlo bien cerquita, para echarle una ojeada de vez en cuando y volverlo a leer entero cuando algunos recuerdos se vayan difuminando.

4.- Pocas veces como en esta historia encontrarás una galería de personajes con una personalidad tan compleja y, a la vez, tan exquisitamente perfilada. No se trata ya de Knopfler o de Lena, protagonistas indiscutibles uno por activa y la otra por pasiva, sino porque a ellos se les une un limitado elenco de secundarios que harán tus delicias, para bien o para mal, que te llevarán a un sinfín de reflexiones.

5.- Hablando de reflexiones, tómate tu tiempo. No pretendas leer del tirón, porque entonces la novela se te escurrirá de las manos. Lena es como las chicas que le gustan a Loquillo: necesita tiempo y dedicación. Tiempo para disfrutar de cada uno de sus párrafos, para impregnarte de cada frase, de cada máxima. Y dedicación, porque no se puede leer con prisas, porque en más de una ocasión te verás obligado a parar y respirar hondo, incluso cuando con lo que te encuentres sea un alarde humorístico o la más refinada de las ironías.

6.- Lena desarrollará tu imaginación, ampliará tus horizontes y conocimientos. Si hay algo que hemos comprobado en #SoyYincanera es que nos hemos convertido en sibaritas del crimen por encargo. Ya no nos vale cualquiera, hemos conocido al mejor. Un personaje que es capaz de lo mejor y de lo peor, porque transita por la dualidad como Pedro por su casa y que te marcará a fuego como un estigma, porque es electrizante e insondable.

7.- La novela es un vaivén de emociones. En ella serás testigo de la historia de amor más delirante que jamás hayas leído, porque está escrita con la mejor tinta y te calará muy hondo. Lo de Romeo y Julieta, Ana Karenina y el Conde Vronski, Mr. Darcy y Elizabeth Bennet o Florentino Ariza y Fermina Daza, por citar algunos ejemplos, se quedan a su lado en un juicio de faltas. Y no estoy quitándole méritos a estas últimas, ni mucho menos, porque esto para mi sería innegociable, sino porque las situaciones que se dan en Lena te aprehenden como una droga, te envuelven y te rompen los esquemas por su intensidad.

8.- Y así como las emociones están tan presentes, también te encontrarás con una crítica feroz a otros aspectos: desde la sociedad actual o la de hace unas décadas, pasando por la política o el amor, por citar solo unos pocos. Sin embargo, cuando más he disfrutado ha sido cuando el dardo iba dirigido al mundo editorial, donde no ha dejado títere con cabeza. No ha sido el morbo precisamente lo que me ha hecho divertirme tanto, sino porque a través de Lena, una escritora de prestigio que ahora se encuentra rozando el abismo, te paseas por todos los estamentos que mueven este mundillo: desde editores, críticos literarios, blogueros o lectores, hasta el modo de adjudicar algunos premios literarios de renombre. No tiene precio, porque sus consideraciones son como un torpedo en plena línea de flotación.

9.- Ten a mano un buen equipo de música, porque esta novela, sin entrar es esa moda tan manida últimamente de añadir a cada historia una banda sonora, te llevará a querer escuchar muchas de las canciones que se citan en ella. Para ir abriendo boca, ya en la primera página nos encontramos con un fragmento de "Las hojas muertas", de Jacques Prévert. Y de ahí, al cielo.

10.- Si después de todo lo dicho no te he convencido, ve a la parte superior de esta reseña, al apartado de "Datos técnicos". Fíjate bajo que sello editorial se ha publicado esta novela. Sí, se trata de Alrevés, una de las más prestigiosas de este país en cuanto a novela negra y ya te advierto que Lena es una de sus grandes apuestas para este año.




Esta reseña participa en la iniciativa #SoyYincanera


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sábado, 27 de enero de 2018

LA JAULA DE SAL, de Ibon Martín



DATOS TÉCNICOS:

Título: LA JAULA DE SAL
Autor: Ibon Martín
Editorial: Ediciones Travel Bug
ISBN: 978-84-946297-6-1
Páginas: 432
Presentación: Rústica con solapas





Llevo una racha extraña a la hora de elegir lecturas. Tendría que hacérmelo mirar. Basta que alguien cuyo criterio estime me diga que ha leído una novela buenísima, allá que voy. En picado. Sin encomendarme a Dios ni al diablo. Y la lío. Esta novela es un ejemplo de todo lo anterior, porque ni siquiera me planteé leer la sinopsis (algo que no suelo hacer cuando se trata de una recomendación), porque, sinceramente, rara es la vez que me convencen, aunque tengo que admitir que esta, en particular, es soberbia. Sin embargo, en este caso y de haberlo hecho, me hubiese dado cuenta de que esta novela forma parte de una saga y que yo, como viene siendo habitual, había vuelto a meter la pata hasta el fondo, empezando por el final.

No obstante, en mi descargo puedo decir que el libro se puede leer perfectamente aunque no se hayan leído los anteriores, si bien es cierto que hay determinadas alusiones a un caso precedente y sus circunstancias, pero solo para desear acabar de leerlo y ponerte inmediatamente con cualquiera de los anteriores.












Ibon Martín (San Sebastián, 1976) Licenciado en Comunicación y Periodismo por la Universidad del País Vasco. Tras terminar sus estudios, comenzó a trabajar en distintos medios de carácter local, compaginándolo con una de sus grandes pasiones: los viajes, motivo por el cual se ha convertido en todo un experto en turismo rural y ha publicado distintas guías de viajes que contienen rutas por Euskal Herria. En sus libros -algunos escritos en colaboración con Álvaro Muñoz- nos descubre aquellos enclaves quizás menos turísticos, pero sí de un encanto peculiar y lo hace desde distintas perspectivas, para distintos tipos de viajeros.
Dentro de la narrativa, ha probado suerte tanto con la novela histórica como la policíaca. Hasta la fecha, ha lanzado al mercado las siguientes novelas:

- El valle sin nombre.
- El faro del silencio.
- La fábrica de las sombras.
- El último akelarre.
- La jaula de sal.










Un salvaje crimen golpea Pasaia cuando solo han pasado dos años de la detención del Sacamantecas, el psicópata que sembró el terror en el pueblo marinero. La elección de la víctima y el lugar, el solitario faro de la Plata, no parecen fruto del azar. La inquietante firma que el asesino traza en el cadáver tampoco. Todo apunta a que ha vuelto a ocurrir.

La escritora Leire Altuna se enfrenta a su caso más personal, una investigación que la llevará a través de las estrechas sendas que separan el amor del odio, la amistad de la traición. Tendrá que luchar con el miedo y con su propia mente, empeñada en distorsionar lo que sucedió aquella tarde. Siniestras amenazas telefónicas pondrán a prueba su resistencia, sobre la que pende además una opresiva fecha límite. En paralelo, la ertzaina Ane Cestero y su equipo avanzarán con unas pesquisas oficiales que destaparán los peores instintos del ser humano.

Ibon Martín crea en estas páginas un absorbente thriller psicológico que arrastra al lector hasta el propio corazón de San Sebastián, para convertir la bahía de la Concha en escenario del horror más desgarrador.








Ponerte a leer una novela y descubrir que es la cuarta de una serie de la que no conocías nada hasta ese momento, es de traca. Si además te enteras después que es con la que el autor pretende dar unas "vacaciones forzosas" a la protagonista, no tiene perdón de Dios. Solo te queda una opción posible: comprarte los tres libros anteriores una vez que has comprobado que su lectura te ha merecido la pena. Esa ha sido mi solución a tanto desatino.

El caso es que una vez que la tuve entre mis manos y nada más leer las primeras páginas, supe que no podía soltarla. Si ya de por sí el título de la novela era de lo más sugerente, el subtítulo era toda una declaración de intenciones que quería saborear:

"El miedo es el peor enemigo"

27 de octubre de 2015, martes: Leire Altuna, una afamada escritora de novela policíaca, se encuentra en su mejor momento personal y profesional: enamorada, embarazada de cuatro meses y con una novela en plena promoción, con un notable éxito de ventas. Pero claro, ni esta es una historia romántica, ni Ibon Martín está dispuesto a que nos lo parezca. Por eso, ya en el primer capítulo, la tragedia se confabula contra ella y entra, sin pedir permiso, en el faro de la Plata, su lugar de residencia, para teñirlo de rojo.  

La víctima es Iñaki Arratibel, su pareja y padre de la niña que espera. Mientras se duchaba, escuchó una especie de lamento y salió corriendo a ver qué ocurría. Se lo encontró en el recibidor, tumbado en el suelo en un charco de sangre. Tenía el abdomen desgarrado y una herida en el pecho izquierdo por la que se le escapó la vida. La encontraron junto al cadaver, estado de shock y con las manos ensangrentadas, unos operarios del puerto que habían acudido al faro para cambiar una bombilla fundida. La escena no podía ser más dantesca, por lo que llamaron a la Ertzaintza. 

En un principio, la escritora fue detenida como sospechosa del asesinato, pero pocos días después el responsable al mando del caso de la comisaría de Rentería, Ion García, comprendió que las primeras hipótesis sobre la autoría del crímen no estuvieron acertadas y la puso en libertad, teniendo en cuenta que Iñaki era un hombre joven, fuerte y deportista y difícilmente pudo caer abatido a manos de su pareja, ya que la herida mortal que recibió fue propinada con un cuchillo cuyo portador tenía que ser alguien de gran fortaleza, ya que le perforó el tórax izquierdo y le seccionó el corazón de una tacada. La otra herida, causada en el abdomen, se realizó post-mortem, a modo de firma, como queriendo llamar la atención sobre un caso anterior en el que Leire Altuna colaboró.

Dado que en Rentería no podían seguir con la investigación por falta de medios humanos, las pesquisas pasaron a ser competencia de la Comisaría de Oiartzun, donde se ubica la Unidad de Investigación Criminal de Gipuzkoa. Se hace cargo de la investigación el Suboficial Madrazo, Jefe de la Unidad de Investigación Criminal y su equipo, formado por Letizia (agente primera) y los agentes de base Zígor, Aitor y Ane, a quienes todos llaman por su apellido, Cestero.

Comienzan a surgir varias hipótesis con respecto al movil del crimen: desde el odio visceral y más que palmario que Felisa Castelao, pescadera de Pasaia, siente por la escritora desde que la Autoridad Portuaria le cediese el faro a Leire, porque ella lo procuró para su hija, a los altercados que en los últimos tiempos mantenía Iñaki con un grupo ecologistas de Altsasu, que trataban de impedir la tala de robles para el galeón ballenero del siglo XVI que estaban reconstruyendo en el artillero de San Pedro. También se une un desfalco que el mejor amigo de Iñaki ha efectuado en el astillero y del que, hasta ahora, solo era conocedor la víctima. Pero para la Ertzaintza, que en un principio se inclinaba más por la tercera de las hipótesis, la teoría que cada vez tienen más clara es la de que Iñaki fue solo un daño colateral y que el asesino, tarde o temprano, acabará con la vida de Leire Altuna.

Y todo empieza a cobrar sentido cuando la escritora comienza a recibir llamadas anónimas amenazantes.
Se iniciará entonces una lucha sin cuartel contra el tiempo, a la que no ayudará nada el seguimiento del caso que llevan a cabo los medios de comunicación y en particular la televisión, que anda volcada en las actuaciones policiales en un programa que se emite en prime time y que tiene como colaborador estrella al destituido comisario de Rentería.

¿Y con qué nos encontramos entonces?

Con el miedo. Miedo en estado puro. Es imposible sustraerse a lo que se nos narra, porque ya formamos parte de esa historia. La novela, al menos en mi caso, ha tomado entidad y parece haberme abducido. El pánico que siente Leire, su madre o la propia Cestero es real. Y cuando se nos muestra el asesino, antes de que lo descubra nadie, es todavía peor, porque nada bueno puede ocurrir una vez que ese pedazo psicópata da la cara.

Y luego está ese final apoteósico, de nota, que te lleva como un potro desbocado y que no te deja despegarte de las páginas. Como diría Federico Trillo ¡manda huevos!, porque hacía mucho tiempo que nadie me daba una alegría tan grande. ¡Todo un lujo!.

Y como de lujos va la cosa, no puedo terminar esta reseña sin hacer mención a los escenarios. He disfrutado como una enana con las descripciones del entorno donde transcurre la novela. Son de una belleza aplastante, rotunda, a lo que el hecho de conocer la zona solo ha conseguido que las disfrutara todavía más y me ha dejado con la necesidad, digamos que vital, de volver a aquella tierra cuanto antes.








Después del desatino de comenzar una saga policíaca por el final, solo os puedo asegurar que la experiencia me ha merecido la pena, porque he conocido a Leire Altuna y a Ane Cestero y ahora quiero seguir leyendo sus historias. Ya tengo las tres anteriores, así que creo que con eso está todo dicho ¿no?.





sábado, 20 de enero de 2018

BASTA CON VIVIR, de Carmen Amoraga



DATOS TÉCNICOS:

Título: Basta con vivir
Autora: Carmen Amoraga
Editorial: Destino
Colección: Áncora & Delfín
ISBN: 978-84-233-5287-6
Páginas: 320
Presentación: Rústica con solapas






Desde que en 2015 leí El tiempo mientras tanto y quedé prendada de la prosa de Carmen Amoraga, más de una vez he lamentado no haber estado lo suficientemente pendiente de su recorrido literario, si bien es cierto que aún tengo en la estantería de pendientes la novela con la que ganó el Premio Nadal y muero de ganas por conseguir El rayo dormido, así que en cuanto supe que volvía a publicar, no dudé en asistir primero a un Encuentro Bloguero con la autora y después proponer a la Editorial una Lectura Simultánea en Twitter de Basta con vivir bajo la iniciativa #SoyYincanera, la cual nos ha dado un sinfín de buenos momentos, gracias a que la historia que se nos narra ha dado mucho juego y nos ha enamorado a todos. ¿Queréis saber por qué?.



 

Carmen Amoraga (Picaña, Valencia, 1969). Licenciada en Ciencias de la Información en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Ha sido columnista en el diario Levante - El Mercantil Valenciano (aunque en la actualidad sigue desarrollando esta labor en otros medios.) y tertuliana en Canal 9, Radio 9 y Punto Radio. Además, ha trabajado como asesora de relaciones con los medios de comunicación en la Universidad de Valencia hasta junio de 2015. 

Desde que en 1997 Carmen Amoraga publicase su primera novela, Para que nada se pierda, y fuese galardonada con el II Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla, su carrera literaria se ha visto refrendada por un gran número de distinciones:

- Todas las caricias (2000).
- La larga noche (20003) Premio de la Crítica Valenciana.
- Palabras más, palabras menos (2006).
- Algo tan parecido al amor (2007), Finalista del Premio Nadal.
- Como un ancla (Cuento) en: Las vidas de Eva. (2007).
- Lo que son las cosas (Cuento) en: Historias que dejan huella. (2008).
- (Como si mi vida fuera) La letra de un tango (Cuento) en: Don Juan. (2008).
- Todo lo que no te contarán sobre la maternidad. Ensayo. (2009).
- El tiempo mientras tanto (2010). Finalista Premio Planeta.
- El rayo dormido (2012).
- La vida era eso (2013) Premio Nadal.
- Enamorar(se) (2016).
- Basta con vivir (2017).


 
Pepa es una mujer madura en quiebra emocional. Siente que ha malgastado su vida y culpa al mundo de su aparente desgracia. Sola, enfadada y amargada, siente como una herida la felicidad del resto, y para protegerse del dolor no encuentra otra forma que vivir dentro de una coraza que oculta sus verdaderos sentimientos.

Durante unas vacaciones forzosas, Pepa se ve obligada a reflexionar y a tomar consciencia de los errores que la han llevado a estar donde está. Justo cuando comienza a reconciliarse con sus recuerdos, empieza a observar a una chica embarazada que toma el sol a diario en un banco de la misma plaza en la que Pepa pasea a su perro. Esa joven es Crina, que vive una tragedia ante los ojos impasibles de una sociedad que no quiere verla.

Crina llegó a España engañada por su propia pareja, que la vendió a una red de trata de blancas, y ahora esa red planea vender al bebé que espera. Pepa, inmersa en el proceso de rehabilitación de su invalidez emocional, es la única persona que puede ver más allá de lo que se ve, y decide volcarse en ayudar a esa desconocida.

Una novela intensa que nos habla de crecimiento, superación y resiliencia. Que nos muestra la verdad de lo que somos y cómo ayudar a otra persona puede llegar a salvarnos de nosotros mismos. Un canto a la vida y a la fuerza de la solidaridad.







Cuestión de forma:
Creo que no soy sospechosa de alabar un libro por su portada; es decir, nunca diría que dejaría de leer alguno porque no me gustase el diseño de su cubierta o viceversa. Sin embargo, no negaré que en este caso la imagen del mismo, además de provocarte ternura, ejerce como un imán. Obviamente, no es como para comprarlo en caso de que leída la sinopsis no te atraiga a priori, porque sería una locura, pero es bien cierto que el hecho de ver a esas a dos mujeres bailando cogidas de la mano, alegres y distendidas, o esa luz que todo lo ilumina, crea un ambiente cálido en el que recrearse. Y no es que esa estampa tenga mucho que ver precisamente con las historias de las que vamos a ser testigo, pero impacta en cierta medida.

Y menciono este detalle porque en Basta con vivir se dan cita una serie de aciertos que me gustaría destacar, más allá de que Destino cuide sus novelas tanto en lo formal como puede ser la edición (tamaño de la letra, márgenes, espaciado, papel, etc.), como en todos los sentidos. Por ejemplo, pocas veces he leído una sinopsis tan certera y aparentemente explícita a la hora de explicar un argumento. No obstante, aunque parezca que dice mucho, la gracia -o la grandeza- de esta novela no reside tanto en lo que sucede (que merece un capítulo aparte) a lo largo de sus páginas, sino en el cómo trancurre la historia, por cómo se nos narra. Porque esa es la magia que predomina en esta novela de principio a fin. La misma por la que Carmen Amoraga te fascina cada vez que abordas una obra suya.
 
Y antes de comentar las impresiones que Basta con vivir me han generado, terminaré este apartado hablando del título de la novela, información que nos facilitó la autora en el mencionado encuentro bloguero: la novela, en principio, se iba a llamar "Ni siquiera la lluvia", por las buenas sensaciones que le sugería en base al poema de E.E. Cummings, que encontramos al inicio del primer capítulo del libro, pero que tuvo que cambiar en base a los derroteros que tomó la novela:
 

Cuestión de fondo:

Basta con vivir es la historia de dos mujeres, Pepa y Crina y, como tal, ambas serán las protagonistas de sendas tramas. Nada tienen en común, aparentemente. Sus vidas han transcurrido en paralelo, en diferentes entornos, en distintas épocas porque pertenecen a distintas generaciones, ciudades e incluso países, aunque ahora transiten las mismas calles, las de Miraval. Sin embargo, llegará un momento en que estarán unidas por un hilo prácticamente invisible, casi un simbólico cordón umbilical que las aferrará a la vida, a esa que comienzan a saborear pero que todavía no saben si será una realidad algún día.

Pepa, a sus cincuenta años, es una amargada de manual; es más, si hubiese un ranking de amargados de la historia de la humanidad, ella lo hubiese reventado. Vive en un eterno conflicto, alimentado durante décadas por una serie de fatalidades que nunca quiso o pudo superar. Hay, de hecho, un momento que no deja de resultar hilarante y que es cuando empieza a enumerar como en una letanía las razones por las que no puede soportar a todas aquellas personas con las que se ha relacionado a lo largo de su existencia. Para que os hagáis una idea, lleva más de media vida enfadada con sus amigas de infancia porque ella entendió que la abandonaron cuando se ennoviaron, para posteriormente casarse con sus respectivos y tener hijos. Con el que fue su primer amor, porque la dejó un mes antes de casarse, dado que no entendía un futuro a su lado dado su carácter. Ya os podéis imaginar como le sentó que él se enamorase de otra mujer y lo hiciese con ella, para después formar una familia. Con sus jefes de la residencia geriátrica en la que trabaja, que en un principio la contrataron como cocinera, pero que ahora que reciben las comidas directamente desde un catering, le han asignado otras funciones... Y si esto se quedase en el ámbito de los conocidos, tendría un pase, pero también tiene estopa para repartir entre los miembros de su familia: a su padre no le perdona que se muriese; a su madre, que tras la muerte de su esposo, cayese en una depresión que le duró años y a sus hermanos que le aconsejasen que dejase su trabajo para atender a su madre. Y así ha vivido desde bien jovencita, en una espiral de inquinas sistemáticas que han endurecido su carácter y han teñido de gris su realidad. Todo ello se irá entendiendo a lo largo de los capítulos y la iréis entendiendo, porque Pepa es una mujer con la que llegaréis a empatizar.

Pero esto no es el más que el pasado de Pepa, ya que a raíz de unas vacaciones forzosas que le proponen sus jefes, a raíz de un altercado con otra trabajadora de la residencia, Pepa empieza a tomar conciencia de su realidad y a instancias de su madre decide ponerse en manos de una psicóloga, quien mediante terapia le ayuda a enfrentarse a sus recuerdos y ponerlos en orden. Es en este momento de catarsis mental cuando Pepa, que ahora tiene más tiempo libre, empieza a reparar en una joven embarazada que acostumbra a sentarse en un banco de plaza por la que ella suele pasear a su perro. 
 
Esa joven es Crina, una muchacha de origen rumano,

estudiante de medicina, muy querida por su familia y nada por su novio. Un joven en el que depositó toda su confianza, que la engañó, que la traicionó de la manera más nauseabunda posible vendiéndola a precio de saldo a unos delincuentes de la peor calaña para convertirla en víctima de trata de blancas. Llegados a este punto, ya os podéis imaginar con lo que os podéis encontrar. No obstante, me encantaría que fueseis testigos de su devenir diario, de sus reflexiones, de su tremenda humanidad aún en el peor de los escenarios posibles para un ser humano. ¿Es sórdido? Desde luego, pero más allá del morbo, la narración es exquisita sin robar un ápice de realidad.


Cuestión de estilo:
 
Cualquiera que haya leído alguna vez a Carmen Amoraga reconocerá, desde las primeras páginas, ese estilo tan característico suyo. Pero también una evolución más que notable cuando la ocasión lo requiere.


Ese estilo primigenio -accesible, sencillo y, si me apuráis, natural- del que os hablo lo encontraremos latente a lo largo de toda la novela, aunque si bien es cierto, cuando la protagonista es Pepa, la autora lo conjuga con una fina ironía que te desarma sin remedio quieras o no. A ello habría que añadirle un recurso "muy Amoraga", como es ese juego de repetir determinadas frases, alterando el orden de las palabras para acentuar la solidez de las reflexiones o preocupaciones de la protagonista, por no hablar de algunas "conversaciones" que mantiene consigo misma y el interlocutor que ella decide en cada situación, según se tercia, memorables, porque ponen en valor esa naturalidad de la que os hablaba, ya que están prácticamente calcadas de las que cualquiera de nosotros podríamos mantener en nuestro día a día. ¿Quien no fantasea a menudo en su día a día y mantiene conversaciones cotidianas con personas de su entorno?. Pues Carmen Amoraga lo borda. 

 
Cuando la acción recae sobre Crina, el tono se torna más serio, aunque sigue manteniendo ese ritmo sosegado que acompaña a toda la obra. La cotidianidad de la que hace gala Pepa se va al garete y su "tragedia existencial" casi nos parece una broma si la comparamos con lo que sucede ante nuestros ojos, porque todo lo que rodea a la rumana es sórdido, duro, que te vapulea y estremece una y otra vez mientras la tensión en la que vive la protagonista es contagiosa. El monólogo interior se hace exquisito por el modo en que la autora se mete en la mente de su personaje para crear un efecto vomitivo emocional sin parangón.








Creo que ha quedado lo suficientemente claro que Basta con vivir me ha encantado, pero si no es así, emularé a Groucho Marx cuando decía aquello de "Estos son mis principios. Si no te gustan, tengo otros", porque sin lugar a dudas, además de lo expuesto anteriormente, más allá de que las tramas puedan parecerte tristes, duras o cualquier otro epíteto que te venga a la mente en este momento, esta novela es un canto a la esperanza, donde la solidaridad triunfa por encima de ese egoísmo tan común del que nadie está exento, por esa tendencia tan natural en el género humano de volver la vista hacia otro lado, cuando lo que vemos implica alguna dificultad y, aun así, no he observado en ningún momento un atisbo de adoctrinamiento sino todo lo contrario. Carmen Amoraga pone blanco sobre negro uno de los males que afectan a nuestra sociedad: la prostitución y por extensión la trata de blancas, pero lo hace con una delicadeza y una solvencia que no me deja otra opción que la de alabar y aplaudir sus formas, su fondo y su estilo.





Esta reseña participa en la iniciativa #SoyYincanera



jueves, 19 de octubre de 2017

SORTEO DE 20 EJEMPLARES DE KONETS, DE CÉSAR PÉREZ GELLIDA


Montse, Carmina y yo hemos decidido hacer una lectura simultánea de Konets, el libro de César Pérez Gellida que sale el próximo 9 de noviembre, colofón final de una historia conformada por ocho novelas --las trilogías «Versos, canciones y trocitos de carne» y «Refranes, canciones y rastros de sangre», Khimera y la presente-- protagonizadas por personajes inolvidables y cuyas tramas están al alcance de muy pocos escritores fuera y dentro de nuestras fronteras. El capítulo pendiente en la despiadada «Obra» de Augusto Ledesma.

Y para que podáis ganar uno de los 20 ejemplares (SÍ, 20) que tenemos, hemos decidido hacer un test para comprobar si de verdad sois tan #gellidistas como presumís.

No es necesario que seáis blogueros, pero sí que os comprometáis a hacer la lectura simultánea y a tuitear con los hashtags #Konets y #SoyYincanera.

Tenéis que contestar a 7 preguntas, una de cada libro publicado. 

¿Os atrevéis?

TEST PARA SABER SI ERES GELLIDISTA


  • Memento mori: ¿Cuál es el nombre de la segunda víctima de Augusto Ledesma?

  • Deis Irae: ¿Qué cargo desempeña Gracia Galo? 

  • Consummatum est: ¿Cuál es el sobrenombre de Paco, el pincha del Zero Café?

  • Khimera: ¿Cómo se llama la periodista que protagoniza esta novela?

  • Sarna con gusto: ¿En qué calle está el domicilio de los Zúñiga Pérez? 

  • Cuchillo de palo: ¿Cómo se llama y dónde está la residencia de los Lopategui? 

  • A grandes males: ¿Cómo se llama el policía que acompaña a Sancho a Estados Unidos?

Y como, aunque no os lo creáis, somos buenas personas, os dejamos una pregunta que vale como comodín:

  • ¿Cómo se llama el protagonista de Konets


Si sois auténticos #gellidistas contestáreis con facilidad a este test.

Las respuestas deberéis ponerlas en los tres blogs y tenéis que ser lo más creativos y dicharacheros posible.

Una vez comentados los tres blogs, tenéis que comunicárnoslo con tuits (SÍ, MUCHOS) con los hashtags #Konets y #SoyYincanera y citando a César Pérez Gellida, a  Carmina a Montse o a mi. Sed ingeniosos al escribirlos.

Recordad que ser rápido tendrá su recompensa.

¡Vamos, que uno de los libros te espera!

Pero antes tienes que demostrarnos que eres un #gellidista de los de verdad y no solo de los de ¡hay que joderse! 

viernes, 1 de septiembre de 2017

YINCANER@S



Ser Yincaner@s es una actitud. Una manera de afrontar la vida. Real y virtual. Ser Yincaner@s es un estilo de vida que se mantiene a lo largo de todo el año y no únicamente durante un trimestre. 

Puede que tengas claro que lo eres, porque hayas participado en alguna Yincana Criminal y disfrutado lo que no está en los escritos ante la posibilidad de descubrir a un asesino en serie o con una trama de corrupción, por no hablar de esas historias que quitan el sentido y que nos hacen revivir tiempos pretéritos, que tienen como telón de fondo grandes hazañas, luchas sin cuartel, momentos memorables de la humanidad y que recogen las mejores novelas del género hístórico, para luego contarlo en las redes o en una reseña. O puede que no, que no te hayas atrevido a dar el paso porque la inseguridad, la timidez (o por el motivo que sea), te hayan frenado, así que vamos a ayudarte a descubrir si realmente eres yincaner@ en potencia o no:


TEST DEL PERFECTO YINCANERO:

1.- ¿Te gustan leer novelas, ya sean negras o criminales, históricas o de cualquier otro género que se te ponga por delante?

2.- ¿Te gusta reseñar novelas?

3.- ¿Te gustaría compartir impresiones con otros bloguer@s aficionad@s a la lectura en Twitter?

4.- ¿Participarías en sorteos donde las posibilidades de recibir libros fuesen muy elevadas?

5.- ¿Desearías que tanto Carmina como yo nos volviésemos locas durante los próximos meses buscando las historias que mejor se adapten a tus gustos y así facilitarte los libros más interesantes del género?



SOLUCIONES:

- Si has contestado afirmativamente a las CINCO preguntas, tienes ADN Yincaner@. No lo niegues, ni te lo niegues: apúntate sobre la marcha. Es gratis.


- Si has contestado SI a cuatro de las cinco cuestiones, eres Yincaner@ lo quieras o no, así que no te engañes, que no merece la pena y déjate llevar. 


- Si estás de acuerdo con tres de las preguntas anteriores, eres yincanera en potencia pero no te has dado cuenta. Estás a punto de descubrir tu destino, solo te falta un empujoncito.


- Si has respondido SI a dos de las preguntas, necesitas replantearte qué quieres hacer con tu vida virtual y llevarlo a lo personal. Estás en el camino adecuado, ¡síguenos!.


- Si solo has respondido afirmativamente a una única pregunta y, sin embargo, has llegado hasta aquí, es porque estás deseando convertirte en yincaner@, pero tu timidez no te deja dar el paso. Empieza a ponerte las pilas, o lo pasarás muy mal a lo largo de los meses que se avecinan, viendo como nos divertimos y sin formar parte de algo importante. 

- Si has contestado SI a la quinta pregunta con alegría y satisfacción, deberías, en primer lugar, empadronarte en el Registro Telemático de Malaspersonashumanas (www.malaspersonashumanas.org) y, a lo largo de este fin de semana, a esta iniciativa.


Una vez que tenemos las cosas claras gracias a este complicadísimo test, elaborado por Instituto Demoscópico para las Ciencias Aplicadas al Mundo Blogosferil con sede social en Lansing (Michigan, EE.UU), pasamos a la parte práctica del asunto:

En primer lugar, ahora que sabes que científicamente eres yincaner@, solo tienes que leer estas sencillas normas y cumplirlas:


REQUISITOS DE PARTICIPACIÓN:

- Es necesario ser seguidor@ de los dos blogs que organizamos esta iniciativa (De tinta en vena y este). Eso nos permitirá seguir mejor las reseñas que se publiquen. En caso de no tener blog, servirán aquellas reseñas publicadas en Ciao.es o Amazon.es.


- Dejar un comentario en las “entradas” de ambos blogs, confirmando que queréis participar.


- Difundir la iniciativa en vuestro blog mediante un “post”, enviándonos el enlace bien por correo, bien a través de un comentario. También será el lugar donde tenéis que añadir los enlaces de las reseñas que publiquéis con este motivo. 


- Añadir el banner de la iniciativa en vuestro blog, enlazándolo a cualquiera de las entradas publicadas por los blogs organizadores.


- Difundir la iniciativa en redes sociales. En Twitter se ha habilitado el hastag #yincaner@s, así como el perfil @yincaner@s, al que os agradedecíamos que siguiéseis porque muchas noticias las recibiréis desde ese lugar. 


- Comprometeros a participar en las Lecturas Simultáneas en las que consigáis un ejemplar concreto y reseñarlo en vuestro blog.

Y dicho lo anterior... ¿O apetecería que estrenásemos esta iniciativa a lo grande?


Y quien dice a lo grande, ¿por qué no con uno de los escritores más grandes de la actualidad literaria?


Pues estamos de enhorabuena, porque Víctor del Árbol parece que se ha decidido a publicar su nueva novela, Por encima de la lluvia, para que #yincaner@s se ponga en marcha...






Así que hechas las presentaciones y deseando que os decidáis a participar, os esperamos en Twitter para seguir dando pistas sobre el primer sorteo de los muchos que os esperan.




PARTICIPANTES:
  

NICK
BLOG
 Susana Palacios
 Ángela
Anduriña
 La isla de las Mil Palabras
 Lidia Casado
Juntando más letras
 Cudeyo
 Laura
 Loli
 Marga Ramón
Rocío
 Quilu
 Marycheivis
 Cova
 Rose
 Cova
 Domiar
  Irene
  Pedro
  Eva
La historia en mis libros
  Margari
Mis lecturas y más cositas
  Lidia
Leyendo vivo mil vidas
  Ana M.
  Clara
  Marina
  Gema
  Loreto
  Pilar Santamaría
Compás
 Carmina
 Kayena
Negro sobre blanco