viernes, 28 de diciembre de 2012

EL PUENTE DE LOS ASESINOS, de Arturo Pérez-Reverte



DATOS TÉCNICOS:

Título: EL PUENTE DE LOS ASESINOS
Colección: Las aventuras del Capitán Alatriste
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: Alfaguara
ISBN: 978-84-2040-709-8
Páginas: 384
Presentación: Tapa blanda





Tengo, desde hace años, una deuda de gratitud con Pérez-Reverte. A pesar de que haya habido veces en que sus novelas me han crispado los nervios o, simple y llanamente, me han decepcionado. Pero han sido la famosa excepción que confirma la regla porque me ha hecho pasar tantos buenos ratos que no puedo menos que declararme rendida admiradora. Que eso no quiere decir que comulgue con todo lo que escribe, dice y cuenta, por supuesto que no, pero me encanta encontrarle en sus artículos de El Semanal o cada vez que publica un nuevo libro. Una de las habilidades que más le admiro es la capacidad para crear personajes con los que empatizas por fuerza o a los que te dan ganas de adoptar, literalmente. Porque a mí me ponen de párroco a Lorenzo Quart (tal y como él lo describió, no como lo sacaron en la tele, que era para llorar) y hasta le coreografío el cumbayá.


Pero de todos sus personajes, con diferencia, mi favorito es Diego Alatriste desde la primera página que leí sobre sus aventuras. Me fascina la facilidad con que Reverte te sumerge en la historia, lo bien que nos describe las calles, los paisajes y las gentes de esa España, dueña del mundo, que se desmoronaba y que luchaba sola contra todo y contra todos. Alatriste es uno de mis héroes “románticos” (esos que luchan a capa y espada que tanto me gustan), aunque no lo sea en absoluto. No es idealista, ni tiene altas miras, ni una dama a la que adorar. Mata y se arriesga por dinero, alquila su espada al mejor postor y cuando las cosas vienen mal dadas vuelve a alistarse en el ejército, dónde al menos tiene la esperanza de conseguir subsistir.


Su denominación de capitán no se corresponde en absoluto con la realidad, ya que jamás ha alcanzado este rango. Pero muchos de sus compañeros de armas y fatigas le dieron los galones en una batalla terrible y sangrienta en la que él los lideró y los puso a salvo. Es duro, sonríe poco, tiene una visión negra y pesimista de la vida, sabe ser cruel, mata sin pestañear, pero a pesar de todo tiene un código ético propio (a veces espeluznante) que sigue a rajatabla. Sólo se permite ciertas licencias tiernas con Iñigo Balboa, su protegido, y con alguna dama. Pero cuando es fiel y leal a algo lo es hasta la muerte. No es en absoluto una compañía recomendable, pero sí segura si las cosas vienen mal dadas. Qué le voy a hacer, no puedo evitar tenerle un cariño tremendo.
  


NÁPOLES, ROMA, MILÁN, VENECIA

Estas cuatro ciudades, de gran importancia estratégica, militar y económica en el siglo XVII, van a ser el escenario que recorramos de la mano de los protagonistas, rumbo a su misión final. Para Iñigo Balboa, que ya tiene 18 años, la visión de estas grandes orbes le supone abrir los ojos a una realidad que no conocía, pero al mismo tiempo un orgullo desmedido, como demuestra refiriéndose a Milán (entonces española):

“Durante años, la ingeniería bélica había puesto allí lo mejor de su inteligencia: todo eran muros, torres, fosos y baluartes. Y si en mi larga y azarosa vida sentí a menudo el orgullo insolente de saberme español, soldado de una monarquía dueña de medio mundo y temida del otro medio, aquella ciudad, monumento al poder militar, cima de nuestra fuerza y nuestra soberbia, me espoleaba como ninguna el sentimiento”.

Reverte nos muestra las cuatro ciudades con una prolijidad espléndida, mostrándonos sus calles, sus barrios más oscuros, sus monumentos, su grandeza a veces levantada sobre pies de barro. La labor de documentación, una vez más, es brillante, no resulta difícil imaginarnos, siguiendo sus palabras, cómo eran en aquellos años convulsos, con una apariencia tan lejana a lo que son hoy día. Sobre todo en el plano de la higiene, que debía brillar por su ausencia. Ahora vemos ciudades limpias, iluminadas, con los monumentos más o menos impecables, con edificios cuidados. En el XVII los grandes monumentos estaban ahí, pero no la luz. Las calles eran oscuras y tétricas, pestilentes casi siempre y peligrosas a cada paso. La porquería acumulada y los “lanzamientos” fecales a la calle debían ser, como poco, desagradables. Lo extraño es que no hubiese más epidemias de las que había.
A través de las páginas de “El Puente de los Asesinos” (título que hace referencia a un puente que cruza uno de los canales de Venecia, que podría ser el actual puente de Rialto) pasearemos por las cuatro ciudades siguiendo al Capitán Alatriste y al plan que puede costarle la vida. Un plan en el que se ve inmerso por su amistad con Francisco de Quevedo y con el que, de salir bien, le reportaría ganancias inesperadas, pero que cuenta con tantas puertas traseras y tantos implicados que casi es una utopía. A pesar de todo Alatriste aceptará participar en él y sellará su compromiso con una copa de vino:

“Entonces recordó el viejo refrán: cuando al soldado le dan de beber o está jodido o lo van a joder”



LA CONJURA VENECIANA (HASTA DÓNDE SE PUEDE CONTAR)

El Capitán Alatriste e Iñigo Balboa atracan en Nápoles tras una incursión en la costa griega y una “refriega” naval con los turcos. Allí el capitán es requerido para que acuda a una extraña reunión en la que, para su sorpresa, está su querido amigo Francisco de Quevedo que a veces trabaja como espía (siempre y cuando no esté exiliado de la corte por tocar las narices a quien no debe, como era muy habitual) para el rey español. Quevedo le cuenta que se está preparando un golpe de mano en Venecia, encabezado por el Duque de Osuna, para derrocar al Dogo (el gobernante de la república veneciana) y poner en su lugar a otro más “propicio” para la causa española. Venecia no tiene demasiados amigos entre las monarquías europeas, debido a su costumbre de estar siempre al sol que más calienta pero sólo para su propio beneficio, pero su posición estratégica y sus abundantes riquezas la hacen muy apetecible.

La preparación de esta conjura, que tiene ramificaciones políticas muy importantes, llevará a Alatriste a Roma, en primer lugar, para empezar a conocer el modo en que se va a llevar a cabo. Allí, para su asombro y disgusto, descubre que en el plan está incluido Gualterio Malatesta (como diría el actor secundario Bob, de los Simpsons, su eterno archienemigo), con el que tiene que sellar una paz efímera para llevar a buen fin la misión encomendada. La aparición de Malatesta es una desagradable sorpresa, ya que todo el mundo le daba por muerto tras su participación en el atentado contra Felipe IV. Iremos viendo como esa sorpresa es aún mayor de lo que parecía al principio.

Después viajarán a Milán, para encontrarse con los hombres que van a formar parte, junto con Alatriste e Iñigo, de la conjura. Por suerte, muchos son conocidos y de confianza del capitán, como Sebastián Copons y el moro Gurriato. Hay muchos implicados en la altas esferas, pero Alatriste verá claro desde el principio que esos nobles señores, si algo sale mal, se irán de rositas y los únicos que arriesgan el cuello son los soldados que estarán en las calles, como de costumbre. A pesar de todo, los planes maduran para llevarse a cabo y todo parece rodar de acuerdo con ellos, especialmente tras llegar a Venecia. Aunque muchas veces las cosas no son como parecen ni se llevan a cabo como se ha previsto.


  

LOS VIEJOS ANTAGONISTAS

Como cualquier héroe que se precie, Alatriste tiene un antagonista al que se encuentra unido desde el primer libro: Gualterio Malatesta. Malatesta es también un sicario, un asesino a sueldo sin piedad y sin ningún escrúpulo aunque quizá lo que le diferencia de Alatriste es que no tiene moral. Hay cosas que Alatriste jamás haría y que Malatesta ni se las piensa. Con todo, ambos tienen muchas cosas en común y en este libro las iremos descubriendo, así como ciertas curiosidades del italiano que a Alatriste, incluso, le causan sonrisas irónicas. Ambos tendrán ocasión de hablar más de lo que nunca lo han hecho y se descubrirán más viejos y más desencantados, aunque jamás se darán la espalda el uno al otro: se conocen demasiado bien.
La apariencia física de Malatesta, todo de negro, enjuto y con cicatrices en la cara siempre me ha traído a la mente la imagen de Rochefort, el enemigo de D’Artagnan, algo que quizá no es demasiado sorprendente debido a la admiración que Reverte siente por la obra de Dumas.
Por su parte, la relación de Iñigo con Alatriste ya no es la del niño que admira sin reservas al capitán, al que consideraba un ídolo, una figura invencible y épica. Iñigo ya es adulto, ha madurado rápido y ha visto lo peor y lo mejor de su época y de sus hombres. Ya no acepta las órdenes sin rechistar, aunque su cariño y admiración por el capitán siguen ahí. Incluso discutirá algunas de sus decisiones o se indignará por ciertas cosas que Alatriste se ve obligado a hacer y que a Iñigo le repugnan. Pero jamás se cuestiona permanecer a su lado, a pesar de todo. Incluso vuelve a recordar emocionado mientras se planea la conjura (y consigue emocionarme a mí también) las últimas horas que pasó con él, años después de lo que están viviendo en Venecia, luchando en la batalla de Rocroi, la última del capitán. 



ALGUNAS FRASES CON MUCHO FONDO

Otra de las habilidades de Reverte es escribir frases que a veces son martillazos, pero que están rodeadas de razón y, muchas veces, de una belleza impensable. Y “El Puente de los Asesinos” no iba a ser una excepción.
“Conscientes de sí mismos y de lo que representaban, quienes allí gobernaron durante siglos se habían propuesto legar su grandeza y memoria a las generaciones futuras. Me pregunté con envidia qué iba a quedar de nosotros, los españoles, con el oro y la plata de las Indias yéndose en guerras exteriores, en toros y cañas, en festejos y cacerías de reyes y nobles. Con nuestro vasto imperio disuelto en orgullo, latrocinio y miseria.” (Iñigo ante la visión de Roma).

“Alguien dijo o escribió, que en aquellos tiempos famosos y terribles, los españoles peleamos todos, desde nobles hasta labriegos. Y era cierto. Unos lo hicimos por hambre de gloria y dinero, y otros por hambre de verdad... (....)... En todas las tierras y climas próximos o lejanos, bajo nieve, sol, lluvia o viento, huestes de españoles pequeños y recios, barbudos, fanfarrones, valerosos y crueles (....) amotinados a trechos y con las pagas atrasadas o sin ellas, seguimos a nuestros capitanes bajo las rotas banderas, haciendo temblar al mundo entero”.
“No era Alatriste, sin embargo, hombre inclinado a admirar curiosidades ni asombros (...) Ni siquiera a la música resultaba sensible. Sólo al teatro, al que como español era aficionado. (...) El resto de las cosas las ordenaba en función de su utilidad práctica, elemental. Casi espartana. Educado a sí mismo en el despojo de la guerra y los desastres, se aderezaba con poco: cama si la había, una mujer en ella cuando era posible y una espada con la que labrar el sustento”.
“Alcancé grados militares y obtuve mercedes cortesanas. Pero durante toda mi vida, en cuanto papel pasó por mis manos, firmé siempre, incluso siendo jefe de la guardia real, como alférez Balboa. La graduación que tuve en Rocroi el día que vi morir al capitán Alatriste”.


¿RECOMENDABLE? SIN DUDA

Claro que lo recomiendo, no sólo para los seguidores del Capitán Diego Alatriste, sino para todos aquellos a los que les gusta la recreación histórica, porque no hay que olvidar que la conjura que se recrea en “El Puente de los Asesinos” está basada en la que se planeó realmente por parte del Duque de Osuna y en la que Quevedo intrigó lo suyo para proteger el virreinato de Nápoles y Sicilia.
Hay acción, mucha acción en las páginas del libro y también magníficas recreaciones de las ciudades tal como eran entonces. Hay intrigas, amoríos, enemigos ocultos, duelos y lances a espada, asesinatos... Pero sobre todo tenemos un texto maravillosamente escrito, cuidado con mimo y lleno de escenas casi visuales que nos hacen sumergirnos en la historia desde el principio. Reverte lo ha conseguido de nuevo: he disfrutado de la lectura y de cada uno de los personajes, muy cambiados y más desencantados, pero tan sólidos y vivos como siempre. Creo que sólo nos quedan tres entregas más o al menos eso ha dicho el autor. Habrá que dosificarlas, como el buen vino.



29 comentarios:

  1. Menuda reseña!!! como para resistirse!! La verdad es que no conecto con el autor, es algo personal, pero Alatriste es el único personaje con el que puede que me atreviera y en tan solo dos dias he visto dos reseñas de la saga ¿será una señal? :-) Un besote!!

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  2. Disfruté en su día de esta novela, que acabo de revisar, como he hecho con casi toda la obra de Pérez Reverte al haber terminado su última novela: El tango de la guardia vieja

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  3. Lo tengo en la estantería esperando y espero poder hacerle hueco bien pronto, que las aventuras de Alatriste nunca me han decepcionado. Y no es Pérez Reverte precisamente un autor que me guste mucho, pero con esta saga siempre me convence. Y viendo tu reseña me parece que lo va a volver a hacer.
    Besotes!!!

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  4. Soy una incondiconal de Reverte como a ti me gusta su obra aunque no toda me ha sabido igual, me he encontrado con algún truño, y me gusta encontrarmelo en sus columnas aunque no comulgo con todo lo que hace, porque el hombre es polémico donde los haya y algunas veces las formas le pierden, pero razón lleva la mayoria de las veces más que un santo. La saga Alatriste la tengo un poco abandonada, y no me preguntes porque, porque no te sabría responder, quizás demasiados libros por leer y siempre se quedan los mismos en la estanteria... Una reseña envidiable Moreno de mi alma, como no se podría esperar menos de ti.

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  5. Jolín, pues a ver si me animo con ella porque de Alatriste me quedé en la segunda novela y de ahí no he pasado. Le tengo que pedir los libros a mi hermana y aunque sea colocarlos en la balda de los libros pendientes, porque si no a este paso no los leeré nunca... En fin, que esta nuestra Moreno como siempre escribe que da gusto leerla.

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  6. No hace falta que me empujen para leer al gran Arturo, pero con una reseña como la tuya, sin duda es pecado no hacerlo, las tengo todas y esta falta en mi estanteria por anteponer otros momentos, pero sin duda le llegara su instante. Buen trabajo!!!

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  7. Tengo pendiente releer las primeras entregas para después continuar con las no leídas, en las que se incluye esta novela, que por lo que cuentas incluye una parte histórica importante y sé que me hará disfrutar, pues como ya he dicho varias veces nací junto a la Plaza Mayor de Madrid, y sus calles y rincones me gusta recorrerlos en las obras que leo, y aunque aquí se aleje de ellas seguro que hay alguna referencia,
    besucus y gracias por esta reseña tan detallada

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  8. De Pérez-Reverte solo he leído "El asedio" y francamente, me decepcionó mucho, tan solo me gustó su prosa (escribe muy bien) pero la historia no terminó de convencerme ni desde el punto de vista histórico, ni desde el amoroso ni desde el misterioso, tanto que se me quitaron las ganas de leer alguna otra obra suya, pero como Kayena solo hay una, igual y todo le doy una oportunidad a este libro. Besos.

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  9. He leído alguna novela de reverte pero ninguna de Alatriste, no me llaman mucho pero últimamente estoy leyendo muchas reseñas positivas de esta serie y tal vez me decida a empezar.
    Besos

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  10. A ver si me animo con Reverte que no he leído nada suyo, aunque no sé si precisamente es de mis géneros preferidos, pero tal y como lo pintas como para resistirse. Besos.

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  11. Ainsssss nuestro Pérez Reverte. Tengo que reconocer que no he leído toda su obra, pero es de esos escritores que casi siempre consigue atraparte, y rendirme a sus pies. Sí me declaro una de sus fans. Esta es la única entrega del Capitán Alatriste que me falta por leer y, sin duda, tengo que remediarlo. Un beso.

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  12. Tengo pendiente su lectura de esta última entrega. He leído los otras 6 y me han fascinado y atrapado.
    Pero se publicó en un momento bastante apretado de lectura.
    Le tendré que buscar un hueco para que no se me vaya la serie.
    Magnífica reseña.
    Un saludo y buena entrada de año.

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  13. Leí los primeros libros de Reverte, pero nunca he leído nada de la saga de Alatriste aunque las historias de capa y espada siempre me han parecido muy emocionantes. El autor se me fue haciendo antipático con el tiempo y gracias a sus declaraciones, pero no descarto alguna vez atreverme con este personaje.
    Un saludo.

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  14. Me ha dicho un amigo que es fan de Alatriste, que "El puente de los asesinos" es la mejor novela del capitán que ha leído nunca. Y lo dice alguien muy fan, que conste. Oye, me encanta tu frase sobre Lorenzo Quart, ¡¡qué bueno, Kayena!! jajajaja!! Pero es que era para eso y más ;-) Un besote.

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  15. Aún no me he animado con el autor, ayer mismo lo comentaba con Isi, a ver is en 2013. Besos ¡andaluces!

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  16. Una reseña impecable, sin duda! Recuerdo que empecé hace algunos años a leer esta serie pero no me emocionó demasiado y la dejé... Quizás debería reconsiderar volver a darle una oportunidad. 1beso!

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  17. Hola Kayena,
    Pues el otro día se lo comentaba a Carmen. No me gusta este autor, me autoinculpo por supuesto pero es que no me llama. He leído bastantes de sus libros pero nada, quizás haya elegido siempre mal. Un beso.

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  18. Y a mí que este hombre me da perecilla...

    Besotes

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  19. No he leído nada de este autor, pero siempre digo que algún día le daré la oportunidad a sus personajes, aunque sea para imaginar a Viggo como cara de Alatriste.
    Besos.

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  20. La leí hace unas semanas y la verdad es que me encanto aunque no me gusto tanto como sus predecesoras.

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  21. Hola kayena, una reseña muy elaborada como es tu costumbre. ¡Desde luego no entiendo cómo no había más epidemias en aquella época!
    Me has convencido de que Pérez-Reverte y su personaje Alatriste me pueden gustar.
    Un abrazo y feliz 2013!!

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  22. Coincido contigo en lo de Lorenzo Quart. Son fan de Pérez-Reverte en general desde que era adolescente y de su saga de Alatriste en particular desde el primer libro. Este último, además, es uno de los que más me ha gustado por la relación que se establece entre Malatesta y Alatriste, que es uno de los aspectos más interesantes de toda la saga.

    Besos

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  23. Alatriste es una de mis "mascotas" literarias. Quizá porque dentro de esa dureza de pedernal que le adorna hay mucho más. Y sobre todo porque es valiente, una cualidad que admiro mucho en los hombres. Me encanta estar aquí de nuevo y más con la reseña de una novela que me gustó tanto. Entra bien en 2013, querida mía. Feliz Año Nuevo a todos.

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  24. Con este autor estoy un poco renegada. Tengo este libro en casa y no me animo, aunque después de tu reseña creo que puede ser un buen libro para cogerme otra vez a este autor.
    Saludos!!!

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  25. Pues a mi me pareció muy normalito, con un cierto toque a lo Dumas en algunas escenas, no le encontré la vieja chispa de antaño.
    Besos

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  26. Pues fíjate que a mí esta serie acabó aburriéndome. El primer libro me gustó, quizás el segundo también, pero luego..., creo que la dejé en el cuarto, o quizás el quinto, ni sé...
    Pérez Reverte fue, en tiempos, mi autor favorito pero luego me cansé un poco de tanta guerra y tanto mar y no he leído sus últimas novelas. Quizás intente recuperarlo con su última novela, ya veremos

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  27. Hola Yolanda, qué reseña tan magnífica. Y que casualidad, hacía años que no leía nada de Pérez Reverte y justo acabo de terminar su novela "La sombra del águila", que como es tan pequeña me la cogí para leer por las noches mientras estoy pasando unos días fuera de casa.
    A mí, Pérez Reverte, me gusta mucho como escribe, a pesar de que mucho de lo que dice me chirría un poco, pero no se lo tengo en cuenta a la hora de leer sus novelas, que es lo que me importa,
    Un beso, ahhhh y me da mucha alegría encontrarme tus reseñas en este blog, una colaboración fenomenal.

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  28. Me lo gané en un sorteo de la editorial cuando se lanzó y no lo he leído, porque no tengo ninguno de los que componen la saga de Alatriste. También tengo El Asedio, tampoco lo he leído. Qué bueno que te gustó tanto el libro.
    Un abrazo y ¡feliz año!

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