miércoles, 14 de noviembre de 2018

LA ISLA DE LAS ÚLTIMAS VOCES, de Mikel Santiago



DATOS TÉCNICOS:

Título: LA ISLA DE LAS ÚLTIMAS VOCES
Autor: Mikel Santiago
Editorial: Ediciones B
Colección: La Trama
ISBN: 978-84-666-6408-0
Páginas: 448
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta






Tengo una estantería en casa a la que solo miro de soslayo. Procuro no detenerme cuando paso a su lado. Como si fuese un enemigo en potencia. Solo lo hago para limpiar el polvo, de higos a brevas, y para, cada equis meses, seguir acumulando libros. Todavía quedan huecos, es verdad, pero porque mide casi dos metros de ancho y va del suelo al techo. Ya os digo que procuro no mirarla, de puritita vergüenza que me da. Sin embargo, tengo memoria fotográfica y casi podría asegurar qué libros hay en ella, en qué estantes y el orden en que los he ido depositando. Para matarme, ¿verdad? Pues SÍ.

Pero no os voy a dar la brasa con mi falta de tiempo para leer todo lo que quiero y no puedo. Con esto solo quería decir que, aunque tengo las tres novelas de Mikel Santiago anteriores a esta, porque empecé a "coleccionarlas" cuando hará cosa de cuatro años Carmina leyó La última noche en Tremore Beach y me la recomendó encarecidamente, todavía no he leído ninguna de ellas, porque fueron a parar a la estantería de marras. Y ahí siguen, echándome en cara lo imbécil he sido por todo lo que me he perdido durante tanto tiempo.

Y por eso también, cuando me enteré que Mikel Santiago volvía a publicar, supe que había llegado el momento de dejar todo de lado y disfrutar con un libro que ya por su título, La isla de las últimas voces, ejercía sobre mí una atracción casi enfermiza.



EL AUTOR:

Mikel Santiago (Portugalete, 1975). Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, autopublicándose y consiguiendo llegar a los primeros puestos en distintas plataformas:

- Historia de un crimen perfecto (2010).
- La isla de los cien ojos (2010).
- El perro negro (2012).
- Noche de Almas y otros relatos de terror (2013). 



Hasta la fecha, ha publicado las siguientes novelas:


- La última noche en Tremore Beach (Ediciones B, 2014).
- El mal camino (Ediciones B, 2015).
- El extraño verano de Tom Harvey (Ediciones B, 2017).
- La isla de las ultimas voces (Ediciones B, 2018).




SINOPSIS:

Una isla perdida en el mar del Norte.


El temporal se cierne sobre St. Kilda y casi todos han huido en el último ferry. No quedan en la isla más de cincuenta personas, entre ellos Carmen, una mujer española que trabaja en el pequeño hotel local, y un puñado de pescadores. Serán ellos quienes encuentren un misterioso contenedor metálico junto a los acantilados.


Una extraña caja traída por las olas.


A través de unos personajes llenos de matices y secretos, atrapados en el corazón de la tormenta, Mikel Santiago nos plantea la pregunta que sobrevuela cada página de la novela...

¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para sobrevivir?
 





 










jueves, 8 de noviembre de 2018

TALIÓN, de Santiago Díaz



DATOS TÉCNICOS:

Título: TALIÓN
Autor: Santiago Díaz
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
ISBN: 978-84-08-18607-6
Páginas: 448
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta






El 24 de mayo salió a la venta Talión, la primera novela de Santiago Díaz y, pocos días después, le conocí en la Feria del Libro de Madrid. Lo primero que me chocó es que siendo nuevo en estas lides, consiguió que muchos lectores se acercaran a la caseta en la que estaba a comprar su libro, algo raro en esta feria tan particular donde lo normal es que muchos escritores de reconocido prestigio no vendan una escoba -o un libro, como es el caso- y que algunos intrusos -perdonarme el eufemismo- consigan que una multitud aguante la fila de rigor bajo un sol de justicia y así conseguir una firma que, posiblemente, sea lo único que escriban en su vida.

Y que conste que no tengo nada en contra de la Feria del Libro de Madrid, a la que he estado acudiendo año sí, año también, desde que no levantaba un palmo del suelo, porque me encanta, porque no entendería a esta ciudad, la mía, sin semejante evento. Pero este tipo de cosas no dejan de sorprenderme y forman parte de su "encanto", aunque a veces parezca un parque temático al que no le falta de nada, incluíd@s l@s típic@s list@s vestid@s de lunares que se cuelan en las casetas a hacerse la foto como si tuviesen patente de corso, mientras los demás esperan su turno. Cosas de la feria, quien la conoce, lo sabe.

Pero a lo que iba, esta anécdota, como decía al principio, me llamó la atención y me hizo tomar conciencia de que quizás, hoy en día, el boca-oreja sigue funcionando en el mundo de la literatura y que tras la brillante presentación de la novela, que tuvo como maestra de ceremonias y ferviente valedora a Sonsoles Ónega, nadie se podría resistir a vivir semejante historia.

Aún así, he tardado unos meses en leerla y eso sí, una vez leído el prólogo, no pude soltarla. ¿Queréis saber los motivos?.





Santiago Díaz Cortés (Madrid, 1971) nació escritor, solo que se ha pasado media vida disimulándolo. Por eso, durante un lustro estuvo trabajando en el Departamento de Ficción de Antena 3 Televisión desempeñando el puesto de Delegado de Contenidos para series como "Compañeros", "Un paso adelante", "Aquí no hay quien viva" o "Código Fuego", para luego ocuparse a tiempo completo en la escritura de guiones. Y así, durante más de dos décadas, ha trabajado para diferentes productoras y en un nutrido número de series famosas como "Hermanas", "El pasado es mañana", "Yo soy Bea", "El don de Alba" o "El secreto de Puente Viejo", de la que ha escrito casi 2.000 capítulos, si no los ha superado.

Talión es su primera novela y, como mantenga el nivel en las sucesivas entregas, que Dios nos coja confesados.




 
Marta Aguilera, una periodista comprometida con su oficio, recibe una noticia que cambiará su destino: un tumor amenaza su salud y apenas le quedan dos meses de vida. Sin nada que perder ni nadie a quien rendir cuentas, Marta siente que la realidad es un lugar amenazante y decide ocupar el tiempo que le queda impartiendo JUSTICIA.

En una carrera contrarreloj por su propia vida y contra la inquebrantable inspectora Daniela Gutiérrez, Marta Aguilera tratará de aplicar su particular ley del talión.




A lo largo de la vida y a medida que vamos creciendo, hay leyes que a los profanos en la materia nos van sonando más y más porque las vamos acumulando, bien en nuestras retinas, a base de leer la prensa, o bien en nuestro cerebro, porque la mente es caprichosa, como una niña malcriada. Aunque también las vamos olvidando, precisamente porque la cabeza no es un pozo sin fondo donde pueda caer todo, sino más bien selectiva. Sin embargo, si bien es cierto que la religión en nuestra cultura ha hecho mucho daño, me extraña que haya alguien que, llegado a la edad adulta, no conozca la  Ley del Talión. Puede que no sepa su origen, que sea incapaz de decir exactamente cada una de las frases que la componen, pero todo el mundo sabe, exactamente, qué significa. Es el principio por antonomasia de la venganza y a todos, en mayor o menor medida, nos hubiese gustado echar mano de ella en algún momento. Y por favor, que no se me ponga nadie estupendo apelando a cualquier principio moral universal e inquebrantable, porque ya escucho todos los días, en cualquier informativo o tertulia política a unos cuantos políticos trasnochados o a cualquier imitador por el estilo, contándome milongas.

Por eso, encontrarte como lector con un personaje como Marta Aguilera en las primeras páginas de este libro es canelita en rama, algo solo superable a sí misma cuando sigues leyendo, porque a medida que avanzas en la trama, se nos va redescubriendo, evolucionando, reinventando, y cuando terminas la novela, sabes que la vas a echar de menos por lo mucho que te ha hecho sentir, reflexionar y especular. Porque seguir la estela de la protagonista de esta novela es como caminar por el lado salvaje de la vida, que diría Lou Reed. Y no es eso lo malo, sino que Marta no está sola, porque los personajes que la rodean, como tal, son alucinantes, a la altura de ella.

Pero vayamos por partes, que no me quiero precipitar.
 

Antes que nada, considero imprescindible hablar de la estructura de esta novela, porque, de todas las posibles, entiendo que ha sido la más adecuada a lo que nos vamos a encontrar después. Y la más sencilla: consta de un prólogo, cuatro capítulos y un epílogo. Aparte estaría lo de siempre: una dedicatoria, la cita mencionada al principio de estas impresiones o los agradecimientos... vamos, lo normal en estos casos.

En el prólogo, utilizando la técnica narrativa denominada in extrema res, el autor nos sitúa casi al final de la historia, cuando está próxima a su desenlace. De ese modo, nos encontramos con la protagonista un día antes de que todo termine. O ni siquiera eso, porque la acción nos situa en la noche anterior, con Marta Aguilera viajando desde Hernani a Zarautz, camino de San Sebastián.

Y al prólogo le siguen cuatro capítulos, titulados cada uno de ellos con los nombres de dos de los personajes que los van a protagonizar: víctima y verdugo de cada una de las historias principales (Jonás y Lucía; Cornel y Nicoleta; Genaro y Eric, Amaya y Daniela).
 

Los conoceremos hasta la saciedad. Y quizás, por ello, la sensación final que percibas no será la más gratificante que recibas en mucho tiempo. Y no precisamente por culpa del autor, sino todo lo contrario: por el rigor, el esmero y la minuciosidad con que ha abordado la construcción de cada uno de los personajes. Porque conocerlos es odiar a una de las partes y sentir una conmiseración infinita por la otra. Y aborreces a los primeros porque por mucho que quieras apoyarte en que estás leyendo ficción, son tan reales como esos nombres o esas vidas que continuamente vemos que aparecen en las páginas de sucesos de muchos diarios. Precisamente, las que te hablan de los bajos instintos y las peores pasiones. Después, como diría Rick, siempre nos quedará el epílogo, como una herida lacerante que nunca deja de sangrar, porque no siempre los finales son felices, pero la mayoría -como en este caso- son los mejores porque Santiago Díaz ha seguido tocando su canción a lo largo de toda la trama con un ritmo endiablado, teniendo como punto de partida una melodía prodigiosa donde integra las distintas situaciones, pero que son percibidas como una sola entidad al equilibrar las distintas partes con un resultado simplemente perfecto y armonioso.


Ahora sí, empecemos por el principio (del libro), para poneros un poco el situación. 

Resulta que tras varios días con mareos y náuseas al levantarse, Marta Aguilera decide acudir a su médico de cabecera y trasladarle su malestar. Cuando empieza a enumerar los síntomas que viene soportando, el doctor encuentra algo que no le casa y decide remitirla a un especialista para que le realicen un TAC. Tras la prueba, realizada con urgencia, llega el fatal diagnóstico: tiene un tumor cerebral (en concreto, un glioblastoma multiforme de grado IV en estado avanzado), lo que traducido al lenguaje común significa que su esperanza de vida, a lo sumo, se reduce a un par de meses. Desde el estupor, Marta se deja aconsejar por el galeno y opta por un tratamiento a base antiepilépticos y corticoides (unos para evitar la aparición de crisis epilépticas y otros para reducir el edema cerebral), así como ayuda psicológica, porque la otra alternativa -quimio o radioterapia- puede empeorar su calidad de vida.

Y con ese panorama, mientras intenta asimilar la noticia, decide que, llegado el momento, se suicidará, pues no quiere sentir como se va deteriorando más y más. A fin de cuentas, vive sola, no tiene familia, ni arraigo, tan solo unas pocas amigas que no cree que la vayan a echar de menos y acaba de dejar a su novio. Solo tiene que encontrar la fórmula. En principio, empezará por dejar su trabajo, pues ya no tiene sentido y lo siguiente será gastarse todo su dinero: lo que tiene ahorrado y lo que pueda capitalizar. Para ello, recurre a la ayuda de un viejo amigo, Germán, que es consultor inmobiliario. Gracias a él conseguirá vender su vivienda en un tiempo récord, claro está que poniéndole un precio bastante apetitoso para cualquier comprador y alguna condición.

Entonces le surge el primer dilema que, imagino, brotaría en la conciencia de cualquiera que de golpe y porrazo se encontrase en la misma disyuntiva que ella: ¿qué ha hecho con su vida? ¿ha tenido algún sentido? Pero Marta no está para perder el tiempo y decide entonces que, a falta de justicia poética para lo suyo, acaba de encontrar un cometido por el que luchar y que va a emplear lo que le queda de vida en dejar este mundo mejor de como lo encontró y saldrá de él por la puerta grande, porque no teme las consecuencias. Y, de ese modo, se convertirá en una justiciera y, como tal, comenzará a repartir estopa allí donde la diosa de los ojos vendados no llega. A su manera y, sin pausa y con muchas prisas, tomará la iniciativa. 


Claro que, antes que nada y teniendo ya resuelta la cuestión económica, debe hacer acopio de recursos, empezando por los que le proporciona su profesión. Para ello, recurre a Elías Pardo, alias el Dos Napias, un confidente al que ha entrevistado en alguna ocasión como periodista de sucesos para proporcionarle información, ya que se dedica al tráfico de armas a pequeña escala. De hecho, el prenda trastea con pistolas nuevas -las menos- robadas en fábricas armas usadas procedentes de comisarias o almacenes de pruebas, aunque estas, como es natural, llevan asociados delitos de sangre. Suele parar en Los Mellizos, un bar situado en la colonia Marconi, en el barrio de Villaverde y es allí donde se dirige para comprarle una en principio, que después serán dos. Porque una justiciera, como comprenderéis, no solo tiene que serlo, sino parecerlo.

Y volverá a ser su profesión y algunos favores acumulados en la cuenta del "Debe" de alguno, lo que le posibilite el entrevistar a Jonás Bustos, un muchacho de veinticuatro años sospechoso de la violación y asesinato de una niña de siete. Aunque todo apunta a que es culpable, su abogado -y esos vericuetos que tiene la ley y que siempre parecen beneficiar a los mismos-, ha conseguido librarle de la prisión preventiva, a espera de juicio, mientras un clamor popular se desata en las inmediaciones del domicilio de la pequeña. Os pongo en antecedentes:

Alberto Abad supo que las cosas no iban bien en su casa cuando su mujer le llamó al trabajo, precisamente porque ella sabe que no puede molestarle por una nimiedad y mucho menos durante una reunión de trabajo, ya que en la fábrica se están haciendo ajustes y es mejor andar de perfil bajo. Por ello, cuando recibe la llamada, entra en pánico al saber que su hija, de tan solo siete años, ha desaparecido mientras jugaba en la calle. Y sale precipitado, como alma que lleva el diablo, hacia su domicilio en Alcorcón.

La noticia corre como la pólvora y cuando llega a su casa parece haber sido tomada por la policía y, en los alrededores, ya pululan unos cuantos periodistas ávidos de noticias. La niña tiene siete años y la carroña necesita carne fresca con la que abrir los noticiarios.


Y la sospecha se convierte en realidad cuando una pareja de deportistas hallan el cadáver de Lucía, que ha sido violada y estrangulada, en un pinar próximo a la carretera nacional II bastante alejado del domicilio de la niña.


El caso es asignado a la inspectora Daniela Gutierrez y todas las pistas apuntan a Jonás, pero Marta Aguilera decide aplicar la Ley del Talión.


En el caso de Cornel y Nicoleta la situación es distinta. La oportunidad llegó sin buscarla, inmediatamente después de lo sucedido con Jonás Bustos. Marta conoció a la rumana una noche, en los aledaños de la Gran Vía, de manera casual. Unos jóvenes intentaron atracar a la periodista, pero, con lo que no contaban, era con que ella les hiciera frente. No obstante, consiguieron herirla, pero la repentina aparición de la otra y su spray de pimienta fue provindencial. Después la llevó a su casa -vivía al lado- para curar sus heridas y entablaron una relación muy especial. Así es como Marta se enteró de que Nicoleta, a sus poco más de veinte años, era una prostituta experimentada sometida a los caprichos de un mafioso: Cornel. Y os puedo asegurar que conocer su historia es, cuanto menos, brutal de solemnidad. Por eso, cuando Marta decide tomar cartas en el asunto y aplicar la Ley del Talión, te dan ganas de aplaudir con las orejas. Y cuando deja una pista para que el caso también sea asignado a la inspectora Daniela Gutierrez, a pesar de haberse desarrollado en otra provincia, te das cuenta -si no lo has hecho en las primeras páginas-, de que te enfrentas a una protagonista de tronío.

Con Genaro y Eric la cosa es distinta. O quizás no. Pero sí, a qué engañarnos. Lo es en el sentido de que la historia se cocina a fuego lento; de hecho, Marta conoce a Eric cuando acaba de enterarse del mal que la aqueja y toma la determinación de dar un giro radical a su existencia. Además de renunciar a su empleo o vender su casa -como ya había comentado- también estaría el desvincularse de amigos, compañeros de trabajo y conocidos. Pues bien, es precisamente cuando invita a sus amigas a cenar con la excusa de que se va a tomar un año sabático e irse al extranjero para escribir un libro, cuando él aparece en escena. Eric es el camarero que las atiende. Días después, movida por un impulso, volverán a coincidir y Marta, casi por casualidad, se enterará de su drama. Una historia sórdida como pocas -y eso, teniendo en cuenta como han resultado ser las de Lucía y Nicoleta, es un plus-. Pero no por más escabrosa que resulte deja de ser fascinante, porque Santiago Díaz es capaz de crear un universo de personajes en torno a la figura de Genaro que te dejan para el arrastre mientras te pasea por las cloacas de la droga.


El último capítulo tiene como protagonistas a Amaya y Daniela. Sí, Daniela, la encargada de la investigación de los crímenes de Marta Aguilera, a la que la opinión pública ha bautizado desde el primer momento como "Talión" a falta de datos. La inspectora, a sus cincuenta y cuatro años y con más de treinta de servicio en la Brigada de Homicidios de la Policía Judicial, esconde un drama personal que ha marcado, como una condena encubierta, sus últimas dos décadas: veintidós años antes, mientras se encontraba con su familia en un centro comercial, ETA puso una bomba. Murieron su marido y su primogénito y tanto ella como el menor de sus hijos, de apenas un año, se salvaron. Desde ese momento se vió inmersa en una espiral de autodestrucción galopante. Al menos, eso sí, tuvo el buen criterio de poner al niño al cuidado de los abuelos, ya que apenas podía atenderlo y, entre copa y copa, su rabia se metabolizó en una sed inusitada de venganza hacia la responsable que había traído la desgracia a su casa. Amaya. Fue alimentando ese odio durante años, en secreto, hasta que casi le revienta en las manos cuando es su hijo, veintidós años después, quien quiere ocupar el puesto que su madre dejó vacío al ver que la culpable va a salir de prisión en breve.


La novela está narrada en primera persona por la protagonista y en tercera por un narrador omnisciente que, como tal, lo sabe todo de los personajes que aparecen en el relato y nos va detallando tanto las causas que les llevaron a ser como son como sus pensamientos más íntimos y su comportamiento posterior.

A través de Marta conoceremos aquellos aspectos de su vida que la marcaron, a su entorno familiar, a sus amistades o sus compañeros de trabajo. Desde su niñez hasta la actualidad. Veremos desfilar pasajes de su vida, escenas tremendas y otras triviales que nos ofrecerán la cara y la cruz de una mujer que aunque ni practica ni conoce la empatía, tiene un acusado sentido de la justicia. Y lo haremos en sentido inversamente proporcional a su existencia; es decir, desde el momento actual hasta aquellos días en que con tan solo cinco años su padre se marchó a la francesa, dejándola abandonada junto con su madre en la pequeña localidad donde nació.


Sin embargo, Talión no es simplemente una historia de venganzas, sino que el autor va mucho más allá y te involucra en la trama. A ti. ¡Tócate la peineta!. Es más, llega un momento en que te lo replanteas todo, incluso esa empatía primigenia que sientes por la protagonista y la cuestionarás, porque, a fin de cuentas, ¿quien es ella para decidir quien debe vivir o morir?. ¿No es acaso una asesina tan despiadada como esos verdugos a los que está convirtiendo en víctimas? Y todo se nos tambalea. Y la sensación es tremenda. Abrumadora. Y una gozada.  Porque es verdad que, a priori, a todos nos gustaría que este mundo estuviese más limpio y que hubiese un número proporcional de Martas Aguileras por metro cuadrado que se ocuparan de limpiar las calles de toda esa escoria humana a la que tantos derechos procesales asiste, mientras que las víctimas se quedan en el limbo de las injusticias, pero para eso debería estar la justicia y si lo que ocurre es que la leyes no funcionan, que las cambien.

Porque Marta no es un alma cándida. Eso lo tiene claro desde siempre. Y nosotros también. De hecho, es consciente de que es incapaz de sentir empatía por alguien, ni siquiera por su novio, al que acaba de dejar como se abandonan los zapatos viejos (Sabina dixit) o haber olvidado durante años a ese padre que la abandonó cuando tenía cinco años -lógico, por otro lado-. Si acaso, y digo solo si acaso, siente ternura, como la sintió en su día, por Dimas, un chico con síndrome de Down al que conoció en su infancia y del que se burlaban y humillaban los chicos del pueblo por ese motivo. De hecho, en un momento dado dice de él: «Es la única persona que conozco que todo lo hace con una sinceridad apabullante, sin resquicio de maldad», pero esto es una vez que recapitula sobre su vida y, quizás, esos accesos de ternura sean efectos colaterales de su enfermedad.

En fin, podría pasarme horas hablándote de esta novela, de su protagonista, del resto del elenco que la acompaña, pero... ¿no va siendo hora de que te pases por la librería y puedas disfrutarla tanto como yo?
 









¿Qué tiene Talión para que sea una novela fascinante? Todo y nada. Tiene unos personajes indelebles que difícilmente olvidarás; de hecho, estoy convencida de que a partir de ahora, para mí tomarme una revancha, si se da el caso, o una pequeña venganza, porque no me veo haciendo cosas extremas, ya que ni mi vida es tan compleja ni me da para tanto, será "hacerse un Aguilera" porque "talión" se ha convertido, para mí, en un sinónimo de su nombre. Pero repito, no es solo la protagonista, sino que el resto del elenco son impresionantes. Personajes de todo tipo, que te arañan el corazón en algunos casos, que aborreces hasta la saciedad en otros, sin ser arquetípicos. Porque todos tienen luces y sombras, pero un desarrollo espectacular.

Como trama, es exquisita, como todas las que llevan aparejadas una venganza, obvio. Pero hay formas y formas de venganzas, pero pocas en las que el autor consiga que te calces los zapatos de quien la lleva a cabo desde las primeras páginas para luego vapulearte continuamente a medida que el camino se hace más estrecho y que te haga dudar, que te haga cuestionártelo todo.

Y a esa trama hay que añadirle un ritmo endiablado, que te deja exhausto, porque todavía estás pensando en el lío del que acabas de salir, cuando ya estás en otro más complejo si cabe, que vale, que lo veías venir porque nada de lo que ocurre en esta historia es gratuito, porque cada detalle tiene su cometido, pero asimilarlo lleva su tiempo. Como lectora, ha sido una experiencia memorable. Adrenalina en estado puro. Por eso, cuando decía que la novela era fascinante por todo y por nada, era precisamente porque tiene todos los ingredientes necesarios que ha de tener una buena novela y nada en cuanto a trampas. Sí, trampas, esas cosillas que pasan en muchas novelas para que a un protagonista todo le venga rodado. De hecho, hubo un momento en que pensé que todo lo acaecido se podía enderezar y lo pasé mal, porque como me diesen un final feliz, el mosqueo hubiese sido supino, más allá de lo bien que me lo hubiese pasado, pero no. La novela tiene un desenlace de esos a los que solo le faltan los fuegos artificiales, los reales, saliendo de la última página, sí, pero también os digo que he visto tracas auténticas en las que han gastado menos pólvora que la que maneja Santiago Díaz para ponerle el broche a Talión para hacerlo glorioso.





miércoles, 31 de octubre de 2018

LOS CRÍMENES DE MITFORD, de Jessica Fellowes


DATOS TÉCNICOS:

Título: LOS CRÍMENES DE MITFORD
Autora: Jessica Fellowes
Traductora: Rosa Sanz
Editorial: Roca
Colección: Novela
ISBN: 978-84-17167-81-3
Páginas: 400
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta






Corría el mes de junio cuando Andrea Tommasini, editor de Roca Internacional, me habló de esta novela y me propuso el llevar a cabo una Lectura Simultánea de la misma en Twitter. He de decir que, desde el primer momento, sentí un flechazo por ella. Y es que ¿quien es capaz de resistirse a un crimen envuelto en el misterio que se desarrolla en un tren en el Londres de 1920? Yo, desde luego que no. Y lo mejor vino después, cuando me habló de la autora y su relación con Downton Abbey, serie que he seguido durante temporadas y que me impresionó desde su estreno. Así que ya me diréis quien se iba a negar. Si a ello le añadímos que será la primera de una serie basada en las hermanas Mitford, personajes reales pertenecientes a una familia aristocrática emparentada con Winston Churchill y que fueron famosas, además de por su belleza, por muchas otras cualidades y no por este orden; de hecho, llegaron a decir de ellas que eran "las mujeres más bellas y enloquecidas de Inglaterra", así que imaginaos mi sorpresa, porque sin conocerlas de antemano, enseguida busqué información sobre sus biografías, que os aseguro que son de lo más fascinantes, en cualquiera de los casos.


Jessica Fellowes es escritora, periodista y conferenciante.

Conocida por ser la autora de cinco libros oficiales de Downton Abbey, gracias a ellas se consolidó como autora best seller de The New York Times y del Sunday Times. Anteriormente fue editora de Country Life y columnista para Mail on Sunday. Ha escrito numerosos artículos para medios como Daily Telegraph, The Guardian, The Sunday Times y The Lady. Como conferenciante ha asistido a numerosos eventos tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, así como varias apariciones en radio y en televisión. Vive en Londres y en Oxfordshire con su familia.

(Datos facilitados por la editorial).




Seis hermanas. Toda una vida de misterio. Una familia incomparable.

Estamos en 1919, y Louisa Cannon sueña con escapar de su vida de pobreza en Londres y, sobre todo, de su peligroso y opresivo tío.

La única salvación para Louisa es una posición dentro de la casa de los Mitford en Asthall Manor, en el campo de Oxfordshire. Allí se convertirá en institutriz, acompañante y confidente de las hermanas Mitford, especialmente de Nancy, de dieciséis años, una chica joven y mordaz, fantasiosa e imaginativa.

Sin embargo, una enfermera de nombre Florence Nightingale Shore, será asesinada en un tren a plena luz del día, y Louisa y Nancy se encontrarán envueltas en los crímenes de un asesino que hará cualquier cosa para ocultar su secreto.





Comienza el prólogo de la novela con una cita indispensable: la del 12 de enero de 1920. No es baladí, dado que ese día se produce un hecho relevante, hasta el punto de que casi toda la trama de la novela gira en torno a él.

Resulta que Florence Nightingale Shore, recién jubilada como enfermera de guerra y con cincuenta y cinco años recién cumplidos, tiene intención de retirarse e irse a vivir a la costa inglesa, pero antes de eso y para hacerse una composición de lugar, ha dedidido hacerle una visita de unos días a una vieja amiga -Rosa Peal-, que regenta un salón de té en Saint Leonards-on-Sea. Es por ello que se dirige a la estación Victoria para tormar un tren que la llevará, en principio, a Lewes, para continuar después hasta la localidad costera en la que vive su amiga. Sin embargo, nunca llegará a su destino. Será asesinada.


Y, a continuación, la autora nos mete en harina y nos traslada a unas semanas antes, justo a la víspera de navidad de 1919. Conoceremos a Louisa Cannon, una joven de dieciocho años que vive con su madre, lavandera de profesión, que desde que se quedó viuda se está dejando la vida en tales menesteres y de su tío Stephen Cannon, que se instaló en la casa tras el funeral del hermano y vive a costa de la precaria economía de las mujeres. Decir de él que es un botarate es quedarme corta, pero como lo único que se me ocurre para definirle  son los exabruptos más fuertes del diccionario, así que casi que os pongo un ejemplo para que os hagáis una idea de lo que es el presente de Louisa y el futuro que la espera a su lado.


Aprovechando que con las fiestas que se avencinan la gente sale a la calle a realizar sus compras navideñas, Louisa, coaccionada por su tío, se dedica mezclarse con la multitud y robar pequeñas cantidades de dinero a los más descuidados para dárselo a él. Lleva bastante tiempo haciéndolo y es incapaz de decírselo a su madre. Pero intentará salir del paso cuando descubre que su tío pretende ofrecérsela a distintos tipos para saldar de ese modo las deudas que tiene contraídas con ellos.



La salida se la brinda una vieja amiga de la infancia -Jennie- a quien la vida parece sonreirle. Se encuentra con ella, que va acompañada de Nancy Mitford, esa víspera de navidad a la que antes aludía, mientras pasea por el centro de Londres. Su amiga le cuenta que los padres de la chica andan buscando una niñera con urgencia y a Louisa se le abre el cielo, por lo que decide escribir a la residencia de los Mitford para ver si tiene una posibilidad.

Pero pasan los días y no obtiene respuesta. Y su tío decide poner en marcha su repugnante plan, hasta el punto de meterla en un taxi y de ahí en un tren con destino a Hastings, para que se acueste con un acreedor. En un forcejeo en el taxi descubre que del bolsillo del abrigo de su tío aflora una carta y como buena descuidera aprovecha la ocasión para hacerse con ella, pues teme que sea la respuesta largamente esperada. Claro que lo conseguirá una vez dentro del tren. No obstante, una vez que la tiene consigo, no duda es lanzarse a las vías del tren.


Unos agentes de la policía ferroviaria la ayudan a que se asee un poco y, aunque es un poco tarde para la entrevista fijada por los Mitford, acude igualmente a la mansión. Nancy la reconoce y consigue el empleo.


Al día siguiente, al leer el periódico, descubre que ella cogió el mismo tren que Florence Nightingale Shore. Y una serie de casualidades e imprevistos a lis que se añadirán la curiosidad innata de Nancy y la perseverancia de Louisa, harán que se disparen sus alarmas y decidan investigar.


Pues bien, esto sería a grandes rasgos la base del relato. Sin embargo, no vayáis a pensar que es la típica novela de misterio que busca como única opción descubrir un asesinato. No. Los crímenes de Mitford es mucho más que eso, porque en ella se dan cita unas características especiales; por un lado, podríamos hablar de novela costumbrista al estilo inglés. Es decir, podría poner la etiqueta que define este tipo de historia, pero me da pereza. Para que os hagáis una idea los amantes de las seríes, se correspondería con las del tipo Downton Abbey, Arriba y abajo o The Crown. O lo que es lo mismo, historias en las que el lector (o espectador) conoce todos los entresijos de lo que ocurre en una mansión aristocrática, tanto la parte que corresponde a los señores como a los miembros del servicio, siendo Louise el hilo conductor entre unos y otros.


Y, para rizar el rizo, el libro se ampara en personajes de carne y hueso para darle visos de realidad. Por un lado, tenemos a Florence Nightingale Shore, que realmente existió. Nació el  10 de enero de 1865 en Stamford, (condado de Lincolnshire, Inglaterra) y murió, tal y como se relata en la novela, el 12 de enero de 1920, después de ser hallada inconsciente en el compartimento de un tren que viajaba con destino a Sussex. Aunque fue trasladada a un hospital, no pudo sobrevivir a las violentas heridas que le propinó su asesino en la cabeza. Dedicó su vida a sanar enfermos, al igual que su tía, madrina y tocaya al heredar su nombre, la famosa Florence Nightingale, que transformó y modernizó el mundo de la enfermería. También es real tanto la situación en el andén que protagonizan Florence y Mabel Rogers que se describe en la novela. La segunda fue a despedir a la primera y eran amigas desde hace años.


Y, lógicamente, estarían las hermanas Mitford (o toda la familia), como ya adelanté al principio.




 

No sé si he sido lo suficientemente clara a la hora de explicar los motivos por los que me ha gustado tanto esta novela, pero intentaré concretarlos.

Es verdad que siempre me han gustado este tipo de relatos, tan british ellos y que tanto echo de menos a menudo. Esta novela, no podría ser de otro modo, es un firme exponente de lo que durante muchos años leía con fruición y, en alguna época, devoraba.


He de admitir que la autora consigue estar a la altura de los mejores en el género. Y lo hace por su esmero en las descripciones, ya sean de lugares o personajes (y los hay de todos los gustos, de todos los estratos sociales y de todas las condiciones) la ambientación es una delicia. Da igual que te describa un paisaje, una forma de vivir o los usos y costumbres de la época. Jessica Fellowes te hace soñar porque no repara en ningún detalle. De hecho, enseguida te pone en situación, te obliga a transitar por esas calles de Londres de 1920 donde se daban cita todas las clases sociales; o te lleva a la campiña inglesa, donde tienen su residencia los Mitford. 


Por no hablar de los temas que trata la novela, que son también muchos y variados. A fin de cuentas, estamos en un periodo de entre guerras, donde la sociedad sufre un cambio radical y no precisamente por la crisis económica que la situación conlleva y que Jessica Fellowes retrata a la perfección.


En definitiva, si la palabra crimen te altera las neuronas y esperas encontrar una novela de ritmo vertiginoso, no te acerques a ella. Sin embargo, si quieres recrearte con buenas descripciones, conocer una época y un entorno además de resolver un crimen, este es tu libro.
 



 



lunes, 22 de octubre de 2018

TRES MIL NOCHES CON MARGA, de Pedro Ramos



DATOS TÉCNICOS:

Título: TRES MIL NOCHES CON MARGA
Autor: Pedro Ramos
Editorial: Destino
Colección: Áncora & Delfín
ISBN: 978-84-233-5429-0
Páginas: 304
Presentación: Rústica con solapas



Cuando Alba Fité, editora de Destino, me escribió para hablarme de esta novela, solo me bastó una frase para enamorarme de ella a simple vista. Me decía: "...Para mí ha sido todo un descubrimiento. Tanto, que Marga me acompañará durante largo tiempo en mi particular lista de libros con alma". Porque eso es lo que siempre ando buscando y pocas veces encuentro, como cualquier lector. Libros con alma que te marquen de algún modo, libros que te remuevan de alguna manera, que te hagan sentir y te transmitan un poco de lo mucho que esta novela en particular lo ha hecho. Historias aparentemente corrientes, en las que reconoces a los personajes como persona de carne y hueso, como viejos conocidos o, quien sabe, como miembros de tu propia familia.

Sin embargo, cuando leí en título de la novela, sentí un run run muy particular, pues me sonaba a algo muy conocido y, enseguida, vino la explicación en el mismo correo, donde Alba explicaba que hacía referencia a una canción de Antonio Vega, de igual nombre, y las razones de tal elección por parte del autor:

"Me transportaba a aquella Galicia que yo estaba intentando recrear a más de 1000 kilómetros de distancia, bajo un cielo completamente despejado. Curiosamente, la forma final se la di durante mi primer año en Málaga. Es curioso como funciona el cerebro."

Para, a continuación, a modo de banda sonora de la novela, ofrecernos la play list de Spotify con la música que sirvió de lazarillo a Pedro Ramos mientras la escribía.





Pedro Ramos (Madrid, 1973). Escritor y profesor de escritura creativa, es miembro de la European Association of Creative Writing Programmes, ha colaborado con los talleres Clara Obligado y Fuentetaja de Madrid y dirigió la escuela Polisemias en A Coruña.

Además de guionistas, también ha escrito una obra de teatro y una serie para smartphones, del mismo modo que ha realizado algunos espectáculos multidisciplinares y codirigido un documental.

Novela:
- El coleccionista de besos (Edebé, 2018).
- La playa de los cristales (Edebé, 2017).
- Todo es mentira (Trifolium, 2014).
- Masculino singular (Edaf, 2006)

Poesía:
- Enelpaísdelosméritos (Noroeste, 2010).






Marga es una joven bióloga gallega, brillante en su profesión, que trabaja como investigadora en Alaska desde hace seis años. Desde entonces nunca ha vuelto a A Coruña para visitar a su familia, y el vínculo se reduce a las pocas llamadas telefónicas con su madre.

Pero en su última conversación recibirá la noticia de la enfermedad de su padre y, a pesar del miedo a enfrentarse a los fantasmas de su pasado, decidirá regresar de inmediato. El rencuentro familiar abrirá inevitablemente heridas mal curadas, y Marga se debatirá entre contar aquello que la hizo alejarse de todos sin dar más explicaciones o mantenerlo en secreto, y seguir viviendo en un extraño equilibro entre el sentimiento de culpa y la responsabilidad de amparar a los suyos.


Una novela cautivadora que nos sumergirá en la vida de Marga, sus veranos de juventud y el primer amor, y reconstruirá con la complicidad del lector los años de una familia que tuvo que bregar con el cambio de mentalidad de un país desde finales de los ochenta hasta la actualidad.


Un sorprendente hallazgo literario.





En mayo de 2009 murió Antonio Vega, el que fuera compositor de una de las canciones más emblemáticas del pop español -Chica de ayer- en la década de los '80 y que se incluyó en el primer álbum de Nacha Pop, uno de los máximos exponentes de lo que se conoció como la Movida Madrileña. Sin embargo, no me quiero referir a este trabajo, sino a otro que vió la luz años después, cinco años antes de que el cantante nos dejara: "Tres mil noches con Marga", un LP compuesto, grabado y editado íntegramente por el autor madrileño, con el que rendía homenaje a su compañera Margarita del Río, que murió un año antes.

¿Y por qué digo todo esto? No hay que ser un lince para darse cuenta que tanto el trabajo de Antonio Vega como el libro del que hoy os hablo comparten el mismo título. Si a ello le añadimos que el autor ha facilitado una play list de Spotify que comienza con esta canción, aunque luego serán otras distintas a las del disco las que le sirvan de banda sonora de la novela, se diría que se entienden muchas cosas. Según el autor, la canción de Antonio Vega consiguió trasladarle a la Galicia que él pretendía reproducir durante el proceso de escritura. Y vaya si lo ha conseguido, porque ha sido capaz tanto de trasladarnos a esa Ribeira Sacra donde transcurre la acción como al momento histórico donde la emplaza. Y lo ha hecho con nota.

No obstante, hay un matiz que no quiero que se me escape. Posiblemente no tenga importancia; de hecho, puede que sea la típica ida de olla que a veces tengo cuando me da por hacer asociaciones de ideas. Y es que resulta que, precisamente, he recordado una entrevista que le hicieron a Antonio Vega cuando publicó este trabajo y hablaba de esta canción en concreto, así que me he ido a buscarla y no he podido evitar hacer ciertos paralelismos cuando decía: "Es la síntesis, el resumen de los ocho pasajes de nuestra vida, que van de lo naif, a lo dramático o lo enigmático.", porque precisamente la novela también es la síntesis de la vida de Marga, solo que los ocho pasajes, que en el disco serían las canciones, en el libro serían las tres épocas que recoge el relato, esos momentos tan determinantes de la existencia de la protagonista que marcaron un punto de inflexión en cada uno de ellos, un reinventarse cíclicamente, para seguir viviendo. El punto naif lo encontraríamos en la primera etapa, en aquellos veranos apacibles en el pueblo de su padre, hasta que la adolescencia se truncó por culpa de la heroína; lo dramático vendría once años después cuando acude a la boda de su hermano y lo enigmático llega en la tercera etapa, cuando es capaz de regresar de nuevo a encontrarse con su familia dispuesta a desvelar el secreto que lleva guardando durante años.

Pero vayamos al grano, que me disperso con una facilidad pasmosa. Tres mil noches con Marga es la historia de un secreto. O la historia de una familia rota por un secreto. O la de un secreto que marca la vida de su protagonista y por extensión la de toda su familia. O cualquier definición en el que esa palabra esté presente.

Para conocerlo, tendremos que viajar en el tiempo, a lo largo de tres décadas, porque la novela, como decía anteriormente, está estructurada en tres etapas distintas en la vida de su protagonista y que distinguiremos perfectamente porque están muy bien definidas e independientemente de que estas se vayan simultaneando en cada capítulo, estos siempre van titulados del mismo modo según el momento y contados en tercera persona por un narrador omnisciente de manera lineal:


- Primera etapa: Heroína. Transcurre en el verano de 1986. Margarita, una adolescente de fuerte carácter a sus apenas quince años, se ha trasladado junto con su familia, como todos los años, al pueblo de su padre. Allí se enamora de un amigo de la infancia y cae, como muchos jóvenes de la época en el abismo de las drogas, concretamente la heroína, ante la impotencia de sus padres que pudieron rescatarla, in extremis, de un mal viaje. Ese momento trastocó su vida y la de toda su familia.
 


- Segunda etapa: Matrimonio. Vuelve a ser verano, en este caso el de 1997 y Marga regresa a Galicia recién doctorada para asistir a la boda de su hermano. Su madre es la única que ha asistido a la ceremonia y en los postres de la celebración le propone que asista a los preparativos y enlace de su hermano que, curiosamente, coincide con el secuestro y ejecución de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA. Allí vuelve a reencontrarse con su primer amor, con quien ha mantenido una relación intermitente a lo largo de los años que se ha ido desvaneciendo en el tiempo. Pero, sobre todo, vuelve a tomarle el pulso a su familia, de la que se había desvinculado a lo largo de los años. Sin embargo, la relación con su padre, un machista de manual que siempre ha mostrado interés cero por las inquietudes de su hija, sigue siendo distante. Y será en ese momento cuando se produzca el origen de ese secreto que Marga guarda celosamente y que a ti te irá devorando a lo largo de la trama.

- Tercera etapa: Navidad. Marga ahora es M., una brillante investigadora en la Universidad de Alaska Fairbanks. Han sido muchos años de esfuerzo y dedicación los que le han costado llegar allí y se siente satisfecha de su éxito y de su suerte en el terreno sentimental junto a Allan. Hasta que una inesperada llamada de su madre le recuerda que a miles de kilómetros tiene una familia. Y que su padre se encuentra en las postrimerías de su vida víctima de un cáncer incurable. Y decide regresar a sus orígenes con la intención de poner las cartas sobre la mesa y desvelar su secreto. El mismo que la alejó de su familia y que la condenó al ostracismo. Pero no será fácil, porque nada lo es en la familia Durán.
 

Pues bien, llegados a este punto, solo puedo contar bondades de esta novela que, a priori, me pareció sencilla porque parecía una trama sin grandes pretensiones. ¡Qué equivocada estaba!. Y es que el eterno dilema entre las formas y el fondo aquí juega una baza fundamental y lo elevan al nivel de lo sublime. Porque con una prosa sencilla, sin grandes complicaciones, las metáforas te sorprenden, la narración te engancha en las primeras páginas con una llamada que presagia que nos encontramos ante una gran historia y desde ese momento te envuelve. Y te sorprende, porque la protagonista es dura como el mármol, porque a medida que pasas páginas, te resulta difícil empatizar con ella y, sin embargo, intuyes que hay razones de peso para que sea de esa manera y no de otra.

Y, efectivamente, es ese secreto que se guarda sigilosamente el que te mantiene y te desquicia. Porque nada te cuadra, porque no encuentras las razones para determinados comportamientos y, cuando lo descubres, juras en arameo y todo aquello que no te encajaba, armoniza a la perfección. Y sientes que le debes una ovación al autor por todo lo que te ha regalado. Porque hay historias que te llegan al alma.


¿Y sabes qué? Que esta vez ni siquiera voy a escribir el apartado de conclusiones, porque si no las tienes claras, alma de cántaro, es que esta no es tu historia y tu gusto literario está un poco oxidado.


Sin embargo, no me voy sin valorarla... ¡hasta ahí podíamos llegar!





 


jueves, 27 de septiembre de 2018

CAÍDA LIBRE, de Neus Arqués



DATOS TÉCNICOS:

Título: CAÍDA LIBRE
Autora: Neus Arqués
Editorial: Roca
Colección: Novela
ISBN: 978-84-17092-97-9
Páginas: 320
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta






A veces los libros te llegan por casualidad. Llegan a tu vida y se quedan en tu corazón. No los esperas, pero alguien te dice de uno en concreto, "échale un vistazo, quizás te lleves una sorpresa". Porque quizás no es el libro que andabas buscando, pero él quiere encontrarte...

Algo parecido me ocurrió con Caída libre, del que hoy os quiero hablar. Me lo recomendaron y, si tengo que ser sincera, no me apetecía mucho porque pensaba -y es que yo, cuando me pongo, soy de pensar muy mal- que era uno más de los muchos que están saliendo a propósito de la nueva corriente feminista que parece que ha encontrado un filón en nuestros días. Y ya que me he puesto a ser sincera y por respeto a la persona que me lo recomendó, diré que mi curiosidad pudo más que mis prejuicios y empecé a leer. Y a las pocas páginas me di cuenta que no podía parar, que las tres mujeres a las que empecé a conocer en las pocas páginas que llevaba leídas me atraían mucho. Por eso, hoy quiero recomendaros esta novela con la misma humildad con la que lo hicieron conmigo, pero con la absoluta convicción de que os gustará. ¿Queréis saber los motivos?.



Neus Arqués (Barcelona, 1963) es profesora y analista especializada en Gestión de la visibilidad. Le interesa especialmente el tema de la invisibilidad de las mujeres y de los escritores. Está considerada una de las treinta y cinco españolas más influyentes​ en Internet.

Es conferenciante y profesora de Comunicación y Marca personal en Escola de Llibreria (Universidad de Barcelona – Gremi de Llibreters), Barcelona School of Management y Universidad Rovira i Virgili.

Bibliografía:


- Ensayo:
Vive 50. Cambiar de vida sin cambiar de barrio. Comanegra. 2016.

- Manuales:
Aprender comunicación digital. Paidós. 2006.
Y tú, ¿qué marca eres? 14 claves para gestionar tu reputación personal. Alienta. 2015.
Marketing para escritores. Alba. 2009.
Visibilidad. Gestión 2000. 2009. (Coautora)

- Novela:

Un hombre de pago. Urano. 2006. (Edición rusa en Centerpolygraph y portuguesa en Quidnovi).
Una mujer como tú. Martínez Roca. 2009.
Todo tiene un precio. Alienta. 2010. (Premio nacional Alares por promover el debate sobre los estereotipos y la conciliación)
Caída libre. Roca Editorial. 2018 (Premio Internacional de Narrativa Marta de Mont Marçal 2018).

- Relatos:
Fem bessons. (Finalista al V Premi de Narrativa curta). Ciutat de Tarragona. 2001.
DoS. (Antología Tras la red. Sigueleyendo).
Office party. Cuento moderno de Navidad. Edición de la autora. 2011.

- Artículos:
Cuando escribir ya no es suficiente (Ministerio de Cultura).
Leer para entender el mundo (Trama & Texturas).
La extinción del bicho comet (Revista Litoral, n. 248: Cartas y caligrafías).

- Traducciones:
Fitzgerald, F. Scott. Un diamant gran con el Ritz i altres contes. EDHASA.
Candidatura de Barcelona a los JJOO'92. Jefe de traductores del Dossier de candidatura.





Ángela es una editora menopáusica en la cuerda floja cuyo autor estrella desaparece. Para encontrarlo, deberá adentrarse en el mundo de las mafias inmobiliarias de la mano del comisario Jotapé Castillejos. Carolina se juega la promoción profesional cuando un amante despechado la amenaza con divulgar pruebas de su exuberancia sexual. Luisa lo dejó todo por una historia de amor que ahora le pasa factura en forma de mobbing.

Las tres mujeres viven en el barrio barcelonés de Gracia, cuya gentrificación se acelera. No saben a dónde van, pero sí saben que no llegarán donde iban, porque el camino trazado ha desaparecido. Sus crisis privadas se cruzan entre sí y con la crisis socioeconómica general.






¿Dónde te agarras cuando todo se mueve? Caída libre es la historia sobre tres mujeres en crisis.
 


Tres mujeres, una canción:

"Manipulan nuestros sueños y nuestros temores,
sabedores de que el miedo nunca es inocente".

- Ángela: Bien entrada en los cincuenta, enviudó hace dos largos años cuando a su marido, Marc, le dió un infarto de miocardio. Superarlo le está costando la vida y no ayuda mucho el que su hija, Cecilia, esté planeando el irse a vivir con un novio que no le cae especialmente bien. Y los estragos que le está haciendo la menopausia, tampoco. Trabaja como editora senior en una editorial de prestigio, Ediciones de Abril, en un sello de no ficción y ensayo que no es precisamente una perita en dulce, porque sus niveles de ventas no son precisamente como para tirar cohetes, algo que su jefe no deja de repetirle, hasta el punto de que ya la ha amenazado con un probable despido si no cumple con los objetivos.

Y en medio de esa vorágine aparece Roberto, un antiguo compañero de facultad que en su día abandonó la carrera para volcarse en el mundo inmobiliario en la época de bonanza en plena burbuja. En una cena de antiguos alumnos le cuenta que la mafia rusa le persigue a cuenta de sus negocios inmobiliarios y ella le propone que escriba un libro a modo testimonial. Su sorpresa será mayúscula cuando le dice que ya lo tiene y está dispuesto a vendérselo porque necesita dinero rápido. Lo habla inmediatamente con Jorge Bauzá, su jefe, e inician el proceso. La condición sine qua non para que el contrato se materialice es que Roberto Iglesias atienda a los medios, en particular las televisiones, desde el minuto uno en que empiece la promoción, pero justo la semana antes de que el libro vea la luz, desaparece y a ella no le queda otro remedio que denunciar el caso a la policía.

"Y te acosan de por vida azuzando el miedo,
pescando en el río turbio del pecado y la virtud".

- Carolina: Es la clásica ejecutiva de una multinacional alemana, Alimex, que en concreto, se dedica a la venta y distribución de productos de alimentación. Muy "tiburona" ella, anda tan escasa de escrúpulos como sobrada de ambición. Por ello, cuando surge la posibilidad de cambiar su status a raíz de la noticia de la inminente jubilación del director ejecutivo de la firma para la que trabaja en España, no duda en plantar batalla para hacerse con el cargo, recurriendo a lo que sea menester para que el Consejo de Administración se decante por ella en vez de por otro colega, alemán para más inri, que le podría hacer sombra. Para ganar puntos, diseña la campaña de un producto nuevo que puede revolucionar el mercado de la alimentación infantil y se sienta a esperar los parabienes, aunque algún que otro detractor le pondrá las zancadillas que sean pertinentes.

Sin embargo, será su vida privada la que haga tambalearse sus opciones. Carolina es joven, guapa y con una figura envidiable, pero no quiere ataduras de ningún tipo y gusta de mantener relaciones esporádicas con desconocidos que encuentra en páginas de contacto y, aunque tiene mucha experiencia a base de práctica, cuando conoce a Raúl, al que ella misma apoda "El Presidiario" por su aspecto físico, comete un error de principiante al llevarle a su propio domicilio, lo que le permite, además, que conozca el laboral. En uno de esos encuentros él le hace unas fotos demasiado sugerentes y cuando ella se cansa de su compañía, Raúl no duda en acosarla y chantajearla con la difusión de las mismas en su empresa.

"Son la salsa de la farsa. El meollo, del mal rollo.
La mecha de la sospecha. La llama de la jindama".

- Luisa: Divorciada de su marido tras una infidelidad que dió como resultado un embarazo, su vida no es precisamente un camino de rosas. En lo afectivo es feliz al lado de Danny y sus dos hijos: Gabriel -de su primer matrimonio- y Lola, la niña que comparte con su actual pareja. El problema lo tiene en el ámbito laboral. Y es gordo, porque su jefe es precisamente su exmarido, que no para de ponerle palos en las ruedas y sus compañeros, a los que conoce de los tiempos en que estaba casada con Jaime y prefirieron decantarse por la versión cómoda de todas las separaciones: ella es una casquivana y él un señor. Da igual que su relación se apagara progresivamente por culpa de la rutina o por la razón que fuese, porque es más fácil nadar a favor del viento y más cuando inclinarse a un lado de la balanza resulta más rentable. ¿Que hay que hacer mobbing? ¡Pues se hace! porque, ¿a quien se le ocurre liarse con un melenudo aficionado al rock, las motos y la vida nocturna? Está claro que en este país el ser libre para decidir está sobrevalorado y este derecho debe ser sometido a escrutinio público y que decida la

mayoría.

Sin embargo, incluso el mobbing no es el peor de sus males, sino que ha llegado a un punto en que su vida se está yendo a pique y no sabe como afrontar los problemas que le surgen a diario. Desde vivir económicamente en precario, porque los ingresos de Danny son cualquier cosa menos abultados y ella lleva con el sueldo congelado desde que abandonó a su marido, ahora se ha unido el que la actual mujer de su ex -la gorda sebosa en petit comité- ha decidido unirse a la fiesta y se ha empeñado en quitarle la custodia de Gabriel y, de paso, la pensión alimenticia. Luisa no puede ni hacer frente a los gastos de semejante litigio y cada día que pasa se va haciendo más pequeña.


Sin embargo, aunque Ángela, Carolina y Luisa son las protagonistas de esta historia, hay un montón de secundarios que las acompañan, la mayoría bastante interesantes. Hay dos secundarias, en particular, que me han seducido por distintas razones (a la Gorda Sebosa no la pienso nombrar más, porque aunque también representa a un nutrido tipo de mujeres -que también las hay- que aúnan todo lo peor del género y que podrían acuñar la frase "La mujer es una loba para la mujer" e incluso patentarla, porque son aquellas a las que la envidia las devora y que están siempre dispuestas a hacer un daño gratuito a sus congéneres, quizás por algún complejo mal enfocado o por cualquier otro motivo, da igual, el que sea) y no son otras que Irina, alias "la rusa" y Mía Simó. Posiblemente las que juegan un papel de "invisibles" porque les conviene, pero que lo bordan.

Y luego están los hombres, elementos de cuidado a los que es mejor que conozcáis por vuestra cuenta. Creo que solo se salva uno de la quema, ¿por los pelos?. Y no, no vayáis a pensar que son personajes estereotipados. Para nada. Te los podrías encontrar en cualquier esquina y pensar que son estupendos.

Pero el caso, que es donde quería llegar, es que esta novela, te sientas más o menos representada, empatices más o menos, mucho o nada con alguna de las mujeres que aparecen, es un fiel reflejo de la sociedad, pero sobre todo, es un canto a la esperanza, porque todo es posible si la sororidad hace acto de presencia. ¿Te atreves a practicarla? Otra vida es posible si pones algo de tu parte.








Neus Arqués, con Caída libre ha sido galardonada con el Premio Internacional de Narrativa Marta de Mont Marçal 2018 en su quinta edición. Es un premio que se otorga a obras escritas por mujeres con el objeto de dar voz y oportunidad a quienes deseen mostrar su creatividad y estimular a las que tienen algo que decir y desean compartirlo. En el encuentro que mantuvimos el pasado martes 25 de septiembre con la autora, tuvimos el placer de conocer a Blanca Sancho, Directora General de Mont Marçal, impulsora de de la iniciativa con la que pretende honrar a su madre, Marta Hernández, por su generosidad, su apoyo y amor por los suyos, así como su pasión por la lectura, que ha sabido transmitir y que son los pilares de su familia.  Del mismo modo, este premio pretende homenajear a las mujeres trabajadoras, dentro o fuera de casa, que luchan y han luchado a lo largo de la historia, por y para que todos los que las rodean sean más felices.

Y sí, quizás os estéis preguntando que qué tipo de conclusiones son estas, pero yo os pregunto, ¿no os parece suficiente que un jurado haya decidido premiarla? Razones hay. Muchas. Todas las encontraréis en el libro. ¡Cómpradlo!.