domingo, 5 de marzo de 2017

LOS DÍAS IGUALES DE CUANDO FUIMOS MALAS, de Inma López Silva



DATOS TÉCNICOS:

Título: LOS DÍAS IGUALES DE CUANDO FUIMOS MALAS
Autora: Inma López Silva
Editorial: Lumen 
ISBN: 978-84-264-0341-4
Páginas: 360
Presentación: Rústica con solapa





Parece que fue ayer cuando empezamos a leer, de manera simultánea en Twitter, esta novela. Y sin embargo ha pasado más de un mes de todo aquello. Un mes durante el cual el libro me seguía haciendo ojitos desde la estantería, esperando a que le echara alguna ojeada para poder hacer una reseña a la altura de las buenas impresiones que me causó mientras lo leía.

Porque otra cosa no será, pero Inma López Silva, a la que no había leído hasta entonces, me ha resultado una grata sorpresa como lectora, me ha fascinado la manera en que ha sabido perfilar a las cinco protagonistas de esta historia tan singular y ha conseguido que guarde su nombre entre los escritores a seguir a partir de ahora.





LA AUTORA:

Inmaculada López Silva (Santiago de Compostela, 1978), es licenciada y doctora por la Universidad de Santiago de Compostela. Además, es investigadora, crítica teatral,  colaboradora en distintos medios y profesora en la Escuela Superior de Arte Dramático.

Comenzó su andadura literaria en 1996 con la novela Neve en abril y poco a poco empezó a coleccionar los premios más prestigiosos en su comunidad de origen: el Premio Xerais de Novela con Concubinas en 2002 y el Premio Blanco Amor, por Memoria de ciudades sin luz en 2008.

A estas novelas le siguieron otras obras, como las colecciones de relatos Rosas, corvos e cancións y Tinta, así como No quiero ser Doris Day, New York, New York o Maternosofía (un ensayo sobre la maternidad).


SINOPSIS:

Ahí están, charlando en el patio o desfilando en el comedor a la espera de que una compañera les llene un plato de sopa triste. Parecen iguales, presas sin más, pero basta con mirar despacio y afinar el oído para descubrir mundos distintos: Margot, cansada de vender su cuerpo por las calles de la ciudad, se toma un descanso entre rejas. Valentina ha llegado de Colombia con un niño en brazos y muchas preguntas en la mochila. Sor Mercedes cumple su condena con fervor religioso y sin remordimientos. Laura quiso ser bailarina, pero otro destino se impuso, y a menudo contempla la vida entera como si fuera una condena.
Junto a ellas está la escritora, una mujer discreta que emborrona papeles e intenta olvidar locuras pasadas. ¿Qué habrá en estos folios? Nadie sabe, nadie pregunta, pero las historias se cruzan y las páginas ahí están para descubrir qué hay detrás de estos días iguales que se vuelven únicos, espléndidos, en las manos de Inma López Silva.


IMPRESIONES:
Los días iguales de cuando fuimos malas se publicó, como casi toda la obra de Inma López Silva, en gallego por la editorial Galaxia Gutenberg, ya que ha sido en su tierra donde la autora ha conseguido no solo el reconocimiento de la crítica, sino del público en general y gracias a ello Lumen decidió incluirla en su catálogo con este libro.
La verdad es que descubrí la novela a través de Montse, la administradora del blog Con el alma prendida a los libros, que para esta Yincana Criminal ha decidido ponerse el mono de faena y tanto a través de los post publicados en su espacio en los apartados dedicados a Novedades e Imperdibles, me ha dado grandes pistas y sugerencias sobre lo que podíamos leer. De hecho, fue ojear la sinopsis de esta novela en una de sus “entradas” y quedar prendada con la historia que se podía intuir. La portada, por cierto, también apuntaba maneras.
Después vino todo lo demás: Carmina dando la brasa por Twitter a propios y extraños, las risas y los nervios con el primer sorteo que precisamente fue el de esta novela y disfrutar como enanas durante la Lectura Simultánea. Pero ahora viene lo serio: el querer convenceros, si todavía no lo habéis hecho, de que tenéis que leer este libro porque, más allá de lo que una historia carcelaria os sugiera, esta no se parece a ninguna otra y no solo por su originalidad. Es algo más complejo que intentaré explicar
Como os decía, es la cárcel precisamente -y en concreto la de A Lama, en Pontevedra- el punto de encuentro donde se dan cita cinco mujeres a las que iremos conociendo página a página, capítulo a capítulo. Cuatro de ellas son presas, la otra, funcionaria de prisiones.
Y todo parecería de lo más normal, una historia conocida ¿verdad? Ya se sabe, el día a día de las internas por un lado y por el otro el de quienes las custodian; el indagar en sus delitos, el qué las llevó allí y el futuro que las espera y, como es lógico, las típicas escenas de patio, comedor, etc. etc. Pero no, porque aun existiendo esos momentos dado que son los escenarios habituales de este tipo de novelas, estos apenas tienen relevancia.
Los días iguales de cuando fuimos malas es una novela introspectiva, reflexiva, que tiene como hilo conductor a dos tipos de narradores: un narrador testigo y otro equisciente. El primero de ellos está en mano de una de las protagonistas, (dado que se trata de una novela coral), que una vez que ha salido de la cárcel decide contar sus vivencias y las de las mujeres que la rodean desde su particular punto de vista. El segundo es más interesante, dado que en ocasiones nos da la impresión de que sería el más habitual de cualquier novela, el omnisciente, quizás porque también narra en tercera persona. Para que os hagáis una idea, un ejemplo de este tipo de narrador sería la novela Juego de Tronos, en la que los personajes más relevantes tienen capítulos exclusivos y son ellos los que nos cuentan su propia versión de la historia que les atañe.  
Pero vayamos con las protagonistas, que, a fin de cuentas, son los puntales de esta novela:
- Margot: Gitana de nacimiento, fue desterrada por los suyos nada más tener a su primer hijo. Resulta que el niño nació rubio y con los ojos verdes, pero en su clan no se plantearon que podía haber otras alternativas antes que el infundio, más tratándose de la niña que todavía era. Se tuvo que buscar la vida después de haber sido abandonada a las puertas de un hospital tras una terrible paliza. Desde entonces ejerce la prostitución en el Berbés, donde ha llegado a lo más alto en lo suyo, y vive modestamente en una casita del Barrio del Cura, en Vigo. Sueña con vivir en París, abrazar alguna vez a su hijo y congraciarse con su madre y no por este orden, aunque cada vez sus anhelos se van difuminando con más rapidez.
La primera vez que pisó la cárcel apenas tenía veintiún años. El delito: robo con violencia, que no fue tal –la segunda parte del enunciado-, pero que la enseñó a perfeccionarse como carterista y a encontrar un lugar a donde ir de vacaciones y descansar de los hombres de vez en cuando con cargo a los presupuestos del Estado.

- Valentina: Era tan solo una adolescente cuando fue violada por un cafre de El Calvario, la pequeña aldea en la que había nacido y en la que residía junto a su madre y hermanos en la provincia del Meta, en la Colombia central. Sin embargo, nunca se quejó de tal acción, llegando incluso a pensar que lo sucedido fue por su culpa. Desde ese día, hasta el que se puso de parto y tuvo a Daniel en soledad, siguió haciendo la vida a la que estaba acostumbrada, ayudando a su madre en las labores domésticas, atendiendo a sus hermanos e intentando sacarse un jornal con el que ayudar en casa. Una vez nacido el niño notó que la presión del lugar la ahogaba y que hasta su propia madre sentía vergüenza de ella. Decidió entonces poner rumbo a otras tierras con su niño en brazos. Primero fue la ciudad de Acacias, donde encontró cobijo a cambio de trabajar limpiando y cocinando en una casa sin saber que había recalado en la boca del lobo. Allí conoció a Agustín, su perdición, que la llevó a Bogotá y la convenció para convertirse en una “mula” y, así empezar de cero en España a cambio de pagar las deudas contraídas y una pequeña cantidad de dinero. En cuanto pisó el aeropuerto de Barajas fue detenida y enviada a prisión con diez años de condena encima. Lo peor de todo fue que le quitaron a su hijo, porque no había espacio para él en la cárcel de A Lama.

- Sor Mercedes: Huérfana desde niña, se crió con las monjas de su localidad natal, Monforte de Lemos. Tras una adolescencia revuelta tomó los hábitos, quizás por una rareza suya consistente en que odiaba a los hombres y no soportaba su cercanía física, o quizás por comodidad, porque ya tenía medio camino andado. No obstante, una vez acabado el noviciado nunca permaneció en el convento porque se hizo enfermera. Fue condenada a veinte años de prisión, sin embargo, nunca se consideró culpable de ningún delito, pues cuando decidió hacer lo que hizo, estaba totalmente convencida de que era para bien. ¿Su delito? Decidir por sí misma el destino de las criaturas que traía al mundo en base a lo que podía intuir sobre la situación personal o económica de sus madres, entre otras gracias.

- Inma: Es escritora y quizás la más compleja de las reclusas. Apenas habla con nadie, ya que tiene la misma empatía que una mata de habas y prefiere volcarse en la escritura. Es también narradora, en este caso testigo, de esta historia, por lo que se convierte en un perfecto hilo conductor de la misma. Con la que más migas ha hecho es con Valentina, su compañera de celda. Su delito fue asesinato en grado de tentativa, pero el dinero y las influencias hacen maravillas a la hora de recurrir sentencias.

Laura: Iba para bailarina de ballet, la profesión que prácticamente desde la cuna había elegido su madre para ella, pero un buen día se cansó de tanto ensayo, de tanta dieta y tanta disciplina y lo dejó. Tenía muy claro qué quería ser, ya que siendo una cría un buen día decidió que quería hacerse funcionaria de prisiones como quien decide ir al cine tras mirar la cartelera. Tampoco es que dejase ni las puntas ni los maillots de la noche a la mañana, sino que siguió preparándose en la danza y en los estudios como excusa para poder alejarse del domicilio paterno en Galicia y seguir su destino. Por ello, se trasladó a Barcelona, donde compatibilizó la danza con el derecho y un par de años después conoció a Raúl. Y todo iba bien, hasta que un buen día, sin previo aviso, él la dejó por otra y todo su universo se vino abajo, convirtiéndose en una persona obsesiva.

La trama se inicia cuando Inma ya ha abandonado la cárcel. Se ha propuesto escribir una novela incitada por su “amor”, al que con un estilo confesional le hace partícipe de todos sus miedos y limitaciones, incluida la poca fe que tiene en sí misma para llevar a cabo tal empresa.
«Amor, cuando estaba en la cárcel lo único que quería era que pasasen los minutos y que la sensación de relojes parados se marchase al ritmo del cumplimiento de la condena. Ahora que eso ya ha pasado y el tiempo corre, siempre tengo miedo de que el teléfono suene estrepitosamente y me anuncie tu muerte. Puedo, como me dices siempre, ahuyentar fantasmas escribiendo esta novela que ya tarda».

He de confesar que fue la primera sorpresa que me llevé con el estilo de la autora, porque de ese modo me ha hecho sentirme en ocasiones como un convidado de piedra, como alguien que lee la correspondencia ajena vulnerando algo muy íntimo. Sin embargo, en ese testimonio encubierto hay tanta incertidumbre que no puedes evitar seguir pasando páginas porque te urge conocer lo que está pasando en ese momento y lo que sucedió antes. No obstante, fue la primera sorpresa, pero no la única, porque Inma López Silva como narradora no tiene precio: es aguda, inteligente, incluso ácida cuando la ocasión lo requiere. Tiene una habilidad pasmosa para elegir los tiempos, para dejarte con la intriga y volver al cabo del tiempo con lo que te carcome. Eso por no hablar con su coqueteo con la metaliteratura, que en muchas ocasiones me ha parecido fascinante.
Y después está ese querer saber todo de estas mujeres indelebles, de su pasado, de su futuro. Mujeres que te obligan a reflexionar no solo por algunos de los temas sobre los que discurre su existencia, sino porque llegas a empatizar con algunas de ellas y a aborrecer a otras. Por ejemplo, un elemento común a todas ellas es el tema de la maternidad, ya que todas mantienen una relación cuestionable al respecto, sean madres o no. Se aborda desde distintas perspectivas: la de Margot, que tuvo que abandonar a su hijo tras su exilio y al que no ha vuelto a ver desde el día en que nació y, por otro lado, su relación con su madre, a la que ha seguido viendo esporádicamente a pesar de las consecuencias que podría sufrir la mujer en caso de ser descubierta; o la de Valentina, que se ha visto obligada a dejar a su hijo en un hogar de acogida porque en la prisión no hay sitio para él, que removerá Roma con Santiago hasta conseguir estar con él; o Sor Mercedes, que no conoció a su madre y este hecho le marcó de por vida; o Inma, que no se siente capacitada para cuidar de su hija y vive en una paranoia permanente; o Laura, que es capaz de vivir en una obsesión permanente por culpa del novio que la dejó, limitándola hasta el punto de supeditar su deseo de quedarse embarazada.
Y también la soledad. Antes, durante y después, siempre la soledad. Solas o en compañía de otras, ninguna ha sabido canalizar las heridas del alma. Y lo vamos descubriendo página a página y con tanto arte que no te puedes despegar del libro, porque más allá de que parezca una historia triste en su conjunto, es una lección de vida.

Quizás, solo ha habido algo que no supe encajar: el final. Es posible que sea el más adecuado, pero, como me dijo mi querida Montse (si, la misma a la que menciono al principio), parafraseando al maestro Sabina, "hubiese preferido otra corbata". Pero esto solo son impresiones personales. ¿A vosotros qué os ha parecido?


CONCLUSIONES:
Si has llegado hasta aquí, entenderás que la lectura de Los días iguales de cuando fuimos malas me ha resultado una lectura gratificante, que me ha permitido cuestionarme un sinfín de situaciones, incluidos ciertos prejuicios que todos tenemos y normalmente obviamos ante determinados delitos o, lo que es más importante, el por qué determinadas personas han llegado a cruzar ciertos límites, todo eso sin contar lo mucho que me dejo en el tintero y, por supuesto, el gran descubrimiento que me ha supuesto el conocer la prosa de Inma López Silva. No olvidéis su nombre.





Esta reseña participa en la Yincana Criminal en el apartado “La acción transcurre en España”




14 comentarios:

  1. Me quede sin la novela en el sorteo de la Yincana, y de momento no me importó, pero cuando empece a ver los comentarios que hicisteis en la lectura conjunta y después de leer tu reseña, me la compro ya, vamos que el lunes estoy la primera en la librería. Besos

    ResponderEliminar
  2. Coincidimos en casi todo, ha sido un gran descubrimiento tanto en el fondo como en la forma. Las frases y pensamientos que va dejando caer la autora son pequeñas gotas de sabiduría que se quedan contigo. Una belleza de libro, lejos de lo que hay ahora mismo en el mercado. Buena reseña

    ResponderEliminar
  3. Por lo que cuentas, merece la pena, la apunto y seguro que cae. Besinos.

    ResponderEliminar
  4. Totalmente de acuerdo con lo que cuentas.Es una novela muy recomendable.😘

    ResponderEliminar
  5. Por lo que nos cuentas en tu reseña parece una novela muy interesante, qué lastima que no pueda seguir la Yincana por twitter, aun no me di de alta en esa red social, a ver si me animo y puedo ver vuestros comentarios, lecturas simultáneas y optar a los sorteos que haceis, que la verdad son muy atractivos.
    Besos

    ResponderEliminar
  6. Pues sí, me imaginaba el típico drama carcelario sin más y ni siquiera le había hecho caso, solo había leído la sinopsis porque el título me atrajo. No me esperaba esta profundidad de la que hablas y que sea capaz de revolver las creencias y opiniones del lector respecto a temas sobre los que creemos tener las cosas muy claras. Lo que menos me llama es esa sensación de que la gente que está en la cárcel no se lo merece. Me la apunto de todas formas.
    Besos

    ResponderEliminar
  7. Una novela magnífica. Gracias por la información. Pilar Arias

    ResponderEliminar
  8. Querida archi, como el buen vino, mejoras con la edad, tienes solera.
    Hemos hablado largo y tendido de esta novela, y de que hubiésemos preferido otra corbata, pero no para ahorcarnos, porque hubiese sido un regalo (final) mejor.
    Y ahora voy a plagiarte, verás lo mal que sienta leerlo: después de este reseñón que te has marcado, ¿cómo me voy a atrever a hablar sobre Inma y lo que me ha transmitido su novela?
    Besotes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Le ha dado usted donde mas duele espero se deje de tonterias la muchacha

      Eliminar
  9. Hola Kayena, he leído tu reseña y me ha sorprendido por lo que nos cuentas; en un principio ni el titulo ni la portada me llamaron la atención, pero he cambiado de opinión. Lo tendré presente la próxima vez que pase por la liberia. Muchas gracias por la información. Besos

    ResponderEliminar
  10. Esta novela es para mi algo especial, fue la primera que leímos, dio para mucho comentario, lo hemos hecho por telefono, por wasap por tuit, en fin más jugo no le hemos podido sacar y tus impresiones son de díez, así que cuando me toque reseñar voy a olvidar todo lo que he leído aquí si no mi página se va a quedar en blanco

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me extraña que tu dejes una página en blanco...

      Eliminar
  11. Un título interesante, sin duda, que no descarto leer si cae en mis manos. Creo que no estuve muy pendiente a esa lectura simultánea que hicisteis por twitter, pero sí recuerdo algún tuit en el que poníais bien la novela, y tu reseña hace justicia para demostrar que sí os ha gustado; si la economía acompañara, me iría rápidamente a por ella.
    Besos.

    ResponderEliminar