domingo, 21 de mayo de 2017

ANA, de Roberto Santiago



DATOS TÉCNICOS:

Título: ANA
Autor: Roberto Santiago
Editorial: Planeta
ISBN: 978-84-08-16658-0
Páginas: 864
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta





Cuando Carmina y yo empezamos a pergeñar la Yincana Criminal, enseguida nos dimos cuenta que la mejor manera de abordarla era mediante las Lecturas Simultáneas. También fuimos conscientes de que se convertiría en un reto más dentro de un reto mayor, porque para ello teníamos que proveernos de lecturas interesantes para tener al personal contento. Eso sí, como contamos con nuestra propia “lectora cero”, Montse, en muchas ocasiones hemos ido sobre seguro, apostando a caballo ganador. 

Y esta novela, Ana, podría decirse que se ha llevado el premio junto con alguna otra. No podía ser mejor, ni más adecuada, ni más impactante… pero como me puedo pasar el día adjetivándola y no llegar a ningún sitio, casi mejor que empiece a reseñar para intentar convencer a quien no la haya leído para que vaya corriendo a la librería y así empezar a hacerlo cuanto antes y a quienes lo hayan hecho, para ver si estamos de acuerdo o no, aunque me extrañaría mucho que no coincidiciesen en mis apreciaciones. ¿Lo intentamos?.


EL AUTOR:

Datos facilitados por el autor en:
https://www.facebook.com/roberto.santiago.escritor/

Roberto Santiago es novelista, director de cine, guionista y dramaturgo.

Ha dirigido y escrito una decena de películas, entre las que destacan El penalti más largo del mundo (por la que estuvo nominado al Goya al mejor guión); El Club de los Suicidas (basada en la novela de Robert Louis Stevenson); El Sueño de Iván (película apadrinada por Unicef por sus valores con la infancia); o más recientemente la cinta underground de terror La Cosecha (ganadora de varios premios en festivales internacionales de género).

En el teatro, debutó con la obra Share 38 (galardonada con el Premio Enrique Llovet). Después ha escrito las adaptaciones de El otro lado de la cama, Perversiones Sexuales en Chicago, Más apellidos vascos, Topos o El lunar de Lady Chatterley (esta última a partir de la novela El Amante de Lady Chatterley). 

Como escritor de novelas juveniles e infantiles, lleva más de treinta títulos publicados. Entre ellos, Prohibido tener 14 años o Jon y la Máquina del miedo (ambas en la editorial Edebè); y también El ladrón de mentiras, El sueño de Iván (novela que luego él mismo llevaría al cine).

Su colección de novelas Los Futbolísimos publicada por la editorial SM lleva más de un millón de libros vendidos en España y se ha traducido a varios idiomas. También es autor de la colección de aventuras Los forasteros del tiempo. 

Ana es su primera novela para adultos, un thiller judicial publicado por la editorial Planeta.


SINOPSIS:

Años atrás, Ana Tramel fue una brillante penalista a la que se disputaban los mejores despachos. Un oscuro suceso en su pasado cambió su vida y ahora pasa sus días entre recursos administrativos en un mediocre bufete, ahogándose en un vaso de whisky. Pero su vida da un vuelco cuando su hermano Alejandro, con el que no habla desde hace cinco años, la llama angustiado. Ha sido detenido por el asesinato del director del Casino Gran Castilla.

Ana pide ayuda a su jefa y vieja amiga, Concha. Necesita la estructura y recursos del despacho para llevar adelante una defensa en la que tiene prácticamente todo en contra. Acompañada de un peculiar equipo (un viejo investigador, una abogada novel y un becario ludópata) se enfrentará a las grandes empresas del juego.

Ana, un thriller absorbente protagonizado por una mujer inteligente pero acabada, brillante pero autodestructiva, única.

Un oscuro asesinato.
Una protagonista que dejará huella.
Una batalla que todos dan por perdida.
Un thriller que no podrás olvidar.


IMPRESIONES:

El pasado 25 de marzo me levanté con un rebote del quince. Tenía que leerme esta novela y no tenía tiempo material para ello. Sus 864 páginas no las iba a leer en un rato y me agobiaba. Así que reuní a las cuatro pendras con las que comparto mi existencia y les dije:

- Chicos: este fin de semana buscaros la vida, que a mi me ha surgido una urgencia.

- ¿Te pasa algo mamá? -contestó uno de mis hijos- porque de ser algo serio, habrías montado un número y, sin embargo, estás muy comedida.

- Una tragedia, hijo, una tragedia. Me tengo que leer un libro y solo puedo hacerlo en dos días, porque el lunes voy a asistir a un encuentro con el autor y quiero llevar los deberes hechos. 

- ¿Y dónde está el problema? ¿Cuántos libros te has leído de una sentada para que este te agobie?

- ¿De 864 páginas? No me consta ninguno. ¡Mira, ponte a ver qué hacéis para comer, que tú lo que quieres es liarme!

Y surgió el milagro. Y aunque me miraban como si me faltasen mareas, se hizo el silencio y pude ponerme a leer tranquila. Eso si, cuando en la madrugada del lunes concluí la lectura, decidí que esto no iba a quedar así, porque había sufrido daños irreparables y que acudiría al encuentro con Roberto Santiago, si, ¡pero de espía infiltrado!.


DENUNCIANDO A ROBERTO SANTIGO:

Recogidas las pruebas en forma de archivo de voz en el encuentro bloguero mencionado y que adjuntaría a mi propio testimonio, presentamos la demanda en los Juzgados de la Plaza Castilla, en Madrid. Si, Roberto Santiago, yo también me presenté allí junto a otra bloguera -que después conocerías como testigo- porque yo no tengo los medios que otr@s tienen como para ir acompañada del brazo de Eme... ¡que la vida de una bloguera no da para tanto! Y sentí lo mismito que Ana Tramel en aquel Registro de los juzgados madrileños.

Pero no vayáis a pensar que fue fácil construir la denuncia. Cuando una es lega en la materia, poner en marcha este tipo de procesos puede arruinarte tanto en lo físico, como en lo moral y material. Para que os hagáis una idea, los más prestigiosos bufetes madrileños se negaron a ayudarme, por lo que tuve que recurrir a una amiga de la hija del portero de mi finca, recién salida de la facultad, para que me asesorase. Y junto con la bloguera que mencioné anteriormente, nos fuimos las tres al Brico Depôt de Majadahonda a comprar un tablero y cuatro patas que adosamos a la pared de lo que antes fue la terraza de mi casa, hasta su cerramiento, y convertirla así en improvisada oficina (¿ves tú?, también ahí Ana Tramel me llevaba ventaja, porque ella pudo usar el salón de su casa enterito). Luego desplegamos todos los medios a nuestro alcance: ordenadores portátiles, IPhone's, móviles, un calendario de los bomberos de Bilbao (para que no se nos pasasen los plazos), unos folios y una impresora sin toner, que la cosa no estaba para dilapidar en gastos superfluos, pero que quedaba muy profesional.


JUICIO PÚBLICO CONTRA ROBERTO SANTIGO:

El juicio iba a ser con jurado y eso nos produjo una gran alegría, porque si con un poco de suerte conseguíamos que en ese grupo de nueve hombres y mujeres hubiese unos cuantos trogloditas, de los que no cogen un libro ni por equivocación, la suerte nos acompañaría en el proceso. Pudimos recusar a unos cuantos, los que nos correspondían legalmente y, lo que es más importante, conseguimos que no se notase quienes eran nuestros preferidos para que no los recusase la parte contraria.
Y comenzó la fiesta, el momento para el que me estuve preparando durante meses. Y es así como pude explicar al juez y a los allí reunidos el objeto de mi denuncia:

Se me pasaron las horas, señoría, como nunca me había ocurrido. Ni siquiera me percaté de cómo la mañana daba paso a la tarde para llevarme en volandas a la noche. Paraba a ratos, es verdad, para comer un bocadillo a mediodía o un sandwich por la noche porque si lo hacía de otra manera, más convencional, podía perder unos minutos que me resultaban vitales. ¿Y se puede creer que me dieron las luces del alba del domingo y seguía leyendo? Pues si, señoría. Y al día siguiente, igual. Era imposible dejar de leer, porque cuando parecía que la historia entraba en un momento valle, que las cosas se iban encauzando, un giro inesperado me dejaba sin aliento de nuevo. Y siempre iban a más. Porque otra cosa no será, señoría, pero Roberto Santiago es como si se regodease a costa mía. Por eso me he tomado esto como algo personal, porque no es que yo lo diga, ya que no entiendo mucho de motivaciones psicológicas, pero no deberían descartar que a este escritor le mirase un psiquiatra de lo suyo, porque tiene algo de masoquista, que ese querer hacer daño al lector a base de tenerle en ascuas no puede ser bueno. Ni para la humanidad, así, en general. De hecho, creo que a este libro, en vez de llevar ese fajín tan clásico que le acompaña, deberían imprimirle en la portada uno de esos anuncios que llevan los paquetes de tabaco, tipo: "Leer esta novela provoca insomnio" o "Llevar este libro en el bolso produce dolor cervical".

Por poner un ejemplo le dije al juez que Roberto Santiago había creado un personaje magistral, indeleble, que pocos especialistas en novela judicial podrían superar. Él me miraba como si estuviese majara y los del jurado, hasta a los que me constaba que caía bien, estaban desconcertados. Me preguntó entonces, ¿realmente esa afirmación tiene importancia? ¿Guarda alguna relación con sus pretensiones de justicia? Pues mire, sí, señoría, respondí muy indignada. Y continué, claro, porque nunca me había visto en una situación semejante e hice mío aquello de "este es mi momento": Resulta que Ana Tramel, la protagonista, se considera a sí misma una encajadora. Y con ese término el acusado vuelve a meternos el gusanillo en el cuerpo, como si no fuese complicado entenderla ya de por si, con ese cúmulo de adicciones que arrastra la pobre desde hace años y de las que nos hace partícipes desde las primeras páginas. Queremos saber de dónde viene la idea y, aunque en principio me quedé un poco ojiplática cuando me enteré, que resulta que la recogió de la película Rocky que visionó cuando tenía doce años (que anda que se buscó una medio decente que tuviese que ver con su profesión, como hacen los abogados íntegros, tipo Matar a un ruiseñor, en la que coinciden la mayoría...), pues no. La señora le explica en un aparte a la jueza que instruye la causa que ese concepto lo vió clarísimo y lo extrapoló a su personalidad precisamente porque al igual que el púgil, ella no se sentía una ganadora nata, sino alguien capaz de aguantar y soportar cualquier golpe que le viniese y seguir levantada, esperando el siguiente.

También los secundarios son de traca, señoría, no es que le hable únicamente de Concha, la íntima amiga de la protagonista, la que la sacó del negro pozo en el que se había metido años atrás, ofreciéndole un empleo en su no tan boyante despacho donde solventaba multas y recursos administrativos , pero que le permitía sobrellevar una vida hecha a su medida, la que había elegido volcada en una espiral de adicciones. De la noche a la mañana Ana Tramel consiguió montar un bufete en su propia casa con los restos del naufragio del que anteriormente tuvo su amiga, con el firme propósito de partir de cero, sin sueldo, sin seguro y con una querella por delante difícil de salir airosa. Un equipo de fracasados dispuestos a querellarse contra toda una corporación con recursos ilimitados. David versus Goliat: Ronda, la ingeniosa secretaria se presentó sin ser llamada y la convenció de que la necesitaba, junto con Gerardo, el de las corbatas imposibles, un ludópata desafortunado para más inri y Sofía, un diamante en bruto al que habría que pulir, pero novel a fin de cuentas, abogados inexpertos con la ilusión de recibir un curso acelerado de picapleitos de campanillas. Se convirtieron en socios de la titular con un futuro incierto, dado que había poco o nada que repartir y mucho que perder. Eme, el investigador que siempre había colaborado con Ana en sus días de gloria, era harina de otro costal, pero eso ya se iría resolviendo.

Gracias a ellos, conocemos otras facetas de esta abogada poliédrica que tan pronto se convierte en un arma de destrucción masiva en los juzgados, como en una persona sensible, capaz de entender las debilidades humanas como nadie, que esconde bajo una aparente brusquedad una sensibilidad a flor de piel. Lo dije en el encuentro bloguero y lo repito ahora: me quedo con la Tramel doméstica, la que es capaz de acoger en su seno a su cuñada y sobrino sin cuestionarse nada, incluso a la que recoge al calavera de su exmarido, sabiendo que tiene alma de escorpión y como tal, es capaz de morir matando. La que ve como Gerardo se empieza a desviar coqueteando con el juego y no duda en meterse en la boca del lobo para rescatarle. La que entiende que la lealtad es esa rara avis de la que todos hablan pero que solo unos pocos saben mantener. 

Porque el acusado, señoría, no ha querido declarar y todos sabemos que es porque luce el distintivo de la culpabilidad marcado en la mirada; por eso, se ha atrevido a escribir esta novela con un lenguaje sencillo, pero brillante cuando la ocasión lo requería. Porque incluso cuando utiliza términos jurídicos, teniendo en cuenta que la jerga que ustedes usan es de natural incomprensible para quienes no la practicamos, resultaba de una simplicidad pasmosa de cara al lector. Y en primera persona. ¡Una novela de más de ochocientas páginas en primera persona! ¡Noventa y un capítulos repartidos en cinco partes! De locos, se lo aseguro. ¿Se puede ser más osado? No he visto nada igual, si me lo cuentan no me lo creo. Por eso tengo que decirlo, porque quizás a muchos esto les resulte irrelevante, pero a mi me ha resultado impresionante. De ese modo el autor nos ha permitido adentrarnos en la psique de esta mujer, ver el mundo como ella y entenderla. 

Gracias a esta fórmula lo mismo descubrimos las entrañas de la industria del juego, a la que pondrá en jaque, que los recovecos de la justicia. Ana Tramel lo mismo nos mete en una timba en La Finca o en el casino Gran Castilla que nos lleva de la mano a los distintos juzgados en donde lo mismo defiende a su amiga Concha en un caso de violencia de género, en el que lucha por la custodia de las hijas del matrimonio llegando a extremos sobrecogedores por la manera tan realista en que está enfocado el proceso, que al que ha motivado esta historia.

He de decir que la bloguera que también acudió a declarar en contra de Roberto Santiago, rubia y del Atleti, para más señas, corroboró mis palabras. No en vano, fue ella la primera que me habló de esta novela y me instó a que debíamos leerla en la #YincanaCriminal2017. Y como no podía ser de otra manera, ella también se sintió perjudicada tras la lectura de esta novela que tiene mucho de denuncia social y contó en la Sala el modo en que el autor había sabido conjugar una crónica judicial con el entretenimiento puro y duro y de cómo el acusado sacó a pasear todas las debilidades humanas sin escamotear esfuerzos. Su discurso fue sublime, hasta tal punto que se notaba en las caras del jurado que se los había llevado de calle... y eso que ni les amenazó ni nada (que yo sepa).


LA SENTENCIA:
 
La sentencia, ajustada a derecho, acaba de salir hoy, ya que el juez, sensibilizado con los plazos impuestos por la Yincana Criminal, ha tenido a bien darme esa satisfacción. Resumiendo, os diré que el acusado ha sido condenado a escribir una nueva novela teniendo a Ana Tramel como protagonista, quien tendrá que ejercer de nuevo como abogada. El plazo para su publicación (incluídas correcciones) será como máximo de dos años (si al cabo del primero, el autor no justifica con parte del manuscrito que está volcado en ella, lo hará bajo la vía del arresto domiciliario); asimismo, la editorial como responsable subsidiaria, se verá obligada a poner en marcha su materialización inexcusable como serie televisiva.



CONCLUSIONES:

Si alguna vez te surge la duda de qué es un bestsellers y tienes esta novela a mano, te diría que Ana lo es en el más amplio sentido de la palabra. Y en el mejor. También te digo que yo no tengo nada en contra de ellos. Me gusta leer para entretenerme, independientemente de que lo hagan a la vez millones de personas. Es más, me encantaría que Roberto Santiago consiguiese vender millones de ejemplares, porque se lo merece, porque me ha brindado unas horas de lectura impagables, porque me ha hecho preocuparme realmente por la protagonista de esta novela, Ana Tramel, como hacía tiempo que no me pasaba el creer que un personaje de ficción podía convertirse en carne y alma. Porque aunque suene raro, prácticamente me la he leído en dos tirones (atracones, para ser más exacta) durante el fin de semana que estuvo en mis manos. No podía despegarme del libro. Literalmente. Y eso hay decirlo y hay que premiarlo. Siempre.





Esta reseña participa en la Yincana Criminal en el apartado “La acción transcurre en una gran ciudad". 

13 comentarios:

  1. ¡Qué pedazo de reseña te has marcado! Pues voy a tener cuidado con este libro cuando lo lea, no vaya a ser que tenga que denunciar al autor por alguna comida quemada...
    Besotes!!!

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  2. Se me están cayendo las lagrimas y no sabéis lo difícil que es reír tapándome la boca para no hacer ruido y es que a estas horas mi marido esta durmiendo y como lo despierte y le cuente se va a creer que estoy loca. Kayena, esta vez me has dejado "muerta", tu también tendrías que dedicarte a escribir, pero no reseñas, algo mas consistente, seguro que lo haces mejor que much@s. Me ha encantado tu reseña, es formidable, original, y mucho más. Yo también leí la novela y, aunque tarde más que tu, me encantó , creo que es de lo mejor que he leído en mucho tiempo; y en la lectura simultánea lo pasamos muy bien comentando. Besos

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  3. Bravo, Kayena. Menuda reseña, señora. Original y creativa. Solo me queda leer la novela y sentir todo eso que nos relatas.
    Enhorabuena 😘

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  4. Fantástica reseña, original y que hace que tenga aún más ganas de leerla, que vaya ratos que me habéis dado con la lectura simultánea. Está claro que voy a leerla sí o sí, no hace falta sentencia ni condena.
    Besos

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  5. Pues te ha quedado una reseña muy divertida para un libro tan serio, está genial el contraste y además es muy original.
    La novela, aunque de mano la tenía descartada porque el género judicial no me va, ya se habían colado por otra reseña igual de positiva que la tuya aunque no tan apasionada.
    Lo único que no comparto es lo de la serie de Tv, no por nada, sino porque se cargarán el libro y los personajes con el casting.
    Besos

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  6. Jajajajajaja ¡Tremenda tu reseña!! ¡Qué grande!

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  7. Me ha encantado tu reseña tanto como Ana, un gran thriller.
    Besos

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  8. Hola, Ana:
    Como ves, te llamo por tu nombre, y no por tu título, porque vengo a volver a poner de moda la proskynesis la de postrarse a tus pies y adorarte.
    No sé cuántas veces he leído la reseña y cada vez me sorprende un nuevo matiz, o algo que me había pasado más desapercibido en anteriores lecturas.
    No solo has tenido el valor de salir de los encorsetamientos, sino que, además, has hecho una reseña sublime, además de divertida.
    Eres muy buena, Ana, pero hoy te has reinventado y te has vuelto a superar (algo que no debería sorprenderme).
    Besotes.
    P.S.: paso de puntillas a la mención de mis amenazas, porque me has dibujado como la más macarra de la blogosfera.

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  9. Ana no lo he leído pese a tenerlo en casa. Lo compré por culpa vuestra mientras os seguía atentamente desde la sombra. Después empezaron a proliferar opiniones y he decidido dejarlo reposar hasta que llegue el verano, que además tendré más tiempo y si os hago caso me va a robar grandes ratos.
    Estupenda reseña
    Besos

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  10. Leí este libro hará cosa de un mes y me gustó mucho. No había leído nada igual hasta la fecha.
    Original y divertida manera de reseñar.

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Holaaa!!!
    IMPRESIONANTE reseña jurídica. Me ha encantado no, lo siguiente!
    La he leído dos veces porque hay qué ver qué imaginación tan creativa has tenido para plasmar esta novela, que sin lugar a dudas es un acierto y le va como anillo al dedo. Todavía me estoy riendo jeje
    Para mí, esta es una de mis mejores lecturas de este año. De momento va a la cabeza, porque además de que es excepcional también tiene mi parte profesional y la he vivido como si fuera parte de principio a fin.
    Totalmente de acuerdo contigo en todo, empezando por la denuncia a Roberto Santiago (HECHOS PROBADOS), a la que yo me uno de principio a fin; pasando por el juicio público a Roberto Santiago (FUNDAMENTOS JURÍDICOS), verificando todo lo expuesto en el juicio y terminando con la sentencia donde se condena a Roberto Santiago (PARTE DISPOSITIVA), a que escriba la continuación y podamos saber más de Ana Tramel.
    Esperemos que cumpla su condena en el plazo indicado y antes de que prescriba, ya que si no tendríamos que recurrirla y pedir la revisión de la misma jeje

    De verdad, he disfrutado muchísimo esta reseña; muy original, divertida y sorprendente. Te felicito!

    Un beso :)

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  13. A quien debería denunciar yo es a ti, un fin de semana, dos atracones, gensanta, si a mi me costó la vida, mis cervicales hechas papilla y mi corazón en un puño, porque como me encuentre yo al autor le voy a pedir daños y perjuicios por hacerme sufrir tanto, porque Ana será una encajadora, pero se pueden encajar más reveses en una historia, y reveses de los gordos, se puede estar más ciega o querer ser más ciega. Se puede ser tan fría y humana a la vez, puedes adorar tanto a un personaje que si lo tuvieras enfrente te podrías líar a leches con él. Con ello ya habrás podido intuir que este libro montó en una montaña rusa mis sentimientos, me hizo sufrir, indignarme, odiar y un monton de sensaciones negativas, que a cada página me hacían sufrir por mi salud mental, que no solo la fisica se estaba resistiendo.

    En fin muy original tu reseña, muy buena, eres un as

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