martes, 30 de septiembre de 2014

PRESENTACIÓN EN MADRID DE "LA MARCA DE LA LUNA", de Amelia Noguera (por MorenoSister)

La cita fue ayer, a las siete y media de la tarde, en el Café La Canela, en la calle Hileras 19 de Madrid. Por fin Amelia Noguera iba a presentar en público su primera novela en papel, La marca de la luna, editada por la Editorial Roca. Por la mañana había sido el encuentro con la prensa y por la tarde nos reuníamos los blogueros y reseñistas. El lugar no podía estar mejor elegido: un café agradable y acogedor, de los que favorecen la conversación y se convierten en cómplice perfecto de lo que sucede entre sus paredes y sobre sus mesas.

Allí llegamos los invitados para la ocasión y muchos pudimos reencontrarnos. Con otros, saludarnos por primera vez a pesar de tratarnos en la distancia. El amor por la lectura y por los libros crea lazos fuertes y complicidades intensas. Se respiraba un ambiente especial y feliz porque todos los que conocemos a Amelia sabemos qué largo ha sido su camino para conseguir ver sus novelas publicadas en papel. Pero sobre todo sabemos de su talento y de su capacidad para crear tramas y personajes inolvidables y queríamos que llegase al mayor número de lectores posibles.

La presentación inicial corrió a cargo de Blanca Rosa Roca, directora de Editorial Roca, que nos glosó la figura de Amelia y explicó cómo había llegado a leer el manuscrito de La marca de la luna casi por error, pensando que estaba leyendo otra cosa. Pero aquella historia le fascinó y no dudó en ponerse en contacto con Amelia para interesarse por los detalles. Y aquí teníamos el resultado: el libro editado y una historia fascinante que merece ser conocida y leída. Amelia explicó a continuación detalles de la trama de su libro y de cómo llegó a escribirla, cómo fue creciendo y teniendo entidad propia. Y a continuación se pasó al turno de preguntas en el que cada uno podíamos preguntar lo que nos apeteciese sobre la novela o sobre sus personajes, el proceso de creación, lo que fuese.

Recuerdo claramente que la primera pregunta fue de Ana Kayena que le preguntó directamente: “¿por qué escribes?”. “Porque me hago preguntas”, respondió Amelia. Y de esas preguntas surgen sus historias, los personajes, los giros de la trama. Incluso incluyendo pedazos de experiencias propias, como le ocurrió en Escrita en tu nombre (próximamente también en papel) en la que la todo lo que le sucedía al padre de Malena era la historia del propio padre de Amelia. O el inolvidable personaje de Omid, basado en un amigo suyo iraní, y al que le dio una entidad especial porque quería levantar la voz contra el rechazo que suele tenerse a una cultura que no se conoce.

Nos explicó que el germen de La marca de la luna está en un reportaje del National Geografic acerca de las bodas que se producen en la India entre niñas pequeñas y hombres mayores que pueden ser incluso familiares de ellas.  Concretamente le impresionó el caso de una niña de siete años casada con un tío suyo que acabó desangrada en el hospital al día siguiente de la boda por un desgarro vaginal. Este caso le hizo querer saber más sobre la India e investigar más a fondo su cultura. Pero también por qué hay personas proclives a hacer el mal a lo largo de su vida mientras que otras son incapaces de nada semejante. Puso como ejemplo el personaje de la novela, que existió en realidad, del embajador español en Praga durante los años de la Guerra Civil, Jiménez de Asúa. Este personaje está convencido de que tiene un deber: luchar por intentar ayudar a la República. Es un personaje que iba a tener poca relevancia pero que finalmente tiene una entidad profunda y permanente en la novela.

Tanto en el dossier de prensa como en comentarios previos a la publicación se ha hablado de que La marca de la luna podría enclavarse dentro del “realismo mágico”. Amelia dijo que ella se había “copiado” (si es que puede decirse así) del gran García Márquez en el sentido en que los autores que escribían con ese recurso lo hacían para poder hacer una crítica social y política sin ser censurados. Esa magia les permitía criticar sin que fuese demasiado evidente. Pero hasta ahí llega el parecido porque en La marca de la luna la historia empieza en la India y se desarrolla en Praga y Sevilla y no recuerda en nada al “realismo mágico” habitual desarrollado en América del Sur. Esa parte de realismo mágico a la que se hace mención realmente no lo es tanto porque no está referida al argumento, los paisajes o los hechos, sólo se circunscribe a la protagonista, no a su entorno ni al resto de la novela. En el realismo mágico la magia se percibe como algo habitual y normal pero en La marca de la luna se esconde porque la protagonista es una bruja y trata de que no se vea, de que permanezca oculta. Quizá poner la etiqueta de realismo mágico en esta novela sea excesivo.

La novela es difícil de etiquetar porque toca muchos palos y muchos lugares, muchos personajes. Para ello, Amelia se ha  documentado sobre todo gracias a la literatura hindú, en particular, por la escrita por mujeres de ese país y cultura que vivían en occidente. Usó películas, libros, documentales… Habló de su capacidad de mímesis para conseguir recrear un ambiente y una cultura que le son ajenas por completo. También por su trabajo de traductora conoció a gente de la India a la que le pasó pedazos de su novela en ciernes y que le aconsejaron.

Los personajes en las novelas de Amelia tienen una fuerza y una entidad como se ven poco en otras obras. Y sobre ellos se preguntó mucho, porque todos los que hemos leído algo de ella nos hemos quedado enganchados a muchos de ellos. Amelia hablaba de la fuerza de las relaciones familiares porque ella es muy familiar y que aunque en Escrita en tu nombre hay algunos basados en personas que conocía, en general son inventados y les va dando personalidad a medida que va escribiendo. Reconoció que muchos “le crecían” en el sentido de que empiezan siendo de una manera o haciendo ciertas cosas y a medida que la trama se va desarrollando cambian, adquieren más importancia, se comportan de manera que ella misma no esperaba. Además por el marco histórico en que está ambientada la novela, encontrar paralelismos con personas conocidas.

Además Amelia reconoció que antes de ponerse a escribir tiene esquematizado prácticamente todo lo que va a pasar y cómo va a desarrollarse, aunque a veces, como volvió a incidir, los personajes “hacen cosas” que no esperaba y entonces ha de replantearse escenas o un desarrollo paralelo de alguno de ellos. Si no lo hiciese así, en una novela como ésta, de quinientas páginas, se perdería. Ella asegura necesitar brújulas con las que moverse por sus novelas, escribir sin ellas le parece arriesgado aunque sabe que hay escritores que lo hacen con una soltura impecable. El oficio de escritor requiere esquemas y propuestas muy personales y esto lo pienso yo. Ninguno puede usar los modos de otro porque se perdería y no habría brújulas a las que agarrarse.

Hubo varios blogueros que señalaron que los finales de las novelas de Amelia tienen una fuerza tremenda, que redondean todo lo que les ha precedido y que son redondos, cosa que en otros libros no sucede y te dejan con un regusto algo amargo. Amelia sí reconoció que son trepidantes pero eso sucede porque ha habido un principio muy trabajado y una historia muy concreta, aunque siempre es difícil poner fin a una obra. Igualmente nos confesó que los títulos suelen ser lo primero que tiene claro de una novela aunque en el caso de “La marca de la luna” cambió el original porque la editorial pensó, con tino, que quizá podrían catalogarlo por él como de literatura más juvenil y no era lo que se buscaba. Respecto a la labor de documentación, nos explicó que suele ser siempre muy extensa y busca información en muchos sitios para que todo cuadre, incluso buscar recorridos en ciudades a través de Google Maps, así todo queda perfectamente creíble y real.

Para escribir se marca un guión previo que luego distribuye por capítulos y escenas que suelen estar motivados por algo concreto. A continuación escribe escena por escena introduciendo la documentación según sea necesaria aunque intentando no abrumar al lector con datos y que así tenga la misma información que ella como escritora de la historia. A veces las escenas que tenía pensadas a priori la documentación que va encontrando las cambia porque no se adapta a la idiosincrasia del personaje o a la acción tal y como se va desarrollando. Esa documentación es la que puede también hacer crecer a un personaje y que pase de secundario a protagonista más o menos principal. Y nos contó algo curioso: en principio la novela estaba escrita en omnisciente pero que, una vez acabada, pensó que Lila, la protagonista, debía tener su voz. Y la reescribió entera en primera persona, que es como se ha editado.

Finalmente se unió a la tertulia Lourdes Lancho, subdirectora y presentadora del programa de radio dominical de la Cadena Ser A vivir que son dos días y que fue la primera en entrevistar a Amelia en las ondas. Dijo que al escuchar su historia de autora autoeditada que había llegado a tantos lectores y su lucha personal por ver publicadas sus obras se sintió fascinada y quiso conocerla. Y dijo algo que nos pasa mucho a los lectores de Amelia: que una vez que terminamos de leer nos quedamos un poco “huérfanos” de sus personajes y los echamos de menos. Que algo de ellos se nos queda siempre con nosotros. Y aseguró algo realmente hermoso: que Amelia escribe por amor a la literatura y por amor a contar historias. Por eso siempre están tan cuidadas y son tan atrayentes.

La Presentación fue una de las más cálidas a las que he podido asistir. Ahora me espera la novela y la intuición me dice que va a ser una experiencia memorable, ¿verdad que no te la vas a perder?


18 comentarios:

  1. Una tarde maravillosa en la mejor de las compañías. No te haces idea de lo que aprendí y lo que disfruté. Besotes.

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  2. Gracias por la crónica,muy interesante,espero leer pronto la novela,besotes

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  3. Un encuentro que se hizo corto a pesar de durar dos horas

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  4. Yo desde luego no me pienso perder esta lectura.

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  5. Que estupenda crónica. Tengo ganas de leer algo de esta autora que os gusta tanto a tantos :)

    Bs.

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  6. Ay que envidia me das Ana.... Como me hubiese gustado ir!!
    Besos

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  7. Disfruto muchísimo con tus palabras, yo me afiancé a lo que puedo hacer, por eso leer me gusta más que por ejemplo la caja tonta jajajaja, debería de ser inolvidable Yoli, gracias por este pequeño resumen

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  8. Una pena no haber podido estar allí con Amelia y con vosotras. El horario al ser día de trabajo lo hizo imposible. Besos.

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  9. Que envidia me da no poder asistir a estos eventos, sobre todo cuando resultan tan emotivos. Besos

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  10. Amelia es una escritora que nos va a dar muchas alegrías literarias. Espero que su aparición de la mano de una editorial no sea efímera. Estoy seguro de que este es el comienzo de una gran carrera literaria. Sus publicaciones en Amazon así lo demuestran. Estoy totalmente de acuerdo con lo que se dice del cierre de sus novelas: son buenísimos. Me alegro mucho que hayáis pasado un momento muy entrañable con ella. Besos.

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  11. Envidia sanita Kayena! Gracias por compartir estos buenos momentos.
    Besotes!!!

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  12. Muchas gracias por la crónica: el libro me parece interesantísimo y el evento parece que estuvo a la altura. 1beso!

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  13. Gracias por compartir ese encuentro que resultó mucho mejor de lo esperado ;-)

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  14. Fue una tarde muy entretenida, el tiempo pasó volando.
    Ahora mismo estoy leyendo la novela, y Lila me está cautivando.
    Un beso!

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  15. Estoy segura de que fue algo cálido y acogedor; conozco ese café y tiene un ambiente muy especial. Tomo nota de esta novela. Gracias. Abrazos.

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  16. Lo pasaste muy bien, casi seguro que también lo habrás hecho con el libro.
    Saludos

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