miércoles, 23 de abril de 2014

SANT JORDI BLOGUERO 2014 – CRÓNICA DE UNA LEYENDA

Otro año más volvemos a encontrarnos y parece que el Día del Libro y de Sant Jordi se está celebrando de norte a sur y de este a oeste no sólo en Cataluña, sino en todo el país. Está claro que hoy en día, gracias a las redes sociales y al efecto blogosfera, todo es posible, sobre todo si ponemos algo de nuestra parte. Regalar libros siempre es positivo y esta crónica es un ejemplo de ello cuando leo vuestros post y nos hacéis partícipes de vuestra ilusión y alegría, tanto al enviar como al recibir. De eso se trata.


Cuando Susana, que comparte blog -Learning True Literarioy vídeo con su novio me envió un correo electrónico indicándome que ya había publicado su post, pensé si no sería esta la crónica más original en cuanto a contenidos aportados por todos vosotros de las que llevo publicadas a lo largo de estos años, ya que venía en un formato poco utilizado hasta ahora. En él, podemos observar la alegría con la que tanto su novio como ella han recibido la novela Neurópata, de R. Scott Bakker, acompañada de una rosa pintada en papel, enviada por Noelia, del blog Hic et nunc.



Y si esta crónica no resulta todo lo original que había supuesto al principio, de lo que si me estoy dando cuenta es que los paquetes están llegando con premura, de lo que me alegro enormemente. Ese, por ejemplo, fue el caso de José Hervás, del blog La Casa de San Jamás, que el mismo viernes 18 publicó su post. En él nos cuenta que la novela León el africano, de Amin Maalouf, remitida por María López del blog Salvando las letras, venía desde un pueblo de Málaga, acompañado de un estuche de palitos de incienso con aroma de rosas, así como de un marcapáginas cuya cita no puede ser más sugerente: “Un buen libro es aquel que se abre con expectativas y se cierra con provecho”.


La primera bloguera que nos enseñó el libro que había recibido por este Sant Jordi Bloguero fue Margari, del blog Mis lecturas y más cositas. Y lo hizo a través de Facebook. No os podéis imaginar la ilusión que me hizo ver que empezaban a aparecer los “tempraneros”, teniendo en cuenta que la Semana Santa podría complicarnos las entregas. Y su alegría se hizo patente a través de la fotografía que subió a la red, la misma que ahora podéis ver en su blog en el que publicó la entrada el pasado sábado 19 de abril, donde nos explica que Amelia Noguera fue su bloguera invisible, quien le mandó su primera novela, Escrita en tu nombre, acompañada de una rosa natural que ha sufrido los estragos del viaje y otras tres realizadas a mano y que son una preciosidad. 


Leira, del blog El rincón de Leira, recibió su paquete con bastante rapidez, el Martes Santo. Además de llevar rosas hasta en el envoltorio, como podéis ver en la foto, también venían en forma de postal o por separado. En cuanto al libro remitido por Zarzamora, del blog Desde mi ventanilla, parece que la suerte estuvo de su parte, pues hacía mucho tiempo que tenía ganas de leer La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.


Nuestra querida galleguiña, Cartafol, del blog O Meu Cartafol, ha decidido celebrar este día a lo grande, yéndose de bibliotecas y picoteando por los puestos que se encuentre en el camino. Ya que no puede celebrarlo en Barcelona paseando por Las Ramblas como es su sueño, bien temprano ha dejado a sus niñas en cole y se ha marchado a Lugo ya que allí se encuentra la biblioteca más grande que conoce y de la que se ha hecho socia. Pero ciñéndonos a esta iniciativa, nos cuenta que ella recibió su paquete el lunes pasado, desde esa misma ciudad a la que ansía visitar algún día en esta fecha. Su remitente es Montse, del blog El vicio de escribir y autora de La colombiana, novela de la que es autora.


Xula, del blog Caminando entre libros, ha repetido bloguera invisible, quizás porque la suerte tiene esos golpes que habiendo tanto donde elegir, le da por cruzarnos siempre en nuestro camino a la misma persona. El caso en es que en esta nueva ocasión Laky, del blog Libros que hay que leer ha sido la encargada de hacerle llegar un ejemplar de Una verdad delicada, de John Le Carré y, para endulzarle el día, también le ha hecho llegar una deliciosa rosa que sólo ha durado en sus manos el tiempo justo que ha tardado en sacar una foto.




Con Mariuca, del blog Mis lecturas, también se han portado bien los carteros ese año. Claro que Lidia Casado, del blog Juntando más letras, algo tendría que ver en ello. El caso es que además de remitirle la novela de Nicolás Barreau, La mujer de mi vida, al tener la bloguera invisible a su hija Lucía como “ayudanta de tronío”, el paquete iba cargado de marcapáginas y ositos de papel que han hecho las delicias de su destinataria. Y claro está, la rosa trabajada manualmente, que no podía faltar.


Zarzamora, la bancaria que nos atiende en su blog Desde mi ventanilla, ha recibido precisamente hoy, día de Sant Jordi, un libro (y su rosa correspondiente) como regalo por primera vez en su vida en esta fecha. Y todo gracias a esta iniciativa, en la que nos hemos apoderado de esta tradición como quien no quiere la cosa. El paquete, enviado por MorenoSister, de Ciao, conocida también en la blogosfera porque es el nombre con el que colabora en este blog, contenía un libro que, leyendo la sinopsis que Zarzamora nos ofrece, dan ganas de buscar compañía fornida. Se trata de Sombras en el bosque, de Cammie McGovern y, por lo que cuenta, lo empezará a leer esta noche.


A la escritora Amelia Noguera le pasa como a mí y supongo que a muchos madrileños: le encanta la costumbre catalana de regalar y recibir libros y flores con motivo de este día tan especial para cualquiera que sea un buen lector. Por eso decidió celebrarlo en la blogosfera, a la espera de que esta tradición se vaya contagiando a otros lares. Todo ello nos lo cuenta en su blog, Platero y ellos y nos explica tanto los derroteros que tomaron su libro, Escrita en tu nombre y sus rosas (una natural, otras de fieltro), como el paquete recibido de Cartafol, del blog O Meu Cartafol, que contenía un ejemplar de Firmin, de Sam Savage junto con un bonito dibujo de una rosa y un marcapáginas de fabricación casera.



A Silvia, del blog Happiness Life, la despertó el cartero. Claro que ella no lo sabía quien llamaba a su puerta y estuvo en un tris de no abrirle, porque las sábanas le parecían mejor opción. Hasta que una intuición se adueñó de ella y se levantó corriendo. Efectivamente, un paquete remitido por Lourdes, del blog El despertar de un libro llegó a sus manos. Además de un ejemplar de Las flores de Baudelaire de Gonzalo Garrido, otros detalles le alegraron el día, como un imán de frigorífico en forma de preciosa salamandra, una carta y un paquete de incienso con aroma de rosa.


Tatty nos cuenta en su blog El Universo de los Libros, que recibió su paquete antes de la fecha requerida, porque su bloguera particular se dio mucha prisa en hacer en envío. Aunque en principio no sabía de quien se trataba al leer el aviso de Correos, una vez conocido en interior del paquete, se encontró con que se trataba de Mariuca, del blog Mis Lecturas. El contenido no podía ser más simpático, ya que además de un ejemplar de La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons y un marcapáginas que llevaba una rosa como motivo, venía acompañado de una preciosa libreta artesanal.





Albanta, en su blog Adivina quien lee, nos cuenta que recogió su paquete ayer a última hora y hasta que no lo tuvo en sus manos no pudo saber de quien se trataba, que resultó ser una antigua conocida a la que visita con asiduidad, Lesincele, del blog Leer es viajar. La novela remitida era El humo de la botella, de Juan Ramón Biedma y en esta ocasión la rosa venía en forma de bolígrafo. Toda una preciosidad.




José Hervás, del blog La Casa de San Jamás, ha sido el encargado de hacerle llegar el libro de Nelson Mandela, Conversaciones conmigo mismo, a Noelia. Todo ello nos lo cuenta en su blog, Hic et nunc, a la vez que nos hace partícipes de la alegría con la que recibió el paquete mientras estudiaba, en el que junto al libro encontró una carta y el detalle de la rosa, que en esta ocasión vino en forma de un CD recopilatorio de canciones en las que se citan a estas flores. ¿No os parece un detalle genial? 



Poco a poco van apareciendo todos los post –espero que los libros lo hayan hecho en su totalidad- como es el caso de Ángela León que en su blog Polvo de libros no cuenta que Sarah Degel, bloguera (podéis visitarla en este enlace) y escritora le ha mandado y dedicado su propia novela Yo no debería estar aquí, cargada de piruletas de colores para endulzarle el día.


O el de Amylois, que en su blog nos cuenta que su bloguera fue Gemma, una usuaria de Ciao.es que participa desde hace años en esta iniciativa, que le remitió una divertida novela, Treinta y cero, de Lisa Jewell.


El post de Lourdes ILGR es como un carrusel de emociones. O al menos esa es la sensación que desprende una vez lees sus palabras en su blog El despertar de un libro. Nos cuenta la emoción que sintió una vez recogido el paquete en Correos. Lo que sintió al descubrir el contenido y lo mucho que le ha gustado. Como podéis ver en la foto, la detallista de Margaramón y administradora del blog Libros, exposiciones, excursiones… además de un ejemplar de Detrás del cristal, de Mayte Esteban, añadió una preciosa caja pintada con rosas amarillas y una tarjeta cuyo motivo era la misma flor, sólo que en color rojo y unas bellas palabras que las han acercado un poco más.


Para Montse Ríos, escritora y bloguera a la que podéis encontrar en El vicio de escribir, el día de Sant Jordi fue de lo más emocionante. Al vivir en Barcelona, pudo disfrutar de la fiesta en todo su esplendor y esta iniciativa le resultó más sorprendente, si cabe, pues la bloguera que le tocó en suerte resultó ser a quien ella había mandado su libro las navidades pasadas, Mustis, del blog Rustis y Mustis (se trata de dos hermanas que comparten afición por la lecturas). Recibió el paquete el día 22 de manos de su portero y en su interior encontró un ejemplar de Todo lo que cabe en los bolsillos, de Eva Weaver y la rosa en este caso venía en forma de precioso bolígrafo.




Para Leona, del blog Lecturópata, la espera ha estado cargada de mucha ilusión, ya que a la espera del libro, se unían los nervios por saber si el que ella enviaba llegaría a tiempo y en buen estado. Pero en esta ocasión los carteros se han portado bien en ambos casos y ha podido disfrutar a tiempo del libro El tercer nacimiento de Ulises. El gran ojo, de José Docavo Alberti, enviado por Albanta del blog Adivina quien lee en el que la rosa ha venido en forma de una preciosa postal cuyo lateral se convierte en un marcapáginas.



Tengo que darle la razón, y supongo que vosotros también, a Lara del Cofre, del blog El cofre de Óscar, cuando asegura que a todo el mundo se le alegra el día cuando le Día llega por correo un paquete, mucho más si ese día es el del Libro y más si el contenido es como el que nos relata. ¡Sólo hay que ver la foto! En ella podemos ver que su “Sant Jordiana” ha sido Leona Lecturópata, del blog del mismo nombre, quien le ha enviado la novela, envuelta primorosamente, de Rosa Montero, Historia del Rey Transparente junto con una rosa de fieltro, una libreta cuya portada también estaba cargada de rosas y muchos caramelos de cereza. ¿Se puede pedir más?



¿Pensábais que yo no había recibido mi libro y mi rosa? Pues sí, incluso llegó un día antes de la fecha indicada. Y como a muchos de vosotros, me encantó todo, tanto la novela Las lágrimas de San Lorenzo, de Julio Llamazares (que en más de una ocasión había buscado en alguna librería -ya que yo, en mi propia “atipiquez” me niego a comprar libros a través de internet- porque me la recomendaron hace tiempo pero que nunca encontraba) como la rosa, que en mi caso venía en forma de espejos de bolsillo, en cuya tapa (a modo de polvera) había una. Mi bloguera invisible, Halcombe, del blog La vida no basta, fue la encargada de hacerme llegar estos preciosos regalos junto con una nota muy cariñosa en la que me contaba, entre otras cosas, que había comprado "mi rosa" en el londinense mercado de Camden Town.


Para Lesincele, del blog Leer es viajar, el envío realizado por Laura, del blog Brownie y sus cosas, constituyó no sólo una alegría, sino un alivio porque el día anterior fue muy fastidioso. Y no me extraña nada viendo los detallitos: una carta manuscrita y una cajita que contenía una rosa preciosa y una pulserita que Lesincele ha utilizado como broche para una de las barbies que colecciona. La novela, Remedios del corazón, de Regina O'Melvenypinta muy bien, por su ambientación y porque parece que se va a encontrar con un montón de intrigas familiares.



Resi Scrap, del blog El olor del papel anda liadísima estos días con una mudanza y apenas tiene tiempo para nada, aunque ha podido hacer un hueco para contarnos su experiencia del Sant Jordi Bloguero. Recibió el paquete enviado por Margari, del blog Mis lecturas y más cositas antes de la fecha requerida, pero hasta el jueves 24 no pudo publicar su emocionada entrada en la que nos hace partícipes de su alegría tanto con la novela recibida, La edad de los milagros, de Karen Thompson Walker como con el trabajo de punto de cruz realizado por la bloguera cuyo motivo es una preciosa rosa.




Nos cuenta Laura, administradora del blog Brownie y sus cosas, que su libro llegó días antes de Sant Jordi, pero no publicó la entrada hasta pasados unos días porque su remitente, Begoña,  una de las dos hermanas que llevan el blog Rustis y Mustis leen, le había indicado (también me lo dijo a mi), que la rosa llegaría por otra vía. Eso sí, la novela que ha recibido no podía gustarle más, no sólo por las reseñas, todas favorables, que ha leído sobre la misma, sino por es del género que a ella más le gusta. ¿Qué de qué libro hablamos? Pues de Un hombre sin aliento, de Philip Kerr.


La entrada de Quilu, del blog Vamos a leer… me ha hecho especial ilusión, porque era la persona a la que yo debía enviar mi libro. Y, por lo que he deducido de sus palabras, a ella también. Ha hecho varias fotografías del contenido del paquete, explicando cada detalle, aunque la que os adjunto es la que muestra el total. Además de la novela Pálido monstruo, de Juan Bolea, también incluí un par de marcapáginas con la cabecera de mi blog, una postal del banner realizado para la iniciativa (no os podéis imaginar la cantidad de fotos que hubo que hacer para dar con la que más me gustaba y que me servirán para sucesivas celebraciones de este día, vamos, hasta el 2084 tengo banners asegurados) y la rosa, por supuesto, que en este caso era una especie de alfiler para bufandas, para el pelo o para lo que a ella se le antoje.



Tizire, del blog El lado frío de mi almohada, es una de las muchas veteranas de esta iniciativa donde, como bien dice en su “entrada”, celebramos el Día del Libro “a la catalana”. Y como tal, sabe lo que se sufre con las esperas, aunque este año parece que ha tenido suerte y el cartero no se ha hecho de rogar, llegando en el momento oportuno, aunque ello no fue un obstáculo para que en cuento vió el paquete esperándola sobre el sofá de su casa, corriese a abrirlo sin reparar en nada. La novela remitida por Leira, administradora del blog El rincón de Leira, no pudo ser más acertada, pues era una de las que más la tentaban. El título: Muerte en la Universidad, de Susanna Gregory y la rosa es una preciosidad, como podéis ver en la foto.


Al igual que Tizire, otra de las incondicionales de esta iniciativa es Margaramon, del blog Libros, exposiciones, excursiones…, por eso, lo que nos cuenta en su “entrada” podemos hacerlo nuestro. Y es que no sólo se remonta a contar las anécdotas vividas en todas las ediciones por Facebook, donde a golpe de mojitos o jamones virtuales con los que algunas blogueras intentan sonsacarme cualquier pista que las lleve a conocer el nombre de su bloguero invisible, sino las dificultades que ha tenido en esta ocasión, ya que programó un viaje precisamente en las fechas en que el libro debería llegar a su casa. Su sorpresa fue que cuando le avisaron de casa que había recibido el aviso de correos, este procedía precisamente de la ciudad en la que se encontraba. Su remitente fue Silvia, del blog Hapiness Life y junto a un ejemplar de Un verano en Sicilia, de Marlena de Glasi, incluyó un marcapáginas con rosas y unas notas.


El servicio de Correos también se portó bien con Halcombe, la administradora del blog La vida no basta, pues su paquete también llegó a su debido tiempo. Su remitente fue Ángela, del blog Anduriña, quien junto con la novela de Rosamunde Pilcher, Solsticio de Invierno, todo un acierto por lo que comenta, ya que hace tiempo que deseaba conocer a la autora a través de sus letras, adjuntó una serie de detalles a cual más bonito: un marcapáginas precioso, una tarjeta y una libreta que, al parecer, ya tiene dueñ@.







NOTA: Si habéis publicado vuestro post y no lo veis recogido en esta crónica, añadir vuestro enlace en los comentarios.


viernes, 18 de abril de 2014

REGRESO A TU PIEL, de Luz Gabás


DATOS PRÁCTICOS:

Título: REGRESO A TU PIEL
Autora: Luz Gabás
Editorial: Planeta
ISBN: 978-84-08-12551-8 
Páginas: 528
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta




Cuando me enteré que Luz Gabás iba a publicar su segunda novela, no pude evitar sentir curiosidad por ella, ya que en su día dejé pasar su ópera prima, Palmeras en la nieve, por esa manía mía de acumular más de lo que puedo leer, que me obliga de vez en cuando a echar el freno y replantearme que no puedo abarcarlo todo. Y claro, muchas veces me columpio y me pierdo historias más que interesantes. Obviamente, este no iba a ser el caso, más cuando tras haber sido invitada a asistir al encuentro entre blogueros para charlar con la autora no pude asistir por motivos personales.

Y eso que tengo que admitir que ese “Debían amarse. Ambos sentían que tenían que recuperar el tiempo perdido” en primer plano de la portada a modo de explicación de un título que ya es lo suficiente esclarecedor me inquietaba bastante, pues la novela romántica no es uno de mis fuertes y esta frase apuntaba maneras.



LA AUTORA:

Luz Gabás Ariño (Monzón –Huesca-, 1968). Tras una infancia a caballo entre los Valles de Benasque y Lierp, que concluiría con un año en una localidad californiana, arribó a Zaragoza, donde se licenció en Filología Inglesa para convertirse más tarde en profesora universitaria. Por ello, su carrera profesional ha girado en torno a la docencia, la traducción, la investigación y la participación en diferentes proyectos culturales.

Vive en Benasque desde 2007 entregada a la escritura y con su novela Palmeras en la nieve consiguió un gran éxito en 2012.



ARGUMENTO:

Brianda, única heredera del señor más importante del condado de Orrun, Johan de Lubich, está dispuesta a renunciar al hombre del que se ha enamorado para cumplir con lo que se espera de alguien de su clase. Pero el mundo que ella siempre ha conocido desde que tiene uso de razón, de absoluta tranquilidad al amparo de una casa fortificada y un buen número de lacayos y sirvientes que velan por su familia y sus intereses, de pronto se desintegra, sacudido por numerosos conflictos en un tiempo de transición. Tras el asesinato de su padre, la traición se ceba con ella: a los pocos meses su madre se casa con su principal enemigo y su prometido la abandona temiendo que su fortuna pase a manos de su padrastro.

Decide entonces huir de la que siempre fue su casa y casarse con Corso, su amor hasta entonces platónico, un desertor de los tercios imperiales en Sicilia, a quien el señor de Anels prácticamente adoptó, nombrándole su sucesor. Pero lo que todavía no sabía es que le esperaba un nuevo revés, más duro que ningún otro: ser acusada, junto con otras tantas mujeres del valle, de brujería. Para su consuelo, sólo podrá asirse a su amor por Corso, a quien ha jurado amor eterno.

Pero esa historia de amor inexorable no acabará ahí, sino que tendremos que viajar cuatro siglos en el tiempo para que una joven ingeniera que sufre un incipiente trastorno emocional, decida pasar una corta temporada en la vieja casa familiar de Tiles en la que viven su tía Isolina y su marido Colau, para intentar recuperarse. Sin embargo, la paz esperada no llega, sino que se complica cuando comienza a rescatar fracciones de un insólito pasado que no acierta a descifrar y se enamora de forma sorprendente de un italiano recién llegado que pretende restaurar la mansión familiar que acaba de heredar. Le será de gran ayuda Neli, una vecina con la que traba una gran amistad y que le recomienda a la persona adecuada para someterse a regresiones para entender esos sueños y ataques de pánico recurrentes.





IMPRESIONES:

Regreso a tu piel es una novela romántica con ciertas dosis de histórica que trasciende más allá del tiempo y el espacio. Y son precisamente, esas pocas dosis de realidad pretérita el eje fundamental de una historia que se disfruta una barbaridad.

Y si digo que la novela tiene ciertas dosis de histórica, es porque no puede considerarse como tal. Y eso es porque normalmente tenemos tanta tendencia a etiquetar cuando hablamos de novela que a menudo confundimos los géneros, quedándonos sólo con algunos de los matices que observamos de todo un conjunto. Y en esta novela es posible que alguien piense que pueda tener trazas de histórica porque el origen que da pie a esta ficción son unos manuscritos del siglo XVI hallados hace unas décadas por el párroco de Laspaúles, Domingo Subías, quien encontró en el campanario de la iglesia, mientras limpiaba entre los escombros, seiscientos manuscritos fechados en febrero de 1593. Dieciocho años después, encontró otros quinientos más, los cuales serían enviados a la Universidad de Heidelberg para comprobar su autenticidad y que sin embargo en la novela se describe este descubrimiento de otra manera. No obstante, a pesar de la gran cantidad de documentación encontrada (que venía a informar de la tarea corriente que ejercía el concejo entre 1576 y 1636, de indudable valor sociológico), sólo dos de esos folios llevan a la escritora a pergeñar una historia que nos atrapará sin remedio: en un folio aparecían los nombres de veintidós mujeres ahorcadas en el pueblo en 1592, a lo largo de dos meses, por ser consideradas brujas. En el otro, se daba fe de los gastos extras que habían generado semejantes actos. Lo más curioso, además, es que el tribunal que las juzgó no era la Inquisición, como pudiésemos imaginar en primer lugar tratándose de brujería (delito que la Institución dejó condenar con pena de muerte años antes, en 1526), sino por los “notables” y algún seglar más de la zona. Tampoco hay constancia de los procesos ni los juicios ¿para qué? A fin de cuentas, cuando los poderosos se toman la justicia por su mano, porque el odio se ha extendido como una pandemia, las razones no importan.

La novela se dispone en dos líneas argumentales y temporales: la primera transcurre en la actualidad; la segunda, cuatro siglos antes en un momento convulso y muy particular de la historia de Aragón donde los últimos coletazos del feudalismo chocan contra los partidarios de la política expansionista de Felipe II. Supongo que como muchos de vosotros, más de una vez os habéis encontrado con este tipo de lecturas y lo normal es que una trama esté más desarrollada que la otra, pero este no ha sido el caso para mí y no podría asegurar cual de las dos me ha gustado más, pues el recurso utilizado por la autora de que los protagonistas lo sean de ambas es el mejor vínculo que se podía elegir para que el relato nos envuelva. Claro está que lo más atractivo ocurre durante los últimos coletazos del feudalismo, pero necesitamos que la época actual aclare lo que los documentos históricos no nos ofrecen.

De ese modo nos encontramos con Brianda, una joven madrileña que mantiene una relación sentimental bastante sólida con Esteban en un piso en el que han volcado sus ilusiones de futuro y que ellos mismos se han ocupado de rehabilitar. Trabaja como ingeniera en una gran empresa y su mundo, hasta la fecha, parece estar perfectamente armonizado. No obstante, de un tiempo a esta parte, tiene pesadillas recurrentes y ataques de ansiedad que no le permiten descansar ni de noche ni de día, incidiendo negativamente en su trabajo, hasta el punto de que su jefe le ofrece la posibilidad de tomarse unas vacaciones para descansar y aprovecha para ponerse en manos de un médico cuando la inestabilidad se hace más que evidente. Éste, a la vista de las pruebas, le recomienda unos tranquilizantes y su familia un cambio de aires.

Volverá entonces a la casa familiar situada en un pintoresco pueblo de la comarca de la Ribagorza, Tiles, en la que pasaba las vacaciones de su infancia, residencia de su tía Isolina (hermana mayor de su madre) y su marido Colau, un hombre un tanto particular, bastante arisco, de expresión desabrida y que siempre le ha producido inquietud.

El Turbón
Con respecto a este entorno, hay un aspecto que me ha llamado poderosamente la atención y ahora lamento enormemente no haber podido asistir a la charla de Luz Gabás con los blogueros organizada por la editorial porque sin duda me hubiese gustado preguntar la razón por la que los nombres de los lugares donde se desarrolla la acción también son ficticios (a no ser que hayan cambiado mucho a lo largo de los siglos, que no creo). Más que nada porque las descripciones son tan maravillosas que invitan a conocer la zona. Es más, yo no he podido evitarlo y me he perdido en infinidad de páginas buscando fotos del monte Beles –que imagino que será El Turbón, del mismo modo que supongo que las localidades de Aiscle y Besalduch que aparecen en la novela serán Anciles y Benasque.



LOS PERSONAJES
Parece un tópico, a veces, decir que todos los personajes, tanto protagonistas como secundarios, están perfectamente definidos tanto en lo físico como en lo psicológico y que son tremendamente humanos, por lo que sus diferentes personalidades nos invitan a conocerlos casi a la perfección, pero es lógico, como en esta ocasión, cuando una novela es tan interesante como ésta. Por ello, intentaré hablaros de unos pocos de los muchos que aparecen en esta historia.

En primer lugar, tengo que empezar por los protagonistas no sólo por una cuestión de orden lógico, sino porque como os comentaba anteriormente, se trata de una novela ambientada en dos épocas donde los protagonistas coindiden en nombre y, quien sabe, si en algo más:

Brianda de Lubich: (Siglo XVI) Hija única y por lo tanto heredera de Johan de Lubich. Es una joven decidida y resuelta que tras las enseñanzas recibidas por su padre se ve capaz de convertirse en su sólida heredera.

Corso de Siena: Amigo de Surano, como él es un desertor de los tercios imperiales en Sicilia, donde se conocieron. Una vez establecido en Tiles, Nunilo de Anels le nombra su heredero, por sus virtudes más evidentes.

Johan de Lubich: Padre de Brianda y señor de Lubich hasta su muerte. Un hombre leal a su casa y al conde de Orrun, por el que luchará hasta el final de sus días. Su única debilidad es su hija y heredera y por ella se enfrentará incluso al rey.

Elvira de Lubich: Esposa de Johan y madre de Brianda. Nacida en el seno de una acomodada familia de Besalduch, previo a su matrimonio se enamoró de Jayme, siendo correspondida por él, pero su familia hizo lo imposible por separar a la pareja y una vez celebrado el enlace, Jayme desarrolló un insondable rencor hacia su padre y una envidia absoluta hacia su primo.

Surano: Hermano de Pere de Aiscle (también partidario del conde de Urrun), es el mejor amigo de Corso. En su juventud fue acusado indebidamente de dos muertes en un altercado, por lo que fue condenado a muerte, huyendo a Francia para ocultarse mientras su hermano intercedía por él ante el rey. A cambio, trabajó de espía de los hugonotes para la corona. Una vez conmutada la pena, tuvo que enrolarse en los tercios imperiales como capitán de infantería en Sicilia, hasta que desertó por otro golpe de mala suerte. Allí conoció a Corso, al que en una ocasión salvó la vida y llegado el momento, el italiano le respondió del mismo modo.

Marquo: Prometido de Brianda, es un joven tan ambicioso como cobarde que en cuanto ve peligrar el patrimonio de su prometida la abandona a su suerte, algo que también ocurrió en el pasado reciente, cuando contrae una enfermedad y no duda en apartarse de su lado por miedo al contagio. Es hijo de Bringuer de Besalduch, otro de los caballeros leales al conde hasta su muerte, acaecida al mismo tiempo que la de su esposa y su hija por tifus, epidemia que atacó a la población y de la que también fue víctima Brianda, aunque pudo sanarse gracias a los cuidados recibidos en la Casa Anels.

Nunilo de Anels: Partidario del conde de Orrun, es dueño de la Casa Anels de Tiles, está casado con Leonor, nunca tuvieron descendencia, pero tras conocer a Corso y apreciar sus virtudes, el matrimonio decide nombrarle su heredero.

Jayme de Cuyls: Primo hermano de Johan de Lubich, con el que se crió casi como un hermano. En su juventud estuvo enamorado de Elvira, antes de que ella se casase con Johan y precisamente este matrimonio generó una envidia patológica hacia su primo que se trasladó también hacia Brianda, llevándole a posicionarse en el bando rival y convertirse en su peor enemigo. A la muerte de Johan, que él mismo organizó, se casó con su viuda y le arrebató el señorío de Lubich a su legítima heredera.

Medardo: Cabecilla de los rebeldes, es un conspirador que trabaja a las órdenes Jayme de Cuyls. Ambos negocian con el secretario de Felipe II el amedrentar al Conde de Urrun a base de enfrentamientos y conflictos poniendo a los habitantes del condado en su contra para que éste venda su condado a la corona.

Fray Guillem: Nuevo párroco de Tiles desde que los señores de Orrun viajasen a Monçón y le recogieran en el Hospital de Santo Tomás. Un sacerdote tan estricto como intolerante, que sólo sabe infundir miedo a los miembros de su parroquia. Llegado el momento, se decantará por el bando de los rebeldes.

Neli: Es una joven extrovertida que se convierte en amiga de la actual Brianda casi desde el momento de conocerse. Es restauradora y especialista en pintura antigua, profesión que le facilitó la tarea de adaptarse al entorno cuando decidió, junto con Jonás, su marido, instalarse en Tiles, de donde es él. Además, es viccana, es decir, una especie de bruja moderna con una intuición inmensa.



CONCLUSIONES:

Después de todo lo dicho, ya sólo me queda recomendaros esta novela, no sólo por el brillante estilo que la autora derrocha a raudales, sino porque es una historia que realmente se disfruta por su trama y por los distintos sentimientos que la autora es capaz de generar en nosotros a través de sus personajes.





lunes, 14 de abril de 2014

EL CIELO HA VUELTO, de Clara Sánchez


DATOS TÉCNICOS:

Título: EL CIELO HA VUELTO
Autora: Clara Sánchez
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
ISBN: 978-84-08-11994-4
Páginas: 384
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta

“¿Y ya está?”
Esta fue la pregunta que me formulé nada más acabar El cielo ha vuelto, la ganadora del último Premio Planeta. Era no tanto pasmo completo como no poder creerme que tras 378 páginas todo quedase así. Y es que he tenido esa irritante sensación de “tanto leer para llegar a esto” que se parece mucho a la decepción. Los que me conocéis sabéis que soy una lectora voraz y muy rápida, pero esa rapidez no hace que pierda ni un solo detalle de lo que leo. Es sólo deformación profesional, creo, derivada de mis tiempos de universidad en que necesitaba meterme en el cerebro cantidades ingentes de información y tochos descomunales en periodos muy breves de tiempo. Al final aprendí a leer a una velocidad de la que ni yo misma soy consciente hasta que me doy cuenta de que puedo leerme un libro en una tarde, si estoy en casa relajada. Pues bien, este libro fue uno de esos casos. Lo cogí después de comer y a la hora de la cena ya lo había terminado. Mi hija, generalmente, suele mirarme alucinada, sobre todo porque los libros terminan llenos de post-it de colores en los que anoto lo que me va pareciendo relevante.

He tardado en leer este libro después de haberlo hecho con el semifinalista. Primero porque fue mi regalo de Reyes para mi tía y he tenido que esperar a que me lo prestara y segundo porque cada vez que lo miraba me daba una pereza espantosa. No tenía motivos concretos para ello, era algo visceral. Al final, en un domingo medio lluvioso de sofá y mantita, me decidí y lo leí del tirón. Sigo sin entender los ocultos motivos por los que se conceden ciertos premios literarios, pero en el caso del Planeta me parece que hay un cierto pampaneo. Como ya he dicho en alguna ocasión, cuando se lo dieron a Lorenzo Silva me alegré, porque él, personalmente, me cae genial y creo que era más un premio a su trayectoria que a una novela concreta. Pero lo de este año no lo acabo de entender. Tras leerme la ganadora y la semifinalista, mi estupefacción sigue en aumento. Porque son dos libros en los que en realidad, aunque parece que se cuentan cosas, no pasa nada relevante o lo que pasa está demasiado adornado y no es tan importante. Y con los protagonistas no es fácil empatizar. Ya en mi reseña de El buen hijo, la semifinalista, expuse su tono gris y la falta de espíritu del personaje central. Y ahora os contaré por qué El cielo ha vuelto no me ha convencido nada.



LA AUTORA: CLARA SÁNCHEZ
Para no llenaros de datos biográficos eternos, os resumo lo que aparece en la solapa posterior del libro. Nació en Guadalajara pero pasó su infancia en Valencia y acabó recalando en Madrid. Fue profesora de universidad y participó regularmente en el programa de TVE “Qué grande es el cine”. En 1989 publicó Piedras preciosas, su primera novela, y en el 2000 ganó el Premio Alfaguara de Novela con Últimas noticias del paraíso. Tras este éxito le llegó otro en el 2010: el Premio Nadal con Lo que esconde tu nombre, que fue la novela que la lanzó al éxito tanto a nivel nacional como internacional. En 2006 ganó el Premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre lectura que se hubiese publicado ese año. Actualmente su obra se ha traducido a 15 idiomas y es una de las escritoras españolas más conocidas.



EXTRAÑAS EN UN AVIÓN
Patricia es modelo y su trabajo, muy reconocido y con buen nivel de éxito, la lleva a destinos diferentes según lo que marque su agenda. Volviendo por vía aérea de uno de esos compromisos se encuentra sentada junto a Viviana, una extravagante pero animosa mujer, que intenta congeniar con ella a toda costa. En medio del trayecto unas terribles turbulencias hacen temer que el avión vaya a sufrir un accidente. Tanto la tripulación como el pasaje pasan un auténtico rato de terror y, en esos momentos de angustia, Patricia y Viviana se cogen de las manos. Es entonces cuando Viviana le dice a Patricia algo completamente inesperado: hay alguien que quiere que muera, alguien muy próximo.

Después del accidentado vuelo, Patricia retoma su vida sin acordarse en absoluto de las palabras de Viviana hasta que una serie inesperada de accidentes le hacen replantearse la situación y comienza a hacerse preguntas. Más aun cuando esos accidentes afectan a su trabajo de forma muy directa y en cierto modo a su vida personal.

Patricia está casada con Elías, un pintor de supuesto talento y cierta bohemia existencial pero que no vende nada ni tiene éxito, pero del que está perdidamente enamorada. Sus padres y su hermana Carolina nunca han visto bien este matrimonio sobre todo porque ello les privó de seguir siendo mantenidos por Patricia, que ganaba dinero a espuertas. Pero ella colaboró para que mejorasen su nivel de vida e, incluso, tiene contratada a Carolina como asistente personal cobrando un sueldo mensual. En el trabajo las cosas se le están complicando, porque Patricia está entrando en una edad peligrosa para una modelo y ve como las jovencitas la desplazan sin remedio, sobre todo Manuela, que parece ser el nuevo ojito derecho de la agencia. Y los accidentes que va sufriendo Patricia la impiden trabajar, con lo cual se va viendo cada vez más relegada.

La sucesión de desdichas hace que Patricia comience a viajar a Barcelona para hablar con Viviana, que parece vivir a espaldas del mundo y del tiempo en un piso atestado y caótico, y ella le va ofreciendo remedios realmente extraños y curiosos para aliviar su mala suerte y averiguar quién quiere acabar con ella. Le dice que no es algo que esa persona haga directamente, sino un deseo intenso de quitarla de en medio. Y Patricia va cumpliendo escrupulosamente esas peticiones tratando de recuperar su vida.

¿Quién quiere quitar a Patricia de en medio? ¿Y qué motivos tiene para ello? ¿Celos profesionales, personales, algún asunto mal aclarado, rencillas familiares? Esto es lo que iremos descubriendo en El cielo ha vuelto y puede que la respuesta no sea tan sencilla como podía parecer.



PENSANDO UN POCO…
Hace tiempo, cuando reseñé Entra en mi vida, de esta misma autora, señalé algunas cosas que me habían parecido raras en la trama de la novela. Algunas chirriaban bastante. Una de ellas es que la protagonista principal llegaba a causar rechazo o acababa, sin más, cayendo fatal. En El cielo ha vuelto me ha pasado un poco lo mismo: Patricia no cae bien. No sé si es que el dibujo que Clara Sánchez hace de ella es demasiado arquetípico, pero resulta bastante plana, manipulable, las circunstancias la superan y cuando toma decisiones siempre parece encaminarse a un nuevo desastre. Es verdad que a lo largo de la novela parece sacar algo más de carácter para enfrentarse a lo que va descubriendo, pero yo no he conseguido empatizar con ella en ningún momento. La he visto vivir, amar, sufrir y desesperarse y en ningún momento me ha impresionado.

Su marido, Elías, al que se dibuja como atractivo, desaliñado con gusto, con talento pero en un periodo de crisis creadora (y vendedora, por lo que hasta su representante decide dejarlo), tiene un poder casi magnético sobre Patricia, que es incapaz de negarle nada. No sólo eso, Patricia está convencida de que ha de hacer lo que sea para que Elías sea feliz y por eso satisface sus deseos incluso antes de que él los plantee. Como una gallina clueca protegiendo a su pollito. Pero Elías no es ningún pollito indefenso aunque sabe usar sus armas para conseguir lo que quiere. Tampoco es un personaje que me haya gustado. Caprichoso, convencido de ser capaz de tener éxito a pesar de estar anclado, con reacciones a veces de niño pequeño y revestido de ese aspecto de artista trasnochado que ya no se lleva (sólo le faltaba cantar a Jacques Brel o a Moustaki, si me permitís la licencia), esconde más cosas de las que al principio parece. Y desde luego no corresponde a Patricia con el mismo grado de amor que ella le profesa.

Carolina, la hermana de Patricia, siempre ha sentido celos de ella. Patricia tiene belleza y un cuerpo envidiable y ha ganado dinero para permitirse todos los caprichos del mundo. Carolina permanece a su sombra, ayudándola con los contratos, la agenda, las negociaciones económicas con su condición de asalariada, aunque realmente no es demasiado lo que hace. Y se permite, en ocasiones, “hacer de su capa un sayo” y tomar la casa de su hermana al asalto o echarle en cara que no se ocupe de sus padres, ya jubilados y viviendo bastante decentemente en la sierra madrileña. Hay algo de rencor en la actitud de Carolina hacia su hermana, algo un poco ruin, y eso tampoco la convierte en un personaje amable.

Viviana podría ser el contrapunto a todo esto, pero lamentablemente se queda sólo en una santera que, al parecer, quiere ayudar a Patricia pero que la acaba metiendo en unos follones tremendos. Con una historia detrás desgarradora, parece ser la única a la que le preocupa la seguridad de la protagonista y de su felicidad, pero nunca acaba de rematar. Los episodios en los que Patricia viaja para visitar a Viviana siempre acaban con alguna petición rocambolesca y ninguna explicación. Pero Patricia cumple al dedillo. Y me chirría. Que alguien con tanto mundo como Patricia caiga en esas cosas me resulta extraño aunque, claro, es más habitual de lo que parece. Y cuando hablan por teléfono es más de lo mismo: mensajes crípticos y solicitudes casi surrealistas. La personalidad de Viviana podría haber resultado arrolladora, pero se queda a medias. O a lo mejor soy yo, que nunca he llevado bien los personajes que van dando la información a cuentagotas y que parece que tienen más importancia de la que realmente demuestran. Quizá lo único que consigue Viviana es que Patricia empiece a tomar decisiones y a ver las cosas desde otro prisma… y sigue sin ser un personaje luminoso ni con el que te puedas identificar.

Los jefes de la agencia de modelos de Patricia, Antonio e Irina, han cuidado de ella y de su carrera desde que la contrataron la primera vez, pero ahora parece que la apartan. La estrella de Patricia está en declive y hay muchas señales que se lo indican. Incluso su renovación de contrato está en el aire. La llegada de Manuela, con su insultante juventud y su belleza, parece dinamitar un poco el pedestal de Patricia a pesar de que es una adicta y una trepa sin muchos escrúpulos.

Curiosamente, y como ya señalé en Entra en mi vida, los paisajes y las ciudades se desdibujan, aparecen como meros decorados. Patricia y el resto de personajes pasan por ellos pero no son más que fotografías que enmarcan la acción, como si carecieran de importancia. Y algo que me ha parecido, cuando menos, digno de mención: la asistenta de Patricia y Elías es rumana y llegó a sus vidas casi de rebote, algo similar a lo que ocurría en la novela semifinalista, El buen hijo. No tiene nada que ver una novela con otra, pero es un detalle muy peculiar.



ALGUNAS CONCLUSIONES
El cielo ha vuelto se lee con mucha facilidad. Clara Sánchez da un buen ritmo a la narración e, incluso, logra mantener el interés por saber qué hay detrás de los accidentes de Patricia y quién es el que le desea tanto mal. El problema que le veo es que, realmente, lo que cuenta no tiene tanta importancia como podía parecer. Sí que es cierto que todo lo que le va sucediendo a Patricia sirve para que ella abra los ojos a cosas que no quería ver y para que se vaya librando de rémoras que la lastran, como si el encuentro con Viviana fuese el inicio de una catarsis personal. Supongo que esa era la finalidad de la novela, pero yo sigo con mi sensación de que, realmente, no pasa nada. Es una apreciación muy personal, pero leer esta novela ha sido un mero trámite, ni me ha emocionado ni me parece que recordaré gran cosa de ella dentro de poco tiempo. No me ha llegado.

Y desde luego mucha culpa la tiene el no haber sido capaz de encontrar a alguien dentro del argumento que mereciese la pena conocer. Es cierto que todos tenemos en nuestras vidas cosas que esconder, pero el modo en que en el libro esas cosas van saliendo a la luz, como si continuamente la autora se guardara un as en la manga, me hacía fruncir el ceño. Relaciones personales inesperadas, secretos bien guardados, aliados que se convierten en enemigos… Algunas de las decisiones de Patricia para conseguir los encargos que le pide Viviana me parecen traídas por los pelos y sólo puedo achacarlos a que ella tenía, realmente, miedo de morir, si no no se explican.

Hay una situación que ya me pareció el colmo: en una sesión de fotos en los Alpes Patricia, por querer llevar una planta muy especial a Viviana, se pierde en la montaña. Pasa un día y pico perdida. Y cuando por fin consigue salir de allí gracias a dos guardas forestales, se encuentra con que todo el equipo se ha marchado del hotel. Nadie, absolutamente nadie, se ha preocupado por su ausencia ni han organizado búsqueda. No sólo eso: cuando llega a Madrid ni siquiera le preguntan qué le ha pasado o si está bien. No me parece ni lógico ni normal como no me lo parecen las escasas explicaciones que le dan para justificar el comportamiento para con ella. De nuevo esa sensación que tuve con Entra en mi vida: algunas situaciones narradas están completamente fuera de contexto y descuadradas.

Los capítulos no tienen título, sólo van numerados. Y es verdad que la lectura se hace ágil y que Clara Sánchez demuestra saber narrar con ritmo. Dosifica la información, va mostrando y descubriendo poco a poco lo que sucede y, a veces, coloca pequeñas tramas paralelas que nos permitan conocer mejor a algunos personajes. Pero insisto en lo que decía al principio: como lectura me parece completamente prescindible. No le veo fondo ni intensidad. Y terminarla me dejó bastante fría.



TERMINANDO
Recomendar un libro es como hacerlo con una película: para gustos hay colores y lo que a mí me ha parecido poco atrayente a otro le puede parecer la quintaesencia de la literatura. Y viceversa. Pero tengo que decir que yo no recomendaría la lectura de El cielo ha vuelto porque, con franqueza, no me ha gustado. Quizá porque no he encontrado ni una sola cosa que me hiciese vibrar o emocionarme. Y porque sus personajes en ningún momento me han impactado o me han aportado nada. Eso no quiere decir que a cualquiera de vosotros os pase todo lo contrario y disfrutéis muchísimo con su lectura. Leer siempre es un viaje personal maravilloso. Le otorgo tres estrellas porque no creo que el libro sea malo aunque a mí no me haya impactado.

Si lo leéis, por favor, contadme qué os ha parecido a vosotros. Yo devolveré el libro a mi tía estos días y no creo que vuelva a tropezarme con él nunca, pero eso no quiere decir que lo mande a la hoguera: es sólo que no me ha gustado y que me ha parecido un libro de mero entretenimiento sin más fondo. Por eso sigo sin entender el premio. Pero seguramente es porque yo no estoy en el jurado.