sábado, 20 de junio de 2015

LECTURA SIMULTÁNEA Y CONJUNTA DE “ISHQ: El color de las granadas, de Juan Andrés Moya Ibáñez

Hace un tiempo, como muchos recordaréis, en este mismo blog se organizó la lectura conjunta del primer libro de Juan Andrés Moya Montáñez, Noche y niebla. Juan Andrés, a quien muchos conoceréis por su nick en Ciao.es, John Andy, tiene un talento único, un modo de escribir que subyuga y atrapa y que nos traslada lugares comunes o lejanos con la facilidad de un mago. Ya en Noche y niebla nos llevó a la faceta más oscura de la personalidad humana, aquella que no ven los que aman a quien la posee porque el amor esparce velos muy densos. Ahora, con su segundo libro, autopublicado como el primero, nos acerca a un tiempo y a un lugar pasado pero reconocible.  Una corte excelsa y excesiva bajo el poder de un señor omnipotente, llena de boato, perfumes, riquezas y color. Un edén rodeado de desiertos y pueblos sometidos. Un imperio con un heredero poco interesado en la guerra y sacudido por un amor tan ardiente como imposible, que pondrá en jaque su propia existencia y el futuro del reino.



ISHQ: El color de las granadas no es una lectura al uso. Su forma y su fondo se salen por completo de lo común adornados con un lenguaje fascinante, florido, casi barroco, muy poco habitual en la literatura actual pero tan rico como atrayente.

“¿Qué lleva al heredero de un imperio a renunciar a todo cuanto posee, a la enormidad de su linaje, a su propia magnificencia? ¿Qué podría ser más importante que un reino indestructible? Quizá la más leve y vulnerable de las criaturas.

Cuando el hombre más poderoso del mundo, aquel que podría disponer de cualquier mujer, desea a la única que le está vetada, comprende que sus riquezas son sólo polvo, que su trono no es más que barro; que es tan pobre como el más ruin de los miserables.

Porque lo que no han logrado destruir ejércitos infinitos ni héroes sobrehumanos puede quebrarse bajo la mirada de una esclava. Porque no hay rey ni fortaleza ni armadura que someta el amor de una mujer.”



- Se sortearán TRES ejemplares en papel dedicados por Juan Andrés Moya Ibáñez entre todos los que se unan a la iniciativa. Además, quienes se apunten y así lo soliciten, independientemente del sorteo y para facilitar la lectura, recibirán una copia electrónica de la novela remitida por el propio autor.

- El envío de los libros en papel será a nivel nacional, pero la iniciativa está abierta a nivel internacional ya que el formato electrónico puede viajar a cualquier lugar.

- Es condición indispensable participar en la lectura conjunta y/o simultánea y reseñar la novela en la fecha que se fije. No es necesario tener un blog, ya que también servirían para esta función páginas como Ciao.es y similares.

- Quienes participen a través de un blog, deberán poner el banner en el mismo para dar mayor visibilidad a la iniciativa.

- Podéis apuntaros al sorteo desde ahora mismo hasta el día 4 de julio. Al día siguiente, domingo 5 de julio, diremos quienes son los ganadores, que tendrán un plazo de dos días (48 horas) para indicarnos sus datos postales.

- Los libros serán enviados por el autor durante la semana siguiente.



La Lectura Simultánea se realizará a través de Twitter, con el hastag: #LecturaISHQ.

Puede participar en la Lectura Simultánea cualquier persona que lo desee, al margen de que tenga blog o no porque las impresiones las dejaremos en esa red social en el hastag creado al efecto.

- Comenzaremos a leer todos juntos el libro el miércoles 15 de julio y empezaremos a dejar nuestras impresiones en el hastag mencionado. También crearemos un grupo en Facebook para quienes así lo deseen, así que no dudéis en solicitar la admisión una vez creado antes del inicio de la Lectura Simultánea. De cualquier modo, si no tenéis perfil en estas redes sociales no os preocupéis, porque no es obligatorio, aunque yo que vosotros me lo plantearía porque es muy divertido y se disfruta muchísimo.

- Las reseñas para la Lectura Conjunta comenzarán a publicarse el día 27 de julio, a razón de una por día. Una vez que la lista de participantes sea definitiva, se acordará un calendario de reseñas que se comunicará a cada participante.


Estoy segura de que va a ser una ocasión feliz para reencontrarnos de nuevo con la prosa cuidada y emocionante de Juan Andrés. Y también para disfrutar enormemente de la lectura compartida, que tanto enriquece. Os espero.






NICK
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NÚMERO
Kayena
Kayena: Negro sobre blanco
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1
Ángela
2
Nycblue
3
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4
Mjosediaz
5
Eyra
6
Chibi1823
7
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8
Cay11
9
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10
Msolores
11
Healer
12
Changalay
13
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14
Brocopollo
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Unacampanilla84
Ciao.es
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18
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20
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Shaka Lectora
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Pedro
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Zarquete
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31
Robledo1962
Ciao.es
32
Paloma2012
Ciao.es
33
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domingo, 14 de junio de 2015

MÚSICA PARA FEOS, de Lorenzo Silva



DATOS TÉCNICOS:

Título: MÚSICA PARA FEOS
Autor: Lorenzo Silva
Editorial: Destino
Colección: Áncora & Delfín
ISBN: 978-84-233-4932-6
Páginas: 224
Presentación: Rústica con solapas









Supongo que me entendéis cuando digo que, a veces, hay lecturas que se los clavan de modo especial en ese rinconcito del alma que guardamos para las cosas especiales. Ese que, aunque no queramos y nos empeñemos en negarlo y taparlo con sonrisas, sigue en carne viva. Sí, ese que escuece y nos hace llorar cuando algo o alguien llega a él y se hace sitio dentro. Pues eso es lo que me ha ocurrido con Música para feos de mi admirado Lorenzo Silva. Una lectura que me ha dolido de forma extrañamente gozosa pero que también me ha hecho sentirme arropada. Como el propio Lorenzo me decía ayer en la Feria del Libro, de experiencias duras siempre se sacan enseñanzas, aprendemos… no sé si he aprendido gran cosa, pero este libro al menos ha conseguido que me sienta menos sola en ciertos sentimientos. Sí, también me ha hecho llorar mucho, pero se lo perdono de corazón.

Música para feos es una novela muy diferente a las que Silva nos tiene acostumbrados. Y también más corta, ya que cuenta con sólo 215 páginas que, literalmente, te bebes sin respirar. Su prosa, tan excepcional como de costumbre, envuelve una historia más habitual de lo que parece pero también única y muy especial. Como indica en la faja de la novela, se trata de una historia de amor a contracorriente, pero es mucho más que eso como espero poder sacar de dentro de esta reseña.



EL AUTOR: LORENZO SILVA

A estas alturas Lorenzo es lo suficientemente conocido, así que os dejo algunas notas de su biografía que podéis encontrar tanto en su propio blog como en páginas especializadas.

Lorenzo Silva Amador nació el 7 de junio de 1966 en Madrid (España) con ascendencias andaluzas y salmantinas. Hijo de militar, residió en Getafe tras ser su padre destinado a esta ciudad. Antes de dedicarse profesionalmente a la literatura, Silva estudió Derecho y ejerció la abogacía y la asesoría fiscal. Publicó su primer libro a mediados de los años 90, Noviembre sin violetas (1995).

Más tarde aparecieron títulos como La sustancia interior (1996), La flaqueza del bolchevique (1997), historia de un hombre gris que cambia su vida tras un accidente de circulación por la que fue finalista del Premio Nadal, Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia” (1997), El lejano país de los estanques (1998), primera ocasión en la que aparecieron los personajes de Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro, El cazador del desierto (1998), El ángel oculto (1999), El urinario (1999) o Viajes escritos y escritos viajeros (2000).

Por su novela El alquimista impaciente (2000), novela con el protagonismo de los citados guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, ganó el Premio Nadal. Después de conseguir este galardón, Silva escribió nuevos libros de la serie Bevilacqua/Chamorro: La niebla y la doncella (2000), la recopilación de novelas cortas Nadie vale más que otro (2004), La reina sin espejo (2005), La estrategia del agua (2010), La marca del meridiano (2012),  novela por la que ganó el Premio Planeta, y Los cuerpos extraños (2014).

 La lluvia de París (2000), El nombre de los nuestros (2001), La isla del fin de la suerte (2001), Laura y el corazón de las cosas (2002), Los amores lunáticos (2002), el libro de relatos El déspota adolescente (2003), Carta blanca (2004), novela que se traslada de la Guerra del Rif a la Guerra Civil Española, Líneas de sombra (2005), En tierra extraña, en tierra propia (2006), Pablo y los malos (2006), el ensayo Y al final la guerra: La aventura de las tropas españolas en Irak (2006) o “El Blog Del Inquisidor” (2008) son otros títulos de su prolífica obra.

Su última novela es Música para feos (2015).



UNA PRIMERA CITA EN EL PALACIO DE CRISTAL

Mónica ronda los treinta años, tiene un trabajo basura que no le gusta y que está mal pagado aunque le permite vivir sola. Es periodista, pero ha acabado siendo el enlace con famosillos de medio pelo en un programa de corazón. Una noche se deja convencer por su amiga Alba para salir a tomar copas y ligar por bares de Madrid y en uno de ellos conoce a Ramón, un hombre capaz de acompañarla a casa y no subir con  ella porque su código moral le dice que no es lo que hay que hacer, aunque lo desea.

Antes de despedirse le da a Mónica su número de teléfono y le pide que sea ella quien le diga si vuelven a verse el sábado siguiente. A Mónica le parece sólido, muy hombre, seductor, seguro de si mismo… y aunque ha preferido no acompañarla a su cama ella se siente feliz, pensando en volver a verle. Aunque con algunos miedos, finalmente decide citarse con él el sábado siguiente en el Palacio de Cristal del Retiro madrileño, mediante un sms, y Ramón acepta. Esa será su primera tarde, su primera noche, su primera pasión. Horas que les llevarán a convencerse de que tienen entre sus manos una amor que ninguno ha conocido hasta entonces. Para Mónica la certeza es absoluta y posteriormente comprobaremos que también lo es para Ramón.

Lo único que Mónica lamenta es que apenas sabe gran cosa del trabajo de él. Ramón no quiere contarle nada pero parece peligroso, aunque eso no es óbice para que estén felices, para que se amen. Hasta que Ramón le dice a Mónica una mañana que debe marcharse fuera por trabajo y que estará cuatro meses en otro país. Cuatro meses con contacto sólo por internet o Skype. Cuatro meses que a Mónica le caen como una losa. Pero con la seguridad de que su amor estará por encima de todo.



“LA FELICIDAD ES SEPARARSE Y NO TENER MIEDO DE NO VOLVER A VERSE”

Es Mónica la que, en primera persona, nos va a contar su historia. Una historia que parecía no ir a ninguna parte pero que la cambiará para siempre. Mónica había salido de una relación tiempo atrás con un hombre mayor que ella, Ernesto, y cuando Ramón le dice su edad siente un pelizquito en el alma. Pero esa será la única vez que pueda comparar a Ramón con su anterior pareja. O con ninguna de las otras que haya tenido.

En todo momento es la visión, la perspectiva y los sentimientos de Mónica los que tenemos delante. Ella se nos muestra en todo momento con sus dudas, sus miedos, su sensación de pensar si se equivoca hasta que todo le encaja como un puzle y es consciente de que ha encontrado a alguien con quien de verdad quiere compartir su vida, con quien se imagina dentro de unos años. Ramón, como personaje, es ese hombre del que cualquier mujer se enamoraría. Quizá no es guapo a reventar ni tiene hechuras de modelo, pero es íntegro, leal, fuerte, capaz de emocionarse con una canción y de amar como si fuese al tiempo la primera y la última vez. Un hombre con mucho vivido y al que se le notan cicatrices en el alma que no quiere mostrar sin más, pero que cuando lo hace es porque se ha entregado por entero. Con armas y bagajes.

Leí el libro primero en versión digital, que nos facilitó la editorial. Mi amiga Ana Kayena me dijo que le había encantado y que estaba segura de que me iba a fascinar como a ella. Tuve claro que era uno de esos libros que quería en papel a toda costa, necesitaba sentirlo. Hasta olerlo. Ayer, por fin, y gracias a Destino y a Ana, lo tuve en mis manos y pasó también por las de Lorenzo, que me lo firmó y dedicó, encantador como siempre. Es de estas novelas que no puedes dejar de leer, que necesitas saber más, que quieres avanzar para ver qué les depara el porvenir a Mónica y a Ramón.

Cuando Ramón anuncia su marcha para Mónica es devastador. No puede imaginarse que algo que están forjando entre los dos y que les permite ver soles en medio de tormentas vaya a verse truncado así, tan de repente. Ramón se siente igual, pero trata de mantenerse sólido y sereno, convencido de que ese tiempo y la distancia sólo les hará más fuertes en lo que sienten. Quedan en intercambiar mensajes online cada día. Pero Ramón sigue sin darle explicaciones a Mónica ni de su trabajo, ni de dónde va, ni qué tiene que hacer allí. Todo son vaguedades pero la comunicación es fluida. Se aman. Se añoran. Se desean.

Mónica sabe, de un modo casi intuitivo, que no tiene motivos para desconfiar, pero detesta esa distancia y la frialdad del medio por el que se relacionan ahora. Y será, como lo fue desde el principio entre ellos, la música la que les envuelva en esa particular burbuja que han construido para los dos, que les pertenece en exclusiva. Desde el “Embrujada” de Tino Casal, con la que se conocen, a las canciones que se van intercambiando porque significan mucho para ellos o, sobre todo, porque en su letra encuentran al otro. Y necesitan encontrarse.

Esa mezcla de certezas íntimas y dudas que desgarran me ha unido tanto a Mónica que casi podía sentirme dentro de la historia. Quizá por eso me ha llegado tan hondo, porque lo he vivido y sé lo que es luchar contra el tiempo y el espacio, compartiendo sólo algunas horas dentro de una red indiferente a todo que sólo puede traerte ternuras escritas desde el otro lado del mundo. Aunque lo que necesites sean unos brazos que te acojan. Pero es real y eso Mónica y Ramón lo saben: su amor es real y usan la tecnología volviéndola cálida y llena de planes para el futuro.

Lorenzo, como siempre, usa una prosa preciosa, perfecta, llena de matices que son casi colores inacabables de una paleta inmensa. Y, para que todo sea redondo, elabora una lista de las canciones que Mónica y Ramón comparten. Esta lista de canciones puede escucharse en Spotify con el mismo nombre del libro, “Música para feos”. ¿Por qué feos? No creo que ni Mónica ni Ramón lo sean. Sólo son un hombre y una mujer normales, sin atractivos luminosos que hagan volver la cabeza a la gente a su paso. Con vidas llenas de errores y algunas penas. Podríamos ser cualquiera de nosotros. En realidad el título hace referencia a una canción de Leonard Cohen y es una metáfora acerca de cómo la música alegra la fealdad de nuestra vida. Veinte años ha tardado Lorenzo en volver a escribir sobre el amor tras su hermosa La flaqueza del bolchevique y ambas, como nos confesó ayer, están íntimamente ligadas aunque sean antagónicas. En La flaqueza del bolchevique el narrador es un hombre y se redime por su sentimiento de culpa y por amor. En “Música para feos” la voz es la de una mujer, pero el amor es mutuo y la felicidad les llega cuando ninguno de los dos lo esperaba.

Sólo puedo recomendaros la lectura. De corazón. Mónica y Ramón seguro que se quedan con vosotros durante mucho tiempo. El amor tiene esas cosas: no hace falta vivir seis meses con alguien para estar seguro de que es la persona correcta. A veces la vida nos regala la posibilidad de que nos llegue en una noche cualquiera, sin esperarlo, y que se culmine frente a nuestro particular Palacio de Cristal. Sin grandes alharacas pero hundiéndose dentro de nosotros mismos, amparado por las notas de esa canción que nos pone sonrisas en el alma. Y, a veces, sobre todo ahora, la tecnología se vuelve nuestra feliz aliada para traernos la compañía de quien amamos y convencernos de que el mundo es menos hostil.

Disfrutad de la lectura. No encontraréis compañía mejor.




ALGUNAS FRASES PARA ALIMENTAR EL CORAZÓN

“El cosquilleo que me abrasaba en las mejillas se esparció entonces por toda mi persona, como un dulce hormigueo en los miembros, un cosquilleo en el estómago y lo que cualquiera que sepa ya sabe en otras partes del cuerpo. Paradójicamente, o no, eso me volvió más insegura.”

“Me fijé en su nuca, su espalda, sus pasos regulares y seguros. Algo se me quedó revoloteando en el estómago. Algo muy extraño, que no había conocido nunca antes. Acababan de plantarme, muy posiblemente me habían tomado el pelo, y, sin embargo, cuando apoyé la cabeza en la almohada y cerré los ojos, sentí que nada de eso tenía la menor importancia, que todo estaba bien y que, contra todos los pronósticos que yo misma había hecho al principio de la noche, como quizás no habría sucedido si él hubiera subido y atrapando al vuelo la ocasión me hubiese echado un polvo sobre la marcha, la vida era bella y yo no era infeliz.”

“Continuó luego, cuando me dejé ir entre sus manos y él me tocó de aquella forma, como nadie me había tocado nunca, esa lentitud y esa reverencia; con una dulzura que desbordaba deseo, una meticulosidad que mantenía a raya la impaciencia y una ferocidad que se compenetraba con la mía.”