miércoles, 6 de agosto de 2014

LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS, de Pilar Muñoz Álamo


DATOS PRÁCTICOS:


Título: LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS
Autora: Pilar Muñoz Álamo
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform
ISBN-13: 978499725506                    
Páginas: 598
Presentación: Tapa blanda





Si es que no tengo perdón. El primer día que Pilar puso a la venta en Amazon Los colores de una vida gris me lo descargué en mi Kindle porque estaba deseando leerlo. Y dicho y hecho: lo devoré con auténtico placer en apenas dos tardes en las que no tenía que trabajar y mis hijos estaban fuera de casa. Se lo comenté a su autora y le dije que en cuanto pudiese le escribiría la reseña para contar a los cuatro vientos cuánto me había gustado. El trabajo me puso en mi sitio sin piedad y tuve que demorarla. Y por si eso no fuera poco se convocó una lectura conjunta del libro por parte de un blog literario en la que participaban bastantes lectores y algunas usuarias de Ciao. Decidí que, al no participar en la convocatoria, no era de recibo que le pisase a nadie su reseña publicando la mía al tiempo, así que lo seguí demorando. Cada vez con más dolor de corazón, todo sea dicho. Pero ya ni puedo ni quiero seguir con tanta espera. Pilar y su maravillosa novela se merecen que os cuente lo que me ha parecido y lo que os espera en sus páginas. Toda una brillante sorpresa.


LA AUTORA: PILAR MUÑOZ ÁLAMO
Mª del Pilar Muñoz Álamo nació en Pozoblanco (Córdoba), en agosto de 1967. Con ocho años de edad dejó su pueblo natal y se trasladó a la capital cordobesa donde reside desde entonces. Es licenciada en Psicología –especialidad en Psicología Clínica- por la UNED y funcionaria de la Administración General del Estado, desempeñando actualmente su labor profesional en el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Su formación académica y su propio temperamento han hecho que posea una visión crítica, pero constructiva, de la vida, de la sociedad, de la personalidad de cuantos la rodean y en particular, de la actitud hacia la mujer, lo que unido a su eterna afición a la escritura constituyó el origen y la razón de ser de la recopilación de relatos titulada “Ellas también viven”, de la que también colgué aquí la reseña y a cuya presentación tuve la suerte de acudir. “Los colores de una vida gris” es su primera novela y seguro que no será la última.


UN JUEGO PELIGROSO. UN RESULTADO INESPERADO
Cinco amigas de muy alto nivel económico pasan sus días entre compras, gimnasios, cócteles y caprichos caros. Todas viven en una urbanización exclusiva en las afueras de Madrid y están casadas con hombres triunfadores con abultadas cuentas corrientes, por lo que ellas ni trabajan ni tienen ninguna intención. Esa abulia existencial las hace vivir en un permanente critiqueo y juicio feroz hacia todo lo que les rodea, incluso contra ellas mismas si alguna se ausenta. Porque todo es aburrido, nada les llama la atención, nada les llena teniéndolo todo. Soportan infidelidades y hasta desprecios de sus propios maridos por no perder nada de lo que tienen pero están convencidas de que son felices y que no hay una vida mejor que la suya. Tapan los vacíos de sus almas con el dinero, la ropa cara, las joyas, las mañanas en el hipódromo, las comidas en el club y las tardes de merienda.

En una de sus citas sociales en las que abunda el alcohol, una de las cinco amigas, Olga, en plena borrachera, les propone un extraño e inesperado juego. Un juego movido por la venganza hacia su marido (infiel impenitente y cínico) en el que entran las demás con motivaciones diferentes pero convencidas de estar haciendo algo que dará una lección a sus parejas. Un juego inmoral, cruel y sin escrúpulos que, una vez llevado a cabo, cambiará sus vidas; especialmente la de Olga y de un modo que ni siquiera sospechaba. Desde ese momento toda su existencia da un giro copernicano brutal que sacudirá hasta sus propios cimientos como mujer y como persona. Una transformación que nada ni nadie hubiese podido intuir. 




DESDE DENTRO DE UNA VIDA GRIS
La historia, desde el principio, me impactó. La primera parte de la novela nos describe unos personajes con los que no puedes empatizar de ninguna manera. Soberbios, superficiales, tan apegados al dinero y a lo que les puede reportar, que el resto del mundo no existe. Viven aislados, sólo pendientes de su supuesta felicidad y de satisfacer sus deseos aun a costa de pisotear o humillar a los que no son tan “afortunados”. Las cinco amigas y sus maridos se mueven en una especie de universo paralelo tan alejado de la realidad cotidiana que a veces parece que estemos mirando ejemplares de “bichos” en un documental: nos sorprenden, a veces pueden producirnos cierto interés; generalmente nos repelen.

El resultado del juego en el que las cinco amigas se internan sin una pizca de conocimiento y sólo movidas por su natural egoísmo y su “aburrimiento” vital (a nadie con algo de seso y con una vida normal se le pasaría por la cabeza) no dará los resultados que esperaban. Sólo se cumple una de las posibles consecuencias y lo que iba a ser una venganza perfecta o lo que ellas esperaban que fuese, provoca que el mundo de Olga, tal como lo conocía hasta ese momento, se venga abajo con estrépito. Sí conseguirá algo pero no ni como lo había planeado ni cómo esperaba que sucediese. Ese algo se convertirá en lo más importante para ella, lo que la obligue a luchar, a adaptarse, a rendirse a la evidencia, a reconstruirse desde dentro y por entero.

Esa Olga inicial, tan fría y que resulta tan desagradable como persona, ha quemado todas sus naves. O se las han quemado. Ni los que consideraba sus amigos, ni su marido, ni su familia estarán en su caída libre hacia lo que le parece un infierno y la condenación en vida. Y los cambios, ante los que le cuesta doblegarse, marcarán un nuevo inicio para ella, un renacimiento personal. Doloroso, sí, pero, con el mejor de los motivos para encararlo. 

  

LA VIDA SE COLOREA CUANDO MÁS OSCURA PARECE
Una de las cosas que me sorprendió de la novela y que me pareció que le daba un ritmo más intenso es que hay más de una voz narradora. Unas veces es un narrador externo el que nos cuenta la historia pero otras es la propia Olga la que nos va desgranando lo que le ocurre haciéndonos mucho más cercanas sus penas, sus pasos por ese mundo que no conoce y que le es tan hostil. En mi opinión eso convierte la acción en cercana, nos resulta más próxima, como si caminásemos a su lado.

Los dos mundos tan diferentes pero dentro de la misma ciudad en los que transcurre la trama de la novela, están descritos con precisión mostrándonos tanto la opulencia un tanto aburguesada de las urbanizaciones de lujo y sus habitantes como las calles del Madrid más obrero, de calles abigarradas, ropa tendida en las ventanas y olor a comida en cada esquina. A mí me resulta muy sencillo visualizar cuando las descripciones están bien trazadas y, en el caso que nos ocupa, Pilar nos las pone delante de los ojos como si hubiese vivido aquí siempre. Su dibujo es preciso pero sin perderse en miles de detalles.

A medida que los hechos se van sucediendo y el juego desemboca en un extraño misterio que perseguirá a Olga durante años, no pude evitar sentirme cada vez más cercana a ella. Como supongo que nos pasa a todos los que leemos la novela. Y vamos encontrando personajes que podemos tener muy cerca o que somos nosotros mismos con nuestros problemas, angustias, ratos de felicidad robados a la rutina. Con trabajo, sin él, enfermos o no, con pareja agotada por los años o enamorados a pesar de ellos. Dejamos de ver el documental de “bichos” para asistir a la cotidianidad, a la vida normal que no es fácil ni cómoda. Y es fascinante.



TERMINANDO

A estas alturas ya os podéis imaginar que es una lectura que os recomiendo de corazón. Impacta, sorprende, tiene un argumento novedoso y que se sale por completo de lo habitual. Los personajes, bien trazados, nos causan rechazo o nos resultan muy cercanos pero siempre son muy reales. Quizá me equivoque pero Los colores de una vida gris es un canto al amor en todas sus facetas, no sólo al amor romántico. El amor maternal, el de los amigos que llegan, el amor por la vida. Aprenderemos a amar las cosas pequeñas junto a Olga y quizá nos replanteemos las que tenemos nosotros.

Sólo hay una cosa que me chirrió en toda la novela: que en ningún momento, a pesar de contar con la ayuda de una abogada, nadie se cuestiona el régimen matrimonial en el que estaba casada Olga. Se fían de lo que ella dice y nadie lo comprueba. Quizá sea deformación profesional, pero eso se queda flotando como un pequeño cabo suelto. No estropea la acción ni el resultado pero he creído que debía mencionarlo por añadir un pequeñísimo “pero” a esta magnífica novela. Haceos con ella si podéis, estoy segura de que la vais a disfrutar tanto como lo he hecho yo.
La novela puede comprarse en Amazon en versión digital en este enlace. 
Y recientemente se ha puesto a la venta en papel, también en Amazon, tal como podéis encontrar en este enlace


UNAS PALABRAS DE LA AUTORA
Hace unas semanas, convencida de que podría escribir esta reseña en aquel momento, le pedí a la autora, Pilar Muñoz Álamo que me regalase unas palabras para incluir en ella. Tengo la suerte de haber conocido a Pilar en persona y es una mujer encantadora, accesible y una gran persona. Y haciendo honor a todas sus buenas cualidades, lo hizo. Me gustaría compartir con vosotros algunas de las cosas que me dijo:
“Hay quienes consideran que las crisis personales son negativas, porque no suelen ser etapas que se disfruten especialmente, todo lo contrario. Pero yo aseguro que también tienen su parte positiva, y es que cuando alguien supera una mala racha, sale reforzada. En mi caso, una crisis personal a raíz de cumplir los cuarenta fue precisamente la que me trajo a este mundo, de la mano de esta novela —que surgió por la necesidad de retomar una afición personal, la escritura— y de los relatos.

Cuando empecé a escribir la novela hace casi siete años, mi idea era plasmar en ella un cúmulo de reflexiones de las muchas que había venido planteándome durante añosy que se intensificaron bastante al pasar por esa etapa: por qué le damos importancia en esta vida a lo que no la tiene, por qué vivimos aspirando a conseguir lo material si es precisamente todo lo “abstracto” lo que más nos enriquece como personas, por qué no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por qué estamos siempre lamentándonos por lo que nos falta, en lugar de disfrutar de lo que tenemos, por qué el dinero y el poder infunde tanto respeto cuando muchos de los que lo tienen no lo merecen a nivel personal… Tracé un argumento que recogiera este tipo de reflexiones y busqué un detonante que se saliera de lo habitual, que sacara los pies del plato y no cayera de nuevo en los tópicos (realistas pero muy manidos) que suelen utilizarse en historias de este tipo, algo más excéntrico e inmoral de lo que el común de los mortales estamos acostumbrados a ver, y empecé a escribir.

Pero en mitad de la novela se cruzaron los relatos y la publicación de Ellas También Viven. Entonces aparqué la novela y me dediqué a disfrutar de “mis niñas” y cuando volví a retomarla descubrí no sólo que había aprendido muchísimas cosas a nivel literario, sino que yo también había cambiado a nivel personal, y que ya no me apetecía tanto escribirla tal cual la tenía planteada; quería mantener la esencia, las reflexiones, las emociones, los sentimientos… pero también me apetecía crear algo de suspense, de intriga…, introducir matices que la hicieran más dinámica. Y me puse a reestructurarla por completo, incluso a cambiar la voz narrativa. Me costó horrores rehacerla, conjugar los elementos nuevos en la trama con lo que ya tenía escrito (más de un tercio) y lo que tenía planificado escribir sin que perdiera su verdadera razón de ser, ese mensaje de fondo (moral, filosófico o psicológico…) que está presente siempre en todo lo que escribo.

Después de tantos avatares, tanto tiempo, esfuerzo y arreglos, cuando por fin estaba terminando de escribir el epílogo, decidí buscar una opinión crítica que me sacara de dudas, y pensé en Ana Kayena, primero porque su opinión me inspiraba confianza y segundo, porque sabía que no es de las que te regalan el oído gratuitamente, sino que van con la verdad de lo que piensan por delante, que era precisamente lo que yo buscaba. En el mail que le envié le decía algo así como que por fin estaba a punto de terminar la novela y que ahora tenía un problema gordísimo, y es que me encontraba con un tocho de novela entre las manos y literalmente acojonada, después del precedente que había sembrado con los relatos. No olvidaré nunca la charla de casi hora media que mantuve con ella por móvil -sentada en la playa bajo la sombrilla- en relación con la novela. Su forma tan entusiasta de hablarme de ella, sus indicaciones, sus consejos… fueron un chute de confianza en lo que había escrito, al que se unieron después las opiniones y críticas en los mismos términos de algun@s otr@s lector@s cero a quienes también se la di antes de sacarla a la luz. Y ahí está mi Paula, en la palestra, esperando que se sepa su historia y la de su madre con todo detalle.”.