jueves, 31 de mayo de 2012

RESULTADO SORTEO DEL MES DE MAYO

El pasado 4 de mayo, publiqué las bases correspondientes a este sorteo que se celebra con carácter mensual y cuyo ganador sería el que hubiese elegido el número que coincidiese con el del sorteo del último día del mes de la ONCE.

Pues bien, una vez celebrado, este ha sido el resultado:




Por lo tanto, la ganadora ha resultado ser Leira, del blog El rincón de Leira, que tendrá que elegir uno de los ejemplares que se proponían:




VOLVERÁN A POR MI, de Josan Hatero y Use Lahoz


FANTASMAS DE KENSINGTON, de J.D. Álvarez


Por lo tanto, una vez elegido el libro, los otros dos volverán a sortearse en junio, junto con alguna novela más que se añadirá a la biblioteca.

lunes, 28 de mayo de 2012

CATAS LITERARIAS (4)



Como os comenté el lunes pasado, empecé a leer El oráculo de los peces, de Ángeles García. Lo que no imaginé es que al día siguiente lo hubiera terminado, aunque todavía no he publicado la reseña porque con este libro participaré en la Lectura Conjunta organizada por Carmina, del blog De tinta en vena. Por ello, el miércoles pasado comencé a leer otro libro: El enredo de la bolsa y la vida, de Eduardo Mendoza. De momento, os anticipo que merece mucho la pena.


Visto lo visto, ahora si os comento lo que estoy leyendo. Anoche empecé a leer POD, de Stephen Wallenfels. A continuación os dejo la sinopsis, a ver qué os parece:

Parece un día más hasta que el cielo se cubre de unas esferas metálicas que comienzan a disparar contra todos los vehículos. En dos lugares diferentes, un chico y una chica quedan atrapados en sus casas sin poder salir. La novela va saltando de un personaje a otro, y cómo han de irse ajustando a su encierro sin alimentos, sin información... y viendo desde sus ventanas cómo, con el paso de los días, nuestra civilización va viniéndose abajo.


Y vosotr@s, ¿qué estáis leyendo?

domingo, 27 de mayo de 2012

DÉCIMA DOCTA, de Myriam Millán


DATOS TÉCNICOS:

Título: Décima docta
Autora: Myriam Millán
Editorial: Ediciones Brosquil
ISBN: 978-84-9795-581-2
Páginas: 552



Conocí este libro gracias a la entusiasta reseña que Tatty escribió sobre él. En cuanto la terminé de leer no tuve dudas en apuntármelo en mi dilatada Lista de Deseos y, al poco tiempo, Laky se pronunciaba en los mismos términos, por lo que mis ansias lectoras, al contrario que la Bolsa, subieron enteros. Huelga decir que tanto el entorno en el que se desarrollaba la novela me atraía un montón: por un lado, nos sitúa en El Cairo y sería el legendario Egipto de los Faraones el que serviría de telón de fondo para el inicio de una historia trepidante que, con suma habilidad por parte de la autora, se trasladaría a Sevilla a las pocas páginas, una ciudad soberbia que he tenido la suerte de visitar en repetidas ocasiones y que se me antojaba tan interesante como la primera. Pero había otro aliciente más: se trataba de un thriller, uno de mis géneros favoritos, así que sólo me quedaba esperar ansiosa a que el libro llegase a mis manos, gracias a la generosidad de la autora.


LA AUTORA:
En la contraportada de la novela nos encontramos con la biografía de la autora: Myriam Millán nace en Sevilla un 24 de abril de 1982. De su niñez conserva cuentos, relatos y un teatro infantil, pero fue en la adolescencia donde comienza su interés por escribir novelas. Aunque no recuerda ni un momento en su vida en el que no quisiera se escritora, aparta sus escritos y se diploma en Relaciones Laborales en la Universidad de Sevilla. Años más tarde decide retomar una novela inacabada de la cual nace Décima docta.

No imagina su residencia lejos de Sevilla, ciudad a la que rinde homenaje en su primera novela, teniendo como escenario las calles y rincones por los que le encanta pasear. Amante de la poesía y la literatura fantástica, no tiene dudas de que lo que le tocó escribir en esta vida es una novela de misterio. Dice ser afortunada de poder vivir con un pie en la realidad y el otro en la fantasía, que es para ella el significado de escribir y ya trabaja en su segunda novela, que será la novela histórica que da origen a Décima Docta.


SINOPSIS:
Habitualmente, quienes me seguís, sabéis que suelo añadir en cada reseña el argumento de cada novela que comento. Normalmente lo prefiero así, entre otros motivos, porque no sé qué ocurre hoy en día, que muchas sinopsis no están a la altura de lo que la historia que se nos narra en el interior nos ofrece, pero en esta ocasión prefiero tomarme la licencia de incluir la sinopsis, porque me parece mucho más efectiva y atractiva:

En tiempos de Keops, una egipcia llamada Nellifer y sus nueve discípulas fueron retenidas en un templo frente a las obras de La gran pirámide, y sometidas a uno de los rituales más crueles conocidos por el hombre. Pero durante siglos, cada cinco años, otras diez han ocupado su lugar.
Dos organizaciones milenarias enfrentadas por el secreto que esconde la construcción de una pirámide. El comienzo de un nuevo ritual en el que la maldad no tiene limites. Diez elegidas para morir. Una joven decidida a enfrentarlos con la única arma que no han podido quitarle, su inteligencia... y algo con lo que no contaban cuando la eligieron.
  
¿Verdad que es como para salir corriendo a la librería? Pues os aseguro que todo esto y más es lo que encontraréis al leer el libro. Y como para muestra vale un botón, si quieres comprobarlo, podéis leer los primeros capítulos (del 1 al 34), pinchando en este enlace.


IMPRESIONES:

Sin lugar a dudas, una vez leída la novela tengo que reconocer que la historia pergeñada por Myriam Millán tiene un poder mágico indescriptible. Obvio es que ha elegido unos escenarios –El Cairo o Sevilla- a cual más fantástico y una protagonista en la sombra –Nellifer- realmente emblemática. Con semejantes mimbres, se ha trenzado un cesto espectacular. Pero la autora va más allá y nos ofrece una loable recreación de un ritual aterrador, que se perpetúa a lo largo de cuarenta y cinco siglos, cada cinco años, que nos mantiene en vilo a lo largo de sus más de quinientas páginas.

Dicho lo cual, o precisamente por ello, espero que me entendáis a la hora de ofreceros los descuidos que he encontrado en la misma, porque esta novela hubiese sido redonda si la editorial que la ha publicado se hubiese esmerado lo suficiente, cuidando unos detalles que son lo suficientemente importantes como para expresarlos. Y entiendo que quizás, algunos, no entendáis mi postura tratándose de una escritora novel, por lo que os voy a poner un ejemplo: Imaginaos que vuestro hijo, para aprobar una asignatura, tiene que presentar un trabajo de redacción en el colegio. Una vez elaborado, comprobáis que ha realizado un esfuerzo notable, que está perfectamente documentado y que sigue con esmero las pautas determinadas al respecto, pero os percatáis, a su vez, que en el texto abundan las faltas de ortografía, entre otras. ¿Qué haríais vosotros? Yo lo tengo claro: le haría deshacer y rehacer hasta corregir lo que fuese preciso.

Si esto lo extrapolamos a una novela, creo que con más razón, se debería pedir esto mismo a cualquier escritor y, con más motivos a una editorial. A fin de cuentas, estamos hablando de cultura (que luego vemos el lugar que ocupamos en el ranking del Informe PISA y nos llevamos las manos a la cabeza) y ambos, autor y editorial, deberían tener como premisa que una vez publicado el texto, éste pasa a pertenecer a los lectores, que no pueden entender ni comprender estos fallos.

Del mismo modo que la sinopsis me ha parecido un acierto, la portada también lo es, al ser lo suficiente evocadora con respecto a la trama. Aparece en primer plano una joven con los ojos vendados, imagino que como una metáfora sobre lo incierto del destino que la espera, ya que en realidad, una de las cosas con las que la tensión crece a lo largo de la historia es con el modo en que las doctas tienen que participar en el ritual observando noche tras noche lo que hacen con la víctima de turno. Al fondo unas pirámides, en clara alusión al lugar donde surgió el primer ritual.

En cuanto a estilo, es sencillo y, como buen thriller, adictivo hasta la médula. La autora ha sabido dosificar la información, valiéndose de distintos procedimientos, siendo el principal el modo en que ha planteado la intriga, así como el que los capítulos sean cortos (para que os hagáis una idea, la novela consta de 129 para un total de 552 páginas). Sin embargo, he encontrado que el vocabulario es excesivamente coloquial, hasta el punto que no ha acabado de convencerme, teniendo en cuenta el entorno en el que se mueven los personajes; por un lado, tenemos a quienes investigan el ritual (Pretov y Mason: el primero profesor universitario e investigador y el segundo, Doctor en Sociología, una eminencia en rituales, cultos, sectas, etc); por otro lado, las muchachas elegidas, las víctimas, que en teoría son jóvenes de indudable talento, inteligencia y conocimientos en distintas materias. Pues bien, me hubiese gustado encontrar un vocabulario más acorde con los perfiles de los personajes, que sin necesidad de incurrir en cultismos o tecnicismos, si denotaran un cierto esmero no sólo en lo que se dice, sino en el cómo se dice utilizando algún que otro recurso literario.


Los personajes están bien perfilados, en particular los principales, lógicamente porque hay bastantes y sería asaz complicado retratar a todos. De hecho, Myriam Millán ha recreado con un realismo asombroso la absoluta frustración de las doctas durante su cautiverio, la impotencia ante una muerte cercana y un sacrificio cruento al que deben someterse pero que son incapaces de entender.


De los escenarios hubiese esperado algo más, en particular cuando la acción se traslada a Sevilla, ciudad natal de la autora. Las alusiones a algunos monumentos representativos de la ciudad me han parecido cogidas con pinzas. Por ejemplo, no entendía el por qué no los citaba expresamente. Para que os hagáis una idea, cuando se dirigen a reconocer el primer cadáver, que aparece en el Guadalquivir en una pequeña barca de madera con la víctima atada al mástil, Mason se fija en la Torre del Oro; pues bien, la autora nos la describe por uno de sus rasgos más característicos: su aspecto arquitectónico y poco más. Choca un poco, la verdad, porque una no se imagina que alguien que va a testificar la materialización de un crimen, se dedique a observar estas cosas. Y, sin embargo, otras descripciones son espléndidas y nos trasladan al momento y lugar con una intensidad espectacular, por la profusión de detalles.



CONCLUSIONES:
Normalmente no justifico mis valoraciones, ya que al tratarse de dar una opinión, ésta no deja de ser un juicio subjetivo. Pero en esta novela me veo obligada en cierta medida porque a mi me hubiese gustado conocer estos datos antes de abordarla, independientemente de que me ha gustado mucho en cuanto a la trama y su desenlace. La autora ha sido capaz de mantener la tensión desde la primera página hasta el último momento, sin desfallecer. Y eso tiene mucho mérito, muchísimo. Más siendo novel. Sin embargo, por otro lado, ha habido otros detalles que me han decepcionado, como las continuas faltas de las que hablé, de ese lenguaje un tanto natural y espontáneo que me ha descolocado en algunos momentos, al observar algunas incorrecciones. De cualquier modo, teniendo en cuenta estas observaciones, recomiendo su lectura, en particulares a los amantes de los thrillers, porque en ese sentido es estupenda.




jueves, 24 de mayo de 2012

EL SUEÑO DE LA MONTAÑA DEL ORO, de Zhang Ling


DATOS TÉCNICOS:

Título: El sueño de la montaña del oro
Autora: Zhang Ling
Traductor: Javier Altayó Finestres
Editorial: Ediciones Destino (Grupo Planeta)
ISBN: 978-84-233-2364-7
Páginas: 688
Presentación: Rústica con solapas


Si en mi reseña anterior os comentaba que me acerqué a leer la novela Tiempo de Arena, de Inma Chacón, pensando que era una saga literaria, con la consiguiente sorpresa al descubrir que no lo era, hoy os quiero hablar de una que lo es por los cuatro costados, por los motivos que alegué en la anterior, aunque tengo que reconocer que ambas tienen algo en común: si una me encantó, ésta de la que hoy os quiero hablar, me ha parecido una maravilla. ¿Queréis saber por qué?


LA AUTORA:
Es el primer libro que leo de esta autora, a la que no conocía. En la solapa del ejemplar nos ofrecen esta información: Zhang Ling nació en 1957 en Hangzhou, en la provincia china de Zhejiang, aunque más adelante se trasladó a Wenzhou con sus padres. Se licenció en Lengua Inglesa en la Universidad de Fudan y se trasladó a Canadá en 1986.

Empezó a escribir a mediados de los noventa y ha publicado cuatro novelas y varias colecciones de relatos. Sus obras han merecido numerosos premios, entre ellos el October Literary Award en 2000 y 2007, el Internacional Chinese Literary Award al mejor ensayo en 2003, el primer Yuan Huisong Literary Award de Canadá en 2005 y el People´s Literatura Prize en 2006. Una de sus obras cortas, Aftershocks, fue llevada al cine por FENA Xiaogang y se convirtió en 2010 en el mayor éxito de taquilla de la historia de China.



ARGUMENTO:

Cuando Amy Smith llegó a China, procedente de Canadá, su única intención era la de permanecer en este país un solo día, esperando solucionar las gestiones relativas al acuerdo de fideicomiso de administración de la antigua casa familiar a favor del gobierno regional. Pero sus deseos se ven truncados cuando Au-joeng Wan-on, el director de la Oficina de Asuntos Chinos de Ultramar y encargado del papeleo, empieza a relatarle la desdichada y a su vez sorprendente historia de su familia y el origen de esa casa, una de las más vetustas de la zona, que pretenden sea reconocida como Patrimonio de la Humanidad y convertirla en una atracción turística y cultural.

De ese modo conoceremos la azarosa existencia de Fong Dak-fat, quien a sus dieciséis años puso rumbo a la Montaña del Oro, en pos de materializar un sueño que le desligase de la miseria. Pero cuando arribó en lo que hoy en día es Vancouver, descubrió que nada era como se esperaba y que la riqueza sólo se podía obtener a base de trabajo, sacrificio y penalidades.

Pero esto sólo es el inicio de un relato apasionante en el que se irán alternando distintas generaciones de la familia Fong, que van construyendo su propia identidad, simultaneando costumbres milenarias heredadas de sus antecesores y adaptándose a las condiciones de la época en que a cada uno le ha tocado vivir, a lo largo de un siglo.



IMPRESIONES:

Decir que de este libro me ha gustado todo, es poco. Por poner un ejemplo, os diré que el sábado pasado, viendo en televisión en programa Redes, de Eduard Punset, encontré la clave. Hablaba éste con el científico Amir Aczel sobre cómo las matemáticas pueden ayudarnos en temas de cualquier índole, incluidas las relaciones sociales, valiéndonos del cálculo de probabilidades. Escenificaron una situación de lo más simpática en la que una pareja demostraba la fórmula para encontrar al amor de su vida, a la que aplicaban el cálculo de marras, que venía a argumentar que para acertar al cien por cien en este sentido, había que conocer a treinta y siete personas antes y de ellas, decidir quien era la mejor. Pues bien, teniendo en cuenta esa premisa, puedo asegurar que a la vista de los treinta y siete libros leidos anteriormente, puedo asegurar que éste es el que más me ha gustado, por lo tanto, es el libro de mi vida.

De hecho, basta con ver la portada, cuidada hasta el punto de ofrecer un tacto satinado y agradable, que es una delicia que por si misma y que nos retrotrae a la China milenaria, la de los emperadores, un país de linderos indeterminados y deslumbrante por su historia, su cultura y su sapiencia.

La novela se divide en dos espacios, tanto temporales como espaciales. Por un lado, nos sitúa en 2004, cuando Amy Smith viaja a China con la intención de solventar unos asuntos relativos a la casa de sus antepasados. Poco o nada le interesa conocer sobre sus predecesores, hasta que algunas informaciones, que se van narrando de forma paralela, servidas por el funcionario que se encarga de las gestiones administrativas, estimulan su curiosidad. Este relato equidistante abarca un período de cien años, en el que se nos presentan las diferentes generaciones de la familia Fong.

Para explicarlo mejor, mencionaré en primer lugar a los personajes, para continuar después con cada una de sus circunstancias:

ÁRBOL GENEALÓGICO DE LA FAMILIA FONG:



-  generación: FONG JYUN-GOENG (1845-1878), casado con SEÑORA MAK (1848-1922). Tuvieron tres hijos:

- 2ª generación): FONG DAK-FAT (1863-1945), FONG TOU (1865-) y FONG DAK-SIN (1971-1879). De los tres hermanos, sólo uno (el primero), tiene descendencia.
FONG DAK-FAT se casa con GWAN SUK-JIN, llamada LUK-ZI (1877-1952). Tienen tres hijos:

- 3ª generación: 
   FONG GAM-SAM (1895-1971), casado con ZAU MAU NGAN (1900-1944)
   FONG GAM-HO (1900-1945), casado con KEOI JIN-WAN (1910
   FONG GAM-SAU (1913-1952), casada con ZA JYUN (1913-2004)

- 4ª generación:  
   FONG GAM-SAM y MAU NGAN tienen una hija: FONG JIN-LING (1923)
   FONG GAM-HO y KBOI JIN-WAN tienen un hijo: FONG JIU-KAY (1930-1939)
   FONG GAM SAU y JYUN tienen dos hijas. ZA WAI-GWOK y ZA WAI-HOENG

- 5ª generación:  
   FONG JIN-LING, madre soltera, tiene una hija AMY SMITH, nacida en 1956.


Como se puede apreciar, a simple vista y en contraposición a lo que ocurre en occidente, a la hora de poner nombre a cada hijo, en primer lugar se coloca el apellido (FONG), que como en este caso, suelen tener un único carácter –monosílabo- aunque también pueden ser de dos caracteres o bisílabos. Lógicamente, cuando no son varones, como en el caso de Fong Gam-Sau, al casarse su descendencia llevará el apellido de su esposo (ZA). El segundo nombre será el de cada generación, que es común a todos los hermanos y será el tercero el que los diferenciará a cada uno en particular. Pero, si curioso me ha parecido este detalle, más me ha gustado conocer la importancia que tiene el nombre de pila y cómo su significado tiene un motivo particular. Por ejemplo, cuando Mau-ngan se encuentra embarazada de su segundo hijo, del que esperan que sea varón, Fong Dak-Fat saca una noche el tintero y los pinceles para representar los distintos nombres que barajaba para el niño:

“… Eran los nombres que estaba barajando para el hijo que Mau-ngan llevaba en su vientre. El carácter que correspondía a aquella generación era Jiu. El único nieto que hasta el momento lo había llevado era Liu-Kai, que había muerto dos años antes ahogado en el río sin nombre. Por eso tenía todas sus esperanzas puestas en el bebé de Mau-ngan.

- ¿Qué nombre te parece mejor? Yo creo que hay que dar prioridad a la fuerza si se quiere que la patria recupere el esplendor; mejor llamarlo Jiu-mou” (Esplendor Marcial) (Página 580).


La novela se divide en ocho partes o capítulos, bastante extensos teniendo en cuenta que consta de 688 páginas. Antes de abordar la lectura, nos encontraremos con el árbol genealógico (el que podéis ver en esta reseña es de “fabricación propia”). Termina con un epílogo, al que le siguen una nota de la autora, la cronología (donde lógicamente se recogen por orden los hechos históricos que suceden a lo largo de la trama), la bibliografía y la videografía consultadas.

Al principio de cada capítulo, éste siempre se encabeza indicando el momento preciso y el lugar, tanto en el calendario occidental como en el chino, tanto si la acción se desarrolla en China o en Vancouver. Pero estos “encabezados” también se insertarán dentro de ellos, puesto que en un solo capítulo la acción se desarrolla en cualquiera de los dos sitios:

Zimin, condado de Hoiping, provincia de Cantón, China
Del decimoprimer año del reinado de Tongzhi al quinto año del reinado de Guangxu (1872-1879)

En cuanto al estilo, es bastante efectivo y natural, no sólo en lo que afecta al lenguaje, sino en la técnica narrativa, independientemente de que se utilicen infinidad de recursos para reflejar lo más objetivamente posible la realidad de los personajes, por lo que el tono, en ocasiones, es sombrío, ya que el panorama existencial en el que se mueven los protagonistas es bastante desolador. El vocabulario es sencillos, las descripciones son precisas y los diálogos lo suficientemente ágiles como para que la narración sea de lo más fluida.

A lo largo de la narración, la autora nos hará partícipes, con maestría de las tradiciones chinas, bien a través del día a día de los protagonistas, bien con notas de pie, donde se nos irán aclarando las dudas que surjan en el texto de manera natural. Conoceremos algunas de sus fiestas o conmemoraciones, como la Fiesta de la Claridad Pura, que se celebraba el quinto día del cuarto mes del calendario lunar (lo que sería nuestro 1 de noviembre), en la que se visitaban las tumbas de los antepasados para limpiarlas y honrarlos. Y menciono este tipo de “fiesta” en particular porque en algunos pasajes de la novela el tema de la muerte está muy presente. Sin ir más lejos, la matriarca de la saga, la señora Mak, honra a su esposo muerto en el interior de su vivienda, donde tiene su altar; del mismo modo, Fong Dak-Fat guardó los restos de un tío suyo, con el que emigró a Vancouver la primera vez, que murió durante la construcción del Ferrocarril del Pacífico, hasta que pudo devolverlos a su pueblo natal. Por no hablar que tras el nacimiento de su primer hijo, celebra el hecho de que su heredero podrá mantener viva la llama de sus predecesores.

Uno de los puntos fuertes de la novela –que son muchos-, es el de los escenarios. Como dije anteriormente, la novela se desarrolla en dos espacios diferentes: la actual Vancouver que entonces era la Columbia Británica y Zimin, una localidad situada en el condado de Hoiping, provincia de Cantón (China), de donde es oriunda la familia Fong. Tengo que reconocer que en un principio me asusté pensando que esta novela podía ser un reclamo más de ese fenómeno literario denominado Landscape novels, contra el que no tengo nada en principio, pero que al basarse principalmente en una moda pasajera consistente en describir paisajes de lugares remotos, sin profundizar en lo que realmente suele gustarme, no me hacía mucha gracia. Y no os podéis imaginar lo mucho que me agradó comprobar que no era así, que simplemente Zhang Ling ha sido capaz de escribir una novela memorable en la que ha cuidado todos los detalles necesarios para ofrecer una historia redonda.

Y, sin lugar a dudas, la grandeza de esta novela reside en los personajes. A priori, podría pensarse que son muchos, pero no es así. Es verdad que algunos son prescindibles y apenas tienen relevancia (la cuarta generación prácticamente al completo exceptuando a Fong Jin-Ling, la nieta del primogénito de Fong Dak-Fat.

¿Y por qué digo esto? Es sencillo: en ocasiones, cuando se aborda una saga familiar de estas características, solemos tender a aburrirnos al no recordar a todos, con la consiguiente pérdida de interés. Pero no es el caso, quizás porque la autora, con gran acierto, ha sabido perfilar hasta la saciedad a cada uno de ellos, dotando, en particular, de una personalidad arrolladora al matrimonio compuesto por Fong Dak-Fat y Luk-Zi. De hecho, en mi caso no podría inclinarme por uno de los dos, ya que ambos me ganaron. Sin embargo, a pesar del papel secundario que normalmente tiene la mujer en la cultura china, Luk-Zi se nos revela como una mujer cuanto menos, interesante y adelantada a su tiempo. He disfrutado y devorado con mucho interés las páginas en las que ella ha sido la gran protagonista, que fueron muchas, para mi satisfacción.

Después está el apartado donde los sentimientos ocupan un puesto privilegiado. Seremos testigos mudos del amor que se profesan Fong Dak-Fat y Luk-Zi, quienes a lo largo de los años se amaron profundamente, a pesar de la distancia. A lo largo de su vida matrimonial, podrían contarse con los dedos de una mano los meses que pasaron juntos en los tres períodos diferentes en los que él volvió a China, tras su marcha a la Montaña del Oro, momentos que le sirvieron poco más que para engendrar a sus tres hijos. Nunca dudaron de la reciprocidad de su afecto y él se dejó la vida en el empeño por ofrecer a su familia todo tipo de atenciones. Pero también seremos conscientes de cómo algunos no consiguieron sobrevivir a sus anhelos, de cómo se esfumaron los lazos que un día parecían imposibles desatar.

Y si atractiva puede resultarnos la personalidad de esta pareja, no menos fascinante resulta la de sus hijos: los dos mayores que llegados a la adolescencia emprendieron el mismo camino que en su día acometiese su progenitor, aunque una vez en Canadá, cada uno optase por un tipo de vida diferente; o la menor –Fong Gam-Sau- que dedicó su vida a ejercer como maestra para ofrecer a sus compatriotas la formación que no podrían conseguir de ninguna manera, al carecer de recursos.



Aunque el tema principal de la novela sería el de la emigración masiva de unos chinos capaces de atravesar océanos para huir de la miseria en pos de conseguir la prosperidad y riqueza suficiente para proteger a los  familiares que dejaron en su país de origen y de cómo fueron utilizados en los trabajos más penosos, meramente como mano de obra barata, como pudo ser en la construcción del Ferrocarril del Pacífico, ya que no se reparó en el peaje que pagaron con sus vidas para beneficio de sus promotores, hay otros tantos, porque este colectivo se implicó de lleno con las revueltas políticas y sociales de la época, asistieron a dos guerras mundiales y descubrieron, asolados, como su mundo se venía abajo tras el derrocamiento de la Dinastía Qing y el establecimiento de la República China.




CONCLUSIONES:
Sin lugar a dudas, El sueño de la Montaña del Oro, es la mejor novela de cuantas he leído en lo que va de año, que son unas cuantas. He disfrutado con el contenido, con el fondo y con las formas, pero también con el momento histórico en el que se desarrolla, que además me ha ofrecido la posibilidad de ampliar conocimientos de una cultura que siempre me ha atraído. Sus personajes son una delicia, al estar trabajados con esmero y dedicación. ¿Qué más se puede pedir?

En definitiva, una novela imprescindible que no deberías perderte.





lunes, 21 de mayo de 2012

CATAS LITERARIAS (3)

Comienzo la semana con uno de los diez libros que se sorteaban en el blog De tinta en vena, al apuntarme al sorteo previo para participar en la Lectura Conjunta que está organizando Carmina. Se trata de El oráculo de los peces, de Ángeles García.

Os dejo la sinopsis, por si os apetece apuntaros:

«Aprovecha que estás con los peces sabios. Cuéntales tu historia. Ellos sabrán responderte.

            ―¿Y de qué manera me responderán? ―preguntó Alexis.

            ―Moverán esas piedras del fondo. Formarán con ellas una figura para que interpretes tú la respuesta. Pero hay que darles tiempo. Trabajan de noche, como todos los sabios.»
El oráculo de los peces es una hermosa fábula sobre el amor. Una bella novela que te cambiará para siempre y te hará soñar. Un relato enternecedor y sensible que te llegará a lo más hondo.  Si disfrutaste con Laurent Gounelle y No me iré sin decirte adónde voy, te emocionarás de nuevo.

Tengo entendido que es fácil de leer, la típica novela sin grandes pretensiones cuyo única finalidad es la de entretener. Y tú, ¿qué estás leyendo?

martes, 15 de mayo de 2012

TIEMPO DE ARENA, de Inma Chacón



DATOS TÉCNICOS:

Título: Tiempo de Arena
Autora: Inma Chacón
Editorial: Planeta
ISBN: 978-84-08-10483-4
Páginas: 436
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta




No voy a negar que sin conocer exactamente la trama de Tiempo de Arena, uno de los acicates que me permitieron abordar su lectura fue que Tatty, del blog El universo de los libros, propusiese la Lectura Conjunta de la misma, dentro de un apartado en el que cada blog podía decidir entre dos obras que, en principio, habían sido catalogadas como sagas familiares. Cada participante era libre de elegir entre una de las dos o bien ambas.

Llegados a este punto, quiero señalar que, desde mi particular criterio, esta novela no es una saga familiar y, en este sentido, tengo que decir que no me ha parecido que se pueda catalogar como tal. Es verdad que en ella se dan cita varios personajes de diferentes generaciones de una misma familia, pero, lo entiendo como algo puramente casuístico; es decir, la acción se desarrolla en un momento perfectamente determinado (desde 1896 hasta 1922), momento en el que conviven las auténticas protagonistas de la novela: las tres hermanas Camp de la Cruz: Mariana, Munda y Alejandra, junto con Xisca, hija de la primera. Obviamente, sólo por eso, ya nos encontramos con una generación, de acuerdo, pero bajo esta premisa, cualquier historia en la que se den citan padres, hijos o nietos tendría esta misma consideración y, sinceramente, no creo que lo sea. También se menciona en ocasiones a los padres de las tres, pero lo entiendo que como una simple referencia, sobre todo cuando estamos hablando de una familia aristócrata. También tenemos el hecho de que Xisca haya tenido descendencia, pero esto también es puramente circunstancial, porque esos niños sólo son un objetivo, una excusa sobre la que construir una historia, pero no participan en la trama como tales. Por ello, lo que intento explicar con esto es que para que una novela se defina como “saga familiar”, en ella debería situarse la acción durante cada uno de los períodos de tiempo correspondientes a cada una de las generaciones que aparecen en la misma, relevándose alternativamente los descendientes que se convierten en protagonistas de cada período.



LA AUTORA:
Biografía de la autora según la web de Planeta

Inma Chacón (Zafra, Badajoz, 1954). Es doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de Documentación en la Universidad Rey Juan Carlos. Ha sido decana de la facultad de Comunicación y Humanidades en la Universidad Europea. Fundó y dirigió la revista digital Binaria: Revista de Comunicación, Cultura y Tecnología. La princesa india fue su primera incursión en el mundo de la narrativa, a la que siguieron Las filipinianas y Nick, una novela juvenil donde se cuenta una historia de amor a través de la red. También ha publicado los poemarios Alas,Urdimbres y Antología de la herida.




ARGUMENTO:
Cuando en su lecho de muerte Xisca clama por sus hijos, los allí congregados no salen de su asombro, ya que ninguno de los presentes tiene conocimiento de que la muchacha haya tenido descendencia. A pesar de que su madre niega la evidencia, sus tias, Munda y Alejandra, intuyen que ningún moribundo miente en sus últimos instantes antes de enfrentarse a la muerte, por lo que deciden investigar por su cuenta.

Este es el origen de una historia deslumbrante, donde conoceremos las vicisitudes que a lo largo de su vida acontecerán a las hermanas Camp de Cruz, hijas de un aristócrata español afincado en Manila tras volver de tierras filipinas. Seremos testigos, además, de los cambios y transformaciones que surgieron en España durante ese periodo histórico comprendido entre finales del siglo XIX y principios del XX, en el que, entre otras cosas, perdimos lo último que nos quedaba del imperio colonial: Cuba y Filipinas, del mismo modo que seremos partícipes del cambio de mentalidad en la sociedad española, personificado en las figuras de Mariana y Munda, ya que mientras la primera intenta mantener las viejas costumbres, con la participación de la Iglesia, la segunda luchaba contra las desigualdades sociales, la oligarquía o la violencia de género, entre otras causas.



EL TÍTULO:

Como la mayoría de vosotros sabéis, para presentarse al Planeta los escritores envían sus manuscritos utilizando un pseudónimo, también en lo concerniente al título de la obra, éste no suele ser el definitivo. Pues bien, Inma Chacón firmó esta novela como “Manila” y la tituló como “La flor del Nilad”. En la novela se explica perfectamente la relación entre este arbusto y la capital filipina de la que es originario, otro motivo añadido por el que os aconsejo que la leáis, porque por mucho que yo me esfuerce, ella lo supera con una maestría innegable, aunque no puedo resistirme a deciros que tiene mucho que ver con la etimología del nombre de la ciudad: Maynila es la derivación de la frase en tagalo “May nilad”, cuyo significado es:  "(donde) hay nílad".

Pero, sin lugar a dudas, me quedo con el título definitivo, cuyo significado viene a resumirse de este párrafo:

“El pasado sólo es arena depositada en el globo inferior de un reloj. Tiempo de arena silenciosa y quieta, que sólo tiene sentido si una mano la hace girar y le devuelve el movimiento.” (Página 411)



IMPRESIONES:

Hace unos días os comentaba en la reseña que publiqué sobre El tiempo mientras tanto, de Carmen Amoraga que suelo huir de todo lo que huele a premio, aunque cuando se trata del Planeta, confío más en los finalistas que en los ganadores. Y, en ambos casos, he de reconocer que tanto esta novela como la finalista del 2010 avalan mi percepción, porque, sinceramente, Tiempo de Arena me ha cautivado. Dicho lo cual, explicaré los motivos:

En primer lugar, tengo que reconocer que la novela me ha gustado por muchos motivos. Es verdad que a veces nos gustan más unas novelas que otras por los temas que tocan; es decir, si éstas pertenecen a géneros por los que sentimos debilidad, el resultado siempre es positivo (a no ser que la novela sea un horror, claro), mientras que si tocan temas que normalmente no nos atraen, será preciso que se conjuguen otras circunstancias. Pues bien, puedo asegurar que Tiempo de arena puede cumplir las exigencias de cualquiera, porque así como que a lo largo de sus páginas disfrutaremos de una historia redonda, rica en matices, está escrita de una manera soberbia, por lo que aunque tus preferencias no se inclinen por lo histórico, por ejemplo, eso será anecdótico, porque la riqueza narrativa te seducirá desde el primer momento.

Y aunque he mencionado el tema histórico, no significa que la novela deba etiquetarse como tal, si bien es cierto que se desarrolla en una época muy particular de la historia de España, precisamente en el momento en el que Filipinas se levanta contra los colonizadores españoles, es cuando la familia Camp de la Cruz decide volver a España, huyendo de la guerra. Corría el año 1896 y, durante veintiséis años, asistiremos de la mano de esta familia a los sucesos y las transformaciones que vivió el país. Pero, sin lugar a dudas, hay un tema en la novela que me ha motivado especialmente: el de la masonería femenina. En condiciones normales, la masonería a nivel general, siempre me ha parecido lo suficientemente atractiva como para que cualquier novela que la trate me gane de antemano, posiblemente por mi desconocimiento sobre el tema, que hasta el momento se limitaba a poseer vagas nociones que me llevaban a considerarla una secta y pocos más, aunque de los tiempos del franquismo sabía de la represión que habían soportado los participantes en estas sociedades, así como que no hace tanto tiempo había sido legalizada. Pero claro, daba por hecho que sus integrantes siempre eran hombres, por lo que conocer que las mujeres también podían ser miembros de diferentes logias, o que éstas se agrupasen en mixtas, femeninas y masculinas ha sido todo un descubrimiento. También me ha resultado muy interesante conocer los ritos de iniciación o como despiden a sus difuntos, entre otras cosas.
  
Del mismo modo que la ambientación está cuidada meticulosamente, ocurre lo mismo con los escenarios. La acción transcurre principalmente en Toledo (el coto privado de Mariana), donde se encuentra el Palacio de los marqueses de Sotoñal y residencia oficial, por tanto, de la hermana mayor a la muerte de su abuela, que sobrevive al marqués y Madrid, donde se trasladan a vivir Munda y Alejandra a un palacete heredado por la primera en el Paseo de la Castellana. De ambas ciudades conseguimos hacernos una idea más o menos definida. En mi caso, aún conociendo bastante bien la ciudad imperial, he disfrutado un montón paseando con Alejandra por ese Madrid de principios de siglo; esas idas y venidas desde la estación de Atocha, atravesando el Paseo del Prado, la Plaza de Cánovas del Castillo (donde se encuentra la fuente de Neptuno), hacia Cibeles, donde nace el Paseo de Recoletos para llegar al de la Castellana me recordaban a otras caminatas con las que en su día disfruté narradas por Galdós en Fortunata y Jacinta, por encontrar similitudes en el brío descriptivo utilizado por ambos autores y a quien Chacón no debe envidiar nada por encontrarse su pluma a la misma altura. También disfruté con las descripciones de Durango, en particular con la leyenda de Mari, la Dama de Amboto (Anboto en euskera), por la belleza plástica con la que Inma Chacón ha sido capaz de contagiarnos.


¿Y qué puedo decir de los personajes cuando al finalizar la novela y cerrar el libro tienes la sensación de que has conocido a unas personas a las que crees conocer profundamente y a las que te niegas a dejar relegadas en una estantería durmiendo el sueño de los justos? Pues bien, empezaré haciendo una breve descripción de las cuatro protagonistas, aunque os aseguro que el elenco masculino está perfectamente representado y tiene un peso específico en la trama.  Y hablando de estas mujeres, hay una característica del carácter de las cuatro que es común a todas: son indomables, cada una a su modo, gracias al empeño que la autora ha puesto al describirlas psicológicamente, consiguiendo que conozcamos su mundo interior, desde sus más íntimas emociones, hasta sus bajas pasiones o los sentimientos más puros que puedan albergar.

Mariana: La mayor de las hermanas, sobre la que recae la titularidad del marquesado de Sotoñal. Como consecuencia de ello, sus actos –acertados o no- siempre van encaminados a perpetuar su linaje. No tiene escrúpulos, ni siquiera ante su hija, a la que no duda en ofrecer en matrimonio como si de un trofeo se tratase para poder mantener su patrimonio. Es altiva y arrogante, pero también indomable.

Munda: Es la mediana de las hermanas y la favorita de su progenitor. Su nombre real es Claramunda. Desde bien joven decidió huir de la hipocresía y los convencionalismos sociales. Siendo una adolescente se inició en la masonería, con la aprobación de su padre que también practicaba esta doctrina. Vive en un mundo utópico, diseñado a su medida, donde la maldad no tenía cabida. Terca e ingenua, dedica su vida a la lucha contra las desigualdades sociales y a esperar al hombre del que se ha enamorado en Manila, porque es indomable.

Alejandra: Es la menor, la que intenta derribar muros para crear puentes entre sus hermanas, que caminan por veredas paralelas. Acostumbrada a convivir con sus desencuentros, se decanta por seguir la senda abierta por Munda, trasladándose a vivir con ella a Madrid, donde se convertirá en una de las primeras abogadas del país, aún a sabiendas de que nunca podrá ejercer, porque las leyes no lo permiten. Es fuerte y con profundas convicciones, porque es indomable.

Xisca: Es hija de Mariana, su nombre completo es María Francisca, aunque sus tías prefieren dirigirse a ella por su diminutivo. Tuvo un hermano, que murió tiempo atrás, por lo que es la sucesora natural del marquesado. De carácter introvertido, es bastante tímida y apocada, motivo por el que es humillada en público y en privado por su madre. Con el tiempo descubriremos que más allá de esa falta de seguridad en si misma, Xisca es una mujer con una tremenda fortaleza mental, porque es indomable.

Y como decía, el plantel masculino también está perfectamente perfilado y la actuación de cada uno de ellos permite alimentar no sólo la historia principal en que se basa la novela, sino la intrahistoria, visible y variable. De ese modo, nos encontramos con el ausente Marqués de Sotoñal (muere días antes de que las protagonistas lleguen a España, que es el inicio real de la novela), un auténtico vividor que a pesar de haberse casado profundamente enamorado de la madre de las protagonistas, a lo largo de su existencia tuvo unas cuantas amantes, hasta el punto de que su esposa murió de pena al conocer sus amoríos con una de ellas. Su gran afición por la música le hizo recalar en Manila, donde le ofrecieron el puesto de organista en la catedral. O con Don Ramón, el coadjutor de la catedral de Toledo, fiel adlátere de Mariana, con un afán desmedido por el poder que le lleva a urdir las tramas más viles en nombre del decoro; o los hermanos Sánchez Mas: uno, prometido de Alejandra y a quien ésta dejó plantado ante el altar el día de su boda y el otro que lo intentó, sin conseguirlo, con Xisca, inhumano y vengativo como pocos, capaz de albergar un odio visceral sin paliativos. En la parte más amable, conocemos a Manuel, el eterno enamorado de Munda, que lucha en su país primero como participante en la revolución por la consecución de la independencia de Filipinas y después contra los Estados Unidos; o Zhuang, el eterno enamorado de Alejandra, desde la nochevieja de 1899 en que se conocieron en un baile de disfraces.

Escrita en tercera persona, la narración tiene la peculiaridad característica de la novela contemporánea, como es el hecho de que el relato de los acontecimientos no es lineal, por lo que nos enfrentamos a un continuo ir y venir a lo largo del presente y el pasado, así como con numerosos excursus o desviaciones en la historia. ¿Y qué tiene de bueno el utilizar esta técnica a la que podríamos denominar “de zigzag”? Pues, simplemente, que el misterio está garantizado desde el principio hasta el final y que sólo si el autor domina la técnica, se consigue como lo ha hecho Inma Chacón. Porque esta técnica es bastante complicada a priori (hay que tener en cuenta que no se recurre a ningún recurso  como el flashback que facilitarían bastante la labor). A todo ello, habría que añadir el intachable estilo del que hace gala la autora a lo largo de la novela, donde quiero destacar su exquisita prosa por amena y su vocabulario, escogido y perfecto, rescatando muchos vocablos que han perdido su función por su desfase con respecto a la actualidad, como obsoletas puedan resultar determinadas costumbres, pero que en este momento histórico en que se desarrolla la trama, se agradecen.

En la novela se alternan descripciones y diálogos, predominando las primeras. En cuanto a ellas, tengo que admitir que me ha maravillado el estilo y la fuerza narrativa de Chacón. Da igual que nos describa un lugar, un sentimiento, una situación:

“Durante un rato permaneció abstraída, contemplando el patio central, repleto de columnas unidas entre si por arcos de herradura. Las ventanas del corredor del primer piso se encontraban protegidas por celosías de madera cuyos dibujos representaban lazos y cintas.

Se mirara a donde se mirase, la visión de los lazos era inevitable: de madera, de ladrillo, de yeso, de mármol y de cualquier otro material; inundándolo todo, trepando por los rincones para adueñarse de cada espacio que encontraban vacío, imponiéndose a la vista.

Lazos que aprisionaban, que amordazaban, que dolían. Ataduras de las que Munda siempre había querido liberarse” (Página 74).





CONCLUSIONES:
Creo que a lo largo de la reseña he explicado lo que Tiempo de arena ha significado para mí. A estas alturas sólo puedo reiterar que es una novela fascinante, en toda la extensión de la palabra, que te deja colmada en todos los sentidos, porque destila arte y oficio en cada una de sus páginas. Y lo es por diferentes motivos: se desarrolla durante un momento histórico apasionante, los personajes están perfectamente perfilados y los escenarios están minunciosamente detallados, a lo que hay que añadir una prosa impecable, que nos recuerda por qué la literatura es una de las bellas artes.



A continuación añadiré los “enlaces” correspondientes a las reseñas que se han publicado de esta novela. Espero que Tatty me perdone el que sólo lo haga con las relativas a Tiempo de arena, a pesar de que esta Lectura Conjunta lo sea por partida doble, ya que los blogs que participan también lo hacen con la novela El legado: La hija de Hitler, de Blanca Miosi, pero entiendo que Inma Chacón se merece una Lectura Conjunta por méritos propios:

Dolores, del blog Mientras duermen 
Laky, del blog Libros que hay que leer 
Isi, del blog From Isi 
Lupa, del blog Acurrucada entre letras
Carla, del blog Confesiones de una librófila
Blair, del blog Mis lecturas de cabecera
Ismael Cruceta, del blog Cajón de historias
Tizire, del blog El lado frío de mi almohada
Margari, del blog Mis lecturas y más cositas
Cartafol, del blog O meu Cartafol
Dsdmona, del blog El mundo de Dsdmona
Almu, del blog Los libros de Almu
Mila, del blog La vida en libros
Consuelo, del blog El costurero lacado
Eva, del blog Los libros de Eva, the reading coach
Tatty, del blog El universo de los libros