domingo, 17 de febrero de 2013

LA ROSA DE ALEJANDRÍA, de Manuel Vázquez Montalbán



DATOS PRÁCTICOS:

Título: LA ROSA DE ALEJANDRÍA
Autor: Manuel Vázquez Montalbán
Editorial: Planeta
Colección: Carvalho
ISBN: 978-84-08-05515-0
Páginas: 222
Presentación: Rústica con solapas



"_Eres como la rosa de Alejandría_,
morena salada,
de Alejandría,
colorada de noche, blanca de día,
morena salada,
blanca de día"
(Canción infantil)


Ya tenía ganas de poder colgar mi primera opinión para el mes de la novela negra, policíaca y de misterio. A pesar del mes que llevo y de que mis neuronas andan un poco “densas” me he animado con la primera novela que leí del personaje de Pepe Carvalho. Lo encontré en una colección que estaba en casa de mi suegra y que mis cuñados, cuando ella murió, quisieron tirar. Pero a mí me encantaban los títulos que contenía y conseguí que nos la diesen. De eso hace ya unos años, pero desde aquella primera vez me quedé enganchada al personaje de Carvalho y de la manera en que Vázquez Montalbán contaba las cosas. Ahora he vuelto a releerla y ha sido, en cierto modo, una vuelta a casa. Sobre todo por la ambientación de esos primeros años de la década de los ochenta, los de mi infancia, aunque la acción transcurra en lugares tan distantes de mi ciudad como Barcelona, Albacete o Trinidad.

Pepe Carvalho es nuestro investigador privado por excelencia. Culto, buen lector, gran gourmet y con una ironía demoledora cuando le conviene, sabe meterse hasta las cejas en los casos que investiga y siempre suele “simpatizar con el muerto”, como suele decir. Pero en esta ocasión su implicación será mucho mayor porque conoce personalmente a algunas de las personas que le piden que investigue un asesinato sórdido y extraño y que no parece tener explicación. La acción, dividida en varios escenarios pero paralela en cuanto al tiempo, nos irá dando las claves de las vidas y las historias de todos los que rodeaban a la víctima. Vidas e historias tristes, oscuras, de exilio provinciano y paro, de apariencias y de secretos. 


MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

A pesar de que es de sobra conocido, voy a dejaros algunas breves notas biográficas de este prolífico y gran autor que nos dejó en 2003 debido a un paro cardíaco.

Nacido en Barcelona en 1939 comenzó siendo periodista antes que narrador, labor que aportó a toda su obra una constante crítica social y una afilada visión de la política. Sus obras, además, contienen muchos elementos de la cultura y tradiciones populares así como constantes referencias a la cocina y al buen comer. En 1978 ganó el Premio Planeta por Los mares del sur y 1991 el Premio Nacional de Literatura por Galíndez. No dejó de colaborar como periodista en publicaciones como El País, Interviú o La Vanguardia con artículos de actualidad. También participó en el guión de la película El laberinto griego, basada en su novela del mismo título y escribió libros de ensayo y hasta una antología de la canción popular española. Murió en octubre de 2003 en Thailandia.


UN ENCARGO PECULIAR

El día de nochevieja de 1983, Charo, a la que se podría considerar novia de Carvalho, acude a su despacho con su prima Mariquita, que viene acompañada de su hijo Andrés y de un tal Narcís Pons. Charo le asegura que no tienen a quién acudir porque la policía no encuentra pistas para solucionar el caso de Encarna, hermana de Mariquita, que ha aparecido muerta y descuartizada detrás de la Colonia Güell en Barcelona.

El caso es extraño, ya la fallecida, en teoría, vivía en Albacete con su marido y sólo acudía de cuando en cuando a la ciudad condal para acudir a algún médico especialista. Mariquita quiere saber la verdad. Es cierto que apenas tenía trato con su hermana, pero su muerte la ha llenado de dolor y de incomprensión. Aunque se encuentran en muy mala situación económica, quieren encargar a Carvalho que investigue y averigüe la verdad. Quiere saber quién es el culpable y que pague por su crimen. Curiosamente será el peculiar Narcís Pons (que es un pedante con ínfulas de saberlo todo y que, en su tarjeta, consta como “autodidacta”) quién se ofrezca a pagar las tres cuartas partes de la minuta de Carvalho. Charo se hará cargo del resto.

A pesar de sus reticencias personales, Carvalho acepta el caso y empieza a trabajar. La historia de la fallecida es la de una mujer hermosa que, por salir de un pueblo sin futuro y de la rutina de una fábrica de conservas, se casó con un señorito de buena familia de Albacete. No tuvieron hijos y, al parecer, Encarna se obsesionó con su salud por lo que viajaba cada tres meses, más o menos, a Barcelona para acudir a la consulta de diversos especialistas de riñón, hígado o ginecología. Mariquita y su familia, a pesar de ello, no sabían nada de ello y la última vez que la habían visto fue en el entierro de su madre en el que apareció vestida y peinada como una actriz de cine.

Carvalho decide viajar a Albacete en pleno mes de enero para tratar de sacar algo en claro acerca del marido de Encarna, Luis Rodríguez de Montiel que sólo acudió a Barcelona para reconocer el cadáver y se volvió a su ciudad sin hacer demasiadas preguntas. Pero allí Carvalho irá descubriendo que hay algo sórdido y oculto en toda la historia y que hay personas del entorno del marido de Encarna que no quieren que esté allí ni que haga preguntas. No hay forma de encontrar a Luis Rodríguez de Montiel, que a decir de todos está en el extranjero, y cada vez que Carvalho parece acercarse a una respuesta, el peligro y la amenaza toman forma a su alrededor.

Mientras todo esto sucede, en Trinidad, Ginés Larios está solo en un lugar de vacaciones familiares o de pareja. Pertenece a la tripulación de “La rosa de Alejandría”, un buque mercante con sede en Barcelona, pero ha decidido quedarse en tierra un tiempo. Necesita pensar y saber qué va a hacer con su vida. Sus pensamientos vuelven una y otra vez a Encarna y está cada vez más inmerso en una depresión negra y profunda, agravada por el extraño clima que le acompaña para la zona en la que está, con lluvia constante y mal tiempo en general. Finalmente decidirá volver a bordo del barco y regresar a Barcelona en una travesía larga en tiempo y en recuerdos.


SECRETOS DE FAMILIA

La novela se articula en escenarios distintos y que parecen tener poco que ver unos con otros. No va a ser Barcelona la ciudad protagonista, como en otros casos de Carvalho, sino que la investigación de la trágica muerte de Encarna le llevará tanto a Albacete, para conocer los pormenores de su vida matrimonial, como a Águilas, lugar de origen de Encarna, Mariquita y la madre de Charo, dónde tratará de encajar las piezas de un puzzle complicado y oscuro.

Como os decía, estamos en las primeras semanas del año 1984 y las cosas eran muy distintas a como son ahora. Nuestra democracia estaba apenas en pañales, en la policía y en la política aún quedan restos de lo que fue realidad durante cuarenta años y las gentes tratan de habituarse a cosas que ahora nos parecen tan normales como las autonomías. Por eso el retrato que hace Vázquez Montalbán de las ciudades y de ciertos comportamientos me resulta lejanamente familiar, como ese olor a que te llega en forma de recuerdo y que puedes reconocer sin duda alguna, aunque no tengas claro dónde lo encontraste por última vez.

Encarna es un misterio hasta para su propia familia. Tras su boda decidió alejarse de ellos, tratando de mimetizarse con la burguesía acaudalada de Albacete, una capital de provincia entonces pequeña y gris. Se desentendió de todos, hasta de su propia madre que acabó en una residencia cerca de Montcada, lugar de residencia de Mariquita. Ni siquiera su propia hermana estaba al tanto de las visitas de Encarna a los médicos de Barcelona. Todos hablan de ella, pero nadie sabe gran cosa. La policía, incluso, ha llegado a pensar en un violador al que se le fue la mano y trató de ocultar el cadáver. No hay pistas, no hay motivos.

La familia de Mariquita está sumida en la desgracia personal. Su marido se quedó en el paro tras muchos años de trabajo en una fábrica y ella trata de tirar de un carro que parece atascarse constantemente. Sin apenas dinero y con un esposo depresivo que considera una bajeza y de ser poco hombre echar una mano en las tareas de la casa, Mariquita se aferra a los recuerdos sin dejar de tratar de que todo funcione, aunque nadie hace nada para ayudarla. Su hijo Andrés, que está estudiando, consigue trabajillos esporádicos y breves para ayudar, pero la situación no es muy buena para ello.

La figura de Narcís Pons es la más extraña de todas: es un personaje que cae mal desde el principio. Aprendiz de mucho y profesor de nada, se empeña en ir perorando constantemente sobre cualquier tema. Presume de haber leído mucho y de tener ideas muy claras sobre todo lo que ocurre, pero es imposible que no caiga mal. A Carvalho también, por supuesto. Llega a pensar de él que “_aquel autodidacta era una mezcla de asistente social y de hijo de la gran puta_”. Pero en este personaje también hay una aureola extraña. Esconde muchas cosas y sabe bastante más de las que dice y trata de justificar su interés en el caso por su amistad con Andrés, el hijo de Mariquita, aunque esos motivos tampoco están demasiado claros.

Por su parte Ginés Larios, el marino de “La rosa de Alejandría” ha sido el eterno enamorado de Encarna, desde su infancia en Águilas. Ha tratado de olvidar todo y casi olvidarse de sí mismo en un lugar que parece ser paradisiaco pero que se le ha convertido en una cárcel húmeda y desagradable, cargada de soledad y de recuerdos. Cuándo decide volver a embarcarse para regresar a Barcelona, lo hace asumiendo la fatalidad y el destino. Sus compañeros de buque, buenos amigos, no saben los motivos que le impulsaron a abandonar el trabajo durante esas semanas y el capitán, un hombre extravagante y que parece no andar muy bien de la cabeza, trata de acogerle bajo su protección sin que Ginés sepa muy bien por qué.


CONCLUYENDO
Como os decía al principio, esta novela fue mi descubrimiento de Pepe Carvalho y la que consiguió que me hiciese con casi todas sus novelas. Por primera vez tenía ante mis ojos a un investigador privado netamente nuestro, reconocible en sus expresiones, en sus gustos y hasta en sus problemas. No es la primera novela del personaje, pero no hay ningún problema para leerla sin saber nada de las anteriores: yo lo hice y sin ninguna complicación. Aparecen en ella sus eternos y curiosos “ayudantes”: Biscúter, delgaducho, feo, extraño, fiel como un cachorro a Carvalho y un extraordinario cocinero por intuición. Bromuro, el limpiabotas capaz de conseguir cualquier información que Carvalho necesite. Y Charo, la relación más estable de Pepe, una prostituta de la “vieja escuela” que reniega de las nuevas páginas de contactos que están apareciendo en los periódicos y de las recién llegadas a la profesión pero que guarda en su interior valores y cariño por toneladas.

El caso del asesinato de Encarna supone un esfuerzo extra para Carvalho porque sabe lo importante que es para Charo saber qué ocurrió con su prima. Y se arrepiente casi desde el primer momento de haber aceptado porque la carga de intereses personales le cae como una losa y él prefiere ver los casos con más distancia. Se verá obligado a introducirse en ambientes cerrados y muy locales, en los que todo el mundo se conoce y que no están dispuestos a soportar injerencias de un forastero. Y en ellos será consciente, a la fuerza, de que hay personas dispuestas a lo que sea por proteger lo que consideran suyo y por esconder los secretos que les puedan perjudicar.

Encarna, con su vida escondida y ajena al resto del mundo, es un misterio que se irá desvelando página a página. Un misterio que parece haberle conducido irremediablemente a una muerte terrible. Ni siquiera el que fue su marido parece tener ningún interés en que se esclarezca y está completamente desaparecido del mapa. Carvalho, que trabaja por su cuenta sin contar con la policía, se verá amenazado por el entorno que rodea al “señorito”, que no va a permitir que el investigador indague más de lo necesario.

La novela, que va saltando de la investigación de Carvalho a la vivencia personal de Ginés Larios en el barco, es ágil y te sumerge sin ningún problema en la acción. Leerla se hace sencillo, fácil y mantiene el interés sin dificultad. Toda la historia oculta de Encarna, su marido y Ginés irá surgiendo paulatinamente con toda su carga oscura y ruin, mostrándonos el asesinato es sólo el último eslabón de una cadena llena de dolor, amores ocultos, pasiones fingidas, vicios mundanos y verdades a medias.

Por supuesto que la recomiendo. Ahora podemos encontrar muchas novelas de distintos autores que ambientan sus novelas negras o de crímenes en Barcelona, como las estupendas novelas de Toni Hill. Pero las de Pepe Carvalho fueron el germen, las primeras y las que nos descubrieron que también aquí podemos tener investigadores privados de casta y crímenes que necesitan ser resueltos. Merece la pena, sin duda, recuperarlas y acompañar a Carvalho. No sólo descubriremos al culpable sino que nos dará la oportunidad de disfrutar y conocer recetas, platos y lecturas que nos harán el viaje mucho más placentero.




Esta reseña participa en la iniciativa:


24 comentarios:

  1. No he leído nada del autor, igual debería animarme a descubrir a Carvalho, tomo nota

    ResponderEliminar
  2. Esta novela me resultó extraña, la manera de investigar y de averiguar datos, y las introducciones gastronómicas que para mi gusto sobran pues no tienen nada que ver con la trama; no sé, se me hizo bastante rara, aunque al final me cayo simpático Carvalho,
    besucus

    ResponderEliminar
  3. Aún no he leído nada de Vázquez Montalbán, pero supongo que empezaría por Yo maté a Kennedy, la primera novela en la que aparece -si no me equivoco- Carvalho.

    Siempre me ha parecido muy curioso saber que Andrea Camilleri llamó a su célebre detective utilizando el apellido de uno de nuestros autores más queridos.

    Un besito.

    ResponderEliminar
  4. Hace siglos que no leo nada de Carvalho aunque el personaje me encantaba. Ha quedado un poco olvidado de mis lecturas y me han encantado leer tu reseña para recordar un poco a este personaje tan emblemático.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. Creo que hablas de la misma colección que tengo yo. Ahí descubrí a este gran escritor.
    Besindios.

    ResponderEliminar
  6. En tu reseña, en tu síntesis y en tu puntaje, se nota que te ha gustado mucho la historia y su personaje.
    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Jo, y yo que aún no me he estrenado con este autor...

    ResponderEliminar
  8. Me llamó la atención la portada, me gustan mucho esos cafés. Nunca he leído nada de Carvalho, aunque recuerdo vagamente una serie de tv. Tiene muy buena pinta, sobre todo por los lugares y porque es un personaje español que se comporta como tal.
    Besos

    ResponderEliminar
  9. Creo que a Carvalho hay que retomarlo, sus novelas siempre son entretenidas, redondas y te acogen como el abrazo de un viejo amigo.Las notas gastronómicas me encantan, he sacado recetas muy valiosas de ellas y,al fin y al cabo, nos marcan el carácter de gourmet y "bon vivant" de Carvalho. Y creo que a veces hasta se pueden oler.
    Un beso enorme, guapa mía.

    ResponderEliminar
  10. No me he estrenado aún con este autor, pero tengo ganas de hacerlo. Y desde luego esta reseña anima.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  11. No he leído ninguno de los libros de este personaje y me ha gustado mucho conocerlo.
    Tomaré nota y si puedo me haré con este libro para probar.
    Besitos.

    ResponderEliminar
  12. No he leído nada de este autor y aunque (como en muchas ocasiones he dicho,no es mi temática preferida, a la vista de tu puntuación y de las buenas críticas que he leído, tendré que hacer algo al respecto. Un beso

    ResponderEliminar
  13. No me he estrenado con este autor y por ahora, no creo que lo vaya a hacer.

    ResponderEliminar
  14. Ya echaba de menos tus reseñas, que nos tenías abandonaditos. Y vuelves a todo lujo: Carvalho, nada más y nada menos. Creo que Vázquez Montalbán es el padre o el padrino de todos los detectives mediterráneos de nuestros tiempos: Montalbano, Jaritos, Brunetti... ¡Qué grande! Creo que en el mes de la novela negra, policiaca y de misterio, no podía faltar Pepe Carvalho.

    ResponderEliminar
  15. No he leído todavía nada de este autor, pero me han entrado ganas. Un beso.

    ResponderEliminar
  16. No conocía el libro pero tiene buena pintaaa!!!!!
    Saludosss

    ResponderEliminar
  17. Aún no tengo el placer de haberme enfrascado en una lectura protagonizada por este inspector, pero no dudaría en hacerlo pues las críticas suelen acompañar. Este inspector de la vieja escuela tiene buena pinta, no me quiero quedar sin probarlo.

    Besos.

    ResponderEliminar
  18. Se ve que te ha gustado mucho! Yo le tengo manía al autor, así que no creo que la lea en breve... A ver cuando publico yo mi contribución a esta semana, que se me está echando el tiempo encima! 1beso!

    ResponderEliminar
  19. Leí esta novela hace tiempo y recuerdo que me dejó una sensación rara, como de haberme perdido algo en el camino para que todo encajara
    Beoss

    ResponderEliminar
  20. Me la anoto, aunque empezaré por el primero de la serie. Un saludo!

    ResponderEliminar
  21. Leí la novela hace tiempo, pero aun la recuerdo perfectamente. Coincido totalmente contigo. Besos

    ResponderEliminar
  22. De este autor solo me he leído Prozac y me gustó, tengo que volver a encontrarme con él.

    ResponderEliminar
  23. Pues no lo conocía, pero tiene muy muy buena pinta.
    Buena reseña, super completita =)

    Besotes

    ResponderEliminar
  24. hace mucho que no leo a Montalbán, Carvhahlo era mi detective preferido!!!

    ResponderEliminar