martes, 28 de enero de 2014

EL BUEN HIJO, de Ángeles González-Sinde

DATOS TÉCNICOS:

Título: EL BUEN HIJO
Autora: Ángeles González-Sinde
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
ISBN: 978-84-08-11995-1
Páginas: 320
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta



Lo cierto es que hace tiempo que pienso que el Premio Planeta no es más que un pampaneo para premiar a autores más o menos consagrados o que interesa encumbrar de alguna manera por lo que sea. El año pasado, con el galardón a Lorenzo Silva, sí me alegré porque a mí me gusta mucho cómo escribe y porque personalmente es un hombre encantador, educadísimo, culto, inteligente y gran conversador. Pero obviamente no colaba lo del supuesto secreto del seudónimo, porque la novela era de sus personajes fetiche: Bevilacqua y Chamorro. Vamos, que le dieron el premio a sabiendas de quién era. De alguna manera estoy convencida de que es así siempre, que saben de sobra a quién van a premiar y me imagino que la idea de subir las ventas está siempre presente.

Así que cuando este año dieron como finalista a la exministra Ángeles González Sinde, el cabreo que me agarré fue bíblico porque el pampaneo ya me pareció excesivo. Pocas veces he leído los libros ganadores del Planeta, pero mi tía los colecciona y suelo regalárselos para Reyes. Este año los he conseguido con mucha antelación gracias a mi amiga Ana. Y le prometí que los leería y los reseñaría antes de regalarlos, así que aquí estoy cumpliendo con el finalista como una campeona. Que no se diga.


LA AUTORA

Ángeles González Sinde nació en Madrid en 1963 y lleva ya bastantes años dedicada a la escritura aunque en el ámbito de la ficción televisiva y a los guiones de cine. El buen hijo es su primera novela, ya ha publicado cuatro libros infantiles y algunas obras de teatro. Estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense y terminó su formación cinematográfica en Los Ángeles, en el American Film Institute. Tiene dos premios Goya: uno como guionista por “La buena estrella” y otro como directora novel por “La suerte dormida”. También ganó el premio Edebé de Literatura Infantil por Rosanda y el arte de birlí birloque.

Fue Ministra de Cultura entre los años 2009 al 2011 y también presidió la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.


LAS TRIBULACIONES DE VICENTE

Vicente tiene 36 años y vive con su madre. Los dos se encargan de llevar la papelería familiar, un negocio que, sin dar enormes beneficios, les permite vivir bien. De poco carácter y excesivamente conformista, Vicente se somete casi sin querer a la fuerte personalidad de su madre. Sus relaciones con las mujeres no terminan de cuajar, aunque con la última, Blanca, mantiene una muy buena amistad y le sirve de consejera y confidente. Su mejor amigo (y también vecino) José Carlos, es un hombre vital, optimista y alegre y, pesar de que se encuentra postrado en una silla de ruedas, no tiene problemas para salir, divertirse y mantener un apasionado romance desde hace tiempo con una mujer casada. La mayor debilidad de Vicente es su perro, Parker, al que adora y es el que más alegrías le da. Pero su vida es monótona, gris, sin grandes alicientes. Vicente sabe que le faltan muchas cosas por vivir pero nunca se atreve a dar pasos para conseguirlas.

Pero una mañana su madre se cae en la papelería mientras organiza unas cosas y se rompe un brazo. Y ese será un punto de inflexión en la vida de Vicente porque su madre ha de quedarse en casa, no puede valerse sola y por fin él va a encargase de forma única de la papelería. Para ayudar en casa se decide a contratar a una mujer que ayude en las tareas domésticas y a su madre en su aseo diario y en lo que precise. Así conoce a Corina, una inmigrante rumana, que en principio va a encargarse del cuidado de su madre, pero que acaba como ayudante suya en la papelería.

El hecho de verse por primera vez solo al mando de todo abre los ojos de Vicente a nuevas expectativas. Quizá comprar a su madre y a su hermana Nuria su parte de la papelería y ser independiente, con casa propia, con vida propia. Y más cuando, a pesar de la crispación inicial que le provoca Corina con sus despistes y su manera de hacer las cosas, un hecho casual le haga fijarse en ella como mujer. Una mujer de su misma edad con la que terminará por acostarse y de la que se enamorará intensamente. Pero tras ese primer encuentro íntimo, Corina se distancia alegando las razones más peregrinas, lo que casi enloquece a Vicente.

La llegada de su hermana Nuria a la casa familiar con sus tres hijos (cada uno de un padre distinto), con la que nunca se ha llevado bien, las complicaciones en el estado de salud de su madre (con nueva caída incluida) y su relación extraña pero intensa con Corina cambian la perspectiva de Vicente. Decide empezar a tomar las riendas de su vida. Pero ¿lo conseguirá a pesar de todas las sogas que tiran de él hacia abajo?


PUES VAMOS AL LÍO…

Cuando terminé la novela lo primero que pensé es por qué en muchas ocasiones lo publicitan como “divertido”. Como mucho, y como viene en el dossier de prensa del libro, sí lo catalogaría de “comedia agridulce”, aunque más agridulce que comedia. Sinceramente, yo no he encontrado cosas demasiado divertidas en este libro. El tono es, en todo momento, como su protagonista: gris, algo tristón, apagado.

Además, y esto es más bien una apreciación personal, aunque está narrada en tiempo presente y actual, a mí me daba la sensación de que veía algo de los años sesenta o setenta, quizá por esa pátina tristona que lo empapa todo. La acción está contada en primera persona, es Vicente quien nos va contando su vida y todos los pormenores. Es cierto que el estilo que utiliza la autora en general es directo, fácil de seguir, sencillo. Pero a veces Vicente se pierde en pensamientos propios que atascan la narración. De hecho, en varias páginas en la que me encontraba estos monólogos interiores, acababa leyendo en diagonal porque me aburría soberanamente.

Tengo la sensación de que es una novela de las que parece que cuentan muchas cosas pero en realidad no cuenta nada. Quiero decir: la acción se circunscribe en un periodo de tiempo relativamente breve y aunque a veces hay referencias a tiempos anteriores (como la muerte del padre de Vicente, por ejemplo) todo transcurre en pocas semanas. Y aunque el modo en que se cuenta todo, para mi grata sorpresa, te mantiene interesada, las partes dialogadas rompen un poco esa magia. A veces las frases de los diálogos son infantiles, incongruentes o sin demasiado fondo. O, incluso, con una falta de naturalidad bastante evidente.

Vicente, a pesar de contar con 36 años tan sólo, se comporta como un sesentón desilusionado. Sin demasiadas esperanzas, sin pasiones de las que disfrutar y metido en una rutina repetitiva y vacía, basta la presencia llena de vida de Corina para que empiece a hacer y pensar cosas como nunca lo había hecho. Pero Corina no es sólo luz: está llena de sombras que los que leemos vemos a distancia pero que Vicente no quiere ver. Sus negativas a volver a estar con Vicente tras su primera noche, las curiosas desapariciones de cajas y material de la papelería, las excusas, los silencios, las mentiras que empiezan a salir a la luz y su repentina desaparición conseguirán que por fin Vicente decida investigar. Y la verdad le dejará completamente anonadado.

La madre de Vicente, por el contrario, es puro carácter. Somete a su hijo a voluntad y maneja su vida y su negocio con la misma disciplina. No es mujer de palabras cariñosas ni generosa. Incluso peca un poco de soberbia cuando se niega a ser ayudada, convencida de que ella puede con todo. A pesar de ello, aceptará la llegada de su otra hija con sus tres nietos porque sabe que no tienen dónde ir. La noticia de que su hijo quiere comprarle su parte de la papelería le provocará un importante disgusto y el enfrentamiento estará servido.

Nuria, la hermana de Vicente, ha sido siempre un tiro al aire. Cada uno de sus hijos es de un padre distinto, pero ella se apaña muy bien para seguir el régimen de visitas de cada uno. Vicente adora a sus sobrinos, le parecen listos y maduros para su edad. Y disfruta de su presencia en casa a pesar de que le comporta perder bastante intimidad. Nuria está acostumbrada a sacar las uñas para defender lo que considera propio y la posibilidad de que su hermano se quede con el negocio familiar también le sienta como un tiro. Sin embargo iremos viendo como la convivencia suaviza bastante esta situación.

He leído por ahí que Vicente es un antihéroe. Y lo cierto es que no tengo claro si llega siquiera a ser eso. Su falta de carácter y su pusilanimidad a veces resultan un poco cargantes, pero imagino que es lo que se pretendía. No arriesga, no se enfrenta, deja pasar la vida por delante del escaparate de su papelería sin hacer nada para cambiar. Y cuando se decide a hacer o decir algo, se le hace muy cuesta arriba. Ya os decía antes que a veces sus soliloquios pueden resultar un poco pesados, porque da vueltas una y otra vez a lo mismo. En muchas ocasiones casi te dan ganas de tenerle delante para echarle una buena bronca o un empujón para que espabile de una vez.

Y su historia de amor, la que parece abrirle los ojos, también está teñida de cierta tristeza porque desde el primer momento, los que leemos el libro, sabemos que no es nada clara. Pero sí es cierto que llegas a ilusionarte ante la posibilidad de que Vicente, gracias a ella, se decida a llevar una vida más abierta y amable. No se nos describen los encuentros amorosos de la pareja (tampoco lo creo necesario) pero sí Vicente se explaya al contarnos cómo se siente. Y después sus dudas, su desazón, su no entender qué está pasando ni por qué.

En general el libro se lee fácilmente, jamás resulta complicado ni barroco en su lenguaje. Salvando esas páginas de las que os hablaba en las que los pensamientos de Vicente pueden llegar a ser excesivamente “didácticos”. Y a pesar de que empecé a leerlo con cierta reticencia no puedo decir que no me haya gustado. Se deja leer, es pasable y sí es cierto que el modo en que está escrito hace fácil meterse en la historia que narra. No será una lectura inolvidable, pero tampoco es tan malo como creí a priori. No se si es merecedor del galardón que ha obtenido, pero ahí está y eso no hay quién lo mueva.


Y AHORA, A POR EL GANADOR…

Pues sí, porque ya me he leído también la novela ganadora del Premio Planeta 2013 y os dejaré mis impresiones en cuanto pueda. El buen hijo no es una mala lectura aunque no es de las que dejan poso ni se nos quedan en la memoria. Seguir la vida de Vicente y su corte de desdichas puede resultar entretenido… y rápido porque sus 320 páginas tienen una letra grande y párrafos con buena separación, lo que agiliza terminarla una barbaridad.

No es menos cierto que el final, del que por supuesto no voy a contar nada, me dejó cierto regusto a “ya me podías haber contado algo más, que me faltan datos”. O quizá es que me esperaba otra cosa, algo que me reconciliase del todo con Vicente. No he terminado de empatizar con él salvo en ciertas circunstancias porque me daba mucha rabia cómo era incapaz de encarar lo que le iba llegando. Sí he entendido muy bien su pasión repentina por Corina, esa necesidad de tenerla cerca, de buscar su compañía, su voz… ese sentimiento casi adolescente que nos envuelve cuando nos enamoramos. Pero en otras cosas se me quedaba francamente corto en cuanto a poder simpatizar con él.

A pesar de que la autora del libro no me cae especialmente simpática, he conseguido sustraerme y leerlo con distancia. Como os decía, es una lectura ágil, sencilla, en la que las cosas cotidianas nos saltan desde sus palabras para hacerse visibles e importantes dentro de su aparente banalidad. Es el pedazo de historia de un hombre al que podemos llegar a conocer bien… o quizá no tanto. Un pedazo de historia que podía pasarle a cualquiera, con situaciones que, incluso, podemos reconocer como propias. No es un libro que vaya a pasar a los anales de la literatura, pero para pasar el rato no está mal.
Sin alardes, sin florituras y sin ser un libro inolvidable, pero se deja leer. Y eso es mucho más de lo que pensaba que podía decir de él antes de empezar a leer.




domingo, 26 de enero de 2014

RETO 25 ESPAÑOLES

Hace tres años que Laky, en su blog Libros que hay que leer, nos propuso apuntarnos a un reto nuevo que se ha convertido en todo un clásico. Aunque creo que el título es lo suficientemente claro, por si alguien tiene alguna duda diré que se trata de leer a lo largo de este año 25 libros escritos en español como idioma original.

De cualquier modo, mejor que te dirijas al blog de Laky donde ella explica perfectamente las bases y particularidades del reto.


25 LIBROS EN ESPAÑOL:


1.- MISIÓN OLVIDO, de María Dueñas
2.- EL CAMINO MOZÁRABE, de Jesús Sánchez Adalid
3.- EL AIRE QUE RESPIRAS, de Care Santos
4.- EL PACIENTE, de Juan Gómez-Jurado
5.- MIENTRAS PUEDA PENSARTE, de Inma Chacón
6.- APACHES, de Miguel Sáez Carral
7.- OPERACIÓN PRINCESA, de Antonio Salas
8.- EL GUARDIÁN INVISIBLE, de Dolores Redondo
9.- REGRESO A TU PIEL, de Luz Gabás
10.- LA SONATA DEL SILENCIO, de Paloma Sánchez-Garnica
11.- EL SUEÑO DE LOS FARAONES, de Nacho Ares
12.- TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER, de David Llorente
13.- MANOS SUCIAS, de Carlos Quílez






jueves, 23 de enero de 2014

MISIÓN OLVIDO, de María Dueñas


DATOS TÉCNICOS:

Título: MISIÓN OLVIDO
Autora: María Dueñas
Editorial: Temas de Hoy (Grupo Planeta)
Colección: TH Novela
ISBN: 978-84-9998-178-9
Páginas: 512
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta



Cuando a mediados de 2009 se publicó El tiempo entre costuras, no dudé en comprarme la novela. Sabía que tenía que leerla y a la vista de las muchas reseñas que iban apareciendo en prensa y en algún blog, supe que había acertado de pleno. Después, con el tiempo, comprobaría que cuando una novela vende más de dos millones de ejemplares, es por algo. Pero como cuando de libros se trata soy compradora compulsiva, enseguida pasó a formar parte del grupo de libros que duermen en la estantería a la espera de un futuro lector más prometedor. Así, me vi con que en el verano de 2012 me encontré con una nueva novela de la autora y tampoco pude obviarla y aprovechando que Carmina, del blog De tinta en vena, me ha dado no una, sino doce razones para quitarle el polvo a esos libros que guardo con especial cariño, para leerlos y comentarlos, creo que ha llegado el momento de darle su sitio a María Dueñas. Eso si, el orden de lectura lo tuve claro desde el principio: empezaría por el final (muy acorde con mi naturaleza caótica), aunque en este caso tenía un par de razones: la primera, que había leído bastantes reseñas de Misión Olvido y muchas de ellas no la dejaban especialmente bien, comparándola continuamente con la primera y mostrando la decepción por las altas expectativas forjadas tras la lectura de la anterior; y la segunda es que tras seguir la serie producida por Antena 3 basada en El tiempo entre costuras, la cual me ha impresionado no sólo por su personajes, o por la manera en que ha sabido mantener la intriga hasta el último momento, sino por sus magníficos escenarios, quería dejarla un tiempo en reposo. Si creo, no obstante, que quizás aquellos que se enamoraron de Sira Quiroga (y el resto del elenco, porque hasta los secundarios tienen enjundia) como personaje no pueden esperar que el resto de historias que María Dueñas nos quiera ofrecer se tienen que parecer a ella o a ellos. Cada novela es un mundo y la calidad de la autora es más que palpable, escriba sobre lo que escriba.



LA AUTORA:

María Dueñas Vinuesa (Puertollano, 1964) es una escritora española. Doctorada en Filología Inglesa, es profesora titular de lengua y literatura inglesa en la Universidad de Murcia, aunque en la actualidad se encuentra en excedencia. Vive en Cartagena. También ha impartido docencia en distintas universidades norteamericanas.

En 2009 publicó su primera novela, El tiempo entre costuras, con la que consiguió un gran éxito de ventas en España. Sus derechos han sido cedidos para traducciones a más de veinticinco lenguas. Ha recibido diversos premios literarios, como el Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica o el Premio de Cultura 2011, en la categoría de Literatura.

El 2012 vuelve a publicar novela, en este caso Misión Olvido, repitiendo éxito de ventas.



ARGUMENTO:
A la profesora universitaria Blanca Perea el mundo se le ha venido encima. Por ello, ha decidido aceptar una beca para desarrollar un proyecto de investigación en una universidad californiana. Podría haber elegido otras opciones, pero estaban más cerca. Y es que después de veinticinco años de matrimonio, que ella consideraba felices y con dos hijos que ya han levantado el vuelo, su marido la ha abandonado por una compañera de trabajo, mucho más joven. El mazazo definitivo ha sido el enterarse que está esperando un hijo. Por ello, incapaz de sobreponerse a la situación, decide poner un océano y tierra de por medio.

Una vez ubicada en la Universidad de Santa Cecilia, descubre que lo que presumía un trabajo tedioso -la clasificación del legado de Andrés Fontana, un compatriota llegado a tierras americanas el año anterior a la Guerra Civil y que como consecuencia de la contienda decidió establecerse allí definitivamente- resulta más atractivo de lo que sospechaba. Por ello, día a día su esfuerzo y dedicación le permiten dar consistencia y cohesión a los papeles que durante treinta años durmieron el sueño de los justos en el triste sótano de la universidad, aunque no las tiene todas consigo. En sus ratos de ocio irá estableciendo relaciones con sus compañeros, más o menos amistosas. De ese modo, conocerá a Daniel Carter, quien en su día fuese alumno de Fontana y con el que poco a poco irá estrechando lazos.

Por otro lado, en Santa Cecilia ha ido tomando forma un movimiento ciudadano, empeñado en que no se construya un centro comercial que acabaría con el paraje donde se piensa emplazar.

Y las dudas acaban haciendo mella en Blanca Perea que no entiende el por qué ciertas lagunas en el legado del viejo profesor, en particular en lo referente a su última investigación sobre el Camino Real y las Misiones que fueron fundando los franciscanos comandados por Fray Junípero Serra, del mismo modo que es incapaz de comprender qué intereses ocultos hay en su contratación al cabo de tanto tiempo…


IMPRESIONES:

Si tuviese que definir de alguna manera la novela, diría que por encima de todo es muy humana, ya que saca a la palestra temas tan universales como el proceso de reconstrucción y posterior reconciliación personal tras una ruptura sentimental y la importancia de las segundas oportunidades, incluso a uno mismo, vitales para quien ha bajado a los infiernos y necesita resurgir cual Ave Fénix.

Pero si buscas una novela de intriga, donde la protagonista se vea expuesta todo tipo peligros, como sucedía con su novela anterior, no te la recomiendo, ya que aunque ambas protagonistas son mujeres que se lanzan a un futuro incierto como consecuencia de una traición, Blanca Perea se nos presenta como una mujer reflexiva, fría y envuelta en un halo de tristeza que se nos antoja previsible por su modo de proceder: entrada en la cuarentena, sus hijos han abandonado el nido y creyendo que su relación sentimental era de lo más estable, su marido la abandona por una compañera de trabajo, mucho más joven, que además está embarazada. Su opción, o la única que es capaz de asumir, es la de huir y poner tierra de por medio.

En la novela, narrada a dos voces, hay tres tramas principales: la primera, sería la historia vital de Blanca Perea, que obviamente es la más personal. Relatada en primera persona, transcurre en el tercer trimestre de 1999. Las otras transcurren tres décadas antes y las conoceremos a través de un narrador omnisciente que nos transmite la semblanza personal y profesional de Andrés Fontana y su discípulo Daniel Carter, aunque este último período en el que coincide con Blanca Perea, su aportación será decisiva tanto en la evolución profesional y personal de la investigadora.

Y si tres son las tramas, también son tres los escenarios:

Madrid: Comprenderemos la idiosincrasia del Madrid de los años cincuenta que nadaba entre la represión política, la mojigatería y la escasez, de la mano de Daniel Carter, quien llega a España gracias a una beca, dispuesto a recabar información y conocer los escenarios donde transcurrió la vida y obra de Ramón J. Sender hasta su exilio a los EE.UU, sobre quien versará su tesis doctoral. Es su profesor, Andrés Fontana quien se lo recomienda y también será él quien le organice el viaje, indicándole ante quien presentarse en la Universidad Complutense y donde alojarse durante su estancia en la capital, que no es otro sitio que la portería en la que él vivió mientras estudiaba una vez que abandonó su pueblo y a su familia.

Cartagena: Esta localidad también será uno de los destinos de Daniel Carter, que viaja allí intentando conocer el lugar en el que Sender basó su novela Mr. Witt en el Cantón. Precisamente, en la época en la que viaja Carter a Cartagena, en ella habita una colonia norteamericana que da apoyo y depende de las bases navales de Rota y Morón que tras el Tratado de Madrid, firmado en 1953, con los americanos mediante el cual éstos ayudaron al país económicamente y apoyaron al régimen franquista para salir del bloqueo, a cambio, ellos instalaron sus bases en puntos estratégicos de cara a la Guerra Fría frente a la Unión Soviética. Bien es cierto que Carter no consigue gran cosa de cara a su tesina, pero encuentra a la mujer de su vida, que no es poco.

California: por un lado, conoceremos a la perfección el campus de la Universidad de Santa Cecilia, lugar en el que trabaja Blanca Perea como investigadora visitante, su día a día, las afinidades, roces y comportamientos de todos los que trabajan en el Departamento de Lenguas Modernas. También conoceremos -gracias al legado de Andrés Fontana- el entorno, en particular el Camino Real, creado a partir de las Misiones que los franciscanos liderados por Fray Junípero Serra fueron levantando a partir de 1789 durante cinco décadas.


Aunque tengo que admitir que las primera páginas se me hicieron un poco cuesta arriba, enseguida empaticé con la protagonista, llegando a impresionarme por su espíritu de lucha y el sentido de la responsabilidad, así como su vulnerabilidad, capaz de volcarse en su nuevo objetivo –bastante tedioso, por cierto- sin desfallecer. Pero donde más me gustó es cuando pasadas estas primeras páginas la historia avanza en los pasajes en el que viajamos en el tiempo y la autora nos lleva al pasado, tres décadas antes donde conoceremos al Fontana profesor y a su alumno Carter, que visita la España de la década de los cincuenta para recabar información para su tesis doctoral que basará en la figura de Ramón J. Sender.

De la parte que transcurre en la actualidad, me quedo con la lección que Andrés Fontana y su legado ofrece a quienes le han conocido, que no es otra que el que no se puede relegar lo que nos duele al olvido, porque Blanca Perea no es la única atenazada a la pena, sino que todos sus compañeros y amigos, en distintas circunstancias, sufren del mismo mal y todos han hecho de su actitud ante la vida un leitmotiv compartido, dejando anidar en el fondo de su alma sus heridas y su dolor.

Es obvio que el proceso de documentación ha debido ser riguroso y minuncioso, algo que se podemos comprobar al leer el apartado de “agradecimientos” y su biografía, dada su experiencia como profesora universitaria, no sólo en España, sino en EEUU.



CONCLUSIONES:

Misión Olvido es una novela valiente y honesta con una trama muy bien urdida, de ritmo lento que hay que leer y disfrutar sin prisas. Excepto lo que comentaba anteriormente, en el sentido de que me costó entrar en la historia, sólo fueron unas pocas páginas y después la historia empezó a interesarme más y más, hasta el punto que me duró su lectura tan sólo tres días. Está claro que esta misión, no pasará al olvido, pues es de lo más interesante.



domingo, 12 de enero de 2014

CRÓNICA DE LA III EDICIÓN DEL BLOGUERO INVISIBLE


Otro año más hemos celebrado el Bloguero Invisible, una iniciativa en la que un amplio grupo de bloguer@s nos juntamos con ayuda del azar para acercarnos un poco más y disfrutar de una sencilla iniciativa que saca lo mejor de cada uno de nosotros.

Y otro año más intentaré resumir el modo en que se han cruzado los libros, a pesar de los problemillas que han ido surgiendo, porque si no hubiese sido así, creo que hasta hubiese perdido la gracia. De hecho, en esta ocasión también Correos ha dejado su impronta –los recortes afectan a todos los ámbitos y más o menos todos sabemos y soportamos las reducciones de plantillas habidas en esta entidad-; no obstante, también tengo que entonar el mea culpa al no tener en cuenta que había más días no laborables que en años anteriores. Esto, unido a un troyano que me hizo demorarme en el envío de las direcciones, casi llegó a convertirse en una catástrofe de la que más o menos nos hemos resentido todos.

El caso es que aquí estamos, que los libros han ido llegando y la ilusión y la alegría se han visto reforzadas una vez más.


La primera bloguera que me informó por correo electrónico de la recepción de su paquete fue Marisa G., y a través de un enlace me dirigía a su blog Books & Co. Aunque recibió el paquete días antes, tuvo la santa paciencia para esperar al día de Reyes para abrirlo. Entonces pudo disipar dudas y comprobar que su remitente era Margari, del blog Mis lecturas y más cositas, quien junto a la novela de Ana R. Carril, El coraje de Miss Redfield, además de una nota adjuntaba un marcapáginas elaborado por ella misma a punto de cruz. 


Margaramon, en su blog Libros,exposiciones, excursiones… nos comenta en su simpático post que, como es tradición en su pueblo, la misma noche de los Reyes oficiales, que no la de los Kayenos (término que ha acuñado) abrió el regalo remitido por su bloguera invisible, Inés (del blog La palabra pronunciada). La novela: Un avión sin ella, de Michel Bussi le ha supuesto todo un acierto, ya que le servirá para participar en uno de estos retos a los que somos tan aficinados. Venía acompañada de una postal y un bonito marcapáginas. 


Mariuca, del blog Mis lecturas, recibió su paquete el día 7 de enero, como la gran mayoría. Ante lo voluminoso del mismo, no se pudo resistir a abrirlo y se encontró con que su Bloguera invisible era Inés, del blog Inés y sus libros y que además del libro elegido para participar: Los siete pilares de la sabiduría, de T.E. Lawrence, había añadido otro más: La mujer es una isla, de Audur Ava Ólafsdottir, un angelito, una tarjeta de felicitación y un montón de marcapáginas. ¿Se puede ser más generosa?


José Hervás, del blog La Casa de San Jamás, fue otro de los muchos al que el Bloguero Invisible le llegó un día después de Reyes. Eso si, en su post nos hace partícipes de la inmensa alegría con la que recibió no sólo el  ejemplar de Al morir Don Quijote, de Andrés Trapiello, sino una preciosa nota y un marcapáginas remitido por Ítaca, del blog Ítaca buscando a Ulises. Ahora sólo nos cabe esperar a que lo lea y nos cuente mediante una reseña qué le ha parecido. 


Ángela, del blog Anduriña, nos cuenta en su post que al igual que el participar en el Bloguero Invisible, también se ha convertido en una tradición el que su cartera la obligue a madrugar, pues siempre llega a su casa a primera hora de la mañana a entregarle su paquete. En esta ocasión su remitente era Lesincele, del blog Leer es viajar y la verdad es que no podía ser más completo, pues a la novela La insólita amargura del pastel de limón, de Aimee Bender, había añadido un montón de obsequios: desde un marcapáginas, hasta caramelos de Solano, pasando por una libretita, un paquete de post-it de diferentes tamaños y colores o un cuadernillo con los primeros capítulos de otra novela. ¿No es sorprendente?

Me encanta ver lo bien acogidos que son los libros que entre todos nos intercambiamos. Este también ha sido el caso de Meg, del blog Cazando estrellas, que en su post nos cuenta que la suerte le ha sonreído al recibir de manos de Lidia Casado, del blog Juntando más letras, un ejemplar de Amantes en el tiempo de la infancia, de Diego Doncel, acompañado de unos caramelos y un bolígrafo de UNICEF, porque también hay que ser solidarios. Lo curioso es que si no es por Meg no me entero que en esta ocasión la reciprocidad ha sido la protagonista y que remitente y destinataria se han intercalado sus libros y deseos.


Shorby, del blog Loca por incordiar, destila alegría en su post. Comenta que a puntito estuvo de abrir el paquete enviado por Bego C. del blog Rustis y Mustis leen en la misma oficina de Correos, pero que pudo reprimirse hasta llegar a su casa. Y no me sorprende porque el contenido era de lo más simpático. Además de la novela Azul Vermeer, de Mar Mella, añadía una más: Inmortalidad: Instrucciones de uso, de Carlos Candel. Por si fuera poco, habría que sumar una serie de detalles, como separadores, subrayadores, distintas pegatinas y para endulzar el día, una piruleta. ¿Se puede pedir más?


Además de la ilusión que me hace ir leyendo vuestros posts, si algo he comprobado a lo largo de estos días es que son un excelente muestrario para coger ideas de cara al futuro sobre qué acompañar a la hora de enviar nuestros libros. Un ejemplo, entre otros muchos, es la “entrada” de Cartafol, del blog O meu Cartafol, que aunque se duele de que ella por cuestión de tiempo no pudo ser todo lo detallista que hubiese deseado, comprobó que su remitente, Carmina, del blog De tinta en vena, se había esmerado un montón, ya que a la novela Lo que moja la lluvia, de Adriana Abenia, añadió un lápiz y un bolígrafo, varios marcapáginas y un bastón de caramelo. ¿Qué os parece?



A Lady Aliena, del blog Páginas y secretos, le cogió su cartera haciendo la comida, aunque ya intuía que podía aparecer en cualquier momento. No conocía a su remitente invisible, pero hizo las pesquisas oportunas para dar con Ángela, del blog Anduriña quien desde el principio propuso enviar dos novelas: Yo, Claudio, de Robert Graves y Cañas y barro, de Vicente Blasco Ibáñez. Por si fuera poco, además añadió una tarjeta y un precioso marcapáginas. Como podéis comprobar, la generosidad sigue siendo la tónica general en los envíos de este Bloguero Invisible.


Manuela, del blog Entre mis libros yyo, nos cuenta que se ha pasado los días escrutando nerviosa desde la ventana de su oficina a cualquier furgoneta de Correos que parase en las inmediaciones, hasta que su paquete, remitido por Isabel Macías, del blog El salón del libro, hizo su aparición. Se trata de una novela policíaca titulada Guardianes del falso edén, escrita por Gabriel Monte Vado.


Ángela León, del blog Polvo de libros, nos cuenta que también su libro llegó con cierta demora, lo que le dio qué pensar pues dio la dirección de su pueblo. El caso es que el paquete remitido por Piojilla, del blog Pixihot ya está en sus manos, siendo el libro elegido el de Rimas y Leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer.



Laky, del blog Libros que hay que leer, está acostumbrada a los típicos retrasos que a lo largo de estas tres ediciones hemos sufrido en nuestros envíos navideños, por lo que en esta ocasión se armó de paciencia y esperó tranquila la llegada de su paquete. Y encima, la suerte estuvo de su parte, ya que además de recibir el paquete de manos de una amiga: Leira, del blog El rincón de Leira, a la vez que remitía la novela propuesta: La agencia Little Lady, de Hester Browne, sumaba otra más: 13 relatos, de Enric Landeira Querol, además de dos piruletas de las que dieron buena cuenta sus niños.


Narayani, del blog Once upon a time, nos explica que su libro llegó justo el día que iba a volver a Chile, por lo que tuvo suerte de que la demora no fuese excesiva. En un principio, al leer la tarjeta que Pedro, del blog Comentarios, libros… le confundió con otro de igual nombre, más que nada porque los dos libros que envió: La pasión turca, de Antonio Gala y La Habana para un infante difunto, de Guillermo Cabrera Infante venían presentados en una caja preciosa en la que se podía distinguir en la tapa un búho. Además, incluyó un imán para el frigorífico de Papá Noel. Una monada ¿verdad?


Ya iba siendo hora de que Correos se portase bien con Tizire, del blog El lado frío de mi almohada, pues en anteriores ediciones se han hecho los remolones con ella. El caso es que en esta edición la ruleta de Ramdom.org ha unido a dos vecinas de isla, por lo que el paquete enviado por Isa, del blog Copiando Libros, llegó incluso antes de la fecha deseada. Y el ejemplar de El jardín de bronce, de Gustavo Majalovich no vino sólo, sino que se presentó ante sus ojos acompañado de una carpeta de post-its de diferentes formas, colores y tamaños, un marcapáginas y una entrañable tarjeta de navidad.



P.D.: Este post se irá actualizando a lo largo de los próximos días.

jueves, 2 de enero de 2014

EL EFECTO DEL ALETEO DE UNA MARIPOSA EN JAPÓN, de Ruth Ozeki


DATOS TÉCNICOS:

Título: EL EFECTO DEL ALETEO DE UNA MARIPOSA EN JAPÓN
Autora: Ruth Ozeki
Traductora: Mireia Carol Gres
Editorial: Planeta
Colección: Planeta Internacional
ISBN: 978-84-08-11445-1
Páginas: 512
Presentación: Rústica con solapas




"Un libro es como un gran cementerio en cuyas tumbas no se pueden leer ya los nombres borrados. En cambio, a veces recordamos muy bien el nombre, sin saber si sobrevive en estas páginas algo de la persona que lo llevó"
Marcel Proust - "_Le temps retrouvé_"


Es verdad que hay veces que los libros nos llaman, pero en este caso me llegó a las manos con la sugerencia de que, con ese título, tenía que ser un libro curioso, al menos. Lo cierto es que la portada, con esos tonos amarillos, llama la atención aunque el título, tan largo y que podía significar tantas cosas, me hizo darle unas cuantas vueltas antes de leerlo. Además en aquel momento estaba inmersa en dos lecturas al tiempo, pero la imagen de la portada, con esa figura que parece infantil delante de un árbol enorme, me hacía cosquillas en el cogote constantemente. Así que al final sucumbí a la lectura.

Por lo que había leído en el breve resumen de la contraportada, era el encuentro de dos mundos a través del diario de una niña japonesa que llega a las costas de Vancouver arrastrado, al parecer, por los efectos del tsunami. Dos mundos que se unen a través de un desastre natural. Pero lo cierto es que no tenía muy claro qué me iba a encontrar en sus páginas y he de confesar que, a pesar de que mi hijo es fan de la cultura japonesa en general y del Manga y el Anime en particular, a mí me da un poquito de prevención. Principalmente porque no les entiendo muy bien y su modo de ver la vida a veces me agobia un poco. Eso sí, como el saber no ocupa lugar, me sacudí los temores y con mi eterno cargamento de post-it, con los que voy señalando cosas en los libros que leo, me sumergí en este aleteo de mariposa.


LA AUTORA: RUTH OZEKI

Os dejo, simplemente, los brevísimos datos biográficos que aparecen en la solapa del libro. Ruth Ozeki es escritora y cineasta y cuenta con varios premios en su haber. Hija de padre norteamericano y madre japonesa, creció en Connecticut, EEUU. Además de este libro que nos ocupa es autora de “My year of Meats y all Over Creation”. Ha colaborado con varios medios de comunicación y con el New York Times y en 2010 fue ordenada monja budista zen, siendo miembro actual del Brooklyn Zen Center. Vive entre Nueva York y la Columbia Británica. 


NAO Y RUTH

Paseando por la playa, en Vancouver, Ruth encuentra una bolsa de congelados llena de algas y restos de moluscos pegados que parece contener algo en su interior. Lo lleva a casa por curiosidad, pero al principio no se atreve a abrirlo por si hay algo podrido dentro. Finalmente, animada por su marido, Oliver, lo hace y encuentra una fiambrera de Hello Kitty y, en su interior, el libro “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust convertido en un diario (se habían sustituido las hojas originales por hojas en blanco). Y en ese diario se va desgranando la vida, contada en primera persona, de Naoko, Nao para la familia y amigos.

Nao es una jovencita de 16 años que ha vuelto a vivir a Japón después de haber pasado prácticamente toda su vida en Estados Unidos. No se adapta demasiado bien ni a las costumbres del país de su familia ni a su nueva situación, ya que su padre está sin trabajo, deben vivir en un piso muy pequeño y deteriorado en un mal barrio y su situación escolar, con un acoso brutal, es espantosa.

Ruth, la otra protagonista de la historia, es una mujer de mediana edad que se trasladó a vivir a Vancouver debido a la enfermedad de su esposo, buscando un lugar más tranquilo que Nueva York. En cierto modo es también una inadaptada porque echa mucho de menos la gran ciudad y sus antiguas rutinas, pero lo lleva más o menos bien. Su madre era japonesa, por lo que siente una intensa vinculación con lo que Nao va contando en su diario y poco a poco con la propia Nao.

Las vidas de Nao y Ruth van desfilando ante nuestros ojos. La de Nao, complicada, intensa, dura, pero agarrada a la figura de su bisabuela Jiko, a la que admira profundamente y de la que quiere contar todos los detalles de su rica y azarosa existencia. Jiko es monja budista en un templo y vive dedicada a la oración pero también está conectada al mundo actual mediante el ordenador. Según Nao tiene 104 años, pero una fuerza de espíritu fuera de lo común. La relación con Jiko es lo que le permite escapar a Nao un poco de sus muchos dolores y angustias: no es sólo la sensación de no encajar y el acoso al que es sometida, sino también soportar la depresión de su padre con tendencias suicidas.

Ruth, viviendo en un lugar pequeño y supuestamente idílico, libra su batalla personal con la adaptación al lugar y a su nueva vida. Además ha de acostumbrarse a que las tormentas dejen su casa sin luz, al frío, a necesitar el coche para todo. Es escritora pero está estancada en un libro sobre su madre que no acaba de tomar forma y la historia de Nao le atrapa sin remedio. Comenzará a obsesionarse con la idea de localizar a Nao o a su familia, a pesar de que es posible que el tsunami haya acabado con ellos, pero por más esfuerzos que hace todos caen en saco roto. Es como si Nao y su familia no hubiesen existido nunca. Pero volver a ilusionarse por algo es algo que supone un incentivo para Ruth.


BUEN ARRANQUE, BUEN DESARROLLO… Y PEOR FINAL

La manera en la que Nao escribe su diario es sumamente original pero también cruda: no duda en contar las cosas más tremendas de su vida con una normalidad pasmosa. Y siempre lo hace dirigiéndose a un supuesto lector que lo tenga en sus manos. Se llama a sí misma (y al supuesto lector) un ser-tiempo, una persona que vive en el tiempo, cualquier persona que existe, ha existido o existirá.

A lo largo de la novela, se van alternando las partes en que vemos la vida de Ruth y su implicación cada vez mayor en lo que lee, con el diario de Nao y sus tristes avatares en Japón. Hay aspectos de la vida de Nao durísimos, como todo lo referido a su acoso escolar, en el que hay hasta lesiones físicas, humillaciones insoportables y, sorprendentemente, ningún apoyo por parte de profesores o equipo directivo. Es sabida la enorme y deshumanizada exigencia del sistema educativo japonés, pero lo que se cuenta en el diario de Nao es, cuando menos, sangrante. Un acoso que ya roza el delito amparado y silenciado por los profesores.

Ruth va leyendo a su marido el diario a medida que avanza en él. No quiere leerlo del tirón, quiere sumergirse y paladear cada aspecto de la vida de Nao. Será su esposo el que aporte ciertas notas de racionalidad en el pensamiento de Ruth, que cada vez va empatizando con más fuerza con la jovencita japonesa. Tanto que, incluso, soñará con Jiko o empezará a notar que el diario cambia de apariencia: un día hay hojas en blanco y al siguiente no…

También en el relato de Nao llegarán esas historias que fantasmas y aparecidos que tan conocidas se nos han hecho ahora a raíz de películas como “Ringu”… en la cultura japonesa se las toman con normalidad y llega a haber fiestas o celebraciones que se hacen especialmente para los espíritus, que vuelven durante unas horas para estar entre los vivos. Es en ese momento cuando el libro empieza a resultarme cansado. No se si voy a ser capaz de expresarlo con claridad, pero voy a intentarlo. Mientras se nos van contando las vidas de las dos protagonistas, con las diferencias culturales, familiares y existenciales lógicas, la novela es ágil, se lee con facilidad y te sumerge de forma muy convincente en la trama. Especialmente las partes del diario de Nao, porque están contadas en primera persona y la narración es fluida, interesante, te sacude en muchas de sus páginas por ver el sufrimiento de la chica.

Pero lo sorprendente es que, a pesar de ese sufrimiento y de la tristeza que rezuma toda la vida de Nao, la forma en que ella lo cuenta no es triste ni está expuesta como un drama. Nao le otorga a cada cosa una normalidad asombrosa y llega a reírse de ella y de sus problemas. O, simplemente, la describe tal y como es, sin intentar que el lector llegue a sentir compasión por ella, aunque lo sintamos igualmente, al igual que le pasa a Ruth.

En las cien últimas páginas, en mi opinión, se pierde parte de la magia que hasta ese momento te mantenía encerrada en las páginas sin ganas de salir. Quizá sea esa mezcla de fantasía y realidad, de hechos extraños que se van sucediendo con el diario, con los cuervos en Vancouver (he tenido la sensación de que hacía un pequeño homenaje al prodigioso poema de “El cuervo” de Edgar Allan Poe), con el gato de Oliver, con las ceremonias de los muertos en Japón, los a mí me desconectaron del libro y de la narración. Pasé de estar deseando tener un rato para leer (el libro es gordito y me era imposible llevarlo en el transporte público) a que se me hiciera muy cuesta arriba acabarlo. Pero como para estas cosas los criterios son siempre subjetivos, quizá a cualquiera de vosotros os encantaría ese final.

Es como si se pasase de una novela con visos de realidad, con hechos que perfectamente podían pasar, a convertirse en algo más “sobrenatural”, más etéreo, que se te escapa entre los dedos y no aciertas a saber por dónde va a salir ahora el argumento. Y el final de la novela te deja preguntándote por qué se dejan tantas cosas en el aire cuando podía haberse cerrado más. Necesitas que el círculo se complete y aunque algo se atisba, realmente se pierde, no aciertas a comprender bien los motivos de algo tan abierto. Quizá es para que cada uno encuentre su final, pero no me ha convencido.



CONCLUYENDO

No es una novela corta, cuenta con 510 páginas, pero resulta amena y de fácil lectura hasta esa última parte que os mencionaba antes. El planteamiento es original, los capítulos narrados por Nao enganchan y te hacen querer más (incluso cuando la acción vuelve a Ruth echas de menos a la japonesita) y el estilo de la autora no es nada grandilocuente, se sigue con interés. Conocer una cultura que, para los occidentales, es tan desconocida como la japonesa es un acicate más para seguir las andanzas de Nao. Además para ella también Japón es un extraño porque ni se ha criado ni comprende bien cómo vivir allí y, aunque trata de adaptarse, la hostilidad es palpable. No tiene amigos, no tiene aspiraciones, su familia se hunde… sólo Jiko es capaz de despertar ilusiones en el alma de Nao.

Nao, tan triste y a la vez tan viva. Queriendo morir al principio y resurgiendo como un ave Fénix. Llegando a extremos escabrosos para conseguir ciertas cosas o, simplemente, para escapar de una vida que es sólo dolor y angustia. Nao es el alma de este libro. Ruth será la destinataria de sus palabras y cambiará también muchas de sus certezas gracias a ella, pero se mueve al son que Nao marca en su diario.

Es verdad que esta novela tiene mucho de mágico en sus páginas, aunque no es una magia habitual ni sencilla. Pero esa magia se diluye cuando comienzan a hacer su aparición los hechos extraños. Aparece una pátina sobrenatural que no termina de cuadrar con lo demás. Insisto, como os decía antes, que esta es sólo mi opinión y que quizá cualquiera de vosotros lo vea de otra manera. Pero lo que es incontestable es ese final tan excesivamente abierto y que te deja esperando algo… algo que no llega.

Es una lectura distinta, desde luego. Y sí la recomiendo aunque con los matices que os he expuesto, para que juzguéis si realmente estáis de acuerdo conmigo.