martes, 3 de enero de 2017

LA HIJA DE CAYETANA, de Carmen Posadas




DATOS TÉCNICOS:

Título: LA HIJA DE CAYETANA
Autora: Carmen Posadas
Editorial: Espasa
ISBN: 978-84-670-4773-8
Páginas: 448
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta







Pensar en volver a reseñar se me hacía muy cuesta arriba, por lo que los meses se han ido sucediendo uno tras otro por temor a que mis habituales espantadas se convirtiesen en legendarias. Aún así, como sigo leyendo al mismo ritmo que siempre, solo se trata de encontrar aquellas novelas que realmente me generen las ganas suficientes como para animarme a mostrar mis impresiones. Han sido unas cuantas, no os vayáis a creer, de las que intentaré dar cuenta a lo largo de los próximos meses de este nuevo año que comienza, pero no contaba con que una de mis escritoras favoritas haya sacado una nueva novela al mercado y que me volviese a encontrar de nuevo con ella gracias al “Encuentro para blogger” organizado por la editorial Espasa hace unas semanas.

Decir que me lo pasé de lujo sería quedarme corta, porque escuchar a Carmen Posadas hablando de cualquiera de sus novelas, de su modo de abordar el trabajo o las mil y una anécdotas que surgen con cualquiera de sus personajes debería ser una asignatura obligatoria en primero de blogs.



LA AUTORA:

A estas alturas, intentar descubrir quién es Carmen Posadas me parece un despropósito, por lo que he preferido dejaros aquí lo que en su web oficial se destaca de su vida y de su obra. Tiene varios formatos de biografía (corta, intermedia y larga) y he preferido la última de ellas por ser la más completa:

Carmen Posadas nació en Montevideo en 1953, reside en Madrid desde 1965, aunque pasó largas temporadas en Moscú, Buenos Aires y Londres, ciudad en la que su padre desempeñó cargos diplomáticos.

La colección de relatos titulada Nada es lo que parece (1997) la consagró como autora de éxito entre los lectores y críticos, distinción que ya había alcanzado con la publicación, un año antes, de su primera novela, Cinco moscas azules (1996).

Ha escrito, además, cerca de veinte libros de literatura infantil, entre ellos El señor viento Norte, que obtuvo el Premio del Ministerio de Cultura al mejor libro infantil editado en 1984, y es autora de una decena de ensayos y además de guiones para el cine y la televisión.

En el año 1998 gano el premio planeta con la novela Pequeñas Infamias. Su obra que ha sido traducida a veintitrés idiomas y se vende en más de cuarenta países con gran éxito de público y ventas en muchos de ellos.

De Pequeñas Infamias el New York Times comento que era: “una delicia que se derrite en la boca sostenida sobre una ácida y sorprendentemente trama de misterio”. Mientras que el Washington Post opinó que era “una novela que lo tiene todo, un decorado elegante, una construcción espacio temporal perfecto, unos personajes intrigantes y una escritura maravillosamente trabajada”.

En el año 2002 la revista Newsweek destaco a Carmen Posadas como una de las autoras latinoamericanas más destacadas de su generación.

En el año 2001 publicó La Bella Otero, que pronto será llevada al cine y en el año 2003 El Buen Sirviente.

En el año 2004 publicó 
 A la sombra de Lilith.

En abril del 2006 publica su novela
 Juego de niños y en el año 2007 publica Literatura, Adulterio y una Visa Platino. 

En febrero de 2008 publica, junto a su hermano Gervasio Posadas,
 Hoy caviar, mañana sardinas.

En Mayo de 2008 publica
 Deseos de mujer junto a Maríangeles Fernández, Clara Obligado y Pilar Rodríguez.

En Septiembre de 2008 publica
 La cinta roja. 

En Octubre de 2010
 publica Invitación a un asesinato.
Todas ellas han sido recibidas con igual éxito de crítica y público que las anteriores.

En enero de 2013 se publicó El testigo invisible, se publicó el 22 de enero de 2013.
 

Su última novela, terminada poco antes del verano tras un año de arduo trabajo, La hija de Cayetana, acaba de salir al mercado.



ARGUMENTO:

Noviembre de 1788: Cayetana de Alba acaba de recibir el mejor de los regalos: una niña mulata a la que tratará y querrá como a una hija hasta el final de sus días. No sabe nada de su origen, porque lo de que la niña fue un regalo, no es una metáfora. Curiosidades de la época que le tocó vivir.

Paralelamente conoceremos a Trinidad, una esclava de origen cubano. En la travesía que realiza junto a sus amos, desde Cuba hasta España, pierde al amor de su vida y da a luz a una niña que le es arrebatada al poco tiempo de nacer, lo que la llevará a iniciar un largo periplo, tanto físico como psicológico, hasta encontrar a ambos.

De esta manera y a través de las vidas de estas dos mujeres, conoceremos tanto las visicitudes por las que habrán de pasar, que no son pocas, como en la España de finales del siglo XVIII y principios del XIX, una época en la que precisamente tanto la monarquía como la nobleza, por los cambios que se estaban originando en toda Europa y en particular en Francia, estaban muy cuestionadas y porque la brecha social era muy exagerada debido a las profundas diferencias entre el pueblo llano y la aristocracia.



IMPRESIONES:

Creo que he comentado en más de una ocasión que soy muy fiel a determinados autores; es más, no os podéis imaginar cómo odio algunas aseveraciones que no son más que muletillas del tipo “no soy de escritores, sino de novelas” o “me leí una novela de fulanito y no me gustó nada, así que no, esta otra no me convence”. Me pongo de mal café, porque un autor además de evolucionar, puede haber escrito una novela de más o menos calidad, mientras que otras son memorables; o bien, tocar varios palos o, simplemente, que alguna novela en concreto no te guste, ¿pero todas?. No, no lo puedo evitar y eso me hace reivindicar que, en mi caso, cada vez que publica un libro alguno de mis escritores favoritos, me doy hasta la enhorabuena, porque tengo claro de antemano que me lo voy a pasar de lujo.

Este es el caso de Carmen Posadas, que por mucho que me sorprendan sus títulos, a priori, normalmente ni me planteo sobre qué temas girarán sus historias, porque confío en su buen hacer. Y quizás sea esta última el ejemplo que mejor explique esta conclusión porque me bastó echar un simple vistazo a su cubierta para saber, indefectiblemente, sobre quien iba a girar la historia a pesar de no atraerme nada la persona a la que se alude en ella, ya que enlaza la figura de uno de los cuadros más conocidos que Goya hizo a la duquesa de Alba junto a una niña. Blanco y en botella.

Otra cosa es encontrarte con que no te imaginas, ni por asomo, cómo llegó esta señora a tener una hija de raza negra, teniendo en cuenta que en aquella época (e incluso en la actual, para qué engañarnos) la aristocracia tenía bastante cuidado a quien unirse para compartir blasones por aquellas cosas de la descendencia, el qué dirán o el “decoro”. Noblesse oblige.


El caso es que la autora ha sabido bucear en una anécdota que, sospecho, era totalmente desconocida para la inmensa mayoría de los mortales y así no solo nos hemos enterado de cómo se pergeñó esta adopción -porque María de la Luz fue considerada y tratada como hija de la duquesa a casi todos los efectos- sino de cómo transcurrió su vida desde prácticamente su nacimiento hasta la muerte de Cayetana de Alba.

En este sentido, hay que decir que el trabajo de investigación llevado a cabo por la autora es admirable en todos los sentidos, ya que no maquilla los hechos históricos –ahí están para quien quiera documentarse-, sin embargo nos introduce en la intrahistoria con una habilidad pasmosa. Precisamente, partiendo de una anécdota nos involucra no solo en la vida de un personaje del calado de la Duquesa de Alba por todo lo que representó en su época, sino que consigue ligar realidad y ficción de una manera impecable y sin que apenas podamos distinguir dónde termina una y dónde comienza la otra. En el encuentro que mantuvimos nos contó que contactó con el actual Duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, para solicitarle información de cara a la novela, algo a lo que en principio era reacio, para después prestarse a facilitarle no sé si mucha, pero si una valiosa documentación, como, por ejemplo, el testamento de la duquesa y así poder constatar el legado que dejó a su hija.
  
La novela comienza el día en que María de la Luz llega a la vida de los Duques de Alba. Se divide en tres partes y un total de sesenta capítulos, que se rematan con una dedicatoria, una nota de la autora, en la que se nos informa de la verdadera causa de la muerte la duquesa, a raíz de la autopsia practicada un siglo después a instancias del XVII Duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart, dado que durante años se había especulado con que había sido envenenada por el propio Godoy a instancias de la reina. Al final vienen los “agradecimientos” y tengo que decir que me llevé una grata sorpresa cuando en ellos me encontré con una mención a Juan Pedro Cosano, ya que una de las novelas de este escritor inspiró a Posadas a perfilar a uno de sus personajes: Hugo de Santillán, abogado de pobres en Cádiz.

La novela comienza en noviembre de 1788, cuando María de la Luz acaba de llegar a la vida de la duquesa, siendo  una mujer madura aunque veleidosa, a pesar de tener tan solo veintiséis años. La casó su abuelo cuando apenas tenía doce, con un primo suyo (con el fin de aunar sus muchos títulos, entre otros el ducado de Medina Sidonia, más antiguo que el de Alba) y, aún siendo una unión marcada por el interés mutuo, ambos se llevaban bien. Teniendo caracteres opuestos, desde el principio habían llegado a una “entente cordiale”. Nunca pudieron tener hijos, por eso cuando María de la Luz llega a sus vidas, como un regalo, en vez de tratarla como era habitual en la época, la quieren como a una hija.

Obvio es que asistiremos no solo al devenir de la existencia de esta familia como tal, sino que seremos testigos de todo el entorno que rodea a la pareja, por lo que el componente histórico tiene un peso fundamental en la novela. De hecho, la novela se inicia  durante el reinado de Carlos III, para enseguida asistir al de su heredero Carlos IV. Sin embargo, estas escenas están descritas de una manera tan viva y espontánea que no encontraremos grietas entre la parte ficcionada y la histórica, motivo por el cual me resultaba de lo más gratificante sumergirme en su mundo. Para bien y para mal.

Y digo para bien y para mal porque son muchos los temas que aborda la novela: siendo el más liviano el de su carácter imponderable que daba lugar a toda clase de controversias. Lo mismo se vestía de maja para divertirse con el pópulo que era capaz de derrochar a manos llenas en cualquier extravagancia con tal de herir a la reina, María Luisa de Parma, a la que consideraba su antagonista por una cuestión de celos, al compartir, en ocasiones, varios amantes. Eso sin contar su relación con Francisco de Goya, interesante como no podía ser otra cosa y en la que se cuestionan algunas hipótesis que siempre se dieron por ciertas y a lo mejor, no son tales, como el si fue la modelo de los famosos cuadros de “las majas” o si entre ellos hubo un vínculo algo más íntimo que el meramente personal y afectivo. En estas secuencias la novela se torna amable y, en ocasiones, divertida, porque conocemos a una Cayetana más humana de lo que podríamos imaginarnos a juzgar por lo que de ella y de su familia se cuenta en los libros de historia, si bien es cierto que la autora conjuga a la perfección la ironía y un fino sentido del humor a la hora de narrarnos semejantes avatares.

Sin embargo, hay otros momentos en que la narración se hace más intensa para ir en crescendo en cuanto a carga emotiva al tratar otros asuntos. Ya dije que eran varios los temas que se plantean en la novela y Carmen Posadas ha recreado la sociedad española de aquel momento sin dejar ninguno al azar. Así, no se puede obviar, dado el planteamiento primigenio de la novela, tanto el hecho de que la esclavitud en España, a finales del siglo XVIII era un hecho incuestionable, sino que como en el caso de la hija de Cayetana, era una moda de la época que las clases adineradas se regalasen niños esclavos como el que regala una bagatela, ya que para hacernos una idea, los equiparaban a las mascotas, siendo las más recurridas en aquella época los monos. Y a esa altura los tenían. Ni qué decir tiene el trato que recibían los adultos, considerados poco menos que animales hasta por los propios sirvientes y ninguneados por estos como apestados.

Dentro de este mismo tema, dos de las escenas más conmovedoras de la novela transcurren en un campamento que llaman “de morenos”. Resulta curioso por varios motivos; uno, que en aquella época existiese semejante lugar, aunque supe por la autora, que ya Cervantes citó en El Quijote -aunque en su día, cuando lo leí, no me hubiese percatado- que a Sevilla se la denominaba “el damero de Europa”, porque en sus calles se podían ver a personas de todas las razas conviviendo en perfecta armonía. El segundo motivo es que la autora plantea una hipótesis sobre este asentamiento en sí, dado que nunca ha quedado registrado dónde fue a parar la inmensa mayoría de esclavos rebeldes que se sabe que existieron, pero que no ha quedado constancia de dónde se establecieron.

Sin embargo, con lo duro que este tema os pueda resultar, hay otro que a mi llegó a causarme cierto repelús. Y es curioso, porque aún constándome que aquello que se relata existió realmente y que no es la única novela que he leído en la que también se trata, es el modo en que lo acomete Carmen Posadas quizás, el que le dote de mayor atrocidad, porque aún viéndolo desde distintos prismas, cobra mayor mordacidad cuando quien lo cuenta es quien lo practica por la frivolidad que imprime el personaje a la hora de contar su “hazaña científica”. Delirante, os lo juro.

Bueno, creo que no me estoy explicando bien, así que iré al grano: otra de las modas de la época entre la aristocracia era la de tener y mantener su propia “Corte de los milagros”, atendiendo a lo que llamaban Experimento rousseauniano” o, como mejor lo define el inefable Hermógenes Pavía, “Galería de monstruitos”, consistente en acoger a una serie de desvalidos, si es posible proveniente de lugares exóticos, aislarles y darles una formación determinada, para luego lucirlos ante sus amistades. Para que os hagáis una idea, una de las amigas de la duquesa de Alba, Amaranta, tiene en el pabellón de caza de una de sus fincas su particular “Corte de los milagros”, compuesta entre otros por un gigante pelirrojo de origen escocés que compró en un circo y al que pretende enseñar a bailar muñeiras, un gitanillo al que quiere convertir en un virtuoso del violín o una niña negra que recita a Racine en su lengua de origen…

Aún así, voy a dejar algunos temas en el tintero para no extenderme demasiado, porque esta novela, a pesar de lo dicho hasta ahora, resulta que tiene dos líneas argumentales y, hasta ahora, solo me he detenido en lo concerniente a la duquesa de Alba, cuando hay otra protagonista que también merece toda la atención: Trinidad.

Trinidad es una esclava cuando llega a España con tan solo dieciocho años. Y lo fue desde antes de nacer, ya que su madre fue capturada en la pequeña aldea africana en que vivía para ser recluida en un barco y, después de sufrir todas las vejaciones que os podéis imaginar, acabó recalando en la plantación que la familia García poseía en Matanzas, Cuba, donde nació. Sin embargo, es considerada una “niña de fortuna” por sus congéneres, al haberse criado en la casa de sus amos y no conocer los rigores del campo.

Compartió niñez y algo más con Juan, el heredero de los García, del que se enamoró perdidamente, siendo correspondida. Ni siquiera el matrimonio del joven con una mujer mucho mayor que él, pero con más fortuna, acabó con la relación que ambos mantenían y cuando la pareja decide emprender un viaje a España, Trinidad los acompaña junto a Celeste, la vieja cocinera de los Manzanedo.

Durante la travesía se declara una tormenta y Juan cae al mar. Todos le dan por muerto y, como las desgracias nunca vienen solas, Trinidad descubre que está embarazada. Una vez establecidas en la capital, Lucila Manzanedo, viuda de García, comienza a entablar relaciones para hacerse un hueco en sociedad madrileña aprovechándose y alardeando de su fortuna personal, algo de lo que los más avezados picaflores se percatan y surge en su vida Manuel Martínez, un director teatral necesitado de mecenas. Es a él a quien Lucila encarga que la libre de la esclava y la niña y es así como la primera pasa a formar parte del servicio de la primera actriz de su compañía, Charo Fernández, apodada La Tirana, mientras la encuentra una ocupación definitiva y como un regalo para la duquesa de Alba, a la que también quiere camelar, la segunda, sin que la madre sepa el paradero de la niña.

Comenzará entonces un largo periplo para Trinidad, tanto por tierras españolas como portuguesas, en busca de sus dos amores. Contará con el apoyo incondicional de algunos personajes de excepción y otros que no lo serán tanto, pero que harán las delicias del lector, vivirá situaciones sorprendentes y paradójicas, que no dejarán de fascinarnos hasta el final, porque como no dejo de repetir, esta novela es impresionante en todos los sentidos y aunque pienses, como me ocurría a mí, que el final iba a quedar deslucido por tanta aventura como llevaba vivida a costa de estas dos mujeres, también puedo deciros que este es memorable, emotivo como pocos y el mejor colofón posible a una novela espléndida.

Obviamente Cayetana y Trinidad no son los únicos personajes, ya que otra cosa no será, pero el elenco de esta novela está a la altura de la novela, porque de lo contrario no tendría sentido. Además, se dan cita en la novela tanto personajes históricos como ficticios y cohabitarán en perfecta comunión. De los primeros, citaré algunos: Además de la reina, María Luisa de Parma o algunas amigas de la duquesa pertenecientes a la nobleza como la duquesa de Osuna, destacan Manuel Godoy, Francisco de Goya, Alejandro Malaspina, Pedro Romero o Moratín. Los ficticios son una maravilla, incluso algunos que solo salen en algún capítulo, están bordados. He de admitir que tengo debilidad por los “malos” y no me cabe otra que distinguir a Hermógenes Pavía, articulista con una doble cara que no tiene desperdicio y que gracias a sus crónicas conocemos un registro nuevo de la autora; Lucila Manzanedo, la primera dueña de Trinidad, odiosa y repulsiva a partes iguales; Greta von Holborn, mala hasta la saciedad, Amaranta, de quien todavía guardo en mi memoria no ya su particular “Corte de los Milagros”, sino el modo en que se jactaba de ella. Pero también hay otros personajes indelebles justo por lo contrario, como N’huongo, al que me gustaría que conocieseis por vuestra cuenta o, en otro sentido, la señorita Elisa de la Cruz Malacang, un auténtico hallazgo.

En definitiva, me dejo muchas cosas en el tintero, pero creo que podéis haceros una idea de la calidad de la novela. También juegan una baza fundamental los escenarios en que se desarrollan las tramas, ya que estos parecen cobrar vida para ser fundamentales en las mismas por la solidez y realismo con que son descritos.



CONCLUSIONES:

Como habéis podido comprobar, me ha encantado La hija de Cayetana, lo que todavía no tengo claro es si he podido convenceros para que hagáis un hueco a esta novela tan sorprendente en todos los sentidos. A quienes como a mí ya os tiene ganados la autora, imagino que no os he descubierto nada nuevo, pero a los que todavía dudan, solo puedo aseguraros que Carmen Posadas nos ha pintado un lienzo en el que recrea un momento de la historia de España bastante trascendental en el que son protagonistas dos mujeres prácticamente antagónicas, de distinta clase social y contrapuestas en su forma de vivir y entender la existencia, pero unidas por unos lazos invisibles que a medida que avanza la trama se van haciendo más evidentes. Todo el cuadro está trazado con una maestría inusitada, tanto en sus líneas argumentales como en el colorido y la pureza de un vocabulario y un estilo único, debido a la belleza estética que impregna toda la obra.






14 comentarios:

  1. No he leído nada de Carmen Posadas a pesar de tener varios libros suyos en casa y eso que es una escritora que me apetece mucho leer. La hija de Cayetana me llamó la atención cuando salió publicada y tras tu reseña, más ganas le tengo. Un beso

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  2. Me alegro de verte de nuevo por aquí, y sobre todo de que disfrutaras tanto del encuentro como de la novela. No me he estrenado aún con Carmen Posadas, pero hace meses que tengo "El testigo invisible" esperando su turno el pobre, así que espero que la autora me guste tanto como a ti. Por cierto, me ha encantado eso de "asignatura obligatoria en primero de blogs", jajajajaja.

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  3. La tenía en mi puto de mira pero después de leerte no me cabe ninguna duda para hacerme con ella; además, Carmen Posadas es para mí garantía suficiente,
    becucus

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  4. Esta novela esta entre mis pendientes desde que salio y por lo que cuentas merece la pena. Besinos.

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  5. Esta novela ha sido uno de los regalos de navidad que he recibido, aun no he tenido tiempo, pero en cuando me recupere del trajín de las fiestas me pongo con ella; la novela tiene una pinta estupenda y ademas la autora me encanta, no se puede pedir mas, y sigue reseñando que tu opinión es muy importante para mi y supongo que para muchos mas. Besos

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  6. Me apetece muchísimo esta novela, aunque de Posadas apenas he leído un libro. Me gustó y lo disfruté, creo que debería ponerme con más libros de ella. Desconocía el argumento de la novela y ahora ya tengo los dientes largos... Me encanta verte por estos mundos, reina. Un besazo.

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  7. Vaya reseñón que te has marcado. Me dejas con muchísimas ganas de leer esta novela y conocer esta historia de Cayetana. De Posadas tengo en casa "El testigo invisible" sin leer. Buen comienzo de año, espero verte mucho por aquí.
    Besos

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  8. Lo tengo en mi biblioteca de Nubico desde que salió. Y estaba esperando que alguien me diese un empujón. Oiga, ¿y quién mejor que tú? Me has ganado para la causa, que en eso consiste lo de reseñar, ¿no?
    Y hablando de postear, ¿no te parece que lo haces muy poco? Porque el puesto de «la desaparecida» no quiero que me lo quites, aunque mira que haces méritos.
    Otra cosita: organiza algo facilito, por favor, que nos echemos unas risas. Si es matando a alguien, mejor.
    Besotes.

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  9. Tengo leídos todos los libros de Carmen pero a este aún no le ha llegado el turno, espero ponerme con el muy pronto

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  10. A mí desde luego que me has convencido. Entre lo que me gustaba la portada y ahora tu reseña, estoy completamente decidida a leerlo.

    Muchas gracias por tu opinión

    Un beso

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  11. El otro día precisamente leí una entrevista a Posadas dónde hablaba de esta novela y cómo había dejado aparcada otra que estaba escribiendo sobre Freud, para centrarse en ésta, cuya idea le llegó por casualidad, a través de una amiga que le mencionó lo de la pequeña esclava. Muy completa la reseña. A ver si la leo. Un abrazo.

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  12. Nunca he leído nada de Carmen Posadas, pero "La hija de Cayetana" tiene algo especial que me atrae desde que se puso a la venta. Ahora que leo tu recomendación tengo claro que la leeré en algún momento A ver si con eso de que es del grupo Planeta la editan pronto en Círculo de Lectores.

    ¡Feliz año!

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  13. ¡Hola!
    No pinta nada mal, no descarto leerlo.

    Besos :)

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  14. Ya he devorado dos libros de la autora (con excelentes resultados) y poco a poco me iré haciendo con los demás. Aprovecho para recomendártelos si no los has leído: La cinta roja y Juego de niños.

    Un besito.

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