sábado, 2 de noviembre de 2013

TU ROSTRO SERÁ EL ÚLTIMO, de João Ricardo Pedro

DATOS TÉCNICOS:

Título: TU ROSTRO SERÁ EL ÚLTIMO
Título original: O teu rosto será o último
Autor: João Ricardo Pedro
Traductora: Ana Belén Costas
Editorial: Planeta
Colección: Planeta Internacional
ISBN: 978-84-08-03699-9
Páginas: 224
Presentación: Rústica con solapas




Al contrario de lo que les pasa a algunas de mis admiradas reseñadoras a mí, las portadas de los libros no me llaman especialmente la atención ni hacen que desee fervientemente leerlos. Por el contrario los títulos sí, quizá porque a mí me cuesta muchísimo buscar título para lo que sea, incluso para mis opiniones en Ciao. Eso me pasó con este libro que hoy quiero traeros: Tu rostro será el último, del portugués João Ricardo Pedro. Contaba además del aliciente añadido de que no he leído demasiada literatura portuguesa y de que la novela tenía un grosor adecuado para mis trayectos en el transporte público, ya que suelo dejar para casa los tochos de 500 páginas ante la imposibilidad de cargar con ellos todo el día. Pero con todo era el título el que me llama irremisiblemente.

Recordaba que hace tiempo leí una muy buena reseña de nuestro compañero Pedroemilio, pero no quise volver a ella para no condicionar la lectura que iba a comenzar. Y creo que hice muy bien. No tenía claro lo que iba a encontrar en sus páginas pero ahora puedo adelantaros que ha sido un feliz hallazgo. Un libro distinto, especial, escrito de un modo peculiar pero atrayente y con el reflejo de una parte de la sociedad portuguesa que, a pesar de la cercanía geográfica, es una gran desconocida.


EL AUTOR: JOÃO RICARDO PEDRO

Nacido en 1973 cerca de Lisboa y Licenciado en Telecomunicaciones, trabajó varios años en eses campo hasta que en 2009 se quedó sin empleo y decidió llevar a cabo una ilusión personal: escribir una novela. Y tuvo la suerte de cara porque con Tu rostro será el último ganó el premio Leya de 2011.

João Ricardo se confiesa gran admirador de Saramago y García Márquez, cosa que no me sorprende porque sí que he notado una clara influencia del Macondo de Cien años de soledad en algunos paisajes y pasajes de la novela, como os explicaré posteriormente.
El propio autor, en una entrevista, aseguraba lo siguiente:
“Podría hacer muchas lecturas distintas del libro. Podemos pensar en el libro como la historia de una familia que a través de tres generaciones recorre la historia portuguesa del siglo XX: la dictadura, el 25 de abril, la guerra colonial... o bien podríamos verlo desde otra perspectiva, desde el punto de vista de Duarte, una persona que nace por y para la música, con un talento especial, un don que comienza como felicidad y acabar siendo una gran carga. Muchas veces un don puede ser más motivo de tragedia que de alegría. “


AL SUR DE LA SIERRA DE LA GARDUNHA

En un pueblo con nombre de mamífero (del que nunca sabremos el nombre), al sur de la portuguesa Sierra de la Gardunha, tiene su germen el alma de este libro que comienza a desarrollarse el 25 de abril de 1975, día del inicio de la Revolución de los Claveles en Portugal, que fue la que marcó el fin de la dictadura de Salazar. Sin embargo, en un pueblito tan pequeño como el que se nos describe, la noticia no afecta de un modo demasiado importante:

“En aquella pequeña aldea con nombre de mamífero, incrustada en una falda de la sierra de la Gardunha, orientada hacia el sur sin conciencia de que estaba orientada hacia el sur, la única excepción a aquel total desinterés por los destinos de la patria, como si esta fuese un lugar lejano, era la casa del doctor Augusto Mendes…”


El doctor Mendes, hombre importante y querido en la aldea, es el abuelo del protagonista de la historia, Duarte. Serán tres generaciones de Mendes las que veremos pasar ante nuestros ojos: Augusto, el abuelo; Antonio, el padre y Duarte, el niño amado por todos y que desarrolla desde la infancia una asombrosa capacidad para tocar el piano e interpretar, casi a ciegas y sin conocimientos de música, complicadas composiciones. A lo largo de las páginas de la novela iremos conociendo los entresijos de la familia, su historia, complicada y llena de dolor en muchas ocasiones, pero con destellos luminosos de felicidad que los compensan.

Será Duarte el faro que nos señale el camino para ir conociéndolos, porque será su punto de vista el que impere en la mayor parte de las situaciones. A pesar de ello a mí me han llamado la atención de forma especial los capítulos en los que Antonio Mendes narraba sus experiencias en las diferentes guerras en las que participó en África al contarlas a su hijo. Y también las partes en las que se narra la vida del doctor Augusto Mendes hasta que se convierte en el médico respetado que será hasta el fin de su vida.

Pero tan importantes o más que las figuras masculinas de la familia lo son las femeninas: Laura, la esposa del doctor y abuela de Duarte, y Paula, madre de Duarte y esposa de Antonio. Ambas se erigen como figuras sólidas aunque parecen vivir a la sombra de sus maridos, pero el tiempo demostrará que son ellas las fuertes y las capaces de llevar a cuestas el sufrimiento propio y el ajeno con una dignidad inmensa.

La historia de la familia aparece contada a retazos, como si estuviésemos viendo piezas de un puzzle que, al pasar las páginas, empieza a adquirir el aspecto de un paisaje global. Y tan importantes como los protagonistas principales son los curiosos y especiales personajes secundarios, porque enmarcan con su presencia ese paisaje. De hecho la novela empieza hablando de uno de ellos, Celestino, que llegó a la aldea siendo apenas poco más que un jovencito, con una herida tremenda en un ojo (que perdió) y que jamás contó de dónde vino de qué le había sucedido. El doctor Mendes le ayudo y permaneció viviendo en el pueblo, siempre silencioso y melancólico, pero fiel. Y en las primeras páginas Celestino aparece asesinado. Una muerte que no se aclarará pero que nos introduce en el universo de la aldea casi de golpe.

Otro personaje importante es Policarpo, amigo del doctor, que decidió emigrar harto de las pocas miras de su vida. Las cartas de Policarpo se convierten en una fiesta en casa de Augusto Mendes y con el paso de los años abrirán el camino al inicio de la solución del misterio de la historia de un cuadro. También conoceremos a Amable, que marchó a Angola veinte años atrás y cuando volvió fue una sorpresa. A Índio, amigo de Duarte, un pobre chaval criado en la pobreza más extrema. Al barbero Alcino, que debido al temblor de sus manos convierte cada corte de pelo en una experiencia casi mística. A la profesora de canto, con su irresistible atractivo. Todos forman parte del mundo de Duarte y todos se nos ponen ante los ojos perfectamente dibujados, reales, vivos, a pesar de esa especie de pátina de ensoñación que hay en muchas de las frases del libro.



EL MUNDO DE DUARTE

Os decía al principio que había un cierto aire al Macondo de Cien años de soledad en la aldea con nombre de mamífero en la que se cría Duarte. Nada de lo que se cuenta es extraordinario, pero al mismo tiempo lo es. Cosas simples se convierten especiales sólo por el modo en que el autor nos las describe. Podemos imaginar sin dificultad las calles, las casas, cada una de las habitaciones que se nos van mostrando. No llega, ni lo pretende, a la magia que desprendían los rincones de Macondo, en dónde cada respiración o cada esquina son y no son; están y no están. Pero es innegable la magnífica atmósfera con la que João Ricardo Pedro envuelve a los personajes y a la aldea.

Muestra además detalles de un humor inteligente y que hace, incluso, que puedas reír a gusto, aunque esos detalles, a medida que avanza la novela y la trama se tiñe de cierta melancolía, desaparecen. Pero son brillantes:

“¿Serían rusos? ¿Americanos? ¿Ingleses? ¿Franceses? ¿Y por dónde habían entrado sin que nadie se diese cuenta?
- Por mar – respondía Bocalinda -, está claro que entraron por mar. El cabrón del mar que siempre ha sido y siempre será nuestra desgracia. Pero ¿a quién se le ocurre poner la capital de un país junto al mar? Menuda chorrada.
- En este puto país nunca hubo gente con cabeza – remató Larau.”

“Los padres de Amable estaban muertos. (…) Y, a lo largo de los años, fueron corriendo rumores de que estaba muy bien instalado en Luanda, con mujer e hijos, un hombre hecho y derecho (…) con más de quinientos negros a su servicio. Pero contra todo pronóstico, el Amable que regresó se parecía en todo al Amable que se había ido. Veinte años más viejo, es verdad. Sin mujer, sin hijos, sin negros…”


La novela se articula en capítulos no demasiado largos que van saltando hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Incluso hay saltos a historias paralelas que suceden para dar explicación a la principal. Pero no por ello el argumento es complicado ni resulta difícil de seguir, todo lo contrario. Cada capítulo nos va poniendo piezas nuevas en ese puzzle del que os hablaba e iremos viendo cómo se va formando por partes ante nuestros ojos. Cada capítulo tiene un título y hay algunos que encierran una poesía innegable como “El peso de las manos un sábado lluvioso en Queluz” o mi preferido: “Ser huérfano es quedarse para siempre esperando en una mesa de café”.

El estilo del autor es envolvente, acogedor… escribe de un modo que apetece seguir leyendo y sumergirte aun más en la historia de Duarte y su familia, en la de las cartas de Policarpo, en la de la copia del cuadro de Brueguel que no era realmente una copia. Lo dije una vez en otra de mis reseñas: los libros que “cuentan cosas” me tienen ganada desde las primeras páginas y esta novela, en su brevedad, cuenta mucho. Y lo mejor de todo: consigue que tú imagines hasta lo que no cuenta del todo.

Además nos trae pedacitos de un país tan cercano y tan lejano como es Portugal y veremos en ellos que la geografía es más fuerte que las fronteras y que no somos tan distintos a ellos, ni ellos tan extraños como queremos ver. Las reacciones de los personajes, sus gustos, sus pasiones (el capítulo del paso de la Vuelta Ciclista a Portugal por el pueblo es buena prueba de ello) son fácilmente reconocibles en cada uno de nosotros. Merece la pena caminar con los protagonistas por episodios de la historia de Portugal que se nos antojan de otro mundo… y que tenemos aquí al lado, pero pasamos cerca sin enterarnos siquiera.

Con un lenguaje cuidado, una maravillosa fuerza narrativa y un estilo diferente pero que engancha casi sin que lo notes, Tu rostro será el último es una novela redonda, diferente y brillante. A mí me ha encantado y me permito recomendárosla sin dudar.





27 comentarios:

  1. La tengo apuntada, tengo gana de leerla porque las reseñas que he ido leyendo la ponen muy bien. Lo que comentas del estilo del autor me ha convencido
    Besos

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  2. A mí también me cuesta muchísimo encontrar título; en Ciao me las veo y me las deseo.
    Este libro, fíjate, a pesar de que el título me encantan, no me acaba de llegar. Eso a pesar de tu reseña y la de Pedro. No sé, hay algo que no...
    Pero igual tendría que cambiar de opinión y darle una oportunidad, ¿no?
    Besos

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  3. A pesar de tu reseña visto con los autores que lo comparas estoy segura de que no va a ser lectura para mí. Entiendo el encanto de Saramago pero me resulta muy cansado este escritor con su particular estilo al escribir y aunque alguien me pueda matar tampoco soy una fan de Gabriel García Márquez.
    Un saludo.

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  4. A mí me ha encantado, tiene una magia especial y un modo extraordinario de contar lo que sucede.
    Muchos besos, Ana.

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  5. Mira que pones bien este libro, pero no sé qué tiene que no me termina de convencer. Creo que lo dejo pasar.

    Un saludo.

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  6. No conocía el título, a mí las portadas también me condicionan pero tampoco me basta con ellas para decidir si leerlo o no. Veo que te ha gustado mucho, me llama la atención aunque no estoy segura, me lo apunto por si acaso.
    Besos

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  7. Pues ea, habrá que darle una oportunidad que tiene muy buena pinta.

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  8. Queridisima Yolanda, leerte siempre es un placer, no se si este libro caerá en mis manos, no le tenía en el punto de mira y tengo tanto por leer, que salir en su busca no es una prioridad, pero he disfrutado como una enana con tu reseña. Un besote wapa

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  9. Hola Yolanda, me alegra mucho ver tus reseñas en este blog. Esta en particular me ha encantado, además desconocía totalmente tanto el libro como al autor, y me ha sorprendido muy agradablemente, por lo que te doy las gracias
    Un beso

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  10. Ya tenia fichadito este libro, pero tanto pendiente en la estantería hace que esté tardando en pillarlo. Tu reseña me hace subrayarlo en mi libreta para que no se me olvide.
    Besotes!!!

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  11. Me has convencido, Kayena. Además es que me viene de perlas porque precisamente ahora me apetece mucho disfrutar de buena literatura, de esa que cuida las frases y acierta las palabras. El nombre de García Márquez, ya me parece toda una garantía. Y las citas que nos has puesto también.Me la llevo, me la llevo. Besos!!

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  12. Como me gustan las sagas familiares y los libros de personajes me la apuntaré. Besos.

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  13. Había apartado la lectura de esta novela de mi mente, pues había leído reseñas positivas y otras bastante negativas y ya no sabía por dónde ir ni por cuál fiarme. Al final, la dejo en un 'quizá' pues de tu criterio me fío bastante.
    Curioso lo de los títulos y no las portadas. A mi los títulos me llaman mucho menos la atención.

    Besos.

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  14. Tenía anotada esta novela por la reseña de Pedro y por lo que nos cuentas creo que disfrutaría mucho con esta novela, las historias familiares son de mis favoritas y si además dices que hay un aire a Macondo ya no puedo resistirme porque Cien años de soledad es una de mis novelas favoritas
    besos

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  15. Aunque me encantan las portadas, yo también me dejo guiar mucho por los títulos y el enigma que esconden muchos detrás, que incluso a veces no se desvela hasta el final de la novela.
    Por otra parte la novela que nos traes me ha gustado, no la conocía, así que la tendré en cuenta.

    Un beso.

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  16. Me apetece bastante leerla, creo que es una lectura que me gustará =)

    Besotes

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  17. No recuerdo haber tomado este título en serio, aunque ya lo había visto en algún blog... Pero por lo que cuentas, es una historia que encaja con lo que me gusta como anillo al dedo! Admiro profundamente a García Márquez y Saramago, me encanta Portugal y el argumento de la historia me convence, aparte del título que es llamativo (no tanto la portada; aunque soy portadista, esta no me atrae demasiado). Intentaré hacerme con él. Gracias por la recomendación. 1beso!

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  18. Es la primera reseña, creo, que leo, le tenía el ojo echado y me ha dejado con ganas de saber más tras leerte. Besos

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  19. Hola, Kayena. He leído la reseña en diagonal, porque lo tengo esperando en mi lector desde que salió a la venta y no quiero condicionar esa sensación de descubrir el libro a través de su lectura. De todos modos, tu conclusión no podría ser más animadora. Allá voy. Un beso,

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  20. Veo que te ha gustado mucho pero a pesar de todo no me acaba de gustar. De todas formas estaré atenta a otras reseñas a ver si finalmente me convenzo.
    Besos!

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  21. Tomo nota,. A mi si no conozco al autor me llaman tanto los títulos como las portadas, de lo que cada vez me fio menos es de las contraportadas , ya me ha pasado más de una vez y dos que lo que cuentan poco tiene que ver con el contenido.... Besinos.

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  22. Yo también noto nota de este libro, que tampoco he leído mucha literatura portuguesa y esta puede ser una buena ocasión. Un beso

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  23. La tengo anotadísima esta novela y tu reseña me reafirma en ello. Ahora a hacerme con ella. Besos

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  24. La verdad que soy de las que se dejan llevar por las portadas o los títulos, en este caso, las dos cosas llamarían mi atención si lo encontrara por aquí.
    Besos

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  25. Con lo bien que la pones imposible negarse a darle una oportunidad. A mí me llaman más las portadas que los títulos.
    Besos

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  26. No lo conocía, ¡gracias por la reseña! ^^

    Te sigooooo, ¡un abrazo! =)

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