viernes, 7 de junio de 2013

EL MISTERIO DEL ATAÚD GRIEGO, de Queen y Ellery


DATOS PRÁCTICOS:

Título: El misterio del ataúd griego
Título original: The Greek Coffin Mystery
Autores: Queen / Ellery
Traductor: Leonardo A. Wadel
Editorial: Picazo
ISBN: 978-84-3610-096-9
Páginas: 305
Presentación: Tapa blanda con solapas


Cuando el blog de Kayena Libros convocó el segundo mes de la novela negra, policíaca y de misterio me puse a pensar en los libros que podía reseñar, porque quería que se salieran un poco de los más recientes o de los éxitos sonados. Ya la vez anterior opté por hablar de una novela impactante de Giorgio Scerbanenco, Muerte en la escuela, que ya tiene unos añitos pero con una temática, por desgracia, que podría ser rabiosamente actual. Y por falta de tiempo me quedé con las ganas de hablaros de la que hoy traigo: El misterio del ataúd griego, una novela con asesinatos, intriga, una investigación apasionante, misterios entrecruzados y un protagonista con el carisma suficiente para llevar el peso de los acontecimientos con un estilo muy personal.

El misterio del ataúd griego fue escrito en 1932, pero puedo aseguraros que en ningún caso parece una novela antigua o desfasada. Con un estilo ágil, diálogos vivaces y golpes de efecto que dejan, literalmente, con la boca abierta, en ningún momento nos va a parecer que estamos leyendo una novela de ochenta años. En absoluto. Obviamente no vamos a encontrar nuevas tecnologías ni adelantos policiales o científicos, tan a la moda ahora, pero el trabajo deductivo es brillante. Además es un libro que no hace trampas: la solución está delante de nuestros ojos todo el tiempo. Lo que van averiguando los investigadores es lo mismo que sabe el lector. Los autores no se guardan datos en la manga para sacarlos en el momento propicio y sorprender. Simplemente hay que saber ponerlos todos en conexión, aunque, os lo confieso, yo fui incapaz.
Este libro ha gozado de constantes reediciones, la mía es del año 1971. Mi ejemplar está viejito y muy ajado, pero lo guardo con mimo porque lo conozco casi desde que tengo uso de razón. Estaba en casa de mi madre y me lo traje, junto con otras dos cajas de libros, cuando ella se me fue. Lo he releído en más de una ocasión, porque me gusta muchísimo el modo en que está escrito y todo el desarrollo de la trama.
Y un dato más para disfrutar de la lectura de El misterio del ataúd griego: el final es absolutamente impactante. Completamente inesperado, ha sido uno de los finales literarios que más voy a recordar siempre porque me dejó literalmente boquiabierta. Cuando he releído el libro, a pesar de conocerlo, me sigue maravillando la capacidad de los autores para dar todos los datos y, a pesar de ello, conseguir la sorpresa. Pero insisto: no por inesperado es tramposo. Cuando leamos la explicación final nos daremos cuenta de que todo estaba ahí, todo nos lo han dado… pero nosotros no somos Ellery Queen.


LOS AUTORES

El libro aparece firmado con el mismo nombre de su protagonista: Ellery Queen. Pero se trata del seudónimo de dos primos de origen judío y estadounidenses: Frederic Dannay (fallecido en 1982) y Manfred Bennington Lee (fallecido en 1971). Su especialidad era la novela policiaca escrita a cuatro manos y el personaje de Ellery Queen fue el que más fama les reportó. Tanto que, incluso, llegaron a autorizar que se usase su nombre para patrocinar libros de relatos o publicaciones concretas.


Y ¿QUIÉN ES ELLERY QUEEN?

Es en 1929 cuando el personaje de Ellery Queen aparece por primera vez. Dannay y Lee lo crearon para participar en un concurso convocado por una revista, que intentaba encontrar la mejor “opera prima” policíaca. Presentaron la obra con el seudónimo de su personaje y ganaron, pero cuando la novela iba a ser publicada, la revista cambió de dueños y estos decidieron publicar la obra de otro concursante. Con todo, Dannay y Lee no se rindieron y enviaron el manuscrito a varias editoriales hasta que consiguieron verlo publicado. Se trataba de El misterio del sombrero de copa (The Roman Hat Mystery) y fue el primer paso para que el personaje de Ellery Queen se hiciese tan famoso que se creó una revista llamada “Ellery Queen’s Mystery Magazine”, considerada la publicación más influyente de literatura de misterio en lengua inglesa durante la segunda mitad del siglo pasado.

Ellery Queen es un joven escritor de relatos de misterio, con una mente muy lúcida, analítica y curiosa. Su faceta de investigador aficionado se ve fomentada por su padre Richard Queen, de origen irlandés, que es inspector jefe del Departamento de Homicidios de la policía de Nueva York. Ellery se graduó en Harvard y su interés por los crímenes es simplemente curiosidad y reto personal, ya que nunca cobra por ello ni pretende lucrarse con su habilidad para resolver misterios o asesinatos extraños. Ayuda a su padre en los casos que se le presentan y disfruta haciéndolo… y también, con su puntito de cierta soberbia casi infantil, busca que le admiren.

Al principio Ellery Queen era mucho más cínico y snob, pero los autores modificaron esa actitud para darle unos rasgos más personales y menos “antipáticos”. Dejaron su inteligencia crítica y la independencia económica que le proporcionaba la herencia de su madre, pero le otorgaron un sentido práctico y realista de la vida, sin duda influenciado por el personaje de su padre, mucho más “terrenal”. Pero lo que destaca en Ellery, sin duda, es la eficacia de su razonamiento deductivo y su efectividad. No está libre de cometer errores, pero cuando lo hace se vuelca aun más en sus casos hasta hallar la solución. Y te acaba cayendo simpático, no lo puedes evitar.


UN CADÁVER DE MÁS EN UN ATAÚD GRIEGO

Un anciano comerciante de arte griego, Georg Kalkhis, fallece en su mansión de Nueva York de forma aparentemente natural. Pero cuando su abogado y albacea acude a buscar el testamento, guardado a buen recaudo en la caja fuerte, descubre que ha desaparecido. Nadie parece saber nada, así que avisa al fiscal del distrito Sampson, que acude con su ayudante Pepper y con el jefe de homicidios de la policía, Richard Queen. Este viene acompañado de su hijo Ellery y cuantas más preguntas hacen a los habitantes de la casa menos se aclara la misteriosa desaparición. Descartados todos los posibles escondites, Ellery llega a la conclusión de que el único lugar posible es el ataúd del fallecido, por lo que el fiscal solicita la exhumación.

Pero cuando se abre el ataúd no es el testamento lo que encuentran, sino el cadáver de un desconocido sobre el de Kalkhis. Se trata de Albert Grimshaw, un exconvicto que, al parecer, ha muerto estrangulado, y nadie se explica qué hace allí metido ya que el féretro se cerró delante de testigos y en él sólo estaba Kalkhis. Así que todo indica que, quien fuese, lo introdujo después del entierro en el féretro para ocultarlo.

Desde ese momento tanto la policía como el fiscal comienzan a estrechar el cerco sobre la familia de Kalkhis y el resto de las personas que habitan en la mansión, así como a los socios y conocidos del marchante fallecido. Más aun cuando se descubre que Grimshaw había visitado a Kalkhis la noche antes de su muerte acompañado de otro hombre a quien ni siquiera la secretaria personal de Kalkhis, Joan Brett, consiguió ver la cara. Y ninguna de las personas que viven en la mansión vio salir a los invitados. Sólo un juego de te, usado esa noche, parece ser testigo del encuentro.

Este es el punto de partida de El misterio del ataúd griego, un caso que se irá enmarañando cada vez más y al que, para lograr la solución, Ellery Queen deberá pasar por cuatro posibles soluciones, todas igual de válidas y factibles. Un caso, de los primeros del personaje, que le llegará a sumir en la desesperación porque es incapaz de hallar la respuesta a todo lo que está sucediendo. Incluso llegará a guardar para sí sus propias cavilaciones con tal de no volver a equivocarse. Pero la realidad no hará más que complicarle las cosas a él, a la policía y a los fiscales. Nuevos crímenes, un posible caso de chantaje, los restos quemados del testamento, la aparición de un supuesto cuadro de Leonardo y sorprendentes confesiones irán tejiendo una tela de araña alrededor del llamado “caso Kalkhis”, en el que nada es lo que parece.


LAS TRIBULACIONES DE ELLERY

Como suele ser habitual en las novelas de Ellery Queen, hay un prólogo de un “amigo anónimo” suyo, J.J.McC que nos introduce un poco en la trama. En este caso nos hace sabes que el “caso Kalkhis” fue uno de los primeros de su amigo, en el que aun no tenía demasiado perfeccionado su método de análisis deductivo. De ahí, asegura, los humillantes tropiezos en las diferentes explicaciones que trata de encontrar a lo que está sucediendo alrededor de la familia Kalkhis. Y también, como sucedería en los libros siguientes del personaje, nos habla del apasionante “desafío al lector” en el que se exponen todos los datos necesarios para resolver el caso. Como os comentaba antes, no hay trampas: todo se irá poniendo delante de nuestros ojos al mismo tiempo que sucede o se averigua para que intentemos llegar a una solución.

Pero es que tampoco la familia y el servicio de Kalkhis ayudan demasiado. En la mansión vive la hermana de Kalkhis, Delfina Sloane con su esposo, Gilbert Sloane (gerente a su vez de las Galerías de arte Kalkhis) y Alan Cheney, hijo de su primer matrimonio. También se alojan allí Jan Vreeland, viajante de Kalkhis, y su esposa Lucy, así como Demetrios (Demmy) Kalkhis, un primo lejano del marchante fallecido que sufre una deficiencia mental y que se ocupa de la ropa de éste ya que Kalkhis, por una enfermedad sufrida años atrás, estaba ciego. También tienen cuarto propio Joan Brett, secretaria personal, y el servicio interno.

Todos y cada uno parecen ocultar cosas. E incluso el vecindario, con casas cerradas y un enorme patio interior que da paso al cementerio y a la parte trasera de una iglesia, se confabula para que todo sea aun más misterioso. ¿Quién robó el testamento? ¿Quién mató a Grimshaw y le metió en el ataúd de Kalkhis? ¿Quién está detrás de los sucesos posteriores, con nuevas muertes incluidas? Y lo más importante de todo ¿por qué?

En algunas ocasiones la novela nos recuerda, en sus interrogatorios y planteamientos de solución, a clásicos del tipo de Agatha Christie o las novelas de Sherlock Holmes. Y es cierto que en algunos de sus extremos, Ellery Queen puede que nos recuerde lejanamente a éste último aunque sin la extrema soberbia de Holmes ni su marcada misoginia. Pero Ellery cuenta siempre con la sensatez de su padre y la colaboración de buenos amigos que le hacen poner los pies en la tierra. Y sabe adaptarse a las normas, aunque no le gusten demasiado.

Además, como os decía al principio, si hay algo en esta novela que se nos quedará grabado a fuego es el final. La resolución del caso es apabullante e impacta por lo inesperado y sorprendente y más aun cuando, al relatar Ellery todos los pormenores, lo veremos claro como el cristal. Tendremos que rendirnos ante la evidencia y la brillantez de un argumento bien hilado, sin fisuras y redondo por completo.


CONCLUYENDO

Merece la pena, de vez en cuando, darse un paseo por libros de este tipo. Tienen un encanto especial y generalmente nos sorprenden con su “modernidad” porque a pesar de todo, hay situaciones en sus páginas que podemos extrapolar sin dificultad a hoy día. Las novelas de Ellery Queen son sumamente entretenidas, con argumentos muy trabajados y apasionantes y con finales que siempre sorprenden. Además la especial personalidad de Ellery (del que a veces piensas que le hace falta una buena novia para que se deje de manías) las hace aun más atractivas. Son, como os decía antes, un “desafío al lector” en las que te acabas picando contigo mismo para ver si eres capaz de averiguar quién es el asesino.

Ese toque clásico en muchos de sus planteamientos del que os hablaba, consigue que sumergirse en las novelas de Ellery Queen sea un poco como volver a casa, porque muchas cosas nos resultan cercanas y conocidas. Pero el factor sorpresa, siempre presente, y la intriga que los autores saben mantener desde la primera página, consiguen que permanezcas pegado a la lectura hasta el final. El misterio del ataúd griego es un ejemplo extraordinario de todo esto. Ameno, intrigante, complejo y casi adictivo, necesitaremos de toda nuestra autodisciplina para apartarnos de sus páginas y no seguir leyendo porque el misterio, cada vez mayor, de los sucesos del caso Kalkhis nos atraerá como un canto de sirenas.

He disfrutado mucho de nuevo releyendo las partes más apasionantes de este libro. Y os lo recomiendo con mayúsculas porque os llevaréis una grata sorpresa. Seguro que, después de disfrutarlo, estaréis de acuerdo conmigo.




12 comentarios:

  1. Me encanta recuperar este tipo de clásicos en una iniciativa como la tuya, Ana. Creo que también se merecen un huequito. Y además se disfruta mucho con su lectura.
    Un beso enorme.

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  2. Pues no lo conocía!!
    La verdad es que de primeras no me llamaba especialmente... pero se nota que te ha gustado mucho, lo tendré en cuenta ;)

    Besotes

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  3. Ni conocía el libro, ni al autor. Es verdad que en este género tengo olvidado a los clásicos. Me gusta esta recomendación
    Besos

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  4. Siempre es un gusto conocer antiguos libros que mantienen su frescura, y este parece que sigue haciendo disfrutar a sus lectores como el primer día. Lo tendré en cuenta, 1beso!

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  5. Está clarísimo que de vez en cuando tenemos que mirar más a los clásicos y menos a las novedades.
    creo que es un acierto por tu parte, igual que lo gue el pasado mes, regalarnos una reseña de un clásico.
    Yo leí hace poco "El asesino dentro de mí" y me impacto. Tengo que volver a hacerlo.
    Grandísima reseña compañera.

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  6. No conocía este libro, pero tras estupenda reseña desde luego me lo dejo bien apuntado, que me tientas mucho con este clásico.
    Besotes!!!

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  7. Cuando una novela tiene ya sus añitos y no 'envejece' es una buena señal. Se nota que le tienes cariño a este libro, y que además, te gusta por razones de peso que has fundamentado muy bien.

    Besos.

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  8. Ay, madre. Que he tenido un momento Rompetechos y he leído "el atún griego"...

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  9. A original no te gana nadie jejejejeje

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  10. Hace tiempo que de este autor no leo ninguno, anoto este que desconocia. Besinos.

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  11. Yo tengo la edición de 1933 en perfecto estado. Es un tesoro.

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