jueves, 18 de septiembre de 2014

LA SANGRE DE LOS CRUCIFICADOS, de Félix G. Modroño


DATOS PRÁCTICOS:


Título: LA SANGRE DE LOS CRUCIFICADOS
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida
ISBN: 978-84-7647-681-9                 
Páginas: 352
Presentación: Tapa dura




Mis tiempos no corren propicios ahora pero soy mujer afortunada y tengo amigos maravillosos que en mis momentos más oscuros han acudido con sus sonrisas y su apoyo. Además, a pesar de todo, sé que hay alguien por ahí (muy arriba) que me estaría diciendo que sonriese a la vida y que escribiese, porque es lo que me gusta y me motiva. Así pues, y como decimos las Moreno, ni quinientas palabras más, a levantar la cabeza y a dejar que me llegue la inspiración.
Durante el pasado Sant Jordi uno de los libros que me llegó, fue La sangre de los crucificados,  directamente desde su autor, Félix G. Modroño. Venía firmado con una cariñosa dedicatoria que me hizo la ilusión que os imagináis y un tiempito después, en la Feria del Libro de Madrid, tuve la alegría de poder saludarle personalmente. La edición que yo tengo es de tapa dura (la que más me gusta de largo) y está realmente cuidada así que mejor, imposible. Yo ya había leído de este autor la maravillosa La ciudad de los ojos grises que no me canso de recomendar, pero mi salmantina amiga Sara hacía tiempo que me había hablado con pasión de La sangre de los crucificados y de su protagonista. Además los que me conocéis sabéis de mi pasión por la historia y esta novela conjugaba el misterio y la época del reinado de Carlos II, con un imperio español desmoronándose, así que desde que llegó a mis manos supe que me iba a gustar. Pero vamos por partes.



EL AUTOR: FÉLIX G. MODROÑO

Nacido en 1965 en Vizcaya, pasó allí su infancia y su adolescencia. Posteriormente se licenció en Derecho por la Universidad de Salamanca y pasó a trabajar en el sector financiero. Actualmente vive en Sevilla. Es también fotógrafo y de esa faceta suya publicó “Villalpando, paisajes y rincones” en 2002 como homenaje a este pueblo de Zamora del que son originarios sus padres. También colaboró con la revista gráfica “Paisajes” hasta 2007. Su primera novela fue La sangre de los crucificados, la primera entrega de las aventuras de Fernando de Zúñiga, que se publicó en 2007 y a la que seguiría una segunda novela con el mismo personaje, Muerte dulce en 2009. La ciudad de los ojos grises vio la luz en 2012 y su última obra hasta ahora es Secretos del Arenal, de este mismo año, con la que ganó el premio Ateneo de Sevilla y que saldrá a la venta en un par de meses.


¿Y QUIÉN ES FERNANDO DE ZÚÑIGA?

De origen vasco y nacido en Madrid en 1634, es hijo ilegítimo de Francisco de Zúñiga, VII Conde de Miranda y de Inés Ayala, partera de la corte de Felipe IV. Con sólo 15 años se trasladó a Salamanca a estudiar medicina y en 1659 se casó con Pilar Maldonado con quien tuvo dos hijas y que moriría sólo tres años después de la boda. Esto provocó un cambio de carácter en Fernando y aumentó su interés por las ciencias ocultas. Mantiene buena amistad con la reina regente, Mariana de Austria, ya que ha cuidado en bastantes ocasiones de la delicada salud del rey Carlos II. Tras ser reconocido por su padre en 1669 obtiene el vizcondado del Castañar y empieza a trabajar para don Diego Sarmiento de Valladares, inquisidor general del reino. Un auto de fe al que asiste en 1680 le marca profundamente y deja de trabajar para el Santo Oficio para volver a su profesión de médico y profesor en Salamanca. En ocasiones investiga extraños sucesos en los que sus conocimientos y “sentido común aderezado con intuición” le permiten desvelar. Y en “La sangre de los crucificados” podremos verle por primera vez en acción.

IMÁGENES QUE OCULTAN CRÍMENES

En plena noche y en la puerta del obispado de Zamora aparece la imagen tallada de un Cristo crucificado. Es una imagen de una factura magistral pero el detalle macabro es que su rostro es el de un vecino de la localidad que días atrás apareció muerto con signos evidentes de tortura. Además resultaba ser buen amigo de Pelayo, el criado del obispo que descubre la imagen al abrir la puerta. El obispo mandará llamar a don Fernando de Zúñiga, que ejerce de profesor de medicina en Salamanca, para que acuda a investigar ya que el crimen sin resolver y el rostro de la imagen son un misterio al parecer sin solución.


Ya en Zamora una serie de pistas algo crípticas y encontradas en el lugar en que fue hallado el cadáver que sirvió de modelo a la talla, avisan a Fernando de Zúñiga de que se encuentran con un posible asesino en serie que usa a sus víctimas para plasmar el sufrimiento en el rostro de sus crucificados y darles un realismo extremo. Sus investigaciones sacan a la luz que ya ha matado antes y que volverá a matar, porque así lo avisa en las pistas que ha ido dejando. Este descubrimiento le llevará a seguir un periplo, acompañado por Pelayo, que comenzará en Salamanca, pasará por Madrid y posteriormente irá hasta el monasterio de San José en Las Batuecas y a Sevilla, tras la pista del misterioso y virtuoso artesano, en una carrera contra reloj para evitar un último crimen.


UN ASESINO EN SERIE EN LA ESPAÑA DE CARLOS II

Félix nos introduce rápidamente en la acción. Casi no hay Introducción, el autor nos lleva a la Zamora de ese siglo y aquí es dónde empezamos a ver la fantástica recreación de la época en lo que se refiere a la geografía de las ciudades para que casi podamos “verlas” tal como eran entonces. Eso será aun más palmario en el caso de Salamanca (una de mis ciudades favoritas), llevándonos por sus calles y por sus monumentos más emblemáticos de la mano de Fernando de Zúñiga. Nos es fácil, para los que conocemos la ciudad, reconocerla a cada paso a pesar de que la fisionomía de sus calles entonces era diferente a la actual.

Con un estilo directo, sin alardes ni florituras innecesarias y con un “tempo” en la acción que no decae en ningún momento, el autor nos va llevando de unos escenarios a otros con descripciones justas y muy visuales, en la búsqueda de más pistas que aclaren la identidad del misterioso imaginero que ha tanto a llegado para representar el dolor en la faz de sus crucificados.

El asesino va a ir dejando pistas misteriosas que no son sencillas de resolver, pero los conocimientos de Fernando de Zúñiga y su fina intuición irán sacando a la luz hechos ciertos de lo que sólo parece la persecución de la sombra de un fantasma. Las pistas demuestran que el asesino quiere ser descubierto aunque quizá no antes de terminar su última y mejor obra. Busca, sin duda, el reconocimiento de asociar su nombre a tallas tan hermosas aun a costa de condenar su alma y su vida. Pero, al tiempo, también intenta demostrar que tampoco tiene prisa para ello y sus indicaciones se convierten en un puzle de compleja solución.

Es difícil no simpatizar con el protagonista. Fernando de Zúñiga, alto, cortés, de gran formación y experiencia en su campo, es también muy reconocido. Ya maduro pero conservando atractivo, siempre vestido de negro, jamás volvió a casarse tras la muerte de su esposa a la que mantiene perpetua fidelidad. Adora a sus hijas que, para su desdicha, han decidido ingresar en un convento, lo que le causa un gran dolor personal. Realmente es un detective adaptado a la época que muchas veces se muestra desencantando con los métodos con que se estudiaba la medicina de entonces, lo que le convierte también, y si se me permite la licencia, en alguien un poco “revolucionario”. Ese desencanto le ha llevado a aprender muchas cosas al margen de lo permitido y casi de lo legal, pero ese conocimiento le ayuda mucho en este caso. Interiormente es un hombre abatido por la temprana muerte de su esposa y arrastra una pena interna que no es capaz de superar. Sin embargo es fuerte, sólido, con firmes convicciones y que cuenta con el favor de la madre del rey Carlos II ya que ha tratado al monarca de sus muchas y variadas dolencias.

Pelayo, el otro protagonista principal, me parece, en comparación, un poco más desdibujado como personaje. Parece cobijarse mucho a la sombra de Fernando de Zúñiga. De él se nos cuenta sólo lo justo y muchas veces sus pensamientos ni siquiera aparecen reflejados. Cae bien, desde luego, pero a veces tiene reacciones peculiares, quizá no demasiado lógicas. No deja de ser un adolescente, es cierto, pero no puedo menos que pensar, con todo respeto, que podría sacarse mucho más de este personaje.

En esa España que se deshacía y cambiaba, con el último rey de una estirpe que fue la más poderosa del mundo y que se sabía acabada para el reino y la historia, se mueven los protagonistas tratando de dar caza a un asesino con tanto talento como impiedad. Y se mueven al margen de los avatares que tenían en jaque a España y a toda Europa. Madrid y su corte son sólo una especie de entelequia ruidosa y sucia que Pelayo, en sus días de estancia, va a aborrecer y que Fernando de Zúñiga visita casi sólo por obligación.

La novela me ha gustado mucho y me ha mantenido pegada a sus páginas desde el primer momento. La acción no decae y cuanto más vamos sabiendo sobre el asesino y sus planes, más queremos saber. Si he de señalar algún punto negativo, y esto con muchos matices, es que algunas de las pistas parecen hallarse casi de forma forzada, como si simplemente tuviesen que ser encontradas. Y la resolución de algunos de los enigmas que ellas encierran en ocasiones es oportunamente rápida, como si se buscase el paso siguiente y no perder ritmo. Desde luego si es por ese motivo, nada que objetar. Muchas veces dar explicaciones largas ralentiza y hace que aparezca el síndrome del “autor que sabe mucho y quiere demostrarlo” que puede hacer que ciertas páginas nos resulten insufribles. No es el caso de “La sangre de los crucificados”.


Incluso el final, con esa pequeña “sorpresa” que se viene intuyendo, nos puede hacer esbozar una sonrisa y decirnos “¿por qué no?”. Desde luego, una excelente lectura de puro entretenimiento, muy bien escrita y en la que podemos encontrar una magnífica documentación de la época. Y para los que nos gusta la historia es un deleite. 



miércoles, 6 de agosto de 2014

LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS, de Pilar Muñoz Álamo


DATOS PRÁCTICOS:


Título: LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS
Autora: Pilar Muñoz Álamo
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform
ISBN-13: 978499725506                    
Páginas: 598
Presentación: Tapa blanda





Si es que no tengo perdón. El primer día que Pilar puso a la venta en Amazon Los colores de una vida gris me lo descargué en mi Kindle porque estaba deseando leerlo. Y dicho y hecho: lo devoré con auténtico placer en apenas dos tardes en las que no tenía que trabajar y mis hijos estaban fuera de casa. Se lo comenté a su autora y le dije que en cuanto pudiese le escribiría la reseña para contar a los cuatro vientos cuánto me había gustado. El trabajo me puso en mi sitio sin piedad y tuve que demorarla. Y por si eso no fuera poco se convocó una lectura conjunta del libro por parte de un blog literario en la que participaban bastantes lectores y algunas usuarias de Ciao. Decidí que, al no participar en la convocatoria, no era de recibo que le pisase a nadie su reseña publicando la mía al tiempo, así que lo seguí demorando. Cada vez con más dolor de corazón, todo sea dicho. Pero ya ni puedo ni quiero seguir con tanta espera. Pilar y su maravillosa novela se merecen que os cuente lo que me ha parecido y lo que os espera en sus páginas. Toda una brillante sorpresa.


LA AUTORA: PILAR MUÑOZ ÁLAMO
Mª del Pilar Muñoz Álamo nació en Pozoblanco (Córdoba), en agosto de 1967. Con ocho años de edad dejó su pueblo natal y se trasladó a la capital cordobesa donde reside desde entonces. Es licenciada en Psicología –especialidad en Psicología Clínica- por la UNED y funcionaria de la Administración General del Estado, desempeñando actualmente su labor profesional en el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Su formación académica y su propio temperamento han hecho que posea una visión crítica, pero constructiva, de la vida, de la sociedad, de la personalidad de cuantos la rodean y en particular, de la actitud hacia la mujer, lo que unido a su eterna afición a la escritura constituyó el origen y la razón de ser de la recopilación de relatos titulada “Ellas también viven”, de la que también colgué aquí la reseña y a cuya presentación tuve la suerte de acudir. “Los colores de una vida gris” es su primera novela y seguro que no será la última.


UN JUEGO PELIGROSO. UN RESULTADO INESPERADO
Cinco amigas de muy alto nivel económico pasan sus días entre compras, gimnasios, cócteles y caprichos caros. Todas viven en una urbanización exclusiva en las afueras de Madrid y están casadas con hombres triunfadores con abultadas cuentas corrientes, por lo que ellas ni trabajan ni tienen ninguna intención. Esa abulia existencial las hace vivir en un permanente critiqueo y juicio feroz hacia todo lo que les rodea, incluso contra ellas mismas si alguna se ausenta. Porque todo es aburrido, nada les llama la atención, nada les llena teniéndolo todo. Soportan infidelidades y hasta desprecios de sus propios maridos por no perder nada de lo que tienen pero están convencidas de que son felices y que no hay una vida mejor que la suya. Tapan los vacíos de sus almas con el dinero, la ropa cara, las joyas, las mañanas en el hipódromo, las comidas en el club y las tardes de merienda.

En una de sus citas sociales en las que abunda el alcohol, una de las cinco amigas, Olga, en plena borrachera, les propone un extraño e inesperado juego. Un juego movido por la venganza hacia su marido (infiel impenitente y cínico) en el que entran las demás con motivaciones diferentes pero convencidas de estar haciendo algo que dará una lección a sus parejas. Un juego inmoral, cruel y sin escrúpulos que, una vez llevado a cabo, cambiará sus vidas; especialmente la de Olga y de un modo que ni siquiera sospechaba. Desde ese momento toda su existencia da un giro copernicano brutal que sacudirá hasta sus propios cimientos como mujer y como persona. Una transformación que nada ni nadie hubiese podido intuir. 




DESDE DENTRO DE UNA VIDA GRIS
La historia, desde el principio, me impactó. La primera parte de la novela nos describe unos personajes con los que no puedes empatizar de ninguna manera. Soberbios, superficiales, tan apegados al dinero y a lo que les puede reportar, que el resto del mundo no existe. Viven aislados, sólo pendientes de su supuesta felicidad y de satisfacer sus deseos aun a costa de pisotear o humillar a los que no son tan “afortunados”. Las cinco amigas y sus maridos se mueven en una especie de universo paralelo tan alejado de la realidad cotidiana que a veces parece que estemos mirando ejemplares de “bichos” en un documental: nos sorprenden, a veces pueden producirnos cierto interés; generalmente nos repelen.

El resultado del juego en el que las cinco amigas se internan sin una pizca de conocimiento y sólo movidas por su natural egoísmo y su “aburrimiento” vital (a nadie con algo de seso y con una vida normal se le pasaría por la cabeza) no dará los resultados que esperaban. Sólo se cumple una de las posibles consecuencias y lo que iba a ser una venganza perfecta o lo que ellas esperaban que fuese, provoca que el mundo de Olga, tal como lo conocía hasta ese momento, se venga abajo con estrépito. Sí conseguirá algo pero no ni como lo había planeado ni cómo esperaba que sucediese. Ese algo se convertirá en lo más importante para ella, lo que la obligue a luchar, a adaptarse, a rendirse a la evidencia, a reconstruirse desde dentro y por entero.

Esa Olga inicial, tan fría y que resulta tan desagradable como persona, ha quemado todas sus naves. O se las han quemado. Ni los que consideraba sus amigos, ni su marido, ni su familia estarán en su caída libre hacia lo que le parece un infierno y la condenación en vida. Y los cambios, ante los que le cuesta doblegarse, marcarán un nuevo inicio para ella, un renacimiento personal. Doloroso, sí, pero, con el mejor de los motivos para encararlo. 

  

LA VIDA SE COLOREA CUANDO MÁS OSCURA PARECE
Una de las cosas que me sorprendió de la novela y que me pareció que le daba un ritmo más intenso es que hay más de una voz narradora. Unas veces es un narrador externo el que nos cuenta la historia pero otras es la propia Olga la que nos va desgranando lo que le ocurre haciéndonos mucho más cercanas sus penas, sus pasos por ese mundo que no conoce y que le es tan hostil. En mi opinión eso convierte la acción en cercana, nos resulta más próxima, como si caminásemos a su lado.

Los dos mundos tan diferentes pero dentro de la misma ciudad en los que transcurre la trama de la novela, están descritos con precisión mostrándonos tanto la opulencia un tanto aburguesada de las urbanizaciones de lujo y sus habitantes como las calles del Madrid más obrero, de calles abigarradas, ropa tendida en las ventanas y olor a comida en cada esquina. A mí me resulta muy sencillo visualizar cuando las descripciones están bien trazadas y, en el caso que nos ocupa, Pilar nos las pone delante de los ojos como si hubiese vivido aquí siempre. Su dibujo es preciso pero sin perderse en miles de detalles.

A medida que los hechos se van sucediendo y el juego desemboca en un extraño misterio que perseguirá a Olga durante años, no pude evitar sentirme cada vez más cercana a ella. Como supongo que nos pasa a todos los que leemos la novela. Y vamos encontrando personajes que podemos tener muy cerca o que somos nosotros mismos con nuestros problemas, angustias, ratos de felicidad robados a la rutina. Con trabajo, sin él, enfermos o no, con pareja agotada por los años o enamorados a pesar de ellos. Dejamos de ver el documental de “bichos” para asistir a la cotidianidad, a la vida normal que no es fácil ni cómoda. Y es fascinante.



TERMINANDO

A estas alturas ya os podéis imaginar que es una lectura que os recomiendo de corazón. Impacta, sorprende, tiene un argumento novedoso y que se sale por completo de lo habitual. Los personajes, bien trazados, nos causan rechazo o nos resultan muy cercanos pero siempre son muy reales. Quizá me equivoque pero Los colores de una vida gris es un canto al amor en todas sus facetas, no sólo al amor romántico. El amor maternal, el de los amigos que llegan, el amor por la vida. Aprenderemos a amar las cosas pequeñas junto a Olga y quizá nos replanteemos las que tenemos nosotros.

Sólo hay una cosa que me chirrió en toda la novela: que en ningún momento, a pesar de contar con la ayuda de una abogada, nadie se cuestiona el régimen matrimonial en el que estaba casada Olga. Se fían de lo que ella dice y nadie lo comprueba. Quizá sea deformación profesional, pero eso se queda flotando como un pequeño cabo suelto. No estropea la acción ni el resultado pero he creído que debía mencionarlo por añadir un pequeñísimo “pero” a esta magnífica novela. Haceos con ella si podéis, estoy segura de que la vais a disfrutar tanto como lo he hecho yo.
La novela puede comprarse en Amazon en versión digital en este enlace. 
Y recientemente se ha puesto a la venta en papel, también en Amazon, tal como podéis encontrar en este enlace


UNAS PALABRAS DE LA AUTORA
Hace unas semanas, convencida de que podría escribir esta reseña en aquel momento, le pedí a la autora, Pilar Muñoz Álamo que me regalase unas palabras para incluir en ella. Tengo la suerte de haber conocido a Pilar en persona y es una mujer encantadora, accesible y una gran persona. Y haciendo honor a todas sus buenas cualidades, lo hizo. Me gustaría compartir con vosotros algunas de las cosas que me dijo:
“Hay quienes consideran que las crisis personales son negativas, porque no suelen ser etapas que se disfruten especialmente, todo lo contrario. Pero yo aseguro que también tienen su parte positiva, y es que cuando alguien supera una mala racha, sale reforzada. En mi caso, una crisis personal a raíz de cumplir los cuarenta fue precisamente la que me trajo a este mundo, de la mano de esta novela —que surgió por la necesidad de retomar una afición personal, la escritura— y de los relatos.

Cuando empecé a escribir la novela hace casi siete años, mi idea era plasmar en ella un cúmulo de reflexiones de las muchas que había venido planteándome durante añosy que se intensificaron bastante al pasar por esa etapa: por qué le damos importancia en esta vida a lo que no la tiene, por qué vivimos aspirando a conseguir lo material si es precisamente todo lo “abstracto” lo que más nos enriquece como personas, por qué no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por qué estamos siempre lamentándonos por lo que nos falta, en lugar de disfrutar de lo que tenemos, por qué el dinero y el poder infunde tanto respeto cuando muchos de los que lo tienen no lo merecen a nivel personal… Tracé un argumento que recogiera este tipo de reflexiones y busqué un detonante que se saliera de lo habitual, que sacara los pies del plato y no cayera de nuevo en los tópicos (realistas pero muy manidos) que suelen utilizarse en historias de este tipo, algo más excéntrico e inmoral de lo que el común de los mortales estamos acostumbrados a ver, y empecé a escribir.

Pero en mitad de la novela se cruzaron los relatos y la publicación de Ellas También Viven. Entonces aparqué la novela y me dediqué a disfrutar de “mis niñas” y cuando volví a retomarla descubrí no sólo que había aprendido muchísimas cosas a nivel literario, sino que yo también había cambiado a nivel personal, y que ya no me apetecía tanto escribirla tal cual la tenía planteada; quería mantener la esencia, las reflexiones, las emociones, los sentimientos… pero también me apetecía crear algo de suspense, de intriga…, introducir matices que la hicieran más dinámica. Y me puse a reestructurarla por completo, incluso a cambiar la voz narrativa. Me costó horrores rehacerla, conjugar los elementos nuevos en la trama con lo que ya tenía escrito (más de un tercio) y lo que tenía planificado escribir sin que perdiera su verdadera razón de ser, ese mensaje de fondo (moral, filosófico o psicológico…) que está presente siempre en todo lo que escribo.

Después de tantos avatares, tanto tiempo, esfuerzo y arreglos, cuando por fin estaba terminando de escribir el epílogo, decidí buscar una opinión crítica que me sacara de dudas, y pensé en Ana Kayena, primero porque su opinión me inspiraba confianza y segundo, porque sabía que no es de las que te regalan el oído gratuitamente, sino que van con la verdad de lo que piensan por delante, que era precisamente lo que yo buscaba. En el mail que le envié le decía algo así como que por fin estaba a punto de terminar la novela y que ahora tenía un problema gordísimo, y es que me encontraba con un tocho de novela entre las manos y literalmente acojonada, después del precedente que había sembrado con los relatos. No olvidaré nunca la charla de casi hora media que mantuve con ella por móvil -sentada en la playa bajo la sombrilla- en relación con la novela. Su forma tan entusiasta de hablarme de ella, sus indicaciones, sus consejos… fueron un chute de confianza en lo que había escrito, al que se unieron después las opiniones y críticas en los mismos términos de algun@s otr@s lector@s cero a quienes también se la di antes de sacarla a la luz. Y ahí está mi Paula, en la palestra, esperando que se sepa su historia y la de su madre con todo detalle.”.






sábado, 21 de junio de 2014

TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER, de David Llorente


DATOS PRÁCTICOS:


Título: TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER
Autor: David Llorente
Editorial: Alrevés
ISBN: 978-84-15900-52-8                                       
Páginas: 320
Presentación: Tapa blanda con solapas




Allá por el mes de marzo, la editorial Alrevés se puso en contacto conmigo (a la vez que con un grupo de blogueros) para proponernos un “experimento” al alimón. Este consistía en leer la novela de la que a continuación os daré mis impresiones y mantener viva la llama sobre su lanzamiento en las redes sociales.

Lo bueno –al menos para mí- es que desde Alrevés se nos transmitía que entenderían que las reseñas podrían ser buenas o malas, positivas o negativas ante la obra (no es lo habitual, desde luego), dado que la novela es bastante peculiar en cuanto a forma y fondo. Y ahora, una vez terminada, os lo puedo asegurar: la sorpresa está garantizada desde la primera página y la pregunta que uno se formula ante ello es ¿pero qué invento es éste?.



EL AUTOR:

David Llorente (Madrid, 1973). Aunque en la actualidad y desde hace unos años reside en Praga, donde escribe, trabaja como profesor de lengua española y dirige un grupo de teatro en nuestra lengua, creció en Carabanchel, el barrio madrileño que es fuente de inspiración de esta novela.

Pero antes de llegar a la edición de Te quiero porque me das de comer, su bagaje literario comenzó a dar frutos en 1998, cuando cursaba Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y publicó Kira, galardonada con el Premio Francisco Umbral de novela corta ese mismo año. Más tarde, con El bufón, obtuvo el Premio de Narrativa Ramón J. Sender el año 2000.

En 2002 se marcha a vivir a Praga, donde escribe y publica Ofrezco morir en Praga, en 2008 y De la mano del hermano muerto, en 2011.

También ha escrito teatro, teniendo recopiladas algunas de sus obras en el libro Los árboles dormidos.

El héroe, 2004.
La última flecha de Cupido, 2005.
Una de miedo, 2006.
El manicomio, 2007.
Don Juan (versión 8.0), 2008.
Godot o la muerte no tiene la última palabra, 2009.


Aparte, sin recopilar, ha escrito las siguientes:
Gregor Samsa, 2010.
Cocoliche, 2011.
Las tres hijas de Krapp, 2011.
Roja Caperucita, 2012.
Los cisnes de Chernóbil, 2013. Premiada en el festival Studentská Thálie.



ARGUMENTO:

Maximiliano Luminaria siempre fue un alumno brillante, tanto en la escuela primaria, como en el instituto o la universidad. Cuando decidió estudiar Medicina, se convirtió en el mejor de su promoción y los hospitales se lo sortearon. Decidió trabajar como cirujano en el Hospital de Carabanchel, su barrio, en donde raro era el día en que sus vecinos no le felicitasen por haber salvado a algún miembro de su familia. Pero fuera del quirófano sus actividades eran cualquier cosa menos agradables…

Marcelo Saravia trabajaba como camarero en el restaurante de unos grandes almacenes, estaba casado y era más o menos feliz hasta que Greta Santamaría se cruzó en su vida. Se hicieron amantes y llegó un momento en que ella quiso más, hasta que la relación se deterioró. Pero él echó su vida a perder cuando se enteró que ella mantenía una nueva relación y los celos le llevaron a querer quitarle la vida a su compañero, dejándole inválido. La venganza le vino grande y destrozó su matrimonio. Desde entonces ha ejercido cualquier trabajo al margen de la Ley…

Estos dos personajes son sólo un ejemplo de los vecinos de un barrio de Madrid ¿quieres conocer al resto?




IMPRESIONES:

Como os decía al principio, conocí esta novela gracias a que la editorial me propuso participar en una iniciativa bastante curiosa, a caballo entre lo que entendemos como una lectura conjunta y un proceso de promoción en la misma línea, ya que las reseñas se tenían que publicar antes de la salida al mercado de la novela. Lo que más me llamó la atención es que la editorial daba por hecho el que entre los que participábamos apareciesen reseñas tanto positivas como negativas. Fue un alivio para mí, ya que no me gusta que intenten doblegar mi parecer de ninguna de las maneras por muy equivocada que pueda estar. No he podido leerlas todas, pues he terminado el libro hace apenas unos días y no quería que la opinión de otros me despejase la intriga del mismo. Una vez finalizado, sabiendo que iba a ser una de las últimas en publicar, me agobiaba la idea de repetirme con respecto al resto de blogueros. Eché un vistazo a algunas de ellas, leyendo en diagonal, aunque no pudo evitar fijarme en dos aspectos bastante recurrentes en la novela pero relacionados entre si que compartía con esos blogueros: la comparación con la novela de José Saramago Ensayo sobre la ceguera por tener una estructura similar.

Porque si bien en ambas novelas se da el caso de que la estructura resulta sorprendente y original, pareciendo que están mal escritas adrede en cuanto a que no hay párrafos, ni pausas, aun habiendo conversaciones entre los personajes o listas y listas de lo más dispares, además de contar con que no se conoce el significado del punto y aparte -excepto en el momento de cambiar de capítulo- o multitud de comas y dos puntos, entre otras. David Llorente rompe con los moldes, como antaño hizo el Premio Nobel y se aleja de la regla sintáctica. Para que os hagáis una idea, os dejo una muestra en el siguiente párrafo:

“…Digamos que el asesino utiliza a su víctima para narrar su historia, para dejar constancia de su relación con el mundo. Nieves Herrero en el programa De tú a tú entrevista a los padres de las niñas asesinadas en el crimen de Alcácer el mismo día en que aparecen los cadáveres. Segundo debate televisado entre Felipe González y José María Aznar, esta vez moderado por Luis Mariñas. España vence el festival de la OTI. Greta Santamaría, mientras caminaba por la calle (no podía coger el metro, no podía subirse al autobús: estaba demasiado excitada para estarse quieta), pensaba lo siguiente: uno no sabe la facilidad que tiene para matar hasta que no siente que quiere/debe hacerlo: el deseo de matar nace de algún lugar escondido entre las vísceras: las venas te queman: la sangre es ácida: el cerebro adormece todas las necesidades intelectuales: solamente piensa en matar:...”

Otra cosa en común con Saramago es que en esta novela nos encontramos con toda una colección de comportamientos a cual más degenerado y repugnante. Pocos personajes se pueden librar de esta clasificación y no me extrañaría que hubiese un centenar de ellos (he sido incapaz de contarlos), con más o menos relevancia.

A medida que vas leyendo te das cuenta de que su estilo es magnético y detallado, con tal cantidad de situaciones y personalidades que más de una vez te enreda sin compasión. Ininterrumpidamente te va ofreciendo información de manera simultánea de todo lo que ocurre en ese preciso instante, en cada una de las escenas (aunque en principio te parece incoherente porque precisamente no ves un orden lógico): desde un tratado sobre el comportamiento de los asesinos en serie a una receta de Champiñones al huevo, o bien ves aparecer personajes de manera incesante, que el autor refleja en principio de manera muy superficial pero que se van puliendo y evolucionando a medida que pasas páginas. A veces no vuelves a saber de ellos hasta pasados bastantes capítulos, otra vez su paseo por nuestros ojos dura unas líneas. Si a eso le añades el que constantemente el narrador parece estar interactuando contigo, que es capaz de hacer las preguntas que tú tienes en mente, que en la mayoría de los casos tienen respuesta y otras parece como si te mandase a paseo, imagínate, empiezas a sentir una especie de vértigo y la sensación de que no puedes dejar de leer a pesar de que desde el principio te sientes como un testigo mudo de un sinfín de miserias, que parten de un origen en principio normal y corriente y que con el paso del tiempo llegan a convertirse en una progresión ascendente de degeneración. Además la prosa es tan limpia, tan directa, que si sumamos la mezcla de recursos utilizados y tan impecablemente definidos, tenemos la sensación de encontrarnos ante un holograma.

Pero centrándome en la trama de la novela os diré que transcurre entre los años 1980 y 2003, en el madrileño barrio de Carabanchel. Serán lugares de excepción el Instituto de Bachillerato Sebastián Oller donde todos los años se suicida alguien y la Facultad de Medicina, donde se estrena el Asesino de la Moneda. Y es que Carabanchel, uno de los veintiún distritos en que administrativamente se divide Madrid, es el protagonista en la sombra, porque tiene de todo (mucho de malo, poco de bueno), según la novela: desde una cárcel inaugurada en 1944 para dar “cobijo” a los presos políticos del franquismo, hasta que con la amnistía de 1977 estos fueron restituidos por presos comunes hasta que cerró sus puertas y su posterior derribo en 2008, al mayor cementerio de la ciudad, un bosque de sepulcros en el que para encontrar uno en concreto hay que ir en coche porque es enorme. O el Poblado de la Jauja, un núcleo de chabolas y viviendas prefabricadas en el que sus habitantes se dedican a la venta de droga, convirtiendo a Carabanchel en un trasiego descomunal de toxicómanos que generan todo tipo de problemas, ya que atentan contra la seguridad ciudadana.

El Instituto de Bachillerato Sebastián Oller es un pozo de atrocidades. Su profesorado es cualquier cosa menos modélico. Entre otros, podemos encontrar todo un abanico de delincuentes, desde Mariano Cillán (psicópata), Benigno Ocaña (asesino en serie), Úrsula García (envenenadora) o Iván Berges (violador), por no hablar de Delia de Andrés la profesora de Historia, que como consecuencia de una depresión por la muerte de su hijo comenzó a gestar un odio inusitado por sus alumnos o Carlos, un maestro que prefiere estar sentado para dar sus clases y de paso verle las bragas a las niñas. Eso sin contar con sus habituales “convivencias” en las que aprovecha para abusar de ellas. Vamos, que desde la directora hasta el último contratado, son todos un dechado de virtudes.

Y también es en Carabanchel donde nos encontramos con el protagonista principal, Maximiliano Luminaria, al que conocemos desde su niñez. Llegamos a empatizar con él al principio, claro está, y sentirle como una víctima de la maldad. Nació en 1971 y desde pequeño fue muy débil. A eso habría que añadir que en lo físico parece como si todos los defectos físicos se hubiesen confabulado para agruparse en su persona. En el colegio todos los niños se cebaron con él: le daban capones hasta hacerle sangrar y le escupían. En el instituto no le fue mejor en lo social, pero en el terreno académico era un prodigio. Cuando llegó la selectividad sacó la mejor nota de todo el país y se inclinó por estudiar Medicina, para convertirse en el mirlo blanco que todos los hospitales se sortearon para contratarlo al convertirse en el mejor cirujano entre los recién doctorados. Optó por trabajar en el Hospital de Carabanchel, su barrio de siempre y donde sus vecinos le demostraban a diario su afecto, ya que raro era que no hubiese salvado de una muerte segura a algún miembro de cualquier familia. Otra cosa diferente era su vida personal lejos del hospital… donde lamentablemente no había cura para su mal.

Otro ejemplar digno de ser mencionado es Marcelo Saravia. Cuando le conocemos trabaja como camarero en el restaurante de Galerías Preciados de Callao. Conocía de vista a Greta Santamaría ya que todos los días, casi de madrugada, ambos coincidían en la estación de metro de Urgel para ir a sus respectivos trabajos. Pero la relación se estableció el día en que ella decidió ir a comer a los grandes almacenes y antes de pagar dejar su número de teléfono en la servilleta. Al día siguiente se hicieron amantes (él estaba casado) y tres veces por semana retozaban en la pensión La Cigüeña. Pero a ella le dio por querer algo más que él no estuvo dispuesto a dar –eso que suele ocurrir a todas las amantes que no aceptan ser “la otra”-, por lo que Greta se cansó de la relación y encontró a otra persona que la hizo feliz. Los celos entonces devoraron a Marcelo y un buen día siguió al novio de su ex-amante y le empujó ante las vías del metro, dejándole paralítico. En la investigación policial que se lleva al efecto Greta le reconoce cuando la enseñan unas imágenes captadas por las cámaras del agresor y decide complicarle la vida más de lo que él se hubiese imaginado nunca.

Así, hilvanando unos personajes con otros o distintas circunstancias, iremos formando un puzle cuyas piezas en principio estaban demasiado dispersas. Conoceremos en primera persona al Asesino de la Moneda y su modus operandi, asistiremos a sus treinta y tres asesinatos sin importarnos especialmente si en algún momento conseguirán cazarlo, porque la historia del policía encargado de la investigación también tiene tela marinera. Pero no es el único psicópata con el que nos encontraremos, ya que en Carabanchel se dan cita toda clase de mafiosos, pederastas, yonkis, macarras… incluso los perros son asesinos. Es más, si no fuera porque conozco el barrio donde transcurre la acción, pensaría que es un agujero negro de la zona sur de Madrid, en el margen derecho del Manzanares que no conviene visitar bajo ningún concepto.

Para concluir, os diré que como toda buena novela, Te quiero porque me das de comer es como una roca con diferentes capas de colores que van del gris al negro. Puedes, si quieres, quedarte en la más superficial y tomarte la historia como una novela negra al uso: dado que desde el principio conocemos al asesino en serie, sólo nos resta esperar a que el detective Casimiro Bacells le descubra, algo complicado porque sus crímenes siempre son perfectos; o puedes maravillarte ante las diferentes capas de maldad que pueden existir sin que seamos conscientes a pesar de convivir con ellas, porque quizás ante nuestros vecinos o conocidos solo somos una fachada y aun siendo conscientes de los indicios, ignoramos en qué se cimentan. Porque, a fin de cuentas, estamos acostumbrados a regirnos por una serie de normas que constituyen lo que llamamos sociedad y damos por hecho que cumplirlas nos protegen de los conflictos, por eso es tan fácil tratar a cualquier psicópata como a otra persona normal en un mundo de falsas apariencias y nos percatamos asombrados de ello cuando conocemos sus alicientes, pensamientos y su conducta.




CONCLUSIONES:


Te quiero porque me das de comer es una novela arriesgada tanto para el escritor -porque se aparta de todos los arquetipos conocidos en el género- como para el lector, que en un primer momento puede sentirse perdido, que puede gustarte o no, pero si lo hace, es de manera radical, sin medias tintas. Todo es sórdido hasta dejarte sin resuello, no en vano te permite inmiscuirte en la mente del psicópata y conocer las etapas por las que va pasando y entender las razones que le llevan a ello. Eso sí, te engancha de tal modo que no puedes dejar de leer.