jueves, 13 de junio de 2019

MADERA DE SAVIA AZUL, de José Luis Gil Soto



DATOS PRÁCTICOS:


Título: MADERA DE SAVIA AZUL
Autor: José Luis Gil Soto
Editorial: Ediciones B
Colección: Grandes Novelas
ISBN: 978-84-666-6535-3
Páginas: 640
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta





En muchas ocasiones he dicho –y os aseguro que no es falsa modestia- que dentro de este mundillo de la blogosfera, y más en particular en el de quienes nos dedicamos a reseñar novelas, no dejo de ser una más aunque, quizá, he de admitir que desde que existe #SoyYincanera, puede que me sienta un poco especial por el cariño y la dedicación que ponemos en cada una de las novelas que elegimos para leer y comentar a través de Twitter. Sin embargo, si hoy mirase (o leyese) este post desde fuera, me tendría un poco de envidia, porque me siento una privilegiada. La razón no es otra que todavía tengo muy cercana la experiencia vivida el pasado sábado, 8 de junio, cuando pude compartir mesa y mantel con José Luis Gil Soto, autor de Madera de savia azul, en compañía de un nutrido grupo de Yincaneras y de ese modo pudimos hablar largo y tendido de la novela y conocer todos los pormenores -y no solo en cuanto a trama y personajes- que giran en torno a ella.


Ya sé que suena a manido decir que fue una experiencia maravillosa, pero es verdad. Creo que no hay nada más gratificante para un lector que poder encontrarse con el artífice de una obra que tan buenos momentos nos ha dado y que nos ha sorprendido tanto y podérselo decir mirándole a los ojos, atisbando en sus pupilas una calidez que nos obliga a desgranar los motivos. Y si a eso le añadimos que no hay que andarse con remilgos por miedo a desvelar más de la cuenta, porque quienes te acompañan también se han leído la novela e intervienen en la conversación aportando sus puntos de vista, sus inquietudes y todo lo que la lectura les ha suscitado, es gloria bendita o, al menos, la gloria del lector materializada en forma de encuentro bloguero.

Y como más o menos ya he dejado claro por dónde van a ir mis impresiones acerca de Madera de savia azul, voy a ir abreviando, que es gerundio, porque no quiero torturaros con una de mis antológicas filípicas.





José Luis Gil Soto (Badajoz, 1972) es ingeniero agrónomo, estudiante de Humanidades y novelista. Como funcionario de carrera, ha ejercido su profesión en la Administración Pública, ocupando distintos cargos de responsabilidad. En la actualidad trabaja en el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medioambiente.

Sín embargo, esto no ha sido óbice para iniciarse en el mundo de la literatura, primero realizando guiones promocionales y colaboraciones en revistas especializadas para continuar volcándose de lleno en la narrativa.

Ha publicado las siguientes novelas:

- La traición del rey (Kailas, 2008).

- La colina de las piedras blancas (Styria, 2010), finalista de la II edición del premio Caja Granada de Novela Histórica.

- La dama de Saigón (Kaylas, 2015).

- Madera de savia azul (Ediciones B, 2019).





Puede que a estas alturas estés cansando de oir bondades de esta novela. A fin de cuentas, hace ya tres meses que salió a la venta y creo que la inmensa mayoría de quienes la han leído es unánime al definirla como novelón. Y yo me subo al carro.

Dicho lo cual, ¿qué podría decir que no suene a más de lo mismo? Es complicado.

Podría decir que sentí un flechazo al ver su cubierta, porque me recordaba a otra gran novela por la que siento especial debilidad: El nombre del viento. Sin embargo mentiría, porque precisamente esa similitud (que luego no es tanta) me hizo replantearme el no leerla temiendo que la trama pudiese ir del mismo palo y ya sabemos que las comparaciones son odiosas.

Podría decir que me hice eco desde el primer momento del interés que había suscitado entre los lectores y que rauda y veloz la compré a tenor de las opiniones favorables que se iban volcando sobre ella en las redes. Sin embargo mentiría, porque llegué a ella por casualidad. No sabéis hasta qué niveles.

O bien, podría decir que soy una apasionada del género de aventuras, que todos los días, cuando me levanto, busco como una histérica qué se está publicando al respecto y no dejo escapar una. Sin embargo, mentiría, porque quienes me conocéis, sabéis que mis gustos van por otros derroteros y que dado que últimamente los tiempos no me acompañan, dejo escapar muchos mirlos blancos.


Así que ha llegado la hora de contar verdades. Y seré sucinta, creo, por primera vez en mucho tiempo para decir por qué tienes que leer esta novela. Te daré cinco razones:


1.- Madera de savia azul tiene un argumento fascinante. Un argumento que se nos irá desvelando poco a poco, de la mano de un aya que la irá desgranando ante nuestros ojos hasta sus últimas consecuencias. Porque esta novela, precisamente, es una historia de causas y efectos, antecedentes y consecuencias y de destinos erráticos a los que nadie parece ser capaz de poner freno.

Así, gracias a la nodriza, ya en el primer capítulo nos trasladamos a Waliria, la capital de un reino legendario que acaba de ser asolada por un terremoto. Somos conscientes de la catástrofe porque José Luis Gil Soto nos describe el resultado del cataclismo con todo lujo de detalle. Seremos conscientes del dolor, del desconsuelo y del quebranto que semejante desgracia ha supuesto en todos y cada uno de los habitantes. Los cadáveres se multiplican por cada rincón y, por orden real, los vivos están obligados a abandonar a los finados -sin siquiera darles sepultura- y sus pertenencias para ponerse a salvo en una planicie situada en las afueras de Waliria mientras ven desmoronarse sus sueños e ilusiones.

Horas después el monarca, tras reunirse con su Consejo y atendiendo a una antigua profecía, decide que es el momento de abandonar la ciudad, porque reconstruirla es trabajo baldío y toca buscar otras lunas. Comienza así un asombroso periplo hacia los Grandes Lagos, una tierra más fértil y con un clima más benigno donde empezar de nuevo.

2.- Los personajes son soberbios. Madera de savia azul es una novela coral y, a pesar del gran plantel de personajes que aparecen en la misma, las descripciones de la mayoría son minuciosas, tanto a nivel físico como psicológico. Llegamos a entender su forma de ser por mucho que su comportamiento, en algunas situaciones, no hubiese sido el nuestro o el que hubiésemos esperado. Y los vamos viendo evolucionar a medida que vamos pasando páginas. Es extraordinario el modo en que el autor va recreando cada personalidad y como esa transformación se hace patente. Es cierto que hay cierto maniqueísmo, que en algunas ocasiones los buenos son demasiado buenos y los malos, muy malos… o mejores. En mi caso, es con los que más he disfrutado, quizá porque humanizan más a los otros. También es cierto que las grandes pasiones de las que son víctimas los segundos son mucho más interesantes que la bondad o la generosidad de los primeros.

3.- La ambientación es espléndida. Los escenarios que aparecen en la Madera de savia azul cobran vida hasta convertirse en protagonistas de lujo del relato. La primera gran impresión nos la encontramos en las primeras páginas, cuando José Luis Gil Soto nos pormenoriza la devastación de Waliria tras el terremoto. Anonada hasta la médula y te aseguro que abres la boca y no la vuelves a cerrar hasta dar por concluida la historia. Una vez iniciado el éxodo hasta los Grandes Lagos, las calamidades se van ensañando con los habitantes de Ariok y entonces el paisaje se torna sórdido y penoso, ayudado en gran medida por la meteorología, que no les es propicia. Las descripciones están narradas con un realismo y un nervio admirable, que te permite visualizarlas hasta el más mínimo detalle.


4.- Estructura natural, estilo admirable: Madera de savia azul es la gesta de un pueblo capaz de aventurarse más allá de sus límites para encontrar la tierra prometida siguiendo una ruta inexplorada hasta el momento. Un pueblo con las fuerzas mermadas, dispuesto a cualquier sacrificio para renacer de sus cenizas. A medida que vamos pasando páginas el autor consigue que nos involucremos en su destino incierto, que seamos partícipes de sus aventuras y de sus adversidades, porque si algo tiene la trama es que es absolutamente adictiva e inolvidable. La estructura es natural y acertada: tras un breve preámbulo de apenas dos páginas, nos hacemos una idea –pero solo una remota idea- de lo que nos podemos encontrar. A esto le seguirán cinco grandes partes, divididas en capítulos y narradas en primera persona y de manera lineal en el tiempo por una nodriza que va refiriendo a su discípula el origen de su linaje y la fundación de Nueva Waliria desde que abandonaron la antigua metrópoli. Esto solo lo veremos al inicio de cada parte, el resto será relatado por un narrador omnisciente en tercera persona.

En cuanto a estilo, solo puedo aplaudir al autor, me ha robado el corazón por su brillantez. He disfrutado muchísimo con el relato. Me ha maravillado su cuidada prosa, las descripciones que en muchos momentos se convertían en poéticas y eso que en otras ocasiones utilizaba un vocabulario llano y coloquial, en particular en los diálogos. El ritmo es ágil y ameno y aunque hay dos hilos, tanto argumentales como temporales, en ningún momento te sientes perdido, porque están construidos como una pieza de ingeniería.

5.- Una novela donde la intriga se mantiene hasta el final. Una intriga que comienza en el primer capítulo con ese éxodo que sabes que no puede acabar bien, porque en la caravana de viajeros está compuesta en su mayor parte por gente desmoralizada, que acaba de perder a los suyos de manera traumática. Abundan los enfermos, niños y ancianos y han abordado el viaje con lo puesto. Como, además, ninguno ha hecho esta travesía con anterioridad, nadie sabe el tiempo que les llevará ni cómo podrán proveerse de lo más básico. Lo mismo tardan meses que años en llegar a su destino. A todo esto, por si no fuese suficiente, la ambición está muy presente y le filtra por cualquier resquicio, ya sea entre los súbditos o los nobles.




Aunque creo que ha quedado bastante clara mi opinión al respecto de esta novela, todavía se me quedan cosas en el tintero. Es imposible hablar de ella sin que la emoción y las ideas te desborden. Ya he comentado los motivos, aunque también me gustaría destacar un aspecto que he obviado: Madera de savia azul trata temas universales siendo capital el del amor filial, el que siente un padre por su hijo al que ve indefenso y que con tan solo cuatro año además de perder a su madre, sufre un shock de tal calado que pierde la facultad de hablar. De ese modo, Bertrand de Lis se nos presenta como un hombre eminentemente bueno al que la vida le ha enfrentado a la peor de las situaciones: extraviar a su hijo en un bosque cuando son atacados por un grupo de malhechores y, sin embargo, nunca pierde la esperanza de volver a encontrarlo, a pesar del tiempo transcurrido, a pesar de las calamidades que se cruzan en su vida. Y lógicamente habrá otras variantes de amor, porque si de algo puede presumir esta historia es de que es un análisis conciso y emotivo de la condición humana: de lo peor y de lo mejor y de ese lugar donde se tejen los ideales que unos pocos acometen a nada que tengan su oportunidad.

También quiero destacar, porque me ha deslumbrado, el proceso de documentación llevado por el autor, sobre todo en lo relativo a las artes de Bertrand de Lis en su oficio. Aunque mis orígenes familiares provienen de una comarca maderera donde se mima a este material como un tesoro, desconocía todo lo relativo a la carpintería de lo blanco y de lo negro como concepto. Y asistir a la evolución del personaje ha sido fascinante. Gil Soto nos presenta al principio a un maestro carpintero que se limitaba a fabricar útiles y herramientas y poco más pero que, con el tiempo, deriva en un maestro en el ramo de la construcción. Poco a poco empieza a especializarse en la construcción de vigas, se inicia en la geometría y, paso a paso, es capaz de dar forma a los trabajos de lacería más brillantes, para acabar convirtiéndose en prácticamente un arquitecto: el más virtuoso de su tiempo. Y todo ello se nos narra con una sencillez que fascina por lo bien que se ha incorporado en el texto.


#MásMadera

12 comentarios:

  1. Una reseña completa Kayena, no has olvidado ningún detalle, como solo una novela que nos nos llega tan adentro puede hacerlo. Un beso

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  2. Una reseña muy completa en la que abundas en lo mucho que nos ha gustado y porqué. Coincido contigo en prácticamente todo.
    Besos

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  3. Pues tendré que leerla, se ve que os ha gustado.
    Besos

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  4. Una gran novela que a todos nos fascinó, un encuentro maravilloso con el autor, encantado de hablar con este grupo de grandes lectoras que tantas preguntas tenían que hacerla y desmenuzar con tranquilidad esta historia. Y para terminar una magnífica reseña. Desde aquí aprovecho para decir que nadie debe perderse este gran libro #MásMadera

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  5. Pedazo de reseña te has marcado! Y con la que estoy totalmente de acuerdo. Una gran novela! Perfecta desde la primera página hasta la última. De mis mejores lecturas del año, sin duda.
    Besotes!!!

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  6. Cinco razones para leerla que suscribo. A pesar de no estar en tu mejor momento te has marcado una reseña a la altura de esta novela, que es mucha. El encuentro con Jose Luis Gil Soto fue una delicia, que nos descubrió muchas entretelas de esta novela. Una comida muy bien aprovechada para preguntar por todo aquello que nos había llamado la atención de una historia que no tiene desperdicio

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  7. Lo empece hace unos meses y lo deje porque no llego a engancharme.

    Saludos

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  8. Me ha parecido una historia fascinante, tal como dices tú, ver la evolución de Bertrand así como también de los demás personajes, buenos o malos, me ha encantado.
    Como siempre, Ana, una reseña de diez la que comparto punto por punto.

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  9. Desde luego tiene que ser una historia preciosa, a mí me han dado ganas de ponerme con ella ahora mismo.

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  10. Hola, no conocía la novela pero con las buenas impresiones que has reflejado en tu entrada me han dado muchas ganas de animarme con ella, así que la tendré en cuenta para el futuro.
    Besos desde Promesas de Amor, nos leemos.

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  11. Me ha encantado tu reseña y me ha encantado recordar ese magnífico encuentro con el autor. #MasMadera, siempre. Mil besos

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  12. Lo tenía ya fichado, lo estáis poniendo fenomenal, cualquiera lo deja pasar!

    Besotes

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