miércoles, 6 de agosto de 2014

LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS, de Pilar Muñoz Álamo


DATOS PRÁCTICOS:


Título: LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS
Autora: Pilar Muñoz Álamo
Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform
ISBN-13: 978499725506                    
Páginas: 598
Presentación: Tapa blanda





Si es que no tengo perdón. El primer día que Pilar puso a la venta en Amazon Los colores de una vida gris me lo descargué en mi Kindle porque estaba deseando leerlo. Y dicho y hecho: lo devoré con auténtico placer en apenas dos tardes en las que no tenía que trabajar y mis hijos estaban fuera de casa. Se lo comenté a su autora y le dije que en cuanto pudiese le escribiría la reseña para contar a los cuatro vientos cuánto me había gustado. El trabajo me puso en mi sitio sin piedad y tuve que demorarla. Y por si eso no fuera poco se convocó una lectura conjunta del libro por parte de un blog literario en la que participaban bastantes lectores y algunas usuarias de Ciao. Decidí que, al no participar en la convocatoria, no era de recibo que le pisase a nadie su reseña publicando la mía al tiempo, así que lo seguí demorando. Cada vez con más dolor de corazón, todo sea dicho. Pero ya ni puedo ni quiero seguir con tanta espera. Pilar y su maravillosa novela se merecen que os cuente lo que me ha parecido y lo que os espera en sus páginas. Toda una brillante sorpresa.


LA AUTORA: PILAR MUÑOZ ÁLAMO
Mª del Pilar Muñoz Álamo nació en Pozoblanco (Córdoba), en agosto de 1967. Con ocho años de edad dejó su pueblo natal y se trasladó a la capital cordobesa donde reside desde entonces. Es licenciada en Psicología –especialidad en Psicología Clínica- por la UNED y funcionaria de la Administración General del Estado, desempeñando actualmente su labor profesional en el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Su formación académica y su propio temperamento han hecho que posea una visión crítica, pero constructiva, de la vida, de la sociedad, de la personalidad de cuantos la rodean y en particular, de la actitud hacia la mujer, lo que unido a su eterna afición a la escritura constituyó el origen y la razón de ser de la recopilación de relatos titulada “Ellas también viven”, de la que también colgué aquí la reseña y a cuya presentación tuve la suerte de acudir. “Los colores de una vida gris” es su primera novela y seguro que no será la última.


UN JUEGO PELIGROSO. UN RESULTADO INESPERADO
Cinco amigas de muy alto nivel económico pasan sus días entre compras, gimnasios, cócteles y caprichos caros. Todas viven en una urbanización exclusiva en las afueras de Madrid y están casadas con hombres triunfadores con abultadas cuentas corrientes, por lo que ellas ni trabajan ni tienen ninguna intención. Esa abulia existencial las hace vivir en un permanente critiqueo y juicio feroz hacia todo lo que les rodea, incluso contra ellas mismas si alguna se ausenta. Porque todo es aburrido, nada les llama la atención, nada les llena teniéndolo todo. Soportan infidelidades y hasta desprecios de sus propios maridos por no perder nada de lo que tienen pero están convencidas de que son felices y que no hay una vida mejor que la suya. Tapan los vacíos de sus almas con el dinero, la ropa cara, las joyas, las mañanas en el hipódromo, las comidas en el club y las tardes de merienda.

En una de sus citas sociales en las que abunda el alcohol, una de las cinco amigas, Olga, en plena borrachera, les propone un extraño e inesperado juego. Un juego movido por la venganza hacia su marido (infiel impenitente y cínico) en el que entran las demás con motivaciones diferentes pero convencidas de estar haciendo algo que dará una lección a sus parejas. Un juego inmoral, cruel y sin escrúpulos que, una vez llevado a cabo, cambiará sus vidas; especialmente la de Olga y de un modo que ni siquiera sospechaba. Desde ese momento toda su existencia da un giro copernicano brutal que sacudirá hasta sus propios cimientos como mujer y como persona. Una transformación que nada ni nadie hubiese podido intuir. 




DESDE DENTRO DE UNA VIDA GRIS
La historia, desde el principio, me impactó. La primera parte de la novela nos describe unos personajes con los que no puedes empatizar de ninguna manera. Soberbios, superficiales, tan apegados al dinero y a lo que les puede reportar, que el resto del mundo no existe. Viven aislados, sólo pendientes de su supuesta felicidad y de satisfacer sus deseos aun a costa de pisotear o humillar a los que no son tan “afortunados”. Las cinco amigas y sus maridos se mueven en una especie de universo paralelo tan alejado de la realidad cotidiana que a veces parece que estemos mirando ejemplares de “bichos” en un documental: nos sorprenden, a veces pueden producirnos cierto interés; generalmente nos repelen.

El resultado del juego en el que las cinco amigas se internan sin una pizca de conocimiento y sólo movidas por su natural egoísmo y su “aburrimiento” vital (a nadie con algo de seso y con una vida normal se le pasaría por la cabeza) no dará los resultados que esperaban. Sólo se cumple una de las posibles consecuencias y lo que iba a ser una venganza perfecta o lo que ellas esperaban que fuese, provoca que el mundo de Olga, tal como lo conocía hasta ese momento, se venga abajo con estrépito. Sí conseguirá algo pero no ni como lo había planeado ni cómo esperaba que sucediese. Ese algo se convertirá en lo más importante para ella, lo que la obligue a luchar, a adaptarse, a rendirse a la evidencia, a reconstruirse desde dentro y por entero.

Esa Olga inicial, tan fría y que resulta tan desagradable como persona, ha quemado todas sus naves. O se las han quemado. Ni los que consideraba sus amigos, ni su marido, ni su familia estarán en su caída libre hacia lo que le parece un infierno y la condenación en vida. Y los cambios, ante los que le cuesta doblegarse, marcarán un nuevo inicio para ella, un renacimiento personal. Doloroso, sí, pero, con el mejor de los motivos para encararlo. 

  

LA VIDA SE COLOREA CUANDO MÁS OSCURA PARECE
Una de las cosas que me sorprendió de la novela y que me pareció que le daba un ritmo más intenso es que hay más de una voz narradora. Unas veces es un narrador externo el que nos cuenta la historia pero otras es la propia Olga la que nos va desgranando lo que le ocurre haciéndonos mucho más cercanas sus penas, sus pasos por ese mundo que no conoce y que le es tan hostil. En mi opinión eso convierte la acción en cercana, nos resulta más próxima, como si caminásemos a su lado.

Los dos mundos tan diferentes pero dentro de la misma ciudad en los que transcurre la trama de la novela, están descritos con precisión mostrándonos tanto la opulencia un tanto aburguesada de las urbanizaciones de lujo y sus habitantes como las calles del Madrid más obrero, de calles abigarradas, ropa tendida en las ventanas y olor a comida en cada esquina. A mí me resulta muy sencillo visualizar cuando las descripciones están bien trazadas y, en el caso que nos ocupa, Pilar nos las pone delante de los ojos como si hubiese vivido aquí siempre. Su dibujo es preciso pero sin perderse en miles de detalles.

A medida que los hechos se van sucediendo y el juego desemboca en un extraño misterio que perseguirá a Olga durante años, no pude evitar sentirme cada vez más cercana a ella. Como supongo que nos pasa a todos los que leemos la novela. Y vamos encontrando personajes que podemos tener muy cerca o que somos nosotros mismos con nuestros problemas, angustias, ratos de felicidad robados a la rutina. Con trabajo, sin él, enfermos o no, con pareja agotada por los años o enamorados a pesar de ellos. Dejamos de ver el documental de “bichos” para asistir a la cotidianidad, a la vida normal que no es fácil ni cómoda. Y es fascinante.



TERMINANDO

A estas alturas ya os podéis imaginar que es una lectura que os recomiendo de corazón. Impacta, sorprende, tiene un argumento novedoso y que se sale por completo de lo habitual. Los personajes, bien trazados, nos causan rechazo o nos resultan muy cercanos pero siempre son muy reales. Quizá me equivoque pero Los colores de una vida gris es un canto al amor en todas sus facetas, no sólo al amor romántico. El amor maternal, el de los amigos que llegan, el amor por la vida. Aprenderemos a amar las cosas pequeñas junto a Olga y quizá nos replanteemos las que tenemos nosotros.

Sólo hay una cosa que me chirrió en toda la novela: que en ningún momento, a pesar de contar con la ayuda de una abogada, nadie se cuestiona el régimen matrimonial en el que estaba casada Olga. Se fían de lo que ella dice y nadie lo comprueba. Quizá sea deformación profesional, pero eso se queda flotando como un pequeño cabo suelto. No estropea la acción ni el resultado pero he creído que debía mencionarlo por añadir un pequeñísimo “pero” a esta magnífica novela. Haceos con ella si podéis, estoy segura de que la vais a disfrutar tanto como lo he hecho yo.
La novela puede comprarse en Amazon en versión digital en este enlace. 
Y recientemente se ha puesto a la venta en papel, también en Amazon, tal como podéis encontrar en este enlace


UNAS PALABRAS DE LA AUTORA
Hace unas semanas, convencida de que podría escribir esta reseña en aquel momento, le pedí a la autora, Pilar Muñoz Álamo que me regalase unas palabras para incluir en ella. Tengo la suerte de haber conocido a Pilar en persona y es una mujer encantadora, accesible y una gran persona. Y haciendo honor a todas sus buenas cualidades, lo hizo. Me gustaría compartir con vosotros algunas de las cosas que me dijo:
“Hay quienes consideran que las crisis personales son negativas, porque no suelen ser etapas que se disfruten especialmente, todo lo contrario. Pero yo aseguro que también tienen su parte positiva, y es que cuando alguien supera una mala racha, sale reforzada. En mi caso, una crisis personal a raíz de cumplir los cuarenta fue precisamente la que me trajo a este mundo, de la mano de esta novela —que surgió por la necesidad de retomar una afición personal, la escritura— y de los relatos.

Cuando empecé a escribir la novela hace casi siete años, mi idea era plasmar en ella un cúmulo de reflexiones de las muchas que había venido planteándome durante añosy que se intensificaron bastante al pasar por esa etapa: por qué le damos importancia en esta vida a lo que no la tiene, por qué vivimos aspirando a conseguir lo material si es precisamente todo lo “abstracto” lo que más nos enriquece como personas, por qué no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por qué estamos siempre lamentándonos por lo que nos falta, en lugar de disfrutar de lo que tenemos, por qué el dinero y el poder infunde tanto respeto cuando muchos de los que lo tienen no lo merecen a nivel personal… Tracé un argumento que recogiera este tipo de reflexiones y busqué un detonante que se saliera de lo habitual, que sacara los pies del plato y no cayera de nuevo en los tópicos (realistas pero muy manidos) que suelen utilizarse en historias de este tipo, algo más excéntrico e inmoral de lo que el común de los mortales estamos acostumbrados a ver, y empecé a escribir.

Pero en mitad de la novela se cruzaron los relatos y la publicación de Ellas También Viven. Entonces aparqué la novela y me dediqué a disfrutar de “mis niñas” y cuando volví a retomarla descubrí no sólo que había aprendido muchísimas cosas a nivel literario, sino que yo también había cambiado a nivel personal, y que ya no me apetecía tanto escribirla tal cual la tenía planteada; quería mantener la esencia, las reflexiones, las emociones, los sentimientos… pero también me apetecía crear algo de suspense, de intriga…, introducir matices que la hicieran más dinámica. Y me puse a reestructurarla por completo, incluso a cambiar la voz narrativa. Me costó horrores rehacerla, conjugar los elementos nuevos en la trama con lo que ya tenía escrito (más de un tercio) y lo que tenía planificado escribir sin que perdiera su verdadera razón de ser, ese mensaje de fondo (moral, filosófico o psicológico…) que está presente siempre en todo lo que escribo.

Después de tantos avatares, tanto tiempo, esfuerzo y arreglos, cuando por fin estaba terminando de escribir el epílogo, decidí buscar una opinión crítica que me sacara de dudas, y pensé en Ana Kayena, primero porque su opinión me inspiraba confianza y segundo, porque sabía que no es de las que te regalan el oído gratuitamente, sino que van con la verdad de lo que piensan por delante, que era precisamente lo que yo buscaba. En el mail que le envié le decía algo así como que por fin estaba a punto de terminar la novela y que ahora tenía un problema gordísimo, y es que me encontraba con un tocho de novela entre las manos y literalmente acojonada, después del precedente que había sembrado con los relatos. No olvidaré nunca la charla de casi hora media que mantuve con ella por móvil -sentada en la playa bajo la sombrilla- en relación con la novela. Su forma tan entusiasta de hablarme de ella, sus indicaciones, sus consejos… fueron un chute de confianza en lo que había escrito, al que se unieron después las opiniones y críticas en los mismos términos de algun@s otr@s lector@s cero a quienes también se la di antes de sacarla a la luz. Y ahí está mi Paula, en la palestra, esperando que se sepa su historia y la de su madre con todo detalle.”.






sábado, 21 de junio de 2014

TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER, de David Llorente


DATOS PRÁCTICOS:


Título: TE QUIERO PORQUE ME DAS DE COMER
Autor: David Llorente
Editorial: Alrevés
ISBN: 978-84-15900-52-8                                       
Páginas: 320
Presentación: Tapa blanda con solapas




Allá por el mes de marzo, la editorial Alrevés se puso en contacto conmigo (a la vez que con un grupo de blogueros) para proponernos un “experimento” al alimón. Este consistía en leer la novela de la que a continuación os daré mis impresiones y mantener viva la llama sobre su lanzamiento en las redes sociales.

Lo bueno –al menos para mí- es que desde Alrevés se nos transmitía que entenderían que las reseñas podrían ser buenas o malas, positivas o negativas ante la obra (no es lo habitual, desde luego), dado que la novela es bastante peculiar en cuanto a forma y fondo. Y ahora, una vez terminada, os lo puedo asegurar: la sorpresa está garantizada desde la primera página y la pregunta que uno se formula ante ello es ¿pero qué invento es éste?.



EL AUTOR:

David Llorente (Madrid, 1973). Aunque en la actualidad y desde hace unos años reside en Praga, donde escribe, trabaja como profesor de lengua española y dirige un grupo de teatro en nuestra lengua, creció en Carabanchel, el barrio madrileño que es fuente de inspiración de esta novela.

Pero antes de llegar a la edición de Te quiero porque me das de comer, su bagaje literario comenzó a dar frutos en 1998, cuando cursaba Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y publicó Kira, galardonada con el Premio Francisco Umbral de novela corta ese mismo año. Más tarde, con El bufón, obtuvo el Premio de Narrativa Ramón J. Sender el año 2000.

En 2002 se marcha a vivir a Praga, donde escribe y publica Ofrezco morir en Praga, en 2008 y De la mano del hermano muerto, en 2011.

También ha escrito teatro, teniendo recopiladas algunas de sus obras en el libro Los árboles dormidos.

El héroe, 2004.
La última flecha de Cupido, 2005.
Una de miedo, 2006.
El manicomio, 2007.
Don Juan (versión 8.0), 2008.
Godot o la muerte no tiene la última palabra, 2009.


Aparte, sin recopilar, ha escrito las siguientes:
Gregor Samsa, 2010.
Cocoliche, 2011.
Las tres hijas de Krapp, 2011.
Roja Caperucita, 2012.
Los cisnes de Chernóbil, 2013. Premiada en el festival Studentská Thálie.



ARGUMENTO:

Maximiliano Luminaria siempre fue un alumno brillante, tanto en la escuela primaria, como en el instituto o la universidad. Cuando decidió estudiar Medicina, se convirtió en el mejor de su promoción y los hospitales se lo sortearon. Decidió trabajar como cirujano en el Hospital de Carabanchel, su barrio, en donde raro era el día en que sus vecinos no le felicitasen por haber salvado a algún miembro de su familia. Pero fuera del quirófano sus actividades eran cualquier cosa menos agradables…

Marcelo Saravia trabajaba como camarero en el restaurante de unos grandes almacenes, estaba casado y era más o menos feliz hasta que Greta Santamaría se cruzó en su vida. Se hicieron amantes y llegó un momento en que ella quiso más, hasta que la relación se deterioró. Pero él echó su vida a perder cuando se enteró que ella mantenía una nueva relación y los celos le llevaron a querer quitarle la vida a su compañero, dejándole inválido. La venganza le vino grande y destrozó su matrimonio. Desde entonces ha ejercido cualquier trabajo al margen de la Ley…

Estos dos personajes son sólo un ejemplo de los vecinos de un barrio de Madrid ¿quieres conocer al resto?




IMPRESIONES:

Como os decía al principio, conocí esta novela gracias a que la editorial me propuso participar en una iniciativa bastante curiosa, a caballo entre lo que entendemos como una lectura conjunta y un proceso de promoción en la misma línea, ya que las reseñas se tenían que publicar antes de la salida al mercado de la novela. Lo que más me llamó la atención es que la editorial daba por hecho el que entre los que participábamos apareciesen reseñas tanto positivas como negativas. Fue un alivio para mí, ya que no me gusta que intenten doblegar mi parecer de ninguna de las maneras por muy equivocada que pueda estar. No he podido leerlas todas, pues he terminado el libro hace apenas unos días y no quería que la opinión de otros me despejase la intriga del mismo. Una vez finalizado, sabiendo que iba a ser una de las últimas en publicar, me agobiaba la idea de repetirme con respecto al resto de blogueros. Eché un vistazo a algunas de ellas, leyendo en diagonal, aunque no pudo evitar fijarme en dos aspectos bastante recurrentes en la novela pero relacionados entre si que compartía con esos blogueros: la comparación con la novela de José Saramago Ensayo sobre la ceguera por tener una estructura similar.

Porque si bien en ambas novelas se da el caso de que la estructura resulta sorprendente y original, pareciendo que están mal escritas adrede en cuanto a que no hay párrafos, ni pausas, aun habiendo conversaciones entre los personajes o listas y listas de lo más dispares, además de contar con que no se conoce el significado del punto y aparte -excepto en el momento de cambiar de capítulo- o multitud de comas y dos puntos, entre otras. David Llorente rompe con los moldes, como antaño hizo el Premio Nobel y se aleja de la regla sintáctica. Para que os hagáis una idea, os dejo una muestra en el siguiente párrafo:

“…Digamos que el asesino utiliza a su víctima para narrar su historia, para dejar constancia de su relación con el mundo. Nieves Herrero en el programa De tú a tú entrevista a los padres de las niñas asesinadas en el crimen de Alcácer el mismo día en que aparecen los cadáveres. Segundo debate televisado entre Felipe González y José María Aznar, esta vez moderado por Luis Mariñas. España vence el festival de la OTI. Greta Santamaría, mientras caminaba por la calle (no podía coger el metro, no podía subirse al autobús: estaba demasiado excitada para estarse quieta), pensaba lo siguiente: uno no sabe la facilidad que tiene para matar hasta que no siente que quiere/debe hacerlo: el deseo de matar nace de algún lugar escondido entre las vísceras: las venas te queman: la sangre es ácida: el cerebro adormece todas las necesidades intelectuales: solamente piensa en matar:...”

Otra cosa en común con Saramago es que en esta novela nos encontramos con toda una colección de comportamientos a cual más degenerado y repugnante. Pocos personajes se pueden librar de esta clasificación y no me extrañaría que hubiese un centenar de ellos (he sido incapaz de contarlos), con más o menos relevancia.

A medida que vas leyendo te das cuenta de que su estilo es magnético y detallado, con tal cantidad de situaciones y personalidades que más de una vez te enreda sin compasión. Ininterrumpidamente te va ofreciendo información de manera simultánea de todo lo que ocurre en ese preciso instante, en cada una de las escenas (aunque en principio te parece incoherente porque precisamente no ves un orden lógico): desde un tratado sobre el comportamiento de los asesinos en serie a una receta de Champiñones al huevo, o bien ves aparecer personajes de manera incesante, que el autor refleja en principio de manera muy superficial pero que se van puliendo y evolucionando a medida que pasas páginas. A veces no vuelves a saber de ellos hasta pasados bastantes capítulos, otra vez su paseo por nuestros ojos dura unas líneas. Si a eso le añades el que constantemente el narrador parece estar interactuando contigo, que es capaz de hacer las preguntas que tú tienes en mente, que en la mayoría de los casos tienen respuesta y otras parece como si te mandase a paseo, imagínate, empiezas a sentir una especie de vértigo y la sensación de que no puedes dejar de leer a pesar de que desde el principio te sientes como un testigo mudo de un sinfín de miserias, que parten de un origen en principio normal y corriente y que con el paso del tiempo llegan a convertirse en una progresión ascendente de degeneración. Además la prosa es tan limpia, tan directa, que si sumamos la mezcla de recursos utilizados y tan impecablemente definidos, tenemos la sensación de encontrarnos ante un holograma.

Pero centrándome en la trama de la novela os diré que transcurre entre los años 1980 y 2003, en el madrileño barrio de Carabanchel. Serán lugares de excepción el Instituto de Bachillerato Sebastián Oller donde todos los años se suicida alguien y la Facultad de Medicina, donde se estrena el Asesino de la Moneda. Y es que Carabanchel, uno de los veintiún distritos en que administrativamente se divide Madrid, es el protagonista en la sombra, porque tiene de todo (mucho de malo, poco de bueno), según la novela: desde una cárcel inaugurada en 1944 para dar “cobijo” a los presos políticos del franquismo, hasta que con la amnistía de 1977 estos fueron restituidos por presos comunes hasta que cerró sus puertas y su posterior derribo en 2008, al mayor cementerio de la ciudad, un bosque de sepulcros en el que para encontrar uno en concreto hay que ir en coche porque es enorme. O el Poblado de la Jauja, un núcleo de chabolas y viviendas prefabricadas en el que sus habitantes se dedican a la venta de droga, convirtiendo a Carabanchel en un trasiego descomunal de toxicómanos que generan todo tipo de problemas, ya que atentan contra la seguridad ciudadana.

El Instituto de Bachillerato Sebastián Oller es un pozo de atrocidades. Su profesorado es cualquier cosa menos modélico. Entre otros, podemos encontrar todo un abanico de delincuentes, desde Mariano Cillán (psicópata), Benigno Ocaña (asesino en serie), Úrsula García (envenenadora) o Iván Berges (violador), por no hablar de Delia de Andrés la profesora de Historia, que como consecuencia de una depresión por la muerte de su hijo comenzó a gestar un odio inusitado por sus alumnos o Carlos, un maestro que prefiere estar sentado para dar sus clases y de paso verle las bragas a las niñas. Eso sin contar con sus habituales “convivencias” en las que aprovecha para abusar de ellas. Vamos, que desde la directora hasta el último contratado, son todos un dechado de virtudes.

Y también es en Carabanchel donde nos encontramos con el protagonista principal, Maximiliano Luminaria, al que conocemos desde su niñez. Llegamos a empatizar con él al principio, claro está, y sentirle como una víctima de la maldad. Nació en 1971 y desde pequeño fue muy débil. A eso habría que añadir que en lo físico parece como si todos los defectos físicos se hubiesen confabulado para agruparse en su persona. En el colegio todos los niños se cebaron con él: le daban capones hasta hacerle sangrar y le escupían. En el instituto no le fue mejor en lo social, pero en el terreno académico era un prodigio. Cuando llegó la selectividad sacó la mejor nota de todo el país y se inclinó por estudiar Medicina, para convertirse en el mirlo blanco que todos los hospitales se sortearon para contratarlo al convertirse en el mejor cirujano entre los recién doctorados. Optó por trabajar en el Hospital de Carabanchel, su barrio de siempre y donde sus vecinos le demostraban a diario su afecto, ya que raro era que no hubiese salvado de una muerte segura a algún miembro de cualquier familia. Otra cosa diferente era su vida personal lejos del hospital… donde lamentablemente no había cura para su mal.

Otro ejemplar digno de ser mencionado es Marcelo Saravia. Cuando le conocemos trabaja como camarero en el restaurante de Galerías Preciados de Callao. Conocía de vista a Greta Santamaría ya que todos los días, casi de madrugada, ambos coincidían en la estación de metro de Urgel para ir a sus respectivos trabajos. Pero la relación se estableció el día en que ella decidió ir a comer a los grandes almacenes y antes de pagar dejar su número de teléfono en la servilleta. Al día siguiente se hicieron amantes (él estaba casado) y tres veces por semana retozaban en la pensión La Cigüeña. Pero a ella le dio por querer algo más que él no estuvo dispuesto a dar –eso que suele ocurrir a todas las amantes que no aceptan ser “la otra”-, por lo que Greta se cansó de la relación y encontró a otra persona que la hizo feliz. Los celos entonces devoraron a Marcelo y un buen día siguió al novio de su ex-amante y le empujó ante las vías del metro, dejándole paralítico. En la investigación policial que se lleva al efecto Greta le reconoce cuando la enseñan unas imágenes captadas por las cámaras del agresor y decide complicarle la vida más de lo que él se hubiese imaginado nunca.

Así, hilvanando unos personajes con otros o distintas circunstancias, iremos formando un puzle cuyas piezas en principio estaban demasiado dispersas. Conoceremos en primera persona al Asesino de la Moneda y su modus operandi, asistiremos a sus treinta y tres asesinatos sin importarnos especialmente si en algún momento conseguirán cazarlo, porque la historia del policía encargado de la investigación también tiene tela marinera. Pero no es el único psicópata con el que nos encontraremos, ya que en Carabanchel se dan cita toda clase de mafiosos, pederastas, yonkis, macarras… incluso los perros son asesinos. Es más, si no fuera porque conozco el barrio donde transcurre la acción, pensaría que es un agujero negro de la zona sur de Madrid, en el margen derecho del Manzanares que no conviene visitar bajo ningún concepto.

Para concluir, os diré que como toda buena novela, Te quiero porque me das de comer es como una roca con diferentes capas de colores que van del gris al negro. Puedes, si quieres, quedarte en la más superficial y tomarte la historia como una novela negra al uso: dado que desde el principio conocemos al asesino en serie, sólo nos resta esperar a que el detective Casimiro Bacells le descubra, algo complicado porque sus crímenes siempre son perfectos; o puedes maravillarte ante las diferentes capas de maldad que pueden existir sin que seamos conscientes a pesar de convivir con ellas, porque quizás ante nuestros vecinos o conocidos solo somos una fachada y aun siendo conscientes de los indicios, ignoramos en qué se cimentan. Porque, a fin de cuentas, estamos acostumbrados a regirnos por una serie de normas que constituyen lo que llamamos sociedad y damos por hecho que cumplirlas nos protegen de los conflictos, por eso es tan fácil tratar a cualquier psicópata como a otra persona normal en un mundo de falsas apariencias y nos percatamos asombrados de ello cuando conocemos sus alicientes, pensamientos y su conducta.




CONCLUSIONES:


Te quiero porque me das de comer es una novela arriesgada tanto para el escritor -porque se aparta de todos los arquetipos conocidos en el género- como para el lector, que en un primer momento puede sentirse perdido, que puede gustarte o no, pero si lo hace, es de manera radical, sin medias tintas. Todo es sórdido hasta dejarte sin resuello, no en vano te permite inmiscuirte en la mente del psicópata y conocer las etapas por las que va pasando y entender las razones que le llevan a ello. Eso sí, te engancha de tal modo que no puedes dejar de leer.



sábado, 24 de mayo de 2014

EL SUEÑO DE LOS FARAONES, de Nacho Ares


DATOS PRÁCTICOS:


Título: EL SUEÑO DE LOS FARAONES
Autor: Nacho Ares
Editorial: Grijalbo
ISBN: 978-84-253-5142-6   
Páginas: 459
Presentación: Tapa blanda con solapas




Si hay un escenario literario por antonomasia, por la gran cantidad de novelas publicadas cuya trama transcurre en sus rincones más emblemáticos, ese es el antiguo Egipto. ¿Quién se puede resistir a un buen libro en el que faraones, pirámides o sacerdotes nos acercan a un contexto cargado de misterio, aventuras y descubrimientos? Bueno, también estarían las de arqueólogos en busca de insondables tesoros rodeados de misterio que, si además son egiptólogos, más razón para pasar unas cuantas horas con un libro entre las manos ¿verdad?

Pues eso es lo que pensé cuanto tuve ante mí la última novela de Nacho Ares y os aseguro que si os gustan las novelas que transcurren a ambos márgenes del Nilo y que mezclan géneros como el histórico y el thriller, no debéis dejar de leerla. Ahora os explico las razones:


EL AUTOR:

Nacho Ares (León, 1970). Licenciado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid, también posee el Certificado en Egiptología en el KNH de la University of Manchester. Ha pasado gran parte de su vida a la investigación y divulgación de los enigmas que rodean al antiguo Egipto.

Ha publicado dieciséis libros, donde uno decena de ellos están dedicados a la cultura egipcia:

- Egipto el oculto, 1998
- Egipto insólito, 1999
- El Valle de las Momias de Oro, 2000
- El guardián de las pirámides, 2001
- Un viaje iniciático por los templos sagrados del Antiguo Egipto, 2001
- Tutankhamón, el último hijo del Sol, 2002
- Egipto: Hechos y objetos inexplicables del Egipto Faraónico, 2002
- La historia perdida, 2003
- La historia perdida II, 2003
- El enigma de la Gran Pirámide, 2004
- Éboli. Secretos de la vida de Ana de Mendoza, 2005
- Egipto Tierra de dioses, 2006
- Arqueología de los dioses, 2007
- El retrato, 2009
- La tumba perdida, 2012
- El sueño de los faraones, 2014

También ha sido traductor y corrector de numerosos libros del inglés, además de dirigir durante una década la Revista de Arqueología, todo un referente en este campo. Ha publicado más de trescientos artículos en diferentes revistas especializadas y ha colaborado en diversos medios radiofónicos (SER Historia, de la Cadena Ser o Milenio 3) así como Cuarto Milenio en televisión, donde es reportero.




ARGUMENTO:


Año 969 antes de nuestra era. Kemet, el antiguo Egipto, sufre un momento muy crispado. La hambruna se ha propagado por todos los rincones del país y los ladrones de tumbas saquean por doquier en la ribera occidental de la capital tibana. Pinedjem II, sumo sacerdote de Amón, se encuentra amedrantado por el descanso eterno de sus antepasados y por el suyo propio, ya que intuye que su último suspiro está cercano y encarga a Ahmose, primer escriba de la Necrópolis de Millones de Años y a Takelot que encuentren y capturen a los ladrones y darles su merecido. Pero no es nada fácil, porque los robos se practican en tumbas de las que el pueblo no tiene conocimiento, por lo que la información sobre su ubicación sólo puede salir del Templo de Amón en Karnak, lo que implica que la corrupción se ha instalado en el Templo y que hay que buscar un nuevo alojamiento mortuorio tanto para él como para los miembros de su dinastía. Será Takelot quien encuentre el sitio ideal: un pozo oculto en una hondonada en uno de los extremos de Deir-el-Bahari, detrás de la colina de Gurna que miles de años después descubrirá Ahmed Abderrasul.

Visión aérea de una reconstrucción del complejo de Karnak

Febrero de 1874. Ahmed Abderrasul, junto con su hermano Mohamed y el amigo de ambos, Kamal, regresan a casa tras una jornada de pastoreo, cuando reparan en que les falta una cabra. No les queda más remedio que buscarla, a pesar de que la noche se les está echando encima, pues la escasez de alimentos está más que generalizada en todo el país y no pueden prescindir de ningún animal, ya que son vitales para la subsistencia de la familia. Enseguida descubren el pozo en el que ha caído y Ahmed decide bajar a por ella, colgado de una soga con la ayuda de Mohamed y Kamal.

Cuando consigue hacer pie prende una antorcha y descubre que del fondo sale un pasadizo. Escucha entonces un gemido suplicante y no duda en avanzar para recoger al animal que no debe andar lejos, hasta dar con una cámara enorme donde se apilan montones de papiros, estatuillas, ataúdes y toda clase de tesoros de un valor incalculable. Enseguida comprende que debe guardar secreto sobre lo que acaba de descubrir para después ir vendiendo las piezas poco a poco en el mercado negro, so pena de que en la aldea se enteren y la noticia llegue a oídos de los efendis del gobierno. Por ello, coge a la cabra y desanda el camino. Cuando llega al inicio del pozo se ata la soga a la cintura y avisa a los de arriba para que le suban.



Diciembre de 1880. Émile Brugsch, utilizando el sobrenombre de Kurt Marek, llega a Luxor (antigua Tebas) y se hospeda en el hotel más famoso y refinado de la ciudad, tras la reunión mantenida con su jefe y el resto de sus hombres de confianza para investigar la razón de la aparición de numerosas antigüedades en el mercado negro y que según todos los indicios pertenecen a la dinastía XXI. Se trata de distintas piezas: papiros, ushebtis, etc., de extraordinaria calidad. Visita la tienda de Antoun Wardi, un reputado anticuario de origen libanés y allí adquiere un ushebti de indudable belleza que perteneció a la reina Henut-taui, esposa de Pinedjem I, lo que confirma sus sospechas.




IMPRESIONES:

En El sueño de los faraones nos encontramos con una historia donde el suspense está asegurado y en la que confluyen los misterios del antiguo Egipto y uno de los hallazgos arqueológicos más impresionantes del siglo XIX, tras el hallazgo del escondite de momias reales de Deir-el-Bahari, un complejo funerario que se encuentra en el margen occidental del Nilo, frente a la antigua Tebas (actual Luxor) en Egipto. En este enclave, se encuentra el templo de la reina Hatshepsut (dinastía XVIII), único en su género y el más impresionante de los levantados en el valle.  

La novela se divide en un breve prólogo de tan sólo siete páginas que nos pone sobre aviso de la trama a desentrañar en los siguientes treinta y un capítulos. Al final, en una Nota del Autor, que es mucho más que un epílogo, Nacho Ares nos hace partícipes de los entresijos de la historia de la que hemos sido testigos, pues todo lo que nos describe (hechos, lugares o situaciones), incluido el descubrimiento del escondite de Deir el-Bahari, fueron reales. Los personajes que nos iremos encontrando –salvo raras excepciones- también existieron, así como las situaciones que se relatan. Quizás por ello, cuando acabas de leer la última palabra, sientes la sensación de que has asistido a una clase magistral, porque todo lo leído resulta todavía más emocionante.

Por ello, creo que es mejor que conozcamos primero a los principales personajes, aunque no son están todos los que aparecen en la novela, sino los que más relevancia tienen en la misma:

Primera etapa: Año 969 a de JC.

- Pinedjem II, Sumo sacerdote de Amón y jefe del ejército. Cuando comienza la trama es un anciano ya vencido y sin grandes ambiciones, en las postrimerías de su vida que sólo pretende acabar con los saqueos de las tumbas reales, para asegurarse como contrapartida su paso al reino de Osiris.

- Ahmose, primer escriba de la necrópolis tebana, a sus cincuenta años puede decirse que su vida siempre ha estado ligada al servicio de los escribas, desde que inició sus estudios en la Casa de la Vida del templo.

- Takelot, segundo escriba de la necrópolis, que ayuda a Ahmose en la investigación ordenada por el sumo sacerdote de Amón. De origen libio, apenas cuenta con veinticinco años.


Segunda etapa: Finales de 1880 y 1881.

- Kurt Marek: Alias utilizado por Émile Brugsch, colaborador del director del Servicio de Antigüedades (Gaston Maspero) en El Cairo para pasar desapercibido en la investigación emprendida para localizar unas antigüedades que están surgiendo en el mercado negro de Luxor correspondientes al período de la dinastía XXI. Apenas roza la cuarentena y además de fotógrafo es un estudioso de la egiptología. De origen alemán, es soltero además de elegante y con fama de zalamero.

- Charles Edwin Wilbour: De origen norteamericano, es un adinerado expolítico y hombre de negocios que abandonó sus actividades en Nueva York para dedicarse al mundo de la egiptología. Cuando Kurt Marek empieza a levantar sospechas por sus indagaciones, él le sustituye.

- Antoun Wardi: De origen libanés (nació en Beirut) posee una tienda de antigüedades en Luxor y es todo un referente por la calidad de sus artículos. Toda su vida la ha dedicado a traficar con este tipo de piezas, por lo que tiene contactos a nivel internacional.

- Mariam Gergess: Trabaja como dependienta en la tienda de Antoun Wardi. De cabello oscuro, no lo lleva cubierto porque profesa la religión copta (cristiana egipcia) y apenas tiene poco más de veinte años.


Os comentaba al principio que en la narración confluyen los misterios del antiguo Egipto y el descubrimiento del escondite de momias reales de Deir-el-Bahari (la tumba DB320). Esto es posible porque el autor juega con dos líneas temporales (la  primera transcurre durante el año 969 antes de nuestra era, siendo sumo sacerdote de Tebas Pinedjem II; la segunda transcurre en 1881, cuando un grupo de egiptólogos que trabajan para el Servicio de Antigüedades Egipcias deciden iniciar una investigación). Con un ritmo muy dinámico y un estilo sencillo, te ves obligado a mantenerte pegado a sus páginas, porque el interés va en aumento capítulo a capítulo, página a página.

Los capítulos se van alternando y lo más curioso es que en ambas etapas, separadas por tres milenios, el planteamiento es similar, así como la situación desesperada de una población en la que el hambre y las enfermedades están haciendo mella, puesto que en los dos casos se inicia una investigación sobre objetos funerarios robados y puestos a la venta en el mercado negro, claro que con diferentes motivaciones. En la primera etapa (año 969 antes de nuestra era) el sumo sacerdote,  jefe del ejército y Visir de Amón, Pinedjem II, siendo sabedor de que unos ladrones de tumbas están robando los objetos de sus ancestros, encarga una investigación no sólo para capturarlos y someterlos a escarnio público, sino para poner fin a la corrupción que se ha instalado en el Templo de Karnak. La solución final parte por encontrar un escondite donde dormir el sueño eterno sin temor a que los saqueadores se hagan con los objetos indispensables que le han de ayudar a superar las distintas pruebas y así alcanzar el reino de Osiris. En la segunda etapa, son los responsables del Servicio de Antigüedades ubicado en el Museo Bulaq (Gaston Maspero, Émile Brugsch, Charles Wilbour, Maxence Chalvet y Ahmed Kamal, el primer egiptólogo egipcio) quienes pretenden proteger el patrimonio nacional, localizando a los ladrones de tumbas y rastrear el origen de un flujo constante de tesoros hasta dar con la red corrupta que los ampara, que actúa con total impunidad por pura y simple codicia. Entre ellos, se encuentran Mustafa Aga Ayat y el anticuario Antoun Wardi y la familia Abderrasul.




 CONCLUSIONES:

El sueño de los faraones es una novela llena de intriga y misterio, basada en hechos reales, lo que supone un valor añadido por el interés que es capaz de despertar. No por ello es menos amena, ya que el autor sabe conjugar un estilo sencillo, pero eficaz con unas descripciones precisas e insuperables en muchos momentos. El trabajo de documentación es más que obvio, no en vano Nacho Ares es un gran investigador especializado en egiptología, por lo que la ambientación es espectacular y merece la pena recrearse entre sus páginas para, de la manera más placentera posible, ser testigos de un fragmento de la historia del antiguo Egipto.