viernes, 28 de diciembre de 2012

EL PUENTE DE LOS ASESINOS, de Arturo Pérez-Reverte



DATOS TÉCNICOS:

Título: EL PUENTE DE LOS ASESINOS
Colección: Las aventuras del Capitán Alatriste
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: Alfaguara
ISBN: 978-84-2040-709-8
Páginas: 384
Presentación: Tapa blanda





Tengo, desde hace años, una deuda de gratitud con Pérez-Reverte. A pesar de que haya habido veces en que sus novelas me han crispado los nervios o, simple y llanamente, me han decepcionado. Pero han sido la famosa excepción que confirma la regla porque me ha hecho pasar tantos buenos ratos que no puedo menos que declararme rendida admiradora. Que eso no quiere decir que comulgue con todo lo que escribe, dice y cuenta, por supuesto que no, pero me encanta encontrarle en sus artículos de El Semanal o cada vez que publica un nuevo libro. Una de las habilidades que más le admiro es la capacidad para crear personajes con los que empatizas por fuerza o a los que te dan ganas de adoptar, literalmente. Porque a mí me ponen de párroco a Lorenzo Quart (tal y como él lo describió, no como lo sacaron en la tele, que era para llorar) y hasta le coreografío el cumbayá.


Pero de todos sus personajes, con diferencia, mi favorito es Diego Alatriste desde la primera página que leí sobre sus aventuras. Me fascina la facilidad con que Reverte te sumerge en la historia, lo bien que nos describe las calles, los paisajes y las gentes de esa España, dueña del mundo, que se desmoronaba y que luchaba sola contra todo y contra todos. Alatriste es uno de mis héroes “románticos” (esos que luchan a capa y espada que tanto me gustan), aunque no lo sea en absoluto. No es idealista, ni tiene altas miras, ni una dama a la que adorar. Mata y se arriesga por dinero, alquila su espada al mejor postor y cuando las cosas vienen mal dadas vuelve a alistarse en el ejército, dónde al menos tiene la esperanza de conseguir subsistir.


Su denominación de capitán no se corresponde en absoluto con la realidad, ya que jamás ha alcanzado este rango. Pero muchos de sus compañeros de armas y fatigas le dieron los galones en una batalla terrible y sangrienta en la que él los lideró y los puso a salvo. Es duro, sonríe poco, tiene una visión negra y pesimista de la vida, sabe ser cruel, mata sin pestañear, pero a pesar de todo tiene un código ético propio (a veces espeluznante) que sigue a rajatabla. Sólo se permite ciertas licencias tiernas con Iñigo Balboa, su protegido, y con alguna dama. Pero cuando es fiel y leal a algo lo es hasta la muerte. No es en absoluto una compañía recomendable, pero sí segura si las cosas vienen mal dadas. Qué le voy a hacer, no puedo evitar tenerle un cariño tremendo.
  


NÁPOLES, ROMA, MILÁN, VENECIA

Estas cuatro ciudades, de gran importancia estratégica, militar y económica en el siglo XVII, van a ser el escenario que recorramos de la mano de los protagonistas, rumbo a su misión final. Para Iñigo Balboa, que ya tiene 18 años, la visión de estas grandes orbes le supone abrir los ojos a una realidad que no conocía, pero al mismo tiempo un orgullo desmedido, como demuestra refiriéndose a Milán (entonces española):

“Durante años, la ingeniería bélica había puesto allí lo mejor de su inteligencia: todo eran muros, torres, fosos y baluartes. Y si en mi larga y azarosa vida sentí a menudo el orgullo insolente de saberme español, soldado de una monarquía dueña de medio mundo y temida del otro medio, aquella ciudad, monumento al poder militar, cima de nuestra fuerza y nuestra soberbia, me espoleaba como ninguna el sentimiento”.

Reverte nos muestra las cuatro ciudades con una prolijidad espléndida, mostrándonos sus calles, sus barrios más oscuros, sus monumentos, su grandeza a veces levantada sobre pies de barro. La labor de documentación, una vez más, es brillante, no resulta difícil imaginarnos, siguiendo sus palabras, cómo eran en aquellos años convulsos, con una apariencia tan lejana a lo que son hoy día. Sobre todo en el plano de la higiene, que debía brillar por su ausencia. Ahora vemos ciudades limpias, iluminadas, con los monumentos más o menos impecables, con edificios cuidados. En el XVII los grandes monumentos estaban ahí, pero no la luz. Las calles eran oscuras y tétricas, pestilentes casi siempre y peligrosas a cada paso. La porquería acumulada y los “lanzamientos” fecales a la calle debían ser, como poco, desagradables. Lo extraño es que no hubiese más epidemias de las que había.
A través de las páginas de “El Puente de los Asesinos” (título que hace referencia a un puente que cruza uno de los canales de Venecia, que podría ser el actual puente de Rialto) pasearemos por las cuatro ciudades siguiendo al Capitán Alatriste y al plan que puede costarle la vida. Un plan en el que se ve inmerso por su amistad con Francisco de Quevedo y con el que, de salir bien, le reportaría ganancias inesperadas, pero que cuenta con tantas puertas traseras y tantos implicados que casi es una utopía. A pesar de todo Alatriste aceptará participar en él y sellará su compromiso con una copa de vino:

“Entonces recordó el viejo refrán: cuando al soldado le dan de beber o está jodido o lo van a joder”



LA CONJURA VENECIANA (HASTA DÓNDE SE PUEDE CONTAR)

El Capitán Alatriste e Iñigo Balboa atracan en Nápoles tras una incursión en la costa griega y una “refriega” naval con los turcos. Allí el capitán es requerido para que acuda a una extraña reunión en la que, para su sorpresa, está su querido amigo Francisco de Quevedo que a veces trabaja como espía (siempre y cuando no esté exiliado de la corte por tocar las narices a quien no debe, como era muy habitual) para el rey español. Quevedo le cuenta que se está preparando un golpe de mano en Venecia, encabezado por el Duque de Osuna, para derrocar al Dogo (el gobernante de la república veneciana) y poner en su lugar a otro más “propicio” para la causa española. Venecia no tiene demasiados amigos entre las monarquías europeas, debido a su costumbre de estar siempre al sol que más calienta pero sólo para su propio beneficio, pero su posición estratégica y sus abundantes riquezas la hacen muy apetecible.

La preparación de esta conjura, que tiene ramificaciones políticas muy importantes, llevará a Alatriste a Roma, en primer lugar, para empezar a conocer el modo en que se va a llevar a cabo. Allí, para su asombro y disgusto, descubre que en el plan está incluido Gualterio Malatesta (como diría el actor secundario Bob, de los Simpsons, su eterno archienemigo), con el que tiene que sellar una paz efímera para llevar a buen fin la misión encomendada. La aparición de Malatesta es una desagradable sorpresa, ya que todo el mundo le daba por muerto tras su participación en el atentado contra Felipe IV. Iremos viendo como esa sorpresa es aún mayor de lo que parecía al principio.

Después viajarán a Milán, para encontrarse con los hombres que van a formar parte, junto con Alatriste e Iñigo, de la conjura. Por suerte, muchos son conocidos y de confianza del capitán, como Sebastián Copons y el moro Gurriato. Hay muchos implicados en la altas esferas, pero Alatriste verá claro desde el principio que esos nobles señores, si algo sale mal, se irán de rositas y los únicos que arriesgan el cuello son los soldados que estarán en las calles, como de costumbre. A pesar de todo, los planes maduran para llevarse a cabo y todo parece rodar de acuerdo con ellos, especialmente tras llegar a Venecia. Aunque muchas veces las cosas no son como parecen ni se llevan a cabo como se ha previsto.


  

LOS VIEJOS ANTAGONISTAS

Como cualquier héroe que se precie, Alatriste tiene un antagonista al que se encuentra unido desde el primer libro: Gualterio Malatesta. Malatesta es también un sicario, un asesino a sueldo sin piedad y sin ningún escrúpulo aunque quizá lo que le diferencia de Alatriste es que no tiene moral. Hay cosas que Alatriste jamás haría y que Malatesta ni se las piensa. Con todo, ambos tienen muchas cosas en común y en este libro las iremos descubriendo, así como ciertas curiosidades del italiano que a Alatriste, incluso, le causan sonrisas irónicas. Ambos tendrán ocasión de hablar más de lo que nunca lo han hecho y se descubrirán más viejos y más desencantados, aunque jamás se darán la espalda el uno al otro: se conocen demasiado bien.
La apariencia física de Malatesta, todo de negro, enjuto y con cicatrices en la cara siempre me ha traído a la mente la imagen de Rochefort, el enemigo de D’Artagnan, algo que quizá no es demasiado sorprendente debido a la admiración que Reverte siente por la obra de Dumas.
Por su parte, la relación de Iñigo con Alatriste ya no es la del niño que admira sin reservas al capitán, al que consideraba un ídolo, una figura invencible y épica. Iñigo ya es adulto, ha madurado rápido y ha visto lo peor y lo mejor de su época y de sus hombres. Ya no acepta las órdenes sin rechistar, aunque su cariño y admiración por el capitán siguen ahí. Incluso discutirá algunas de sus decisiones o se indignará por ciertas cosas que Alatriste se ve obligado a hacer y que a Iñigo le repugnan. Pero jamás se cuestiona permanecer a su lado, a pesar de todo. Incluso vuelve a recordar emocionado mientras se planea la conjura (y consigue emocionarme a mí también) las últimas horas que pasó con él, años después de lo que están viviendo en Venecia, luchando en la batalla de Rocroi, la última del capitán. 



ALGUNAS FRASES CON MUCHO FONDO

Otra de las habilidades de Reverte es escribir frases que a veces son martillazos, pero que están rodeadas de razón y, muchas veces, de una belleza impensable. Y “El Puente de los Asesinos” no iba a ser una excepción.
“Conscientes de sí mismos y de lo que representaban, quienes allí gobernaron durante siglos se habían propuesto legar su grandeza y memoria a las generaciones futuras. Me pregunté con envidia qué iba a quedar de nosotros, los españoles, con el oro y la plata de las Indias yéndose en guerras exteriores, en toros y cañas, en festejos y cacerías de reyes y nobles. Con nuestro vasto imperio disuelto en orgullo, latrocinio y miseria.” (Iñigo ante la visión de Roma).

“Alguien dijo o escribió, que en aquellos tiempos famosos y terribles, los españoles peleamos todos, desde nobles hasta labriegos. Y era cierto. Unos lo hicimos por hambre de gloria y dinero, y otros por hambre de verdad... (....)... En todas las tierras y climas próximos o lejanos, bajo nieve, sol, lluvia o viento, huestes de españoles pequeños y recios, barbudos, fanfarrones, valerosos y crueles (....) amotinados a trechos y con las pagas atrasadas o sin ellas, seguimos a nuestros capitanes bajo las rotas banderas, haciendo temblar al mundo entero”.
“No era Alatriste, sin embargo, hombre inclinado a admirar curiosidades ni asombros (...) Ni siquiera a la música resultaba sensible. Sólo al teatro, al que como español era aficionado. (...) El resto de las cosas las ordenaba en función de su utilidad práctica, elemental. Casi espartana. Educado a sí mismo en el despojo de la guerra y los desastres, se aderezaba con poco: cama si la había, una mujer en ella cuando era posible y una espada con la que labrar el sustento”.
“Alcancé grados militares y obtuve mercedes cortesanas. Pero durante toda mi vida, en cuanto papel pasó por mis manos, firmé siempre, incluso siendo jefe de la guardia real, como alférez Balboa. La graduación que tuve en Rocroi el día que vi morir al capitán Alatriste”.


¿RECOMENDABLE? SIN DUDA

Claro que lo recomiendo, no sólo para los seguidores del Capitán Diego Alatriste, sino para todos aquellos a los que les gusta la recreación histórica, porque no hay que olvidar que la conjura que se recrea en “El Puente de los Asesinos” está basada en la que se planeó realmente por parte del Duque de Osuna y en la que Quevedo intrigó lo suyo para proteger el virreinato de Nápoles y Sicilia.
Hay acción, mucha acción en las páginas del libro y también magníficas recreaciones de las ciudades tal como eran entonces. Hay intrigas, amoríos, enemigos ocultos, duelos y lances a espada, asesinatos... Pero sobre todo tenemos un texto maravillosamente escrito, cuidado con mimo y lleno de escenas casi visuales que nos hacen sumergirnos en la historia desde el principio. Reverte lo ha conseguido de nuevo: he disfrutado de la lectura y de cada uno de los personajes, muy cambiados y más desencantados, pero tan sólidos y vivos como siempre. Creo que sólo nos quedan tres entregas más o al menos eso ha dicho el autor. Habrá que dosificarlas, como el buen vino.



domingo, 23 de diciembre de 2012

EL BLOGUERO INVISIBLE (¿Recapitulamos?)


Dentro de unos días, EL BLOGUERO INVISIBLE será una realidad. Pero antes, quedan unos detalles por pulir:

1.- Hay varias personas que se apuntaron en su día a la iniciativa, pero por una razón o por otra, todavía no me han comunicado con qué libro lo van a hacer.

2.- También quedan otras que, aunque publicaron su entrada en su blog, no me han mandado su dirección, ni la postal, ni la electrónica, por lo que no puedo ponerme en contacto con ellas para solicitársela.

3.- Además de todo lo dicho, quiero recordaros que antes de la fecha de los emparejamientos (27 de diciembre), podéis enviarme un correo, informándome de los libros que tenéis en casa o los que hayáis leído. En caso de habérmelo enviado ya y con posterioridad se hayan producido nuevas incorporaciones de blogueros, podéis enviarme un segundo correo, diciéndome qué nuevos libros tenéis.

4.- Recordad que debajo de la Lista de Participantes, también hay una relación de escritores que ofrecen sus novelas dedicadas. También tendríais que decirme si las tenéis o no.

5.- Aquellas personas que el día 26 de diciembre, a las 22:00 horas, no me hayan facilitado los datos necesarios para el buen desarrollo de la iniciativa (libros, dirección, correo-e), no podrán participar, pues me parece un riesgo innecesario demorar el plazo, teniendo en cuenta que éste ha sido muy largo.

6.- Por último, os recuerdo que a lo largo del día 27 recibiréis en el correo electrónico que en su día me facilitasteis en nombre y dirección de la persona a la que tenéis que enviar vuestro regalo. Si no lo recibís, no dudéis en informarme de ello, por favor.

A continuación os muestro la Tabla de Participantes y los escritores que colaboran con El Bloguero Invisible. En caso de que observéis algún error, no dudéis en comunicármelo.


PARTICIPANTES:

NOMBRE/NICK
BLOG
LIBRO
KayenaNegro sobre blancoLa cabeza de Diana, de Francisco M. Granado
MariucaMis lecturas
La formación de una marquesa, de Frances Hodgson Burnett
EspeTaberna Libraria
Assur, de Francisco Narla
Rebeca de WinterNegro sobre blanco
Elegidas, de Kristina Ohlsson
TizireEl lado frío de mi almohadaEl camino de los ingleses, de Antonio Soler
LesinceleViaja gracias a los librosEl retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
Shaka LectoraShaka LectoraLa tribu maldita, de Víctor Fdez. Correas
Talisman DreamsTalisman Dreams
Rosa cándida, de Audur Ava Ólafsdóttir
CartafolO Meu CartafolLa resurección de un pueblo, de Antonio Ruiz Sanz
SonixSonix UnleashedUn Mar de Cristal, de Virginia Pino
MargaramonLibros, exposiciones, excursiones...84, Charing Cross Road, de Helene Hanff
MargariMis lecturas y más cositas
La primera luz de la mañana, de Fabio Volo.
MaríaDía a día... paso a paso
TattyEl Universo de los Libros
El tiempo que querría, de Fabio Volo
Armada InvencibleArmada Invencible
La prima Bette, de Balzac
Gem77Ciao.esHabitaciones cerradas, de Care Santos
FesaroLibros en el petate
El enigma de Cambises, de Paul Sussman
ManuelaPapeles que fueron vidasEl curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
LeiraEl rincón de Leira
La fórmula preferida del profesor, de Yoko Ogawa.
CarlaConfesiones de una librófila
Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh
InésMInés y sus librosLa lista de Schindler, de Thomas Keneally
PepeLa Casa de San JamásDavid Copperfield, de Charles Dickens
MorenoSisterCiao.esAlto riesgo, de Ken Follett
Lola P.La ratita de bibliotecaMarina, de Carlos Ruiz Zafón
IcíarLos mil y un librosMi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher
CarminaDe tinta en vena
Sesion Privada, de Javier Rovira
Sandra RiveroCazadora de Mentes
Lidia CasadoJuntando más letrasMuerte en primera clase, de J.M. Guelbenzu
Pilar MuñozEllas también vivenLa caída de los gigantes, de Ken Follett
InésLa palabra pronunciadaLa librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee
Ítaca213Itaca buscando a Ulises
Las caras del tigrede Alfonso Mateo-Sagasta
LakyLibros que hay que leerEsnobs, de Julian Fellowes
MatibaMatibascornerEl verano de los juguetes muertosde Toni Hill
AlbantaAdivina quien leePasiones romanas, de Mª de la Pau Janer
MegCazando estrellasLoca Novelife, de Elvira Rebollo
Aprendiz de muchoAprendiz de muchoLas tres heridas, de Paloma Sánchez-Garnica
Joan LlensaEl sótano de los sueños2099, Antología de ciencia-ficción, VV.AA.
Cristina CGLos mundos de mi estanteríaSi tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven, de Alberto Espinosa
ÁngelaAnduriñaTodo bajo el cielo, de Matilde Asensi
Mari Carmen MoranteAdictos a los librosCorazones en la Atlántida, de Stephen King
Emma BovaryLoca por leerLa Casa de Riverton, de Kate Morton
MandaricaMi YO contra el mundoNorte y Sur (McKinley y Monte Sarmiento), de César Pérez de Tudela
MartaAllí donde solíamos gritarLa metamorfosis, de Franz Kafka
Concha FernándezDe lector a lectorDonde la muerte te encuentre, de Fernando Otero
Laura FernándezAs miñas cousasOjos de agua y La playa de los ahogados, de Domingo Villar
Cristina_RoesMiMar de letrasPost Mortem, de Patricia Cornwell
ShorbyLoca por incordiaREl cuento número trecede Diane Setterfield.
LuMi mundo con dos lunasVentajas de viajar en tren, de Antonio Orejudo
FranciscoUn lector indiscreto
Avenida del Parque 79de Harold Robbins
CreatiBeaVinividivinviViento del este, viento del oeste, de Pearl S. Buck
Sephora2000Mejorando lo presenteMujeres de ojos grandes, de Ángeles Mastretta
Lola MontalvoLola Montalvo, EscritoraA través del pasado, de Lola Montalvo
RocíoMis apuntes de lecturaLa caverna, de José Saramago
Marisa G.Books & Co.El secreto de la porcelana, de Emilio Calderón
RaquelMarcando páginaLa princesa india, de Inma Chacón
MarilúCuentalibrosLos colores olvidados, de Silvia G. Guirado
LauHistoria de un caracolLa canción de los misioneros, de John Lecarré
ZarzamoraDesde mi ventanillaLas afueras de Dios, de Antonio Gala
SeseEmbolica que fa blogHistoria de dos ciudades, de Charles Dickens
TrotalibrosTrotalibrosEl diario de Ana Frankde Ana Frank
PedroComentarios, libros...El peregrino secreto, de John leCarré
Cay OncenaCiao.esEl Hombre de mi Vida, de Vázquez Montalbán 
Verónika GarcíaLa lectura mi pasiónEl Prisma Negro, de Brent West





AUTORES QUE SE UNEN A LA INICIATIVA:

Julia Montejo, la autora de Violetas para Olivia, regalará un ejemplar dedicado de su novela.

Amelia Noguera, la autora de La pintora de estrellas, regalará un ejemplar dedicado de su novela.

Félix G. Modroño, autor de La ciudad de los ojos grises, se une a la iniciativa, regalando un ejemplar dedicado de su novela.

Miren E. Palacios, autora de Toma mi mano, regalará un ejemplar dedicado de su poemario.

Miguel Ruiz Montañez, autor de El país de los espíritus, se une a la iniciativa regalando un ejemplar dedicado de su novela.

Inma Chacón, autora de Las filipinianas, regalará un ejemplar dedicado de su novela.

Carlos Díaz Dominguez, autor de Lágrimas sobre Gibraltar, se une a la iniciativa regalando un ejemplar dedicado de su novela.

Megan Maxwell, autora de ¿Y a ti qué te importa?, regalará un ejemplar dedicado de su novela.

Toni Hill, autor de Los buenos suicidas, se une a la iniciativa ofreciendo un ejemplar dedicado de su libro.

Francisco J. Sánchez Lizón, autor de El oasis maldito, regalará DOS ejemplares dedicados de su novela.

Carmen Amoraga, autora de El tiempo mientras tanto, participa en la iniciativa regalando un ejemplar de su novela.



sábado, 22 de diciembre de 2012

EL DEMONIO DE LAVAPIÉS, de Pedro Herrasti



DATOS TÉCNICOS:

Título: EL DEMONIO DE LAVAPIÉS
Autor: Pedro Herrasti
Editorial: Edhasa
ISBN: 978-84-350-6173-5
Páginas: 320
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta



A pesar de que llevo un mes de diciembre completamente abducida por el trabajo, trato de sacar tiempo de dónde sea para leer, aunque sea en el transporte público. O por la noche, aunque a veces el cansancio me derrota y me quedo completamente frita en el sofá con el libro que sea abierto y olvidado en el regazo. Desde que mi costilla tiene un ebook y la posibilidad de descargarse libros, estoy haciendo labores de prospección en las páginas que se dedican a ello con empeño digno de arqueólogo apasionado. Pero claro, entre los libros en papel que aún no he tenido tiempo de leer y los que me descargan con buena disposición, el atasco es tremendo. Con la desventaja añadida de que el lector electrónico sólo puedo disfrutarlo por la noche. Suerte que soy lectora voraz y rapidísima, deformación profesional que me dejó la Facultad de Derecho en la que tenía que embutirme tochos descomunales y quintales de apuntes.

En una de esas búsquedas, tratando de encontrar algo nuevo para poder participar en la iniciativa del mes de la novela histórica de Laky en su blog (y tengo otro pendiente, estoy que lo tiro), localicé un título que me llamó la atención: El demonio de Lavapiés de Pedro Herrasti. Ya conocéis todos el amor que le profeso a mi ciudad guapa, a mi Madrid del alma, así que no lo dudé. Su lectura ha sido ágil tanto por la trama, interesante y con toques de misterio con crímenes extraños, como por su longitud, ya que en el ebook marcaba que sólo tiene 296 páginas.


EL AUTOR

Al ser un libro digital, no tenía contraportada para buscar algo de biografía de Pedro Herrasti ya que “El demonio de Lavapiés” es su primera novela, así que he usado Internet para que me sacase de dudas.

Pedro Herrasti es madrileño, nacido en 1964 y licenciado en periodismo. Trabajó en esa profesión un tiempo, pero la abandonó para dedicarse a su pasión por los libros y la escritura. Actualmente reside en Jaén y está al cargo de la Asociación de amigos de la biblioteca de esa ciudad. El demonio de Lavapiés, como os decía, es su primera obra y data de 2009. Se espera próximamente la aparición de su nueva novela.


ASESINATOS Y MENSAJES OCULTOS

Gonzalo García es alguacil en el barrio madrileño de Lavapiés, cargo alcanzado tras muchos años de permanencia en los Tercios españoles y de haber batallado en media Europa. Una noche es avisado de que una anciana se ha arrojado por la ventana de su cuarto y acude con sus hombres a lo que, a primera vista, se antoja un caso fácil y rápido de solucionar. Pero cuando llega se encuentra con algo inesperado y terrible: dentro de la casa de la anciana aparecen otros dos cuerpos, el de un hombre y el de una chica muy joven, con señales evidentes de violencia. En especial el de la chica, a la que se le ha arrancado el corazón en lo que parece, por los símbolos que la rodean, una ceremonia satánica. Además encuentra un papel lleno de extrañas letras y números, que parece contener un mensaje oculto.

Al poco, el propio rey Felipe IV recibe en una caja un regalo escalofriante: un corazón humano. Eso hará que también el confesor real, el padre Iturbe, tome cartas en el asunto. Gonzalo va a contar con la ayuda en sus pesquisas de un fraile dominico, fray Diego, antiguo miembro de la Inquisición, que ahora vive retirado en el convento de Atocha. Fray Diego, gracias a sus conocimientos, podrá interpretar el contenido oculto del pliego de papel y de los que posteriormente irán llegando a casa del alguacil. En ellos se irán anunciando lugares y fechas de posteriores asesinatos, llegando, incluso, a cometerse uno dentro de los jardines del Palacio del Buen Retiro, residencia del rey.

Las investigaciones de Gonzalo y fray Diego les llevarán a abrir sucesos sórdidos del pasado acaecidos en el Convento de San Plácido y se verán muchas veces superados por las habilidades del misterioso “Peregrino”, firmante de los mensajes. De las calles más insalubres del barrio de Lavapiés hasta los palacios reales de una monarquía que se derrumbaba, ambos irán extrayendo sorprendentes e inquietantes conclusiones. Y siempre quedará una pregunta flotando en el aire: ¿realmente se enfrentan a un demonio capaz de desaparecer a su antojo y de matar con tanta con crueldad?.


RECONOCIENDO LUGARES

Una de las cosas que más me ha gustado del libro es la recreación que hace del Madrid de Felipe IV, la capital de un imperio que se hundía y que a pesar de su grandeza de cara al exterior, dentro de sus calles y gentes se movía una pobreza casi extrema. El extremo lujo y los dispendios constantes de los nobles, iglesia y realeza dilapidaban sin piedad las riquezas del país, al igual que las guerras que se mantenían en Europa. Las calles de uno de los barrios más castizos de Madrid, el de Lavapiés, están trazadas con maestría y somos capaces de ver las casas desvencijadas, la tierra de las calzadas que se convertía en barro con las lluvias, las tabernas y figones, las casas de “moral relajada”, las broncas y peleas nocturnas.

Para los que somos de aquí o los que conocen bien la ciudad es fascinante hacerse un nuevo plano mental de la ciudad y de algunos de sus barrios siguiendo las palabras de Pedro Herrasti. Reconocer la iglesia de la Virgen de Atocha (aunque la actual está reconstruída sobre la anterior), que entonces pertenecía a un gran convento rodeado de jardines y tratar de imaginarlo resulta un ejercicio mental fascinante. O caminar junto a Gonzalo y fray Diego por la calle Atocha o por las que llevaban hasta el Alcázar de los Austrias (hoy Palacio Real, levantado sobre sus ruinas tras un pavoroso incendio).

También es de agradecer que recupere lugares de los que ya apenas quedan vestigios, como fue el Palacio del Buen Retiro, que se ubicaba, aproximadamente, en los terrenos que hoy ocupa el Museo del Prado, la iglesia de los Jerónimos (que era la del Palacio entonces), el hotel Ritz y llegaba hasta la actual plaza de Cibeles. A su espalda, pero dentro de él, estaban sus famosos jardines, el actual Parque del Retiro, abiertos al público desde el reinado de Carlos III. De este enorme palacio sólo quedan hoy el Casón del Buen Retiro, que se utilizaba como anexo al Museo del Prado para las colecciones de pintura del siglo XIX y que ahora es Centro de Estudios, y el Salón de Reinos que durante mucho tiempo fue el Museo del Ejército. El palacio, construido con materiales muy pobres, se deterioró con rapidez durante la invasión francesa, ya que las tropas napoleónicas lo usaron de cuartel y tuvo que ser derruido casi en su totalidad bajo el reinado de Isabel II.

Pedro Herrasti nos pasea por este monumental palacio y sus jardines con una naturalidad envidiable, como si lo conociera de toda la vida. Incluso nos habla de la famosa estatua del rey Felipe IV (que actualmente se sitúa en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real y que entonces estaba en los jardines del Buen Retiro) y del modo en que podía verse a través de muchas de las ventanas. Pero también nos hace imaginar, con un lenguaje muy gráfico, cómo se vivía en las casas y calles de Lavapiés, un barrio que tuvo durante siglos una numerosa presencia de familias judías y que en el momento de la acción es oscuro, sucio, triste y hasta peligroso. En algunas páginas pasearemos por la Plaza Mayor, la calle Alcalá, la calle Mayor, la Plaza de las Descalzas…Insisto, esta recreación es realmente buena. 



GONZALO Y FRAY DIEGO

Un alguacil y un fraile dominico obligados a colaborar en un asunto sangriento no parecen los más idóneos para solucionarlo. Ambos llevan a sus espaldas largas historias y algunos episodios poco claros, pero si algo les une es su absoluta honradez.
Gonzalo García, enrolado muy jovencito en los afamados Tercios españoles, ha visto todo el dolor y la crudeza de la guerra y también la sufrido en sus carnes el verse sin sus pagas y pasando hambre. Mientras en España se construían palacios y suntuosos jardines, sus soldados pasaban privaciones terribles sin dejar de luchar en guerras que ya ni entendían. Tuvo la fortuna de que a su regreso se le consiguiera un puesto de alguacil, lo cual fue una suerte porque muchos de sus compañeros de armas sobreviven como pueden como matones de lupanares o, directamente, de la beneficencia.
Gonzalo ya es cincuentón y empieza a lucir barriga y canas, pero cumple su deber con celo y buena disposición. Al principio muestra mucha reticencia ante fray Diego porque la sombra de la Inquisición era oscura y algo tétrica y el fraile parece tener muchas cosas que ocultar. Pero a lo que no podrá resistirse será a los encantos de una dama de compañía de la esposa del hombre asesinado en Lavapiés, lo que les pondrá a ambos en una situación muy comprometida. Eso sí, no le duelen prendas en reconocer que se ha equivocado cuando la ocasión lo requiere.

Fray Diego es dominico, comunidad religiosa que siempre está enfrentada con los jesuitas, y perteneció a la Inquisición. Lleva en su alma, como una llaga, un suceso ocurrido en Zugarramurdi (suceso real con quema de brujas incluida) y que le marcó profundamente, por lo que decidió dedicarse al estudio y al trabajo en el convento de Atocha. Gracias a esos estudios, los mensajes crípticos dejados por el “Peregrino” acabarán por tener sentido. Tendrá algunos encontronazos con el padre Iturbe, confesor del rey, jesuita y prepotente, que pretende dar carpetazo al asunto a la primera ocasión.

Pero ambos, como ocurre en las novelas policiacas, son compañeros complementarios. Se suplen uno a otro las carencias y son, en cierto modo, la fuerza y el intelecto. Acabarán comprendiéndose bien y respetándose aunque a veces tengan sus rencillas, tal como sucede en otras novelas del mismo género pero con ambientación más moderna.


LO QUE NO ME HA GUSTADO TANTO

El libro tiene un estilo fluido, la acción se va desarrollando y acelerándose y consigue mantener nuestra atención en todo momento. Pedro Herrasti nos mete en la acción desde las primeras páginas, con un asesinato inexplicable y tenebroso. Lo que parecía un simple suicidio oculta unas muertes envueltas en algo aparentemente demoniaco. La progresiva llegada de los misteriosos mensajes a casa de Gonzalo, el alguacil, avisando de nuevas muertes en distintos lugares, provoca no solo una intriga bien llevada, sino una carrera contra reloj para evitarlos y esto también nos mantiene pegados a la lectura. La recreación de la época, sobre todo en lo referido al paisaje madrileño, y el conocimiento que demuestra de sus monumentos (incluyendo los famosos pasadizos que enlazaban unos lugares con otros) son muy buenos y consigue que puedas imaginarte ese Madrid tan contradictorio: palacios suntuosos, conventos e iglesias y barrios dignos del más bajo villorrio conviviendo bajo el mismo cielo.

Pero hay algunos detalles que me han chirriado un poco. Por ejemplo, la habilidad de fray Diego para interpretar a la primera y sin ningún género de duda los extraños símbolos de los mensajes que recibe Gonzalo. Ni una vacilación. Simplemente piensa un poco y saca toda la información, aunque las pistas que hay en ellos puedan dirigirse a más de un lugar o sean muy complicadas. Imagino que lo hace para agilizar más la acción y no perderse en circunloquios o teorías que puedan resultar tediosas, pero en mi opinión esa rapidez en extraer conclusiones es un poco precipitada, da la sensación de que quiere darnos todos los datos posibles para pasar a la acción siguiente. Y no resulta muy creíble, porque por muy erudito que fuese fray Diego, los mensajes eran deliberadamente complejos y sólo aptos para ser interpretados después de un detallado estudio.

Por otra parte, la mención a los “iluminados” o “iluminati” dentro de la trama de los crímenes y de los sucesos previos a ellos, me puso de mal humor. No lo puedo evitar y lo siento. Parece que desde Dan Brown y su Código Da Vinci todo lo que suene a grupos secretos, sobre todo al margen de la iglesia, o movimientos sectarios tienen a los “iluminati” detrás. Hay otros grupos, históricamente, más peligrosos, más oscuros y con peores intenciones que los “iluminati” y de los que, si se me permite la licencia, se podría sacar petróleo en un argumento con buenas dosis de misterio. Parece que ahora lo fácil es tirar de los iluminados y echarles la culpa de todo, como si no hubiese movimientos y personajes aún más tenebrosos. Y novedosos, también, para quien quiera investigar sobre ellos y ponerlos en la palestra en las páginas de los libros. Además su aparición en ciertos sucesos es también un poco lateral y como colocada ahí para completar.

Creo que el autor es un poco consciente de esto porque pone en boca de fray Diego una frase que viene a decir que cualquiera que se opusiese de algún modo a la iglesia y a la ortodoxia, se consideraba a sí mismo iluminado. Sinceramente creo que meterlos en el argumento no era necesario porque, además, no parecen tener demasiada importancia: se habla de ellos pero no van a tener demasiado protagonismo ni son relevantes a la hora de la resolución de los crímenes, excepto de forma tangencial.


RESUMIENDO: UNA LECTURA AGRADABLE

A pesar de esos puntos que, como os decía, no me terminan de llenar, la novela El demonio de Lavapiés es un libro entretenido, bien escrito y que nos puede hacer pasar un buen rato de lectura. No se si os pasa a vosotros, pero a mí las fotos antiguas de las ciudades que conozco, especialmente mi precioso Madrid, me fascinan de un modo especial. Reconocer rincones, ver cómo eran las plazas, las calles, los cambios producidos, los edificios que ya no están, es sentir que asistimos, aunque sea de forma muy liviana y como espectadores, a una parte de nuestra historia. Y eso abunda en esta novela y es lo que más me ha gustado.

Realmente podríamos catalogarla de novela policiaca ambientada en el siglo XVII, con una pareja de investigadores diferentes y complementarios que se enfrentan a sucesos que les superan, pero que les plantan cara con astucia, valor e inteligencia hasta llegar a buen fin. Es un libro ágil que hace muy fácil su lectura y que sabe enganchar con una trama que aporta misterio desde el principio. Y el autor demuestra muy buenos conocimientos de historia y de la geografía urbana madrileña. Todo ello hace que os recomiende su lectura sin duda. Quizá no sea el libro del año, pero merece la pena sumergirse en aquel Madrid en el que agonizaba el imperio más grande de su época y en el que los miedos a lo desconocido o demoniaco estaban muy presentes. Los crímenes rodeados de misterio siempre son apasionantes, en la época que sea.