martes, 28 de enero de 2014

EL BUEN HIJO, de Ángeles González-Sinde

DATOS TÉCNICOS:

Título: EL BUEN HIJO
Autora: Ángeles González-Sinde
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
ISBN: 978-84-08-11995-1
Páginas: 320
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta



Lo cierto es que hace tiempo que pienso que el Premio Planeta no es más que un pampaneo para premiar a autores más o menos consagrados o que interesa encumbrar de alguna manera por lo que sea. El año pasado, con el galardón a Lorenzo Silva, sí me alegré porque a mí me gusta mucho cómo escribe y porque personalmente es un hombre encantador, educadísimo, culto, inteligente y gran conversador. Pero obviamente no colaba lo del supuesto secreto del seudónimo, porque la novela era de sus personajes fetiche: Bevilacqua y Chamorro. Vamos, que le dieron el premio a sabiendas de quién era. De alguna manera estoy convencida de que es así siempre, que saben de sobra a quién van a premiar y me imagino que la idea de subir las ventas está siempre presente.

Así que cuando este año dieron como finalista a la exministra Ángeles González Sinde, el cabreo que me agarré fue bíblico porque el pampaneo ya me pareció excesivo. Pocas veces he leído los libros ganadores del Planeta, pero mi tía los colecciona y suelo regalárselos para Reyes. Este año los he conseguido con mucha antelación gracias a mi amiga Ana. Y le prometí que los leería y los reseñaría antes de regalarlos, así que aquí estoy cumpliendo con el finalista como una campeona. Que no se diga.


LA AUTORA

Ángeles González Sinde nació en Madrid en 1963 y lleva ya bastantes años dedicada a la escritura aunque en el ámbito de la ficción televisiva y a los guiones de cine. El buen hijo es su primera novela, ya ha publicado cuatro libros infantiles y algunas obras de teatro. Estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense y terminó su formación cinematográfica en Los Ángeles, en el American Film Institute. Tiene dos premios Goya: uno como guionista por “La buena estrella” y otro como directora novel por “La suerte dormida”. También ganó el premio Edebé de Literatura Infantil por Rosanda y el arte de birlí birloque.

Fue Ministra de Cultura entre los años 2009 al 2011 y también presidió la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.


LAS TRIBULACIONES DE VICENTE

Vicente tiene 36 años y vive con su madre. Los dos se encargan de llevar la papelería familiar, un negocio que, sin dar enormes beneficios, les permite vivir bien. De poco carácter y excesivamente conformista, Vicente se somete casi sin querer a la fuerte personalidad de su madre. Sus relaciones con las mujeres no terminan de cuajar, aunque con la última, Blanca, mantiene una muy buena amistad y le sirve de consejera y confidente. Su mejor amigo (y también vecino) José Carlos, es un hombre vital, optimista y alegre y, pesar de que se encuentra postrado en una silla de ruedas, no tiene problemas para salir, divertirse y mantener un apasionado romance desde hace tiempo con una mujer casada. La mayor debilidad de Vicente es su perro, Parker, al que adora y es el que más alegrías le da. Pero su vida es monótona, gris, sin grandes alicientes. Vicente sabe que le faltan muchas cosas por vivir pero nunca se atreve a dar pasos para conseguirlas.

Pero una mañana su madre se cae en la papelería mientras organiza unas cosas y se rompe un brazo. Y ese será un punto de inflexión en la vida de Vicente porque su madre ha de quedarse en casa, no puede valerse sola y por fin él va a encargase de forma única de la papelería. Para ayudar en casa se decide a contratar a una mujer que ayude en las tareas domésticas y a su madre en su aseo diario y en lo que precise. Así conoce a Corina, una inmigrante rumana, que en principio va a encargarse del cuidado de su madre, pero que acaba como ayudante suya en la papelería.

El hecho de verse por primera vez solo al mando de todo abre los ojos de Vicente a nuevas expectativas. Quizá comprar a su madre y a su hermana Nuria su parte de la papelería y ser independiente, con casa propia, con vida propia. Y más cuando, a pesar de la crispación inicial que le provoca Corina con sus despistes y su manera de hacer las cosas, un hecho casual le haga fijarse en ella como mujer. Una mujer de su misma edad con la que terminará por acostarse y de la que se enamorará intensamente. Pero tras ese primer encuentro íntimo, Corina se distancia alegando las razones más peregrinas, lo que casi enloquece a Vicente.

La llegada de su hermana Nuria a la casa familiar con sus tres hijos (cada uno de un padre distinto), con la que nunca se ha llevado bien, las complicaciones en el estado de salud de su madre (con nueva caída incluida) y su relación extraña pero intensa con Corina cambian la perspectiva de Vicente. Decide empezar a tomar las riendas de su vida. Pero ¿lo conseguirá a pesar de todas las sogas que tiran de él hacia abajo?


PUES VAMOS AL LÍO…

Cuando terminé la novela lo primero que pensé es por qué en muchas ocasiones lo publicitan como “divertido”. Como mucho, y como viene en el dossier de prensa del libro, sí lo catalogaría de “comedia agridulce”, aunque más agridulce que comedia. Sinceramente, yo no he encontrado cosas demasiado divertidas en este libro. El tono es, en todo momento, como su protagonista: gris, algo tristón, apagado.

Además, y esto es más bien una apreciación personal, aunque está narrada en tiempo presente y actual, a mí me daba la sensación de que veía algo de los años sesenta o setenta, quizá por esa pátina tristona que lo empapa todo. La acción está contada en primera persona, es Vicente quien nos va contando su vida y todos los pormenores. Es cierto que el estilo que utiliza la autora en general es directo, fácil de seguir, sencillo. Pero a veces Vicente se pierde en pensamientos propios que atascan la narración. De hecho, en varias páginas en la que me encontraba estos monólogos interiores, acababa leyendo en diagonal porque me aburría soberanamente.

Tengo la sensación de que es una novela de las que parece que cuentan muchas cosas pero en realidad no cuenta nada. Quiero decir: la acción se circunscribe en un periodo de tiempo relativamente breve y aunque a veces hay referencias a tiempos anteriores (como la muerte del padre de Vicente, por ejemplo) todo transcurre en pocas semanas. Y aunque el modo en que se cuenta todo, para mi grata sorpresa, te mantiene interesada, las partes dialogadas rompen un poco esa magia. A veces las frases de los diálogos son infantiles, incongruentes o sin demasiado fondo. O, incluso, con una falta de naturalidad bastante evidente.

Vicente, a pesar de contar con 36 años tan sólo, se comporta como un sesentón desilusionado. Sin demasiadas esperanzas, sin pasiones de las que disfrutar y metido en una rutina repetitiva y vacía, basta la presencia llena de vida de Corina para que empiece a hacer y pensar cosas como nunca lo había hecho. Pero Corina no es sólo luz: está llena de sombras que los que leemos vemos a distancia pero que Vicente no quiere ver. Sus negativas a volver a estar con Vicente tras su primera noche, las curiosas desapariciones de cajas y material de la papelería, las excusas, los silencios, las mentiras que empiezan a salir a la luz y su repentina desaparición conseguirán que por fin Vicente decida investigar. Y la verdad le dejará completamente anonadado.

La madre de Vicente, por el contrario, es puro carácter. Somete a su hijo a voluntad y maneja su vida y su negocio con la misma disciplina. No es mujer de palabras cariñosas ni generosa. Incluso peca un poco de soberbia cuando se niega a ser ayudada, convencida de que ella puede con todo. A pesar de ello, aceptará la llegada de su otra hija con sus tres nietos porque sabe que no tienen dónde ir. La noticia de que su hijo quiere comprarle su parte de la papelería le provocará un importante disgusto y el enfrentamiento estará servido.

Nuria, la hermana de Vicente, ha sido siempre un tiro al aire. Cada uno de sus hijos es de un padre distinto, pero ella se apaña muy bien para seguir el régimen de visitas de cada uno. Vicente adora a sus sobrinos, le parecen listos y maduros para su edad. Y disfruta de su presencia en casa a pesar de que le comporta perder bastante intimidad. Nuria está acostumbrada a sacar las uñas para defender lo que considera propio y la posibilidad de que su hermano se quede con el negocio familiar también le sienta como un tiro. Sin embargo iremos viendo como la convivencia suaviza bastante esta situación.

He leído por ahí que Vicente es un antihéroe. Y lo cierto es que no tengo claro si llega siquiera a ser eso. Su falta de carácter y su pusilanimidad a veces resultan un poco cargantes, pero imagino que es lo que se pretendía. No arriesga, no se enfrenta, deja pasar la vida por delante del escaparate de su papelería sin hacer nada para cambiar. Y cuando se decide a hacer o decir algo, se le hace muy cuesta arriba. Ya os decía antes que a veces sus soliloquios pueden resultar un poco pesados, porque da vueltas una y otra vez a lo mismo. En muchas ocasiones casi te dan ganas de tenerle delante para echarle una buena bronca o un empujón para que espabile de una vez.

Y su historia de amor, la que parece abrirle los ojos, también está teñida de cierta tristeza porque desde el primer momento, los que leemos el libro, sabemos que no es nada clara. Pero sí es cierto que llegas a ilusionarte ante la posibilidad de que Vicente, gracias a ella, se decida a llevar una vida más abierta y amable. No se nos describen los encuentros amorosos de la pareja (tampoco lo creo necesario) pero sí Vicente se explaya al contarnos cómo se siente. Y después sus dudas, su desazón, su no entender qué está pasando ni por qué.

En general el libro se lee fácilmente, jamás resulta complicado ni barroco en su lenguaje. Salvando esas páginas de las que os hablaba en las que los pensamientos de Vicente pueden llegar a ser excesivamente “didácticos”. Y a pesar de que empecé a leerlo con cierta reticencia no puedo decir que no me haya gustado. Se deja leer, es pasable y sí es cierto que el modo en que está escrito hace fácil meterse en la historia que narra. No será una lectura inolvidable, pero tampoco es tan malo como creí a priori. No se si es merecedor del galardón que ha obtenido, pero ahí está y eso no hay quién lo mueva.


Y AHORA, A POR EL GANADOR…

Pues sí, porque ya me he leído también la novela ganadora del Premio Planeta 2013 y os dejaré mis impresiones en cuanto pueda. El buen hijo no es una mala lectura aunque no es de las que dejan poso ni se nos quedan en la memoria. Seguir la vida de Vicente y su corte de desdichas puede resultar entretenido… y rápido porque sus 320 páginas tienen una letra grande y párrafos con buena separación, lo que agiliza terminarla una barbaridad.

No es menos cierto que el final, del que por supuesto no voy a contar nada, me dejó cierto regusto a “ya me podías haber contado algo más, que me faltan datos”. O quizá es que me esperaba otra cosa, algo que me reconciliase del todo con Vicente. No he terminado de empatizar con él salvo en ciertas circunstancias porque me daba mucha rabia cómo era incapaz de encarar lo que le iba llegando. Sí he entendido muy bien su pasión repentina por Corina, esa necesidad de tenerla cerca, de buscar su compañía, su voz… ese sentimiento casi adolescente que nos envuelve cuando nos enamoramos. Pero en otras cosas se me quedaba francamente corto en cuanto a poder simpatizar con él.

A pesar de que la autora del libro no me cae especialmente simpática, he conseguido sustraerme y leerlo con distancia. Como os decía, es una lectura ágil, sencilla, en la que las cosas cotidianas nos saltan desde sus palabras para hacerse visibles e importantes dentro de su aparente banalidad. Es el pedazo de historia de un hombre al que podemos llegar a conocer bien… o quizá no tanto. Un pedazo de historia que podía pasarle a cualquiera, con situaciones que, incluso, podemos reconocer como propias. No es un libro que vaya a pasar a los anales de la literatura, pero para pasar el rato no está mal.
Sin alardes, sin florituras y sin ser un libro inolvidable, pero se deja leer. Y eso es mucho más de lo que pensaba que podía decir de él antes de empezar a leer.




34 comentarios:

  1. He oido hablar mucho de esta novela, con tanta publicidad que tiene el Planeta,solo si se es sord@ hubiese sido posible evitarlo, pero en ningún momento tuve la mas remota intención de comprarla, después de leer tu reseña, sigo pensando lo mismo, hay mucho y bueno en las estanterías de las librerías y muy poco tiempo (y dinero) para disfrutarlo.
    Besos

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  2. Pues no es que me llame mucho, pero igual le leo, porque a mi padre le gusta tener todos los Planetas y los finalistas, y a lo mejor un día que esté en su casa me animo.
    Besos!

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  3. Me sonaba de algo, pero no sabía que había ganado el Planeta. Pero, en principio, me ha gustado lo que nos has contado y creo que le voy a dar una oportunidad.
    Gracias.
    Un beso.

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  4. Ayyyyyyyyyyyy Moreno de mi alma, este año he pasado de los premios planeta, no se porque no me llamaban la atención, no me apetecían y sobre todo con tanto pendiente no estaba dispuesta a acumular más. Veo que de momento tampoco me he perdido demasiado

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  5. No puedo con los ganadores del Premio Planeta. Me molesta este montaje publicitario de "Grandes autores". Me alegré también con Silva, pero ya por una cuestión de principios este no lo voy a leer ni atada.
    Un saludo.

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  6. Este lo dejo pasar, no me llama nada y la verdad quien lo escribe menos, besotes y gracias por la reseña

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  7. Yo sabía que ganara el planeta, pero no me llama mucho la verdad...

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  8. Te confieso que me lo leí en un par de tardes perdidas, porque encima le han puesto la letra gorda para que tenga más páginas. Y es uno de esos libros que no es que me dejen fría, es que me resultan indiferentes.

    Muchos besos (y muchas gracias) Ana, que te quiero mucho.

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  9. Pues he leído tu reseña con mucho interés. A tu exposición inicial hay poco que añadir. Estoy de acuerdo en todo y lo de este año sonaba a favores devueltos. La cosa es que leyendo tu sinopsis he sentido que el libro me podría interesar. Incluso en tu sinopsis he notado esa pátina sesentera pero no es un tema que me disguste especialmente. Luego he leído tus pros y tus contras y si antes no tenía la más mínima intención de leerlo ahora me has dejado con la duda. Quizás lo pille de la biblio. Besos.

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  10. Pero que clase tienes reseñando, princesa! Pienso como tú, que el Planeta está dado de antemano. No he leído el de Clara, pero lo haré porque me gusta mucho. Pero entre mis prejuicios y tu reseña... de la exministra, paso.
    Besotes.

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  11. Nunca he conectado con un premio planeta y a este no le voy a dar una oportunidad.

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  12. El otro día en la Cope ignoraron a la finalista de este año, supongo que no simpatizarán con ella. A priori, me atrae más que el que ganó, pero sólo lo leeré si cae en mis manos. Este Premio no me gusta y si leí alguno es porque me atrajo como novela y no por el premio en sí. El de Lorenzo Silva no me gustó. Quizá porque no leí los anteriores, pero fue el gran chasco del año pasado. El escritor me encanta (ayer salió en un programa de crimenes) y me dio mucha pena tener que reseñar el libro tan negativamente.

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  13. La verdad es que no pensaba darle una oportunidad porque la autora no me cae bien, aparte de que el argumento no me llama nada. Tras leer tu reseña, creo que lo dejo pasar definitivamente, este libro no es para mí.
    Besos:)

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  14. Este año el premio Planeta y su finalista no me llaman la atención, así que a pesar de tu recomendación, lo dejo pasar
    Besos

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  15. Ufff yo es que de los Planeta no me fío nada y encima con todos los peros que señalas menos todavía. Besos.

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  16. No lo pintas muy bien, así que lo dejaré pasar.

    Un saludo.

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  17. No me atrae nada aunque solo por el nombre de la autora me echa para atrás... no es muy santa de mi devoción esta mujer.

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  18. Hola, a mí también me pesaba más lo mal que me cae la autora pero visto que no es más que para pasar el rato prefiero leer a otros. Besos

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  19. Este premio no me inspira confianza, a Clara Sánchez la leí en dos ocasiones y no me gustó, a González Sinde ya ni me planteo leerla...

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  20. Este libro no me llamaba, y a pesar de ver que has conseguido disfrutar más o menos con su lectura, sigue sin llamarme.
    Besotes!!!

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  21. Dudo mucho que lea este libro, la verdad. Me alegro que no sea tan malo como pensábamos, pero veo por tu reseña que tampoco es tan bueno. Pasable, sin más. Y, como quien lo firma no me gusta, prefiero leer otros que, quizás, me den más alegrías
    Besos

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  22. Demasiadas pegas le veo, no me gusta la tristeza constante y te entiendo cuando dices eso de que parece que te cuente muchas cosas pero no te cuenta hada, y no me gusta nada tampoco
    Besos

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  23. Lo de que parece que cuenta muchas cosas pero en realidad no cuenta nada o cuenta muy poco es herencia de su pasado en política, donde aprendió muy bien el noble arte de hablar por hablar, mentir para engañar, y nunca decir nada (y menos aun la verdad). Total, que entre lo antipática que me cae esta mujer (que yo creo que es una triste, y por eso la novela te lo parece también) y que los Planeta me dan la risa floja... pues como que paso de largo sobre finalista y ganadora.

    Besos

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  24. Pues mira, siempre está bien que al final resulte mejor de lo que uno esperaba...

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  25. Supongo que lo acabaré leyendo, al igual que la de Clara Sánchez, pero tampoco voy a ir corriendo a por él. Tengo otros pendientes que me llaman más. Un beso

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  26. No me suelen gustar los Premios Planetas: hasta ahora, el 90% de mi experiencia con libros con esta etiqueta han sido un chasco. Ya por eso, había descartado esta historia... Pero encima, siendo obra de quien es, paso de leerlo: me es imposible abstraerme de quien lo ha escrito, en este caso. 1beso!

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  27. Es la primera reseña que leo y veo que tampoco es tan desastre como imaginaba... de todos modos, dudo muchísimo que llegue a leerla algún día.

    Besos,.

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  28. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  29. No había leído grandes cosas de esta novela, más bien lo contrario. A pesar de las cosas positivas que cuentas, el argumento me parece bastante pobre y manido. No sé, no me convence. Y creo que es también porque a su autora la he visto siempre plana y tristona y no me la imagino narrando grandes sentimientos. Abrazos.

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  30. entendido, no es una maravilla... besos

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  31. Por un lado me llama, pero por otro dudo U.U

    Besotes

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  32. No soy del Premio Planeta. Creo que es un Premio que está sólo para decirle a tu familia lo que tienen que regalarte en Navidad, jajaja por lo menos a mi me pasa. Casi todos los Planetas que tengo son regalos y éste año me regalaron el ganador también que aún lo tengo pendiente.
    Dicho esto, ya puedes imaginar que yo no vaya a buscar este libro así que no lo leeré y las próximas Navidades están lejos y habrá ya otros Premios Planeta, jajaja

    Buena reseña.

    Bs.

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  33. Enhorabuena por conseguir abstraerte de quien es la autora. Por lo que leo es lo que me temia. He leido el premio planeta y desde luego es entretenida pero poco más.Ya nos dirás que te parece.

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